¿Llevas a Jesús en tu corazón? Yo soy agnóstico. Entonces
déjala, es basura, es más problema de lo que vale. ¡Cómo puedes hablar así!, te
recuerdo que me dejaste hace casi un año. Me fui a trabajar; ¿no vas a dejar de
jugar a la carta de la víctima del sadomasoquismo? No te equivoques, es solo el
masoquismo. Yo sé lo que es realmente, lo que quieres es vengarte de mí;
inventas este sentimiento por la basura esa para vengarte de mí; simplemente
deja de ser tan orgulloso, ¡supéralo!
Sebastián mira a Elena sorprendido, pareciera que no es la
misma mujer que conoció en la avenida Universal, aquella mujer que oraba los
sábados y que lloraba cuando su hijo estaba enfermo; se ha puesto furioso
porque ha llamado a Elizabeth, basura.
¿Qué pasa Elena?, ¿no querías volver a verme?, ¿no decías
que no voy a encontrar a nadie que me ame como tú?, ¿cómo cambian las cosas
verdad?, ahora vienes corriendo llorando a buscarme porque nunca vas a
encontrar a nadie tan bueno como yo. Sí - Elena abraza a Sebastián, él la
abraza e imagina que está abrazando a Elizabeth.
Te amo – Elena le dice entre sollozos. Está bien, solo
tienes que irte de aquí – Sebastián piensa que no podrá hacerle el amor -, ya
se terminó Elena; ahora solo somos amigos.
Elena le da un beso, él reacciona, lleva tiempo en
abstinencia. Se besan, ella le desabotona la camisa y él le quita la chompa, se
van desnudando de a pocos.
¿Apago la luz? – Sebastián quiere apagar la luz porque de
esa manera le será más fácil hacerse la idea que le hace el amor a Elizabeth. No,
quiero verte desnudo. Se echan en la cama, y ella le pide para dormir por un
momento.
En la cama, desnudos, Elena se queda mirando a Sebastián
como antes él lo hacía con ella.
¿Qué tanto me miras? Que te vez muy bien desnudo – Sebastián
se levanta y quiere mostrarle algunas fotos de facebook. Espera, en mi maleta
llevo una laptop. ¿Es tuya? No, es de Verónica, pero la trabajo yo. ¿Les va muy
bien no? Sí, Verónica está muy contenta, terminamos este contrato y ya nos
viene otro para Arequipa. ¿Cuánto tiempo te quedas? El viernes estoy viajando
de frente a Arequipa; si vienes puedo pedir un tiempito para ir a Cusco como lo
querías hacer. No, no puedo, gasté todo el dinero en lo de mi papá. Ahora yo te
puedo ayudar con algo. Muchas gracias, ya bastante has hecho con devolverme lo
que me debías y comprarme las zapatillas. ¿Te gustaron? Claro – en realidad no
le gustaron.
Sebastián escribe la contraseña del Wi fi – Elizabeth2014 -,
abre su facebook y le muestra las fotografías de Elizabeth. Dime, ¿quién de
todas te parece mejor? – Sebastián piensa que Elena no reconoce a Elizabeth. Ella,
me parece agradable su rostro, parece una niña – Elena es buena con Sebastián,
señala a Elizabeth y la elogia. ¿De verdad? Sí, es bonita, se la ve graciosa. ¿Pero
qué me dices de la que lleva traje? Esa chica es guapa, pero prefiero a la
gordita, se ve más amigable. Ella es Elizabeth. Sí, lo sé.
Sebastián le enseña una serie de fotografías y Elena se va
incomodando.
¿Y no tienes ninguna fotografía mía? Tú no tienes facebook.
Pero me tomaste unas fotografías el año pasado. Sí – Sebastián saca un libro de
su mesita de noche y allí tenía una foto impresa de Elena -, mira, aquí estás
con mi chompa. Jajajaja – Elena recuerda que en una noche de frío Sebastián le
ofreció su chompa y no lo devolvió. ¿Y dónde está mi chompa de Freddy krueger?
Te voy a mandar una chompa, pero esa ya no te puedo devolver. ¿Por qué? La
estamos dando buen uso. ¿Qué estás haciendo con mi chompa? Solo sabrás que le
damos buen uso – Elena piensa que ahora mismo uno de sus colaboradores ha de
estar trapeando con esa chompa.
Sebastián le pide que se ponga boca abajo y le acaricia con
su lengua la espalda; ella esta delgada, muy delgada, como siempre le ha
gustado. Piensa en lo gracioso que será tener a Elizabeth, que es rolliza, que
ha de tener cintura redonda y que ha de pesar más.
Hacer el amor con Elena le ha dado mucho ánimo, necesitaba
hacer el amor.
¿Te recuerdas cuándo hablábamos de filosofía? Claro, cómo no
me voy a recordar esa vez que me dejaste estúpida:
¿Dios quiere lo bueno?
Sí, claro que sí.
¿Entonces Dios no es bueno?
¿Por qué dices eso?
Porque si Dios quiere lo bueno, es porque él no es bueno;
cómo podría querer algo que él es.
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Se cambian, y antes de apagar la laptop, Sebastián le pide a
Elena una canción para postearlo en su facebook.
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