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Tuesday, December 29, 2020

La navidad de Gustavo

Navidad 2020

Gustavo estaba durmiendo en el parque, cuando se despertó no tenía sus zapatillas y vio al chiquillo que se las estaba llevando; corrió tras él, pero no lo pudo alcanzar porque se chocó con todos los trastes que llevaba consigo un mendigo. Eran sus zapatillas de la buena suerte. Se quita las medias, las bota en un tacho y se va para su casa. No tendrá que explicar qué le sucedió por culpa de su madre. En la esquina se encuentra con Clara.

(-) ¿Qué estás haciendo así?

(-) Estoy ocupado, tengo que ir al trabajo.

(-) ¿Así?, ¿descalzo?

(-) No, me robaron las zapatillas, pero estoy yendo a mi casa para cambiarme.

(-) Vamos juntos, quiero conocer tu casa.

(-) No, ahora no.

(-) Estoy cansada de que siempre me digas lo mismo, ¡por qué no puedo conocer tu casa! – Clara saca un presente -, estoy cansada, mira, te traje esto, te estuve llamando, me he gastado lo que tenía para darte esto – se lo da a Gustavo y él intenta rechazarlo, pero ella insiste, se lo deja en la mano y se va.

(-) Clara… Clara no te vayas.

(-) ¿Vamos a ir a tu casa?

(-) No, no tengo casa Clara.

(-) Vete a la mierda, eres una mierda, imbécil de mierda. Feliz navidad hijo de puta – Clara no volteó el rostro para que Gustavo no la vea llorar.

**********

Navidad del 2019

(-) Solo quiero decirte que esto es mi primera vez.

(-) ¿Tu primera vez de qué?, ¿tu primera vez de ver a Santa Claus? – Gustavo se burla de Clara.

(-) Soy virgen – Clara le mira ingenua a su enamorado.

(-) Entonces tendrás tu regalo de navidad – Gustavo bota el humo de su cigarro todo bohemio, en realidad solo está jugando con Clara, lo único que le puede interesar de ella es el dinero, no duda que Clara sea virgen porque es fea, es una gorda fea.  

(-) Sabes ayer fui con mi hermana a regalar unas canastas navideñas a unos amigos, le dimos una canasta a una familia venezolana.

(-) Esos venezolanos deberían irse a su país, los odio.

(-) No hables así, ¿qué te han hecho?

(-) Unos venezolanos mataron a mi tío en Arequipa, lo quemaron y enterraron en su viñedo. Por eso odio a todos los venezolanos. En mi provincia botaron a todos los venezolanos… el presidente debería botarlos del país.

(-) Lo siento Gustavo – Clara le abraza -, qué pena, justo conversaba con mis amigas sobre el caso de los arequipeños, una amiga fue consultada por el fiscal que tiene la causa.

(-) Yo no le quería a mi tío – Gustavo rechaza el abrazo -, pero igual es familia y es una afrenta a la familia.

(-) Ustedes los arequipeños son muy orgullosos.

(-) Esos mierdas, si fuera ministro ya estaría promoviendo que los boten a todos.

(-) Y si yo fuera alcaldesa de Lima promovería un decreto para que boten a todos los arequipeños de la capital.

(-) ¿Y por qué?

(-) Acaso no recuerdas la traición de Arequipa en la Guerra del Salitre.

(-) No hables huevadas – Gustavo recuerda a Sebastián, su amigo el profesor de Historia -, los arequipeños somos peruanos, no tiene nada que ver. Lo que propongo es que boten a los venezolanos, ellos no son peruanos.

(-) Pero los arequipeños no son limeños, así que estoy proponiendo que boten a los arequipeños de Lima, ¿acaso no sabes lo que hicieron durante la Guerra del Pacífico?

(-) Sé, he leído – en realidad Gustavo no sabe muy bien qué hicieron los arequipeños -, pero no tiene nada que ver pues. Los venezolanos son mierdas que vienen aquí a quitarnos el trabajo, y encima son delincuentes.

(-) Y los arequipeños son la mayor vergüenza de la historia peruana. Además, ¿te han robado algo?, ¿qué te han robado los venezolanos?

(-) Ya no quiero hablar..., ¿vamos hacer algo?

