Thursday, July 17, 2014

Estoy esperando tu llamada

¿Seguirás pendiente del celular? Sí. No va llamar. Lo sé, pero no puedo dejar de estar pendiente, ¿tú crees que le guste? Pero no es para ella. ¿Y qué?, lo compré para que le guste a ella. Eres muy complicado – Elena cierra los ojos, dando a entender que necesita descanso.

Antonio apaga la lámpara, se levanta de la cama, y se pone en frente de la computadora y comienza a escribir. No puede dormir, le gustaría que Elizabeth le llame y le demuestre un poquito de su aprecio. Son las doce y está cansado, en la tarde fue a comprar con Elena lo que se había comprometido, caminó mucho por el centro, pero fue bueno porque le distrajo y pudo conversar de asuntos que antes no había tratado con ella.

Antonio está muy cansado, pero no puede dormir porque piensa que Elizabeth le llamará. Que aunque es ya muy noche, hay la posibilidad que ella le demuestre un poquito de aprecio y le llame. Esa posibilidad que no llega, que le tortura más y más al paso de los segundos. 

Wednesday, July 16, 2014

Dos canciones


Dos peculiares canciones: La de Elizabeth y la de Elena.

Una muy triste que contrasta con su sonrisa. La otra cargada de esperanza, para quien nada bueno le trajo la vida.

Triste la primera, tan triste como el infortunio de no tener madre ni padre. Alegre la segunda, como cuando ella gira en un pie.

Canción que Elizabeth puso e ingenuamente dejó. Música que yo pedí que Elena me dictara.

Tango que es marcha fúnebre en este día que me despido de ella. Canto cortesano que no me abandona en la hora del desastre.

Triste canción que me dejó cuando se fue para no volver más. Esperanzadora canción que me dice que no quedé solo.

La una de Elizabeth, la otra de Elena: dos peculiares canciones. 

Tuesday, July 15, 2014

Carta para Sofía

Mi muy estimada amiga Sofía,

Con bastante claridad veo que tienes perturbado tu cerebro y te has privado de la razón y de la memoria, como también de la facultad de pensar en otra cosa que no sea amor.

Por las conversaciones que sostenemos  y lo que veo en tu muro, me doy cuenta cuán indiferente se encuentra tu espíritu a todo lo que no sea Ernesto, cuán exclusivamente se halla ocupado en él, cómo a él vuelve siempre y se mantiene voltejeando sobre él como un halcón sobre la presa que ha elegido.

Querida Sofía, recuerdo aquella vez que nos encontramos por primera vez en el bus y me simpatizó tu causa. Pero luego me di cuenta que tu causa es un absurdo, pues no te conviene.

Un hombre que considera que lo poco que has vivido es suficiente para descalificarte, que te trata como una tonta al pretender exclusividad de atención y que la atención que te da es mínima, ¿qué amor puede tener para ti?

Dices que has vivido situaciones muy íntimas con él y que la naturaleza de esas experiencias es lo que los mantiene juntos, pues no es así; lo que los mantiene juntos es tu idea que algún día cambiará. Pero si razonas tantito, te darás cuenta que no cambiará – cosa que será muy bueno porque gente como Ernesto no solo no mejora, sino que no merece mejorar -. En cambio tú, tú que eres una mujer simpática, linda y joven; que te has ilusionado y no quieres faltar ninguno de los valores en este sentimiento que llamas amor, tú mereces cambiar, dar un salto en tu vida y seguir adelante sin un estorbo – entiende como estorbo, Ernesto.

He llegado a Lima hace poco, cuando gustes nos podemos encontrar; me quedaré hasta el martes.

Se te quiere mucho,

Elena.

-----
Rastreando a Sofía: Uno -  dos - tres

Monday, July 14, 2014

Nataly

Jhonnatan no tiene trabajo, solo se está cachueliando; el invierno le ha perjudicado con las obras y en casa discute con su mujer porque no les alcanza para pagar las deudas que han contraído con el banco.

Además su madre le ha pedido que se vaya de su casa; que es tiempo que viva solo con su familia. Ella piensa que de esta manera él madurará y terminarán los problemas con Camila.

