(-) ¿Qué fue Henry?, habíamos quedado ir a comprar cables para los cuartos.
(-) Seguro
no leíste mi mensaje. Tengo las amígdalas inflamadas.
(-) No lo
leí cholo. Estoy tan preocupado con las clases y encima lo de Keni.
(-) ¿Cómo
está?
(-) Mal,
está muy mal mi amigo. Ya ni quiere conversar. Ayer fui a pagarle lo que me
prestó, caminamos hacia el banco y no habló nada, está muy triste, no tiene
ánimo de nada.
(-) Yo
también cuando estoy mal no quiero hablar con nadie.
(-) Se está
abandonando mucho, dejó un curso que nos habíamos matriculado juntos.
(-) Lo
entiendo. Pero también sabemos que es parte de la vida. Son etapas que todos
debemos pasar. ¿Y cómo te va con los venezolanos?
(-)
Distanciado, es mejor así. Ellos no comprenden mi posición, yo quería ser
amigo, pero me doy cuenta que es inútil con ellos.
(-) Tal vez
es una manera de mostrar su molestia con lo que ha pasado. Ellos son aves de
paso, no les tomes mucha importancia.
(-) Lo
cierto es que solo me acerqué por Azul, quizás si ella no estuviera entre ellos
no hubiese mostrado tanta confianza.
(-) A ella
no le importa, así que no te molestes más ni por ella ni por ellos.
Sebastián
se levanta de la cama, camina hacia el baño sin sandalias, solo lleva medias
puestas. La supervisora le ha llamado varias veces, siente que algo no anda
bien. Se pone a la computadora para escribirle.
(-) Miss
qué pasó
(-)
Profesor Rivas buenos días, hoy tenemos visita de estudios con su tutoría.
(-) Pero
cómo así, en qué momento.
(-) Pero
profesor le han mandado un correo el 24, tiene que entrar urgente al meet
porque si no le van amonestar.
Sebastián
busca una camisa y se la pone, no usa bivirí. Hace la presentación sin ganas y
pone el video, ve los rostros de todos los estudiantes, entre ellos, la niña
venezolana que está muy pendiente de su clase. Apaga la cámara y sale de su
habitación para atender a un inquilino que está llamando insistentemente.
**********
Sebastián
cruza el Puente Nuevo, deja dos monedas de cincuenta céntimos en un balde forrado
con la bandera venezolana dejado por los jóvenes que limpian la vereda, se le
acerca a uno de ellos y le da un chocolate Mecano, el joven se lo agradece con
un “gracias papi”, le agrada la entonación, piensa que sería genial que Azul le
diga así, papi.
En Chimú
encuentra una señora que está vendiendo Frunas, no tiene sencillo, pero se
juzga: “si he colaborado con los venezolanos, también tengo que colaborar con
mi compatriota”. Pasa por el lado de la mujer sin dejar nada, ella le sigue con
la mirada, pensaba que le colaboraría.
Sebastián compra una Coca Cola con un billete de 50 soles, ya con sencillo
regresa para dejarle un sol a la señora; piensa: “si yo pudiera robarles a los
ricos un poquito de lo que tanto tienen, no sería para mí, sería para darle a
las personas que me encuentro en las calles”. Entra al mercado para comprar la
mica que su madre le pidió, ahora se le acabarán sus cincuenta soles, ya
comenzó acabarse, qué será bueno comprar aparte de la mica, mamá necesita
scotch, en realidad quien necesita los scotchs es Florcita. Llama a Alejandra.
(-) Buenos
días viejito.
(-) Buenos
días Ale, te llamaba para invitarte a comer, ¿vamos a comer pastas?
(-) No me
gusta las pastas, mejor vamos a comer ceviche.
(-) Está
bien, pero primero nos vemos en mi cuarto.
(-) Está
bien, tomo una ducha y bajo… ¿ya te duchaste?
(-) Sí –
Sebastián está emocionado.
(-)
Entonces ponte a leer un libro para que no sudes, espérame sequito, ¿ya?
Sebastián
hace el camino de regreso apurado, se volverá a bañar para que Ale le encuentre
oloroso.
Qué bacanudo es escuchar tu voz por las mañanas. |
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