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Tuesday, July 29, 2014

La boda de Elena

Sebastián y Elena están en la cama, conversan.

¿Crees que fuiste feliz con Henry? No lo sé, creo que no. Pero te casaste con él, lo hiciste por religioso. Hasta ahora no comprendo cómo es que me casé con él. ¿Por qué lo dices?, ¿no te ilusionaba la boda?

*****
Elena se está maquillando, y de pronto se preocupa porque Henry no sale de su habitación.

Henry, tienes que ir a la Iglesia, ya salgo para la casa de Sara – Henry no contesta -; ¿me estás escuchando?, en media hora va comenzar la ceremonia. Elena no quiero ir. ¡Qué! – Elena se queda tonta. No quiero ir Elena, no estoy seguro de que quiera casarme contigo. Voy a ir a casa de Sara, me pondré el vestido e iré a la iglesia, si me dejas plantada es tu problema – Elena se apresura con el maquillaje y sale de la casa.

No va ir, por qué me hace esto, si no quería casarse por qué esperar a esto. Él irá, él tiene que ir, lo va reflexionar e irá, toda la gente nos está esperando, mi familia, su familia, qué dirá mi madre. Yo voy, no me importa lo que suceda, es su problema.

Elena está mortificada, quiere llorar, pero se contiene.

Elena, ¿por qué esa cara?, no es un funeral, es tu boda. Sí, estoy nerviosa y presiento que algo va pasar. Lo más seguro es que se vaya Henry de la iglesia que ya es muy tarde. Entonces apresurémonos.

Elena se coloca el vestido, y sale caminando hasta la iglesia que está a media cuadra de la casa de Sara, que es la madrina.

Pero qué hermosa es Elena – la hermana Esmilda comenta. Ha llegado con media hora de retraso y encima con esa cara de funeral – critica América. Es que ha de estar muy preocupada. ¿De qué?, porque no han gastado nada para la fiesta, todo ha sido colaboración de la iglesia. Pues de qué más hija, es su boda. Pero si ya está casada por civil. Sí, pero esto es para siempre.

Espérate que estas manchando el vestido – Sara levanta la cola.

Elena se acerca como sonámbula al novio. Henry la coge del brazo y la lleva al altar, ella se siente como drogada, quisiera llorar.

“Me entrego a ti este día, para compartir mi vida contigo. Puedes confiar en mi amor, porque es real. Prometo serte una esposa fiel y compartir y apoyarte en tus esperanzas, sueños y metas. Mi voto estará contigo para siempre. Cuando caigas, te levantaré, cuando llores te confortaré, cuando rías compartiré contigo tu gozo. Todo lo que soy y todo lo que tengo es tuyo desde este momento hasta la eternidad.” – Elena lee los votos sin ganas.

Le toca leer los votos a Henry:

“Me entrego a ti este día…”.

Henry no termina de leer los votos porque se pone a llorar y con él media iglesia derrama lágrimas y suspiros.

Pero qué romántico Elena, Henry se emocionó – Sara se pone a llorar.

Lo que más me sorprende es que la novia esté así con su cara larga; mientras que el novio está llorando de amor – América sigue sorprendida por el semblante de la novia. Está estupefacta de tanta muestra de amor, pero esto es lo más romántico que he visto – Esmilda hace un esfuerzo para derramar unas lágrimas y estar a tono con toda la congregación. Qué lindo – América no se quiere quedar atrás y se ayuda con los dedos.

Wednesday, March 26, 2014

Cuando no importa qué es lo que pasará después

Hola Eduardo, ¿qué haces aquí? Te estoy esperando, quería invitarte a comer algo. Sí, pero yo tengo que ir a mi casa a almorzar, además debes ahorrar, no tienes por qué invitarme. Pero quiero invitarte a comer pollo. Gracias, pero no, mejor guárdate tu dinero para algo que necesites. Y si te invito una ensalada de fruta. Ya, pero… ¿Pero qué? No sé, quizás se moleste Mario, ¿sabes que estoy saliendo con él?