¿Un par de chelas? – Jhonnatan le sonríe a Mario. ¿Tienes para la primera botella? – Mario le sonríe a su amigo. Sí, siete soles aquí. ¡Vamos!

Van al mismo lugar que frecuentaban años atrás, un bar con una rocola.

Esta es buena – Jhonnatan elige “Después de ti” de Alejandro Lerner y la gente que está más sintonizada con la cumbia los miran. ¿Sigues enamoradizo cholo? He cambiado bastante cholo – Mario recuerda a Elizabeth, que ella es la única que ha usado el diminutivo cholito con él. Qué bueno chino, ¿o sea no hay trampa? – Mario sabe que Jhonnatan no puede estar sin una “trampa”. Ya un año que le soy fiel a Camila, y no es porque falte oportunidad; lo que pasa es que creo que ya he madurado. ¿Cómo así? Escucha cholo, en una chamba he conocido una flaquita de 19 años, imagínate es una chiquilla bien rica ya, y me ha dicho así de la nada, que le gusto y que estaría conmigo. ¿Y tú, qué le has dicho? Nada, la he ignorado porque no quiero tener problemas con Camila. Me parece bien. ¿Y tú sigues de pajero? Ya huevas, no te he contado que llegó Elena.

Jhonnatan siempre tuvo sus dudas con respecto a Elena, a pesar que siempre se veía muy santificada; tenía unos gestos y se aislaba mucho del resto de la iglesia por lo que no le podía agarrar confianza.

Creo que estás cagao con Elena. Yo también pienso lo mismo – Mario pide un par más, no ha usado los siete soles de su amigo, piensa en pagar un taxi para que lo lleve a su casa -, pero es lo que me ha tocado. Pero, ¿y Elizabeth? No existe, es una ficción literaria. Ya huevón, me vas a decir qué es tu novia imaginaria, como tus amigos Sebastián y Antonio. Sí chino, Elizabeth no existe – Mario piensa que Elizabeth saldrá de su mente y corazón una vez que se vaya de Lima y que podría pasar como cuando era niño, y creaba personas imaginarias; quizás eso sea Elizabeth, una creación de su imaginación. A ver dame tu celular – Jhonnatan toma un vaso seguido. ¿Para qué?, nadie agarra mi celular; ni que fueras mi flaca – solo se lo ha permitido a Elizabeth. Ya huevón, dámelo. Está bien – Mario entrega el celular y Jhonnatan revisa la lista de contactos -, ya vez no hay nadie con ese nombre. No huevón, puede ser que no se llame Elizabeth, a ver, puta tienes un montón de llamadas de: Eddy, Adelayda, William, Julio, Máximo, Vanesa, Nataly, etc.; una de estas flacas debe ser, ¿quién es Nataly? Es la secretaria del estudio donde trabajé en vacaciones. ¿Y Adelayda? Es una amiga de la universidad. ¿No me digas que Elizabeth es Máximo? Ya ves huevón, ya estás borracho.

Se acercan a la rocola, Mario quiere elegir una de Corazón Serrano, pero recuerda que a Elizabeth no le gusta así que busca una de William Luna. Las canciones que pone Mario le hacen pensar a su amigo que Elizabeth si existe.

Eres un huevón cholo, a veces me da ganas de sacarte la mierda. ¿Por qué Chino? Porque tienes todo para ser feliz y se te ocurre irte de tu casa, enamorarte de la mujer de tu mejor amigo, y ahora paras sufriendo por una ficción literaria. Pégame Chino. ¿Quieres? Sí, sácame la mierda, eso es lo que me merezco. Te vas a poner a llorar huevón. Sí me pegas como le pegaste a ese pata en las rejas, no voy a llorar porque me voy a quedar inconsciente.

Jhonnatan se pone a llorar.