Gustavo desviste a Clara pensando en Nora, le besa el cuello recordando a Carmen, cierra los ojos para besarla y se esfuerza para creerla Leticia. Clara podría ser cualquier mujer, fácil podría ser la chiquilla que ayuda a su madre, también le podría hacer el amor pensando que es uno de esos hombres que le pagaban para que los tiren. Clara es la mejor mujer que él ha podido encontrar, su oportunidad para cambiar la vida de perro que ha tenido, tiene dinero, es inteligente, está enamorada; solo tiene un defecto, por el cual no podría llevarla a conocer a su familia ni a sus amigos, es una mujer fea.


Feliz Navidad 2020

Tuesday, November 5, 2019

El niño que no miente


Sebastián mira fijamente la araña que está en la arista derecha de la habitación de los cuartos. Ariel le tiene en frente, se esfuerza por no gesticular algo que el docente puede entender como ofensivo, se mantiene firme, espera que le llegue la mirada escrutadora, el mal humor porque el salón está sucio o huele a huevos.

Sebastián olfatea arrugando toda la cara, alza la voz y, mirando fijamente a Ariel, dice; aquí huele a huevos. Ariel se quiere reír, pero no es conveniente, el “profe” lo dice en serio, es el olor de los huevos duros que comieron los de primaria y han dejado sus sobras por todo el salón.

(p) Imanaya cachanqui – Sebastián enérgicamente saluda.
(es) Imanaya cachanqui amauta – responden todos, con excepción de Victoria.
(p) ¡¿Y usted no sabe saludar?! – Sebastián alza el dedo acusador, nadie voltea, todos esperan repetir el saludo -, Imanaya cachanqui.
(es) Imanaya cachanqui amauta – se escucha con más fuerza.

Sebastián pide que formen las carpetas a manera de auditorio, saquen sus cuadernos y libros. Reniega porque los chicos están arrastrando sus carpetas y maximizan su dolor de cabeza. Se sienta, espera que su cabeza le funcione, piensa para qué está allí, se lamenta su suerte. Levanta la cabeza y mira seriamente a Gustavo para pedirle que se calle.

Gustavo se calla y hace que lee. Sebastián le molesta:

(p) ¿Y qué estás leyendo?
(g) Lo que pidió.
(p) Yo no he pedido nada.
(g) Estoy leyendo la clase de la semana pasada.
(p) ¡Qué bueno!, a ver podría explicarnos sobre el mercado de competencia perfecta – Sebastián recordó que el estudiante se evadió la semana pasada.
(g) No recuerdo – Gustavo le mira fijamente como amenazante.

Sebastián le da la espalda, y comienza su discurso.

¿Qué les he dicho del mercado de competencia perfecta?, les he dicho que no existe, como no existe nada perfecto en la tierra, el mercado de competencia perfecta no existe, es una ilusión, es como decir que existe un niño que no miente – dice esto último mirando a Flor, y le pregunta.

(p) ¿Usted ha conocido un niño que no mienta?
(f) No hay profesor – Flor responde con presunción.
(p) Ya ven, todos los niños mienten. Son mentirosos por naturaleza 

Sebastián continúa explicando las características del mercado de competencia perfecta...





Thursday, November 24, 2016

Rumbo a Matucana

Suben al bus para Matucana. Rosaura piensa en Juan Gabriel: Esto de ser contestataria está bien, se siente bien siguiendo los principios liberales, los de tu conciencia, el hedonismo; y sería perfecto si Juan Gabriel los siguiera conmigo. Se recuesta en el hombro de Gustavo, imaginando que es el de Juan Gabriel.

Aracely está tranquila, ella es una noble roja. Su rostro de niña contrasta con sus 25 años de bien mujer. Madura, trabajadora, consecuente. Sebastián la admira, no por su posición recalcitrante, sino por su silenciosa elocuencia y apariencia frágil. Aracely quisiera hablarle a un dios, pero se niega a tener fe: Eso es de los amarillos, eso es falacia de los capitalistas, en todo caso, debo hablarle a la madre tierra.

El paisaje le recuerda su andina Arequipa, ahora esa contrariedad de si la segunda ciudad – ¿o será la tercera? – del Perú… ¿es costeña o serrana? Es costeña para los que preguntan directamente, es costeña porque ser costeño es mejor para la hipócrita primera ciudad nacional. Es serrana para mí, para mis sentimientos; preferencia de olor, clima y mujeres; es serrana porque en verdad es serrana. Gustavo reflexiona.