Vamos a una fuente de soda y le invito una ensalada de frutas. Ella me cuenta sus cosas, que está en una iglesia y que tiene sus hermanas, que su madre está mal y que su padre también, no sé cuánto me habrá contado; pero yo solo la miraba y admiraba sus bonitos ojos, sus cabellos ensortijados, sus labios perfectos, su rostro angelical, su figura delgada pero redondeada en donde debe ser.

Gracias, me tengo que ir. Te acompaño. Ya, aquí nomás tomo mi carro. Te acompaño hasta tu casa. ¿Para qué? Para conocer tu casa. ¿Y para qué quieres conocer mi casa? Para visitarte otro día. No, creo que te estás confundiendo, yo estoy saliendo con un chico, que por cierto es tu amigo. ¿Y yo qué dije? – a veces me sale lo conchudo -. Lo que pasa es que no me parece que me estés invitando cuando yo tengo enamorado. ¿Qué hay de malo?, no hay nada de malo, somos amigos ¿no? No, no somos amigos, yo a ti solo te conozco de la disco, además no vas al colegio, sabes, gracias adiós.

Estaba tan trastornado que un día le esperé a la salida, estaba con mi bicicleta y me puse un gorro para que no me reconociera. Vi el carro en que se subió y comencé a seguirlo, hubiese descubierto dónde bajaba Eli, si no fuera porque un auto me chocó y caí en la pista. Se hizo todo una congestión vehicular porque estaba en medio de la pista. 

Pero para qué frenas así, yo estaba atrás tuyo pero tú te paraste en seco. Pero no ve que el carro que estaba adelante también paró. ¿Estás bien? Sí – me levanto y siento que mi pierna está húmeda -. Te has hecho una herida. Ay me está doliendo, ay duele, duele, duele mucho. Pero ¿no decías que estabas bien? Sí, pero no me había dado cuenta de esta herida – no me dolía, pero creo que debía gritar para que ese señor me lleve a curar -. Vamos, te llevo al hospital. Ya, ¿mi bicicleta? En la maletera.

En el hospital me vendaron la pierna, el señor fue muy atento conmigo. Se preocupó que me atendieran rápido y luego me llevó a almorzar, y me dio cincuenta soles.

¿No me vayas a demandar? No, ha sido mi culpa, yo estaba persiguiendo el carro y por eso paraba en seco para que la persona que me interesa no me vea. ¿Es un pariente? Es una chica. Pero así la vas a asustar, ¿cuál es tu nombre? Eduardo, y ¿el suyo? Soy Mario Rivas - qué pena que lleve el nombre de ese idiota – me dije -; no seas tonto, a las mujeres no las vas a conquistar comportándote como un esquizofrénico, tienes que tratar de ser su amigo, dale su tiempo. Pero ella está interesada en mi amigo. Entonces, pórtate bien, si tu amigo es bueno y ella también, entonces ambos se merecen y si la quieres vas a querer que sea feliz. Pero él no es bueno. Entonces, ella se dará cuenta y como te has portado bien te va corresponder; ahora, no quieras hacerla tu amiga a la fuerza, es mejor que las cosas fluyan, que todo sea natural si es que se dan las cosas, a nadie le gusta que le fuercen – me parece que tiene mucha razón y me doy cuenta que me he portado como un tonto -. Gracias señor Rivas, yo no debo recibir este dinero, ha sido mi culpa, por favor tome. No te preocupes Eduardo, yo te los regalo. Señor Rivas – solo le digo por su apellido porque el nombre de Mario me hace recordar al aniñado que me estaba quitando el amor de mi vida – ¿usted tiene hijos?  Sí tengo un hijo, y debe ser de tu edad. Usted debe ser un buen padre.

Nos despedimos, me voy con la bicicleta, no me duele, pero estoy llorando porque me he dado cuenta que Eli no me quiere y que no puedo hacer mucho para cambiar eso, porque acosándola no voy a lograr nada.