¿Qué fue Chino? – Mario se sorprende -, oe Chino, ¿qué fue?, así no me vas a pegar. Nada huevón, es que Camila no entiende que me mato todos los días para sacar plata y me molesta por cualquier cosa; y mi mamá quiere que me vaya de la casa, como ya tengo mi casa quiere que me vaya allá; pero si me voy ya no tendré su apoyo y me las veré solas y eso me da miedo. Pero así es la vida Chino. Sí, pero Camila me jode mucho y no quiero vivir con ella. Entiéndela, después de todo lo que pasó, claro que no va confiar de la noche a la mañana. Me saca en cara todo, hasta del plato de comida que yo compro, me saca en cara de lo que como.

Mario pide dos más, pero la señorita que los atiende ya no quiere venderles.

Señorita, mi pata y yo no nos vemos desde hace un año, no sé si se recuerda de nosotros, nosotros siempre hemos venido por aquí y no somos faltosos, un par más por favor. No joven, ya estamos cerrando, está cerrado el local y tu amigo está mal. Le prometo que no le vamos a molestar, además hemos puesto para dos canciones más y todavía no llega nuestra canción. Ya está bien, pero solo le vendo una.

A esa flaca le haría el amor, pero tendría que ponerle una bolsa en la cabeza - Jhonnatan se seca las lágrimas. Huevón respeta. Sí huevón, hace rato que te está cobrando ocho lucas por botella. Es que ya son más de las once, ya no atienden. Y por qué el bar está lleno.

La chica trae la botella, la destapa y pone en la mesa, vuelto doce soles de veinte. Mario se molesta y le exige el sol que falta, porque la botella está siete.

Pero te he dado tu vuelto, allí tienes tus trece soles – la chica es muy cínica. Pues aquí cuento muy bien señorita, yo soy profesor y soy muy bueno con los números: uno, dos monedas de un sol y un billete de diez soles; ¿cuánto es eso?, son doce soles; usted debe darnos trece soles. Ay me he equivocado – la chica lo dice con una sonrisita burlona -, aquí tiene profesorcito.

Los dos se van abrazados, Mario para un taxi y regatea; está con la idea que todos quieren aprovecharse de su estado de alcoholismo y no quiere dejarse sorprender. El tercer taxi le acepta ocho soles hasta Chimú, con una parada en la Av. Universal para dejar a Jhonnatan. En el trayecto Mario cranea cómo puede ayudarle a su amigo. 

Sunday, July 13, 2014

Chaufón

 ¿Y quién es Elizabeth? Ella es una amiga muy especial. Cuando vi los post que le dedicabas, me sorprendió; años que estabas enamorado de Elena y de pronto cambiaste así por así. Claro que no fue de la noche a la mañana; Elizabeth es muy especial, la amo, en verdad la amo; pero eso sí, sobre todo la respeto.

Mario quisiera contarle lo que sufre por este nuevo amor, pero prefiere hablar lo bueno de Elizabeth.

¿Y cómo es ella? Es linda, es una persona muy especial, si la vieras, siempre está contenta, siempre sonríe y es muy generosa; no es de aquellas que se quieren aprovechar de uno. Pero nadie se ha querido aprovechar de ti. Lo digo por Karla, recuerdas que te paraba sangrando. Sí cholo, Karla fue un trance en mi vida; pero ya pues ahora estoy más tranquilo. Bien merecido te lo tenías por estar de picaflor.

Hace casi un año que Mario no veía a Jhonnatan; y todo esto le parece muy curioso; justo cuando Elena vuelve, Jhonnatan y Henry regresan a su vida. Está contento de volver a ver a su amigo.

¿Y has vuelto a ver a Elena? Sí, justo ayer estuvo conmigo. ¿Y en qué quedaron? Se separó de Henry, vive sola prácticamente; estoy preocupado porque Henry se agregó a mi facebook; no ha escrito nada, pero me supongo que es por Elena. Mira, si pasa algo, si te quiere molestar, pásame la voz, yo voy y le hago el pare. Gracias – Mario le parece increíble que haya pasado tantos años y Jhonnatan siga con los mismos gestos de cuando eran adolescentes -, pero Henry ha sido mi mejor amigo y aunque pasó lo que pasó él sabe que no fue mi culpa; yo estuve con Elena cuando ya se habían separado. Bueno cholo, yo a Henry no le respeto más que a ti; si él se mete contigo también se mete conmigo.