Necesitaba de este aire y calor para pensarte mejor. Alejandra domina los pensamientos de Sebastián. Mira Alejandra, nuestro dios está pleno – Sebastián mira el cielo brilloso -, es el verdadero dios, el que existe y se puede ver.

Se han quedado callados, pero cálidamente callados; los parias fueron confidentes en ese momento.

********  
Darío pone su mano sobre el hombro de su amigo. Juan Gabriel, si bien de más edad y formas menos atléticas, es más atractivo que Darío, por eso es que Rosaura le eligió. Las chicas no solo admiran su flexible ingenio sino también su educado trato con que seduce a sus interlocutores.

Sebastián sube al carro, escucha el gracioso comentario: “Ya pe, presenta a tu marido”. Alcanza a ver a un joven con mirada limpia y sonrisa de oreja a oreja. Gustavo va con sus amigos y Sebastián aprovecha para ir al baño.

Sebastián sube, trata de leer los libros que compró, como siempre, respeta la introducción y se entera de las mejores traducciones que se han hecho de la Eneida. Pero se distrae cuando se dispone a leer los hexámetros por la elocuencia de Juan Gabriel.

Para qué tanto quieres conocer a mi pata, ¿no será que te gusta? Ya pues confiesa Juanga, ¿eres gay? – Gustavo molesta a su amigo. No me molesta, porque todos saben que lo que se ve no se pregunta – Todos ríen de la ocurrencia del líder de la manada.

Darío le admira, pero también le envida. Parece que está predestinado para ser Congresista o Presidente.

Pero qué carajos, ese Gustavo la cagó, estaba todo tan bien; debe ser la edad, ya está viejo. Oe qué tienes Jerjes, déjalo, el Characato tiene sus razones. Puta sí, el profe también cagón porque más le importa su mordida que sus estudiantes. Calla huevonazo, el profe te va escuchar; más bien saca cuenta si hay suficiente para el pago a la tierra. Ya, ahora mismo hago un informe contable de los dulcecitos – Jerjes se acerca a los demás para ver qué ofrendas han traído para el festín.

Darío piensa en que no tomará, porque quizás pueda perder el equilibrio y confesar llorando el secreto por Rosaura – secreto que no quiere reconocer que es vox populi.

Oe Cajacho - Jerjes se acerca a Blancón - a ver qué traes allí - revisa la maleta de su amigo para contabilizar las botellas y se toma la confianza de ver qué más trae consigo - ¿una botella nomás?, puta qué miserable tu aporte, a ver qué hay acá, medias viejas, polos para hacer finta que cambias de mudas, un boxer seguro también para finta, qué huevón eres, como si vayamos a estar varios días, solo vamos estar una noche, ¿y esto?, ¿qué significa esto? - coge unos preservativos -¿para esto gastas el dinero?, ¿no te puedes jalar sin profilácticos. Calla mierda, este es el viaje huevón, aquí la hago, no regreso a Lima virgen. Ya - Jerjes hace cara de lelo -, pobre la Saladita, me supongo que lo harás en su carpa, porque recuerda que tú estás de recogido en mi carpa. 



Monday, November 21, 2016

Adiós Yovana

¿Qué le miras tanto?, ¿te gusta? No – Aracely mira a Sebastián y sonríe -, solo que me parece gracioso que siendo tan joven se le esté cayendo el cabello. ¿Cuál joven?, si solo le falta un año para envejecer.

Gustavo se preocupa por su amigo; antes de salir había notado que estaba muy nervioso.

Es que cuando supe que el bus no tenía baño me preocupé por lo de la infección. Pero ahora, ¿cómo estás ahora? Bien, ahora me siento más seguro, aquí no estoy a la merced de nadie, haremos paradas. ¿Y esos libros? La Eneida, es la obra completa, es de una edición antigua de Sopena, muy buena; ésta es Fuenteovejuna, teatro, quizás prepare a mis estudiantes para una presentación, ¿puedes creerme que me costaron solo cuatro soles? Sí, Malambito. Así es, hace mucho que no visitaba a ese babel de la cultura.