Lalo, ¿dónde has estado? Por ahí. Mierda, así contestas a tu padre. ¿Qué quieres que te diga? – le alzo la voz -. Mírate, por qué estás llorando. ¿Te importa? Carajo eres una niña, de todo lloras; tú y tus hermanos son una sarta de vagos; te has enterado que el Chino ya no va al colegio hace dos semanas. ¿Y qué querías?, sí hace tiempo que la profesora quiere hablar contigo y tú no has ido. Para qué voy a ir, para que me diga que ustedes no sirven para estudiar, para que me diga que he tenido burros en vez de hijos. Pipo… - hago una pausa y digo bajito para que no me escuche – eres una mierda. ¿Qué quieres maricón?, déjate de huevadas, desde mañana tú y el Chino se van conmigo, aquí solo estudia Julio, espero que ese huevas no me salga igual que ustedes; si quieres tragar tienes que trabajar; no voy a estar manteniendo pendejos aquí.

Me voy a mi cuarto y encuentro a Chino tirado llorando diciendo incoherencias, me acerco y trato de calmarlo.

Qué te pasa, por qué estás así. Quiero ver a mi mamá. ¿El Pipo te ha pegado? Quiero ver a mi mamá Lalo, quiero ver a mi mamá. Mierda, ¿el Pipo te ha pegado?, si te ha pegado le saco la reconchasumadre, dime. No, no me ha pegado, he fumado. ¡Qué! He fumado marihuana Lalo – me da ganas de pegarle, pero tengo miedo de que Pipo se dé cuenta del estado del Chino -. ¿Y es bueno? No, no es bueno, me siento triste. Eres un huevón, por qué no piensas, qué quieres que va ser de nosotros ah – lo samaqueo, porque Pipo ha salido -. ¿Ahora me vas a pegar? Sí, - lo sigo samaqueando – cómo puedes pensar en que la puta de nuestra madre se merece tu llanto, esa mujer nos dejó y lo peor que hizo, nos dejó con Pipo y la América. Tú te recuerdas de ella, yo no; tú la puedes odiar porque sabes cómo es ella, yo no; yo no me recuerdo su rostro, solo recuerdo que tenía un regalo, era un carrito que me dio en una noche buena; Lalo, yo quiero a mi mamá; estoy cansado de América, estoy cansado del Pipo, estoy cansado de ti; ustedes me pegan porque no soy bueno, se abusan de mi; mi mamá no se abusaría de mí. Vete a la mierda Chino.

Me ha herido con sus palabras, me voy al baño y me quedo allí encerrado meditando todo lo que nos estaba pasando, pienso que mi familia no tiene solución, pienso en Eli, y pienso en drogarme. Salgo a la calle y busco a Walter - él y yo nos hicimos amigos después de lo de la Chata - le pido un troncho y me lo regala porque dice que la primera siempre es de cortesía. Me invitó que lo fumara allí con sus amigos, pero me fui a una casa abandonada, a solas, allí probé. No me puso triste, por el contrario me puso alegre. Veía mi mano y sonreía y recordaba el tic nervioso de Eli. 

Monday, January 6, 2014

La chata Karina

En el colegio, era un chico tranquilo hasta segundo año, no le molestaba a nadie, hacía mis cosas como podía, era bueno en lenguaje, pero en matemática era malazo, no le entendía. Tenía a dos amigas que siempre me ayudaban con mis tareas, creo que les gustaba porque era bien callado – solo contigo soy fluido – y las defendía cuando alguien las molestaba. Una de ellas era Karina, le decíamos la Chata, era un mate de risa, siempre metida en problemas, era inteligente; pero estaba de enamorada de Walter, a quien habían expulsado del colegio, y salían a discos y todo.  Un día el coordinador de normas hizo una requisa y le encontró en la mochila una botella de pisco y cigarros, llamaron a su mamá, la expulsaron por una semana. Fui a visitarla, la encontré limpiando su vereda y me invitó a comer a su casa, ella vivía cerca de mi casa, ahora vive en Estados Unidos. Ese día me contó que había terminado con Walter porque le encontró chapando con otra, y ella se puso así media llorosa y me salió lo gilero y la besé; y así nomás se hizo mi enamorada, no le dije si aceptaba ni nada, solo era un hecho porque desde entonces agarrábamos en el recreo, salíamos juntos, iba a su casa hacer mi tarea – aunque en realidad era para que ella lo haga, pero hacíamos buen equipo, ella hacía las tareas y yo dibujaba -.