Mario paga la cuenta, son 28 nuevos soles.

¿Cuánto salió? 28. ¡Tanto!, ¿por qué tanto? – Jhonnatan le pregunta a la cajera y le quita la boleta a Mario -, te han cobrado cinco soles la gordita; estos son unos estafadores, si la gordita en cualquier restaurante está tres soles. Ya, déjalo, estoy pagando yo. No huevón, estos son unos estafadores – Mario no le hace caso y se retira del restaurante.

Van caminando, por la Carretera Central, Jhonnatan sigue con la idea que les han cobrado demasiado.

¡Ya olvídalo!, yo te he invitado. ¡Qué me estás sacando en cara! No es eso, sino que estás allí haciendo escándalo por un sol. No cholo, no es un sol, son dos soles que te están cobrando de más. Lo que sea, el lugar ha estado bueno y lo vale. Mejor nos hubiésemos ido a comer chaufón. Pero eso te estaba diciendo, pero tú insististe con la pizza. Tenía que aprovechar pues, tú no vienes así nomás. Sí huevas, bien que eres tú que no contestas el celular; ya no hay que discutir por dinero, menos ahora que estoy a las justas y no quiero arrepentirme de haber pagado.

Jhonnatan quiere molestar a Mario.

Tienes razón, cuando pague mis deudas, yo te voy a invitar como cuando antes. ¿Tú cuándo me has invitado? Oe me estás sacando en cara, claro que te he invitado, no te recuerdas que las chelas las ponía yo. Claro, tú siempre ponías la primera botella y luego yo tenía que poner el resto. Nada huevón, no te recuerdas cuando te invitaba chaufón. Pues no, no me recuerdo. Ya vas a ver, a penas pague mis deudas te voy a callar la boca.

Si quieres saber un poco más de Jhonnatan, aquí lo tienes.

Saturday, July 12, 2014

Paula

¿Llevas a Jesús en tu corazón? Yo soy agnóstico. Entonces déjala, es basura, es más problema de lo que vale. ¡Cómo puedes hablar así!, te recuerdo que me dejaste hace casi un año. Me fui a trabajar; ¿no vas a dejar de jugar a la carta de la víctima del sadomasoquismo? No te equivoques, es solo el masoquismo. Yo sé lo que es realmente, lo que quieres es vengarte de mí; inventas este sentimiento por la basura esa para vengarte de mí; simplemente deja de ser tan orgulloso, ¡supéralo!

Sebastián mira a Elena sorprendido, pareciera que no es la misma mujer que conoció en la avenida Universal, aquella mujer que oraba los sábados y que lloraba cuando su hijo estaba enfermo; se ha puesto furioso porque ha llamado a Elizabeth, basura.

¿Qué pasa Elena?, ¿no querías volver a verme?, ¿no decías que no voy a encontrar a nadie que me ame como tú?, ¿cómo cambian las cosas verdad?, ahora vienes corriendo llorando a buscarme porque nunca vas a encontrar a nadie tan bueno como yo. Sí - Elena abraza a Sebastián, él la abraza e imagina que está abrazando a Elizabeth.

Te amo – Elena le dice entre sollozos. Está bien, solo tienes que irte de aquí – Sebastián piensa que no podrá hacerle el amor -, ya se terminó Elena; ahora solo somos amigos.

Elena le da un beso, él reacciona, lleva tiempo en abstinencia. Se besan, ella le desabotona la camisa y él le quita la chompa, se van desnudando de a pocos.

¿Apago la luz? – Sebastián quiere apagar la luz porque de esa manera le será más fácil hacerse la idea que le hace el amor a Elizabeth. No, quiero verte desnudo. Se echan en la cama, y ella le pide para dormir por un momento.

En la cama, desnudos, Elena se queda mirando a Sebastián como antes él lo hacía con ella.