***** 
¡Por qué llegas a estas horas! – Eduarda le grita a su hijo. ¡Y tú por qué le regañas a Teresa! Porque le pedí que te recuerde que saldríamos. Ella me lo recordó, no tienes por qué gritarle cuando soy yo quien te ha fallado; ¡o qué pretendías!, ¡que me impida salir! ¡Pero qué te pasa Keni!, estás muy malcriado. No es eso Eduarda, estoy cansado que regañes a Teresa porque tus hijos no te hacen caso, eso no es problema de Teresa, es problema de Jhonson y mío, ¿no crees? Lo que creo es que debería quitarte el auto. No jodas – Keni sube a su cuarto, tira la puerta.

***** 
Sebastián explica sobre las competencias y capacidades a sus nuevas amigas, Rosaura y Aracely escuchan interesadas. Conversan sobre la educación, sobre sus universidades, el nivel de los profesores, los intereses de los administrativos, otros. Mientras un moreno alto los escucha con mucho interés.

Bajan en el paradero de la entrada de Huachipa – en la Carretera Central -, toman rápidamente un chosicano – quieren pasar al malogrado bus.

¿Estás distraída? – Rosaura piensa mirando por la ventana. Sí, me distraje pensando en algo – Gustavo la ve frágil, tierna; se sorprende que Rosaura pueda tener esos gestos siendo que todos la creen una liberal por sus cuatro costados. Has sido muy valiente al seguirnos. No los he seguido, en verdad creo que eres tú quien nos ha seguido, fuimos nosotras las que tomamos la decisión primero – le mira a los ojos brillosos. En verdad los tres son unos arrebatados, muy lejos de lo que se espera de los abogados – claro de los buenos abogados -, ustedes deben estar para solucionar conflictos, no para generarlos – Sebastián les regaña. No es eso Sebastián – Aracely responde -, los inmaduros son ellos, ellos son los que dicen una cosa y luego salen con otra; ya los conocemos, siempre son así. Así es Sebastián, tú no sabes nada de nuestros compañeros, son pocos como Aracely y Rosaura que en verdad tiene pantalones – ¿pero qué mujer hoy en día usa falda?

Ríen, bajan en Chosica y antes de tomar el bus para Matucana deciden comer. Buscan un buen restaurante, es un día especial, han hecho su hazaña, así que se merecen comer bien. Las chicas y Gustavo piden bistec a lo pobre y Sebastián un saltado de pollo.

********  
Yovana, creo que estás aquí en mi corazón, yo te amo mucho, pero creo que ya te perdí.

Keni le escribe al Wassap y bloquea el número de su enamorada. Llora, llora como un niño y más ahora que no tiene a nadie que le pueda consolar. Se quita los zapatos, también las medias que las siente malolientes, se quita los jeans y como ya no tiene más fuerzas se queda con el bóxer y el polo y así se cobija con una colchita; recuerda a su amigo Sebastián que le decía que cuando se sienta mal debe ponerse a limpiar su cuarto, pero él no tendrá esa necesidad, Teresita se encarga de limpiar todo y dejarlo bien oloroso. 


Sunday, November 20, 2016

Los Parias

Sebastián se incomoda, el bus no tiene baño. Se sienta junto a la ventana, Gustavo es muy amable, no le dice nada con respecto a la ubicación. Juan Gabriel bromea con Gustavo.

Oe Gustavo, presenta a tu marido. Calla mierda – Gustavo se acerca a sus amigos - ¿Qué fue chola? Ya pe, presenta a tu marido. Carajo, ya que tanto insistes ahora te presento a mi pata.

Sebastián baja del bus a buscar baño, se sorprende de lo feo que está esa zona, entra a un mercado que se ve viejo y sucio, los servicios higiénicos están en peores condiciones, se lamenta de hacer el viaje. Paga cincuenta céntimos, el dependiente le da papel, Sebastián guara el papel y pasa al urinario.

Gustavo no ve a su amigo, quiere timbrarle pero no tiene saldo. Sebastián le llama, quizás algo le ha pasado, Gustavo se asusta.

Cholo, ¿se demorarán en partir? El profe dice que en diez minutos salimos, ¿por qué? Es que quiero comprar algunos libros, porque no quiero viajar solo mirando. Apura Sebastián. En unos minutos estoy allá, aquí hay una calle de venta de libros viejos. Apura, apura.