Pipo – mi padre – me llevaba a trabajar todos los fines de semana, no me molestaba acompañarlo porque me gusta siempre estar haciendo algo; en una de esas fuimos a Pisco y nos quedamos una noche y él me quería llevar a un prostíbulo, pero yo no quise, le conté que tenía enamorada.

¿Y te la has tirado? No, porque solo somos enamorados. No seas huevón, déjate de mariconadas, ya tienes edad para tirar. A mira, recién me entero. Mira pendejo no me contestes, vamos a que conozcas a unas amiguitas, yo invito. No quiero.

Me jala para llevarme, me suelto y me salgo del cuarto y me voy a la plaza y me quedo allí hasta el día siguiente, pensando en que quizás podría tener sexo con la Chata el próximo fin de semana.

El siguiente fin de semana, la Chata y yo fuimos a una disco cerca de la Universal, bailamos – nos gustaba mucho la salsa romántica – y tomamos regular, yo más que ella, y ya estaba ebrio, cuando de pronto veo que alguien me empuja y veo que es Walter, la Chata sale en mi defensa porque piensa que Walter me va a pegar, pero mi reflejo es rápido y le lanzo la botella que tenía en la mano, para mi mala suerte Walter lo esquiva y me lanza otra botella y como estaba mareado no puede esquivarla, me cayó en este lado por eso tengo esta cicatriz, me pico y peor agarro una silla y para esto ya habían venido los de seguridad y nos sacan. La Chata gritando como loca, diciendo se están peleando por mí – estaba borracha y le alardeaba a la chica de Walter que nos estábamos peleando por ella -, me lleva a su casa para limpiarme.

Te pasaste Lalo, te pasaste, cómo se te ocurre hacer eso, es que estás borracho. Sí, tú también estás borracha, qué no te has dado cuenta que me has demostrado que te sigue interesando Walter. Para nada, ¿por qué dices eso? Porque le has estado molestando a la enamorada de Walter. A es que esa chiquita… No seas sin vergüenza, esa chica es tan chata como tú. Nada que ver, no viste que llevaba tacos, esa chiquita estaba que me miraba mal, y solo le quería sacar pica, porque me cayó mal. No, no, a ti te sigue gustando Walter. No, si yo te quiero a ti. Entonces, ¿me lo demuestras? ¿Cómo?, qué quieres decir. Quiero hacer el amor contigo. No jodas Lalo, ya vámonos que es muy tarde. Mierda, si Pipo me ve así me va a pegar. Ya ves, por eso mismo vamos a mi casa, te limpio y te cambias de polo y solucionado, te vas a tu casa.

Siéntate, voy a traer agua - agarro un adorno del mueble y lo aplasto sin querer, lo dejo sobre la mesita de centro - ¡Ay!, el búho de mi mamá, ¿qué le ha pasado? No sé, yo solo lo toqué e hizo traz. Qué, no seas conchudo Lalo, mi mamá me va a matar – Me va limpiando la cabeza - , creo que vas a necesitar puntos. No, cómo crees no es nada. Pero está sangrando harto. Por eso debe ser que a pesar que me estás mostrando las tetas no se me para. Oye, no seas mañoso – se acomoda su polo-, ya está, ahora sí, con este parche estará bien. Y tú crees que nadie se dará cuenta. Les dices que te hiciste una pequeña herida. Con tremendo trapo en la cabeza les voy a decir que es “una pequeña herida”. Ay no sé, diles que te hiciste una gran herida pues.