¿Qué tanto me miras? Que te vez muy bien desnudo – Sebastián se levanta y quiere mostrarle algunas fotos de facebook. Espera, en mi maleta llevo una laptop. ¿Es tuya? No, es de Verónica, pero la trabajo yo. ¿Les va muy bien no? Sí, Verónica está muy contenta, terminamos este contrato y ya nos viene otro para Arequipa. ¿Cuánto tiempo te quedas? El viernes estoy viajando de frente a Arequipa; si vienes puedo pedir un tiempito para ir a Cusco como lo querías hacer. No, no puedo, gasté todo el dinero en lo de mi papá. Ahora yo te puedo ayudar con algo. Muchas gracias, ya bastante has hecho con devolverme lo que me debías y comprarme las zapatillas. ¿Te gustaron? Claro – en realidad no le gustaron.

Sebastián escribe la contraseña del Wi fi – Elizabeth2014 -, abre su facebook y le muestra las fotografías de Elizabeth. Dime, ¿quién de todas te parece mejor? – Sebastián piensa que Elena no reconoce a Elizabeth. Ella, me parece agradable su rostro, parece una niña – Elena es buena con Sebastián, señala a Elizabeth y la elogia. ¿De verdad? Sí, es bonita, se la ve graciosa. ¿Pero qué me dices de la que lleva traje? Esa chica es guapa, pero prefiero a la gordita, se ve más amigable. Ella es Elizabeth. Sí, lo sé.

Sebastián le enseña una serie de fotografías y Elena se va incomodando.

¿Y no tienes ninguna fotografía mía? Tú no tienes facebook. Pero me tomaste unas fotografías el año pasado. Sí – Sebastián saca un libro de su mesita de noche y allí tenía una foto impresa de Elena -, mira, aquí estás con mi chompa. Jajajaja – Elena recuerda que en una noche de frío Sebastián le ofreció su chompa y no lo devolvió. ¿Y dónde está mi chompa de Freddy krueger? Te voy a mandar una chompa, pero esa ya no te puedo devolver. ¿Por qué? La estamos dando buen uso. ¿Qué estás haciendo con mi chompa? Solo sabrás que le damos buen uso – Elena piensa que ahora mismo uno de sus colaboradores ha de estar trapeando con esa chompa.

Sebastián le pide que se ponga boca abajo y le acaricia con su lengua la espalda; ella esta delgada, muy delgada, como siempre le ha gustado. Piensa en lo gracioso que será tener a Elizabeth, que es rolliza, que ha de tener cintura redonda y que ha de pesar más.

Hacer el amor con Elena le ha dado mucho ánimo, necesitaba hacer el amor.

¿Te recuerdas cuándo hablábamos de filosofía? Claro, cómo no me voy a recordar esa vez que me dejaste estúpida:

¿Dios quiere lo bueno?
Sí, claro que sí.
¿Entonces Dios no es bueno?
¿Por qué dices eso?
Porque si Dios quiere lo bueno, es porque él no es bueno; cómo podría querer algo que él es.

---
Se cambian, y antes de apagar la laptop, Sebastián le pide a Elena una canción para postearlo en su facebook.

Pon Jesse y Joy, “La de la mala suerte”. No, nada que ver, cómo voy a poner eso en mi muro; mis amigos me van a molestar. Bueno, a ver busca Paula de Zoe – escuchan la canción. Me gusta – Sebastián postea con un mensaje para Elizabeth. 

Friday, July 11, 2014

Antonio se levanta

Antonio recuerda a su amigo de la universidad y piensa que estará triste porque perdió la selección naranja; pero también se contenta porque Arturo ha perdido sus cien soles. Carmen mira que no ha probado nada, piensa que quizás el lomo le ha salido mal.

¿No te gusta? Perdóname Carmen, pero no tengo hambre; en la mañana estuve en Chosica y comí algo. ¿Qué comiste? – Carmen se preocupa. Comí una empanada y un helado. ¿Para qué fuiste a Chosica? Para distraerme un poco, tengo estrés. ¿Y has ido al doctor? No, ¿para qué? ¿Entonces cómo sabes que tienes estrés? Porque me siento estresado.