Sebastián busca entre los libros viejos algún ejemplar que le interese, encuentra dos obras que las tiene presente pero no las ha leído: La Eneida de Virgilio y Fuenteovejuna de Lope de Vega; paga solo cuatro soles por ambos y se va contento con su adquisición. Cuando llega al bus, no encuentra a Gustavo, éste se fue a comprar alcohol con la chanchita que hizo con sus compañeros.

La salida estaba programada para las siete, pero salen a las nueve. El docente argumenta que tuvieron que esperar a los que llegaron tarde, pero lo cierto es que mientras se esperaba se estaba arreglando el bus. Gustavo se molesta por todo este maltrato, pero al fin se contenta que ya está en marcha rumbo a Matucana. El bus avanza lento, al comienzo no se dan cuenta por el tráfico, pero cuando llegan a Evitamiento, su avance es notoriamente lento, se para en Ramiro Prialé por un desperfecto.

Gustavo baja y conversa con el docente, está molesto, sube conversa con sus compañeros para irse por su cuenta, ellos comienzan a criticar al docente y su mala gestión y deciden junto con Gustavo no seguir el viaje con ese bus. Bajan Juan Gabriel, Jerjes y Darío. Sebastián les mira por la ventana – parecen unos pigmeos -, comienzan a discutir con el docente – quien también es de baja estatura -, él les pide que esperen, que ya está viniendo un mecánico según le han dicho el chofer y su ayudante, que si ellos deciden irse por separado él tendría que cancelar el viaje y no los autorizaba a seguir. Los jóvenes deciden consultarlo con todos.

Dos chicas se bajan del bus y renegando le piden al docente su dinero porque ellas se irán solas, que esto no es un hecho extraordinario ya pasaron una parada de bus en su anterior salida con él. El docente sube para conversar con todos, Rosaura y Aracely le secundan.

Jóvenes, sepan que esto es muy incómodo, entiendo que para ustedes lo es, pues para mí es mucho más incómodo porque soy yo quien está a la cabeza de esto, no saco ningún beneficio de éste viaje – nadie le cree, piensa Darío -, lo hago porque era parte de nuestro plan – mentira, a nadie se le ocurrió hacer un viaje -, nuestro plan de estudio – de qué estudio habla, si el plan de salida no dice nada en relación a ningún estudio, no se menciona la historia de nada -, nuestro plan de estudio era llegar temprano para hacer el pago a la tierra – eso sí, el pago a la tierra está asegurado con todos los brebajes conseguidos. Ante esta situación hay tres alternativas - ¿tres?

PRIMERA.- Ustedes pueden desistir del viaje, se les devolverá su dinero, pero eso sí tendré que descontar algunos gastos que ya se han tenido que hacer como las copias, comida que se ha mandado hacer y una sorpresa que se tenía para el “pago a la tierra” – o sea aun así quiere sacar su mordida. Eso sí, como no cumplimos con nuestro objetivo, tendremos que dar examen el lunes.

SEGUNDO.- Podemos esperar unos treinta minutos que ya está llegando el mecánico, lo arregla y nos vamos; corremos el cronograma del plan y todo solucionado. No nos cuesta nada esperar – será que nuestro tiempo no vale, Darío sigue contestándole con el pensamiento.

TERCERO.- Si ustedes deciden irse, pueden hacerlo, pero sería algo que no autorizo, que no respondería al plan, yo les recomendaría mejor que se vayan a sus casas.

¿Qué deciden? – el docente pone una cara de sinvergüenza que contrasta con el rostro de Sebastián, que le mira fijamente por lo manipulador que resultó ser el catedrático.

Rosaura pide la palabra, nadie se la da, pero igual habla.

Mire profesor, esto se lo digo con todo respeto – en realidad se lo dijo como la Chacón increpando al Ministro de Educación -, usted ya nos tiene acostumbrados a esto, yo fui con usted el año pasado a Lunahuaná y ¡¿qué nos hizo pasar?!, el bus se quedó parado a unos 15 minutos del destino y tuvimos que caminar; además ni siquiera nos está proponiendo una reparación, porque me supongo que usted exigirá que le reparen este daño que nos están haciendo, ochenta soles para este tipo de servicios, por favor profesor. A mí nada me asegura que vayamos a llegar sanos y salvos con este bus, así que mejor me voy por mi cuenta.

Bueno chicos, vamos a someterlo a votación - el docente la ignora olímpicamente. 

