Sunday, February 28, 2016

La primera vez de Alejandra

Suena la alarma, Sebastián se levanta y pisa frío estando sentado en su cama, se coge la cabeza y se lamenta que en su pensamiento solo esté Alejandra. Se pregunta si algún momento de su vida no dejó de pensar en alguien: Elena, Elizabeth, Alejandra. Piensa que quizás sea una enfermedad mental, que no puede dejar de pensar en alguien, que nunca sucedió eso, al menos desde que tiene uso de razón siempre le acompañó a sus pensamientos, incluso estudios, la imagen y sus posibilidades de alguien.

Se va a la ducha, deja caer agua a su cuerpo y reflexiona qué tan importante es Alejandra en comparación a las otras. Y se responde, es más importante, y es más importante porque hoy la ama; ya no ama a Elena – que en definitiva es la más importante porque nunca le dejó -; ya no ama Elizabeth – a quien considera como un engaño pasajero.

Pero Alejandra solo es un tiempo de esta parte; ¿se volverá a desenamorar?, ¿podrá tener alguien tan especial nuevamente?, ¿se podrá olvidar de Alejandra?

Se enjabona y recuerda la expresión de Keni, “lávate el chocolate”; ríe.

Sale de la ducha, se mira al espejo y piensa que es feo. Se viste y sale con apuro al colegio para entregar la resolución.

Toma un público hasta la estación Pirámide del Sol, entra al metro. En el tren se pone a leer la novela “Oh Jerusalén”. Mira que gente joven y bonita suben y bajan y todas le recuerdan a Alejandra. Llega al paradero.

Camina hasta el colegio, se presenta ante la directora, ella le saluda con una sonrisa de oreja a oreja y le felicita por su nombramiento. Él sonríe y agradece.

Profesor Rivas, será un gusto trabajar con usted; por lo que hemos visto nos promete un buen desempeño. Muchas gracias directora, estoy contengo de ser parte del “Wirakocha”, estoy con muchas ganas de comenzar a trabajar y hacerlo muy bien. Eso es lo que esperamos de usted, ahora le enviaré unos documentos para que se entere de cómo es nuestro trabajo; la posesión de cargo yo lo estaré enviando a la UGEL. Muy bien directora Guzmán, ¿eso sería todo? Sí, eso sería todo por ahora, ya nos estaremos viendo el día uno de marzo, disfrute de sus vacaciones. Muchas gracias – Sebastián le da la mano. Hasta pronto, profesor Rivas.

Sebastián sale contento, quisiera timbrar a Alejandra para saber cómo está, pero piensa que quizás la incomode, así que será mejor esperar su llamada.

Keni llama.

¡Papi dónde estás! – Keni lo dice altisonante, pero aun así Sebastián no le escucha bien porque parece que en el metro no hay buena recepción. Keni, ya estoy por Pirámide del Sol, ¿vas a almorzar en tu casa o comemos juntos? Contigo Sebastián Rivas. Ya pues, cosa que de allí nomás nos vamos a la notaria. Ya. Espérame en la estación de Pirámide. Ya Sebastián. Pero ahora mismo porque estoy llegando. Allá voy.

Sebastián se pone en la bajada para Chimú y Keni le da el alcance. Sube en al auto, se saludan y ríen cómplices.

Hoy subimos tu video. Ya. ¿A dónde quieres ir? A San Isidro, pero antes vamos a comer. ¿A dónde? No sé, dime qué quieres, yo invito. No sé, lo que tú me ofrezcas está bien – Sebastián se dice para sus adentros que lo que él le ofrece a Keni nunca le gusta. No sé, a mí no me gusta comer en la calle y no conozco dónde, quizás un chaufa en Chimú. No, no pasa nada. O un Ceviche. Yo no como por aquí Ceviche, solo como en Puerto Azul. Bueno, no sé; no sé que se le puede ofrecer entonces. No te preocupes, ya después vemos que comemos. No, dime qué quieres. Y si comemos ceviche de pota. ¿Dónde? Allí – Keni señala una carretilla y Sebastián se sorprende. ¿Allí?, ¿cómo allí? Sí, allí lo hacen bien, siempre que estaba en el colegio comía de esas señoras que venden ceviche de pota.

***** 
Se termina las vacaciones.

Hola Sebastián, ¿qué vas hacer el sábado? En la mañana tengo que hacer un examen virtual y luego, libre. Quería invitarte a comer en mi casa, es mi cumpleaños; invité a un par de amigos y me gustaría que tú vengas, mi mamá va estar encantada de conocerte en persona, que mira todos tus videos. ¿De verdad? Claro Sebastián, eres un buen tipo y has sido amable conmigo – Sebastián se pregunta en qué momento -, ¿vendrías? Lo siento Santiago, estoy muy triste, peleé con mi enamorada y tengo dolor de cabeza. Entonces con más razón tienes que venir para que te distraigas. Muchas gracias, está bien voy.