Carmen le hace cosquillas e intenta desestresarlo, pero Antonio recuerda más a Elizabeth; ella es la única que le ha hecho ese tipo de cosas.

¿No te gustó? Tengo que irme, voy hacer un trabajo; gracias y nuevamente perdóname, estoy seguro que ese lomo está muy bueno; pero ahora no tengo apetito. Entonces llévatelo, lo voy a colocar en un taper. Está bien.

Elena le estuvo llamando, le timbra para que ella le llame. La habitación está oscura porque apagó las luces y cerró las cortinas. Piensa que es muy egoísta con Elena, así que decide interesarse un poco por ella. Pone el altavoz del celular para poder hablar mejor;

Elena, discúlpame por no contestarte, dejé el celular en la cama y me fui a comer algo – Antonio se quita la ropa y se echa en su cama. Ya loquito, ¿y cómo estás? Bien – lo dice sin ganas -, ¿y tú cómo estás? Estaba molesta contigo, porque te olvidaste de mi cumpleaños, pero ya se me pasó. Es el primer año que se me pasa, los otros años eras tú quien me pedía que lo olvide; ¿qué hiciste? Pues, aquí con los compañeros de trabajo, compraron una torta, me cantaron el happy birthday y muchos abrazos. ¿Te abrazaron tus colaboradores? Claro, uno de ellos me abrazó tan fuerte que parecía que me iba romper los huesos. Qué bueno que no lo vi, me hubiese muerto de celos. ¿Por qué? – lo dice muy interesada. Porque soy un inseguro.

En realidad Antonio no piensa en lo celoso que podría ponerse al ver que abracen a Elena, sino que imagina en cómo la han de abrazar a Elizabeth en el día de su cumpleaños, y cuán celoso se pondría si la viera así.

¿Estás allí? Sí – Antonio recuerda que Elizabeth le dijo que la línea de claro dura más. ¿Y cómo estás ahora mismo? Estoy en la cama, desnudo – a Elena siempre le gustó verlo desnudo. ¿Tan temprano en la cama? No tengo ganas de nada.

Antonio se puso a llorar, piensa en las veces que Elizabeth abraza y besa a William, piensa en todos los hombres a quien se entrega y que ahora mismo hace el amor con un desconocido.

No llores, ella no vale la pena. No Elena, Elizabeth si lo vale; si no lo valiera, no me fijaría en ella – Elena no sabe a lo que se dedica Elizabeth. Pero no te ama; te podrá querer como a un amigo, pero nunca te amará. ¿Cómo tú?, ¿te recuerdas cuántas locuras hice por ti? Pero tú sabías cuál era la situación.

Elena odia tremendamente a Elizabeth y desea que se aleje de la vida de Antonio. Solo la ha visto un par de veces al lado de él, y aunque tiene un rostro agradable, la ha odiado desde que Antonio le dijo que se había enamorado de ella.

¿Y qué comiste? Nada, no tengo hambre. ¿Por qué? Porque no he visto a Elizabeth, porque ya no me escribe, no le interesa mis mensajes. Déjala, no tiene caso que insistas. No puedo, no puedo. ¿Por qué Antonio? No lo sé Elena, no lo sé; cuánto quisiera no sentir esto… no sabes cuánto deseo volver atrás cuando te amaba. Me da mucha pena la situación en que te encuentras, quisiera estar en Lima para abrazarte y consolarte; sal de la cama y camina. Ya lo hice en la mañana, ya no puedo caminar más, ya no puedo más. No te pongas así, levántate, no permitas que esto te perjudique. Ya lo permití, no puedo, no quiero, ya no quiero nada. ¿Ya no me amas verdad? No – Antonio llora al decir esto. ¿Pero me quieres? Sí, te quiero mucho Elena, eres la única que me consuela. Entonces si me quieres, levántate, come y sigue adelante, no te dejes vencer por esto; voy a cortar, viene mi supervisor. Chao Elena.

Antonio se levanta llorando, siente el frío - el invierno se ha intensificado -, abre el taper y come. Carmen siempre ha cocinado muy bien, pero este lomo no tiene sabor.