Gustavo, toma la palabra pensando que le secundarán con su decisión sus compañeros.

Profesor, la verdad que ya nadie quiere ir con este bus, nada nos asegura que no se va a malograr otra vez, así que nosotros nos vamos por nuestra cuenta, además el objetivo es llegar a Matucana no ir con este bus.

Gustavo espera que alguien se alce con la misma idea, no mira atrás, se está jugando el curso, el profesor tomará represalias, solo si sus amigos le siguen quizás el profesor recapacite y no le jale. Nadie dice nada, el profesor ignora “olímpicamente” a Gustavo y pide que voten.

¿Por la primera opción? Una chica de escasa belleza alza la mano, su enamorado la rectifica, él está decidido inaugurarse en este viaje. ¿Por la segunda opción? Todos los felones alzan la mano, excepto Rosaura, Aracely, Gustavo y Sebastián. Gustavo no voltea, pero se decepciona de Juan Gabriel, Jerjes y Darío quienes le habían dicho que estarían con él hasta las últimas; pero así son las ratas, siempre son los primeros en salir cuando se hunde el barco - piensa Gustavo.

Los cuatro parias bajan del bus, Juan Gabriel, Jerjes y Darío – estos dos últimos en nada se parecen a los persas más que en el color cobrizo pronunciado; y el primero, no canta; pero para Rosaura, encanta -, bajan para conversar con Gustavo, tratan de convencerlo que regrese, pero Gustavo está decidido, energúmeno, está decidido. Los pigmeos le piden a Sebastián que convenza a su amigo, argumentan madurez en contra de lo que les enrostra su amigo, felonía.

Lo siento, yo debo apoyar a mi amigo; creo que lo que está haciendo el docente está mal. Les ha engañado y encima les condiciona a permanecer con él. Ustedes ya son mayores de edad y les he escuchado que tienen sus dudas con respecto al actuar de su profesor, si saben que él les está robando, por qué seguir con esto, ahora tienen un motivo para darle su merecido.

Juan Gabriel abraza a su amigo y le pide que se quede. Gustavo no le mira, está muy molesto y se zafa. Darío se acerca a Sebastián y le pide sus cosas para asegurar que se encontrarán en Matucana, Gustavo se aliviana y decide darles las mochilas a sus amigos. Las chicas hacen lo mismo, solo llevan una mochila. Comienzan a caminar y el chofer les entera que el bus ya está arreglado. Los pigmeos intentan nuevamente convencer a Gustavo para que suba al bus, pero intransigente, Gustavo comienza a caminar, las chicas le siguen, orgullosas de su gran hazaña que se escribirá en las mentes de esos pequeños cobardes. Sebastián también camina dando la espalda al bus que después de unos segundos que los felones suben pasa a los parias. 



Saturday, November 19, 2016

La partida

Tiene miedo que el estómago le moleste durante el viaje, por eso no desayuna. Espera a Gustavo. Le timbra, pero éste no le responde. Se mete a la ducha, se seca, se cambia, abre la ventana para ventilar su habitación. Gustavo aún no viene y no contesta su celular.

Sebastián se pone en la ventana mirando los trabajos que están haciendo en el parque. Piensa en cuántas veces le pidió a Alejandra para viajar a la montaña y que no quería volver para allá si no fuera con ella, pero ahora lo hace porque Alejandra le dejó para siempre.  Gustavo llama.

Cholo estoy cerca, ve bajando. Está bien – Sebastián baja las escaleras y al abrir la puerta de salida se encuentra con su amigo.

¿No me dijiste a las seis y media? Sí, pero parece que se demorarán un poco. Bueno, tomamos el carro en Malecón.

Los amigos caminan, Sebastián habla sobre su trabajo y lo estresado que está, Gustavo le dice que se olvide del trabajo y que disfrute del viaje, le comenta sobre sus amigos.

Conocerás a Jerjes, el pata es penalista; y también irá Juan Gabriel, es un tipo avasallador, conoce mucho sobre la administración pública. Le he pedido a Darío que lleve una carpa más, él dormirá con Juan Gabriel y tú dormirás conmigo. ¿No hay otra opción? No – Gustavo hace una mueca femenina y ríe.