En mi casa todo estaba a oscuras, sería eso de la una de la madrugada, entonces decido entrar por el techo, pero cuando estoy encima, veo que Pipo esta abriendo la puerta. Me mira allí, me carajea y saca su correa y me tira de alma, caigo en el sofá. Me sigue lanzando los correazos, mientras mi madrastra gritaba: Qué clase de hijo tienes, ha salido a su madre, este chico está metido en drogas, mira la hora que llega, seguro nos está robando, con qué plata está tomando, porque ahora nadie invita. Y me lanza un cucharonazo que me cae en la espalda. Y yo: No Pipo, ya Pipo, mierda, duele Pipo, duele, mierda, conchatumadre, Pipo ya pe, ya pe Pipo. Me marcó toda la espalda, lo odié mucho ese día, felizmente que no me golpeó en la cara. Al día siguiente, mi madrastra me deja encerrado y me amenaza para no salirme por el techo.

Pero tengo que salir. No, mejor descansa que tu padre te ha maltratado bien, voy a comprar la merca y luego me ayudas a cocinar. Ya – ya vas a ver conchatumadre, pienso -.

Descansé el sábado y el domingo, aunque es un decir porque América – mi madrastra – me hizo limpiar la casa – la dejé reluciente -, cocinar – la muy conchuda se chupaba los dedos por mi sazón – y lavar la ropa – también sus interiores con su inmundicia –.

El lunes vi a la Chata junto a Eli – mi esposa -, Eli me sonrió y en ese momento me enamoré de ella. Me dice que ella siempre sonríe así, pero a mí me sonrió de una manera especial, me sonrío y me di cuenta que era para mí. La Chata se me acercó.

Sabes, creo que debemos dejarlo allí, mi mamá dice que no eres sano. Ya está bien. Yo sé que esto te va a doler, pero así son las cosas, Lalo, lo que pasa es que eres un impulsivo y yo no puedo estar con alguien impulsivo. No te preocupes, creo que es lo mejor. Ah, y lo del búho, son veinte soles. Ya, yo te los pago – estoy viendo que Eli se va, le doy los veinte a Karina y le pregunto por su amiga -. Ah es una monga del cuarto año.

Saturday, August 31, 2013

Cuando se comparte

Es una mujer, es eso, no importa que sea la hermana de su mujer, no importa que tenga 5 hijos de su amigo, no importa que sea la querida tía de su hija. Lo importante es que es una mujer, con quien se puede acostar hoy, con quien puede satisfacerse sexualmente esta noche. Es una mujer más, no es muy bella, solo es una mujer como tantas, como su mujer.

¿La sedujo?, no… no la sedujo. Es una mujer tonta. Piensa que así le puede sacar dinero a su cuñado. Su marido no gana lo suficiente para poder comprarle las zapatillas a Margarita, así que el cuñado puede comprarle unas zapatillas de Bata a su hija. No importa que para eso se tenga que acostar con el cerdo de su cuñado. Igual, acaso su hermana no se habría acostado con el marido de ella, si es que él no fuera santurrón. No la sedujo, es una mujer tonta.

La coge por la cintura, ella disimula que no quiere, pero es parte del juego. El la abraza, ella le da un golpe en el rostro, - soy tu cuñada, mira a Camila, está allí acostada, déjame, voy a despertar a Juan -, él le besa el cuello, le coge los cabellos – mira a Juan, el idiota está tirado allí en el sofá, ha perdido sus zapatos, ese huevón es un bueno para nada, qué tú crees que me va pegar, no te hagas, es un huevoncito que no puede mantener a su familia, en cambio yo soy un hombre y ahora vas a saber cómo es que un hombre hace el amor.


Y tú puedes mantenerme a mí a mis hijos, tú que eres un mantenido de Camila, no me hagas reír. Ella lo ha molestado, y furioso Gustavo le quita la blusa, le muerde las tetas – si tu hermana tiene dinero es por mi, no te hagas la tonta -, - por ti, no pues papito, que yo sepa tú eras su empleado y hasta ahora sigues siendo su empleado -, - hay hijita, soy su marido y soy dueño de todo, cuánto necesitas cojudita -, - tienes plata Gustavo, pues necesito trescientos soles -, - por poquita cosa me haces perder el tiempo, toma -, mete billetes en el calzón de América, ella se apresura en besarlo y luego saca los billetes y se los guarda en su bolso, lo empuja en el cuarto de su hermana y hace el amor con Gustavo. Después de todo, Gustavo es mejor amante que su marido, Juan no hace cochinaditas.