Este viernes puedo ser el día en que saldría con Alejandra, pero no fue; estuvo limpiando la casa de Nellita y luego se fue a comer en la calle porque no le gustó que hagan pescado. Hizo parte de las tareas, pero casi todo el tiempo de la tarde se tiraba sobre la cama lloriquedando por Alejandra.


*****
Se va al Macro y compra vino, compra dos. Llega a su habitación, se quita los chavos y la camisa, saca hielo y se sirve el vino. Prende su computadora y mira el mensaje de Alejandra.

¿Estás bien Sebastián?

Sebastián escribe: ¿Podría estar bien?, ¿cuándo he estado bien contigo?, ¿podría estar bien si me has dejado?, pero qué mierda tienes, qué mierda tienes en la cabeza para atormentarme de esa manera – no presiona enter y cambia el mensaje.

Su celular timbra, es Santiago.

Sebastián, cambio de planes amigo; dime nos acompañarías para una cena y luego nos vamos a la playa. No Santiago, lo siento; pero no tengo ganas de nada cholo. Pero deberías estar festejando, deberías ser muy feliz. Pero cuando no tienes a la persona que amas al lado no puedes ser feliz. Esa tu enamorada te hace sufrir mucho, deberías pensar en dejarla. En eso pienso en todo momento, pero luego me resisto hacerlo.

******  
Sebastián mira su celular, está bajo de batería, encuentra el cargador, pero éste no tiene su cable USB, recuerda que Keni le cambió por su cable. El celular se apagará en cualquier momento, no importa.
Se sirve un vaso más de vino, pero coge mal la botella y la hace caer. Deja el piso sucio y se va a la cama a dormir, se siente miserable.

Mira el techo, no puede dormir; quisiera tener alguien que se compadezca de él. Piensa en que puede escribir un poema triste, se levanta y va a la computadora. Recuerda el primer amor de Alejandra y hace un contraste entre ese joven y él.

Yo quería ser
Como aquel joven
Que tanto amaste.
Pero su belleza no tengo
Y su riqueza
no me ha tocado en suerte.

En una loca confesión, Sebastián le prometió a Alejandra que sería mejor que aquel joven y ella emocionada le admiraba. Pero Sebastián sabía de las pocas posibilidades de superar aquel joven, puesto que según su amada él era un chico muy apuesto además que pertenecía a una buena familia económicamente hablando.

Yo quería ser
Como aquel varón
Que vive en tu recuerdo.
Pero qué puedes recordar de mí
Si no es la simpleza de mi vida.

Este joven fue espectacular, Sebastián recuerda lo que le contó Alejandra y desde entonces lo admira; ella le contó de los viajes que hizo, lo valiente y lo bueno que era. En cambio Sebastián no ha hecho nada grandioso, siempre ha vivido en cuadro paredes, sin mayores sobresalto para que alguien se fije en él.

Coincidió contigo
En una hermosa época
Y los dos rieron ingenuos
En cambio yo
Diverjo
Porque llegué en el tiempo
Que ya eras mujer.

Sebastián le tiene envidia, lo admira, pero también le envidia. Porque él fue el primer amor de Alejandra, él conoció a la niña y la convirtió en la mujer que Sebastián encontró.

Yo quería ser
Lo que él fue
Pero no me alcanza
Ni simpatía
Ni tiempo.

Él es el héroe
Yo el ignorado
Él murió joven
Yo vivo anciano.

Que para ella es un héroe, un príncipe, el personaje principal de todas las películas que ha visto. En cambio, qué es Sebastián, un hombre de años, que no tiene nada. Este joven murió, hasta en eso le ganó.

****** 
Sebastián se quita las medias y las pone en el tacho. Hace mucho calor, se sirve vino de la otra botella, está desnudo. Quita el cubrecama y lo pone en el piso, se sienta allí y toma y se hace el loco hablando solo. Le preocupa que ya no se le aparezca Mario o Elena.

Alejandra ya no te rías más de mí, ya no estés a mi lado de pura lástima – recuerda los gestos graciosos de Alejandra -; ya no pongas gestos, porque esos gestos me enamoran más; ya no te rías de mí ni me digas cosas bonitas, porque me haces dar vueltas al mundo para luego estrellarme cuando te vas; ya no me digas que me quieres, porque yo no te quiero, yo te amo.

Sebastián llora como un niño y se que acurruca en el piso. Se quedó dormido. 

*******
Alejandra, no se dice te quiero, cuando sabes que esa persona te ama. 




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