******   
Si me amas vendrás aquí. Te amo mi ratoncita, pero entiende, tengo que llevar a mi mamá al centro. Siempre es tu mamá, ¿es que no me amas? Te amo mucho, te amo hasta el infinito – hasta el punto de haber dejado el trabajo por ella, Keni la ama tanto. Entonces ven, quiero que estés a mi lado. Espera un momento.

Keni baja delicadamente como una princesita - las escaleras hechas para la quinceañera de la casa le provocan jugarse así -, encuentra a Teresita en la cocina.

Joven, usted tan temprano. Sí teresita, es que tengo que salir, ¿te ha dicho algo mi mamá? Sí, que va salir con usted a las nueve. Asu – Keni ve en su celular que son las siete y media -, Teresita, si mi mamá me llama, le dices que he salido a recoger unos libros aquí nomás, pero que no se preocupe que llego rápido. Está bien joven, pero no le falle a la señora porque va estar renegando. Ya me imagino, y luego se las va pagar contigo; no te preocupes Teresita, yo voy a llegar, pero si me demoro algo y se pone histérica, tú no le hagas caso, si quieres puedes mentarme la madre para tus adentros. Ay joven cómo dice, ¿mentarle la madre?, si su madre es la señora y ella es muy buena conmigo. No pues Teresita, si te hace trabajar tanto, cómo la vas a querer; encima tienes que aguantar al pezuñento de su hijo, y lo digo por Jhonson, que  a mí no me huelen los pies. Ay joven, yo estoy muy contenta trabajando para ustedes. No pues Teresita, en esta casa quien más trabaja, si es que no eres la única, eres tú; mi viejo no trabaja, él estafa; mi vieja, solo se dedica a cuidar su belleza que el derrotero de los años está ocultando, y Jhonson, ese Jhonson es un vago. Ay joven, qué le pasa a usted, por qué está así de criticón. Es que es cierto Teresita, aquí solo trabajas tú; bueno, ya después te hablo de la revolución doméstica que debes encabezar porque me he dado cuenta que ni siquiera tienes un contrato, ya hablaremos Teresita.

Teresita se preocupa por el joven Keni, ni quiera se ha tomado el desayuno que le estaba sirviendo. Se sienta y toma la leche que había servido, piensa que la vaga es ella, que últimamente está muy cansada y que quizás un día la señora se canse de ella y la eche de la casa y no sabría dónde ir, porque allí tiene casa, comida y un sueldo, que por cierto no le alcanza para comprar el regalo que quiere su sobrino: una laptop. 




Tuesday, December 9, 2014

El Anillo

¿Y cómo es que tienes ese anillo? Sebastián me lo regaló. Está bonito. Es el anillo de su madre, vez aquí, tiene las iniciales de la señora Nella: NNG. Pero este anillo debe ser muy caro, está bien hecho y es de oro. Sí, Nella fue empleada antes de casarse con el Sr. Rivas; en la casa donde trabajaba era muy querida y antes de irse la señora le regaló este anillo para su boda; Sebastián me contó que hay otro anillo parecido a este, aunque un poco más grande y también de oro, que se mandó hacer su padre, ese anillo lo tiene Norma, su hermana mayor.

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Mira Marito – Nella le enseña a su hijo dos anillos, un reloj de oro y una pulsera de plata. Están muy bonitas estas joyas. Tienen cada una su historia, aparte de ser un obsequio de seres queridos. Nellita puedo tener un anillo. Por eso mismo te los muestro, quiero que lleves este anillo – le da el anillo con sus iniciales: NNG. Pero este es tuyo. Así es, este anillo se lo darás a la persona que más amas en señal de compromiso – Mario mira el anillo y se da cuenta que es más fino que el de su padre y se contenta por la elección que hizo Nella, piensa que este anillo lo tendrá la niña que le sonrió en la Av. Universal.

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Todos los primos Rivas tienen un anillo menos Antonio, él cuenta con el anillo dorado de su madre, podría ponérselo y se vería mucho mejor; pero es un anillo muy fino para llevarlo siempre – eso se dice – y además es para alguien especial.

Primo, yo te voy a obsequiar este anillo, me lo dio Soledad cuando era mi enamorada; pero como ella y yo ya nos hemos casado, ahora tengo el de matrimonio – Gustavo le entrega la prenda a Antonio. ¿Estás seguro lo que estás haciendo? – Soledad se molesta porque su esposo se desprende de ese anillo que significa el compromiso de ambos. No primo, es muy importante para ti, mejor me consigo otro. Antonio, tú eres mi mejor amigo y eres el primo más querido, será un honor que lleves algo mío. No te molestarás, si es que lo tomo a pesar que ya tengo un anillo. Normal, pero ¿por qué no usas tu anillo? Porque se lo voy a regalar a mi chica. Normal primo, y tú  no te molestes Soledad.

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Sabes, creo que Antonio no se va casar nunca y que mi matrimonio se acabó porque Gustavo le regaló su anillo de compromiso. No le eches la sal a Antonio, él es bueno y se merece ser feliz. Sí, pero tuvo que haber pensado antes de aceptar un anillo de compromiso, es una señal muy importante que le pertenece para quien fue hecho.

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¿Qué pasó con tu anillo? Ya no lo uso porque Gustavo me hizo una que nunca le podré perdonar – Sebastián conversa con Jhonnatan, su amigo de la universidad. ¿Y dónde está? Lo tiré en Matucana; y sabes qué; ese año que tiré su anillo mi primo y su esposa se divorciaron, les salió los papeles rápido. Entonces tú eres el culpable de que una familia se haya desintegrado. Jajajaja, desintegrado, como si fuera que los he dividido en partículas, no será separado; igual me alegro por Soledad, porque Gustavo es un cobarde que le gusta pegar a las mujeres.

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 Por favor, ten este anillo; le prometí a mi madre que lo tendría la persona a quien amo y tú eres esa persona; son ya siete años que te tengo aquí – Antonio toca su pecho a la altura del corazón- y sé que es un verdadero amor. Antonio, no puedo aceptarlo, tú te puedes arrepentir, más adelante encontrarás a alguien que verdaderamente te amará. Puede que alguien me ame y yo la ame, pero a nadie más voy amar como a ti; siete años no es poco, si te he amado siete años es porque es verdadero amor. No puedo – Elena mueve la cabeza -, qué puede pensar Henry. Él ya no está y te ha dicho que está saliendo con otra allá en Estados Unidos; no te pido que lo uses, solo que lo conserves y cuando creas conveniente lo puedes obsequiar a tu hijo y eso será para mí una alegría; te juro que no me arrepentiré.

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¿Te arrepientes de haberle regalado el anillo a Elena? – Pregunta Adelaida a Mario. No, no me arrepiento, aunque amo a Elizabeth; Elena ha sido la persona a quien más he amado y ella se lo merecía, y para serte franco, por lo que conozco a Elizabeth, creo que ella lo hubiese tomado sin importancia; Elena sí se lo merece.

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Levántate, toma – Elena le entrega el anillo de Nella a Sebastián. ¿Por qué? Porque Nella te dijo que se lo dieras a la persona que amas y tú amas a Elizabeth. No, ya no la amo, te amo a ti. No, Sebastián, tú no puedes amar a tu hermana; soy tu hermana y no puedes faltarle a Nella de esta manera. Consérvalo por favor, es a ti a quien amo de verdad. No – Elena deja el anillo en la mesita de noche de Sebastián.

Ahora este anillo tendrá otra historia más, aparte de conservar el amor de Nella y el Sr. Rivas. Sebastián piensa en su cama cogiendo el aro.

****** 

Buenas tardes Nellita. Papito, y esa novedad hijito. Nellita viene a pagarte los cincuenta soles que te debía. Ah que bueno, que los he tomado de tu hermana. Sírvete papito – Nella le invita una mazamorra morada helada como le gusta a Mario. Nellita gracias, me lo voy a llevar a mi cuarto. Ya papito, también llévate frutas – Nella prepara una bolsa con plátanos, mandarinas y manzanas -, ¿Marito estás bien? Sí, solo un poco cansado… Nellita, quiero darte algo. ¿Qué hijito? Es tu anillo de oro. ¿Por qué? Porque ya han pasado quince años y no pude conseguir a alguien que me ame. Pero si tú eres todavía joven hijito, a ti te falta vivir más. Nellita, este anillo no me pertenece, es mejor que se lo des a Norma. No hijito, es tuyo, Norma ya tiene el suyo. No lo quiero – sus ojos se inundan y se le quiebra la voz. Hijito, lo voy a guardar, pero es tuyo, algún día encontrarás alguien que se lo merezca. Gracias Nellita.