Sunday, August 21, 2022

Carta para Valencia

Estimada valenciana,

Quiero que sepas que es cierto lo que te dije, sí, es cierto que me gustas, y que este gusto es más que un simple gusto, me gustas para bien, para algo serio. Ahora, te entero que yo no he tenido nada serio y no porque no lo haya querido, sino porque siempre – ese es el problema como ahora contigo – me ha gustado lo irrealizable. Como te conté, tres amores he tenido en mi vida y los tres fueron un gran fracaso desde que me fije en ellas. La primera, sin saberlo ya estaba casada, las otras dos, sencillamente no me quisieron nunca, me admiraron, pero no correspondieron a mi amor.

¿Qué hace que lo nuestro sea irrealizable?, son muchos los baches, baches que tendría que superar para que un amor por fin se consolide conmigo. Repasaré los más sobresalientes:

PRIMERO: Tu trabajo

Es la primera vez en mi vida que me enamoro de una prostituta, perdón si eso ofende, pero es así, eres una prostituta, una prostituta elegante porque trabajas en un “spa”, con toda la sofisticación que los gringos esos que me contaste han podido hacer con sus dólares. Pero ese lugar es un prostíbulo, y tus masajes solo son el servicio más barato que la billetera de un humilde obrero peruano puede gastarse, porque no me alcanza para el paquete “final feliz”.

Tu trabajo es un gran bache, cómo podría decirte que lo dejes, sobre todo cuando estás allí no por necesidad, sino porque eres una profesional, alguien que disfruta de su trabajo. Yo también disfruto de mi trabajo – claro, mi trabajo es más convencional -, y sé qué es disfrutar del trabajo y me he dado cuenta – además que también me lo confesaste -, tú disfrutas de tu trabajo, entonces cómo voy a pedirte que dejes eso.

Además, conociéndome lo celoso que soy, cómo estaría tranquilo, sabiendo que trabajas así, cómo – machista yo – poder comprender que me serás fiel. Podrás decir, el problema es mío, tienes razón, el bache es mío, porque habrá hombres que no les importaría eso, es más podrían hasta sacar provecho, pero yo no soy así.

SEGUNDO: Tu belleza

Es un gran problema que seas tan bonita, tus hermosos grandes ojos, tu nariz puntiaguda y esos tus labios carnosos con que me has besado al salir del “spa”, son baches que me hacen muy inseguro. Siendo yo con poca gracia, cómo puedo seriamente pensar que te puedo gustar, que lo que dijiste solo ha sido un speech que le dices a tus “clientes”. Cómo un retaco, cegatón y medio calvo viejo puede ser simpático para alguien joven y bella como tú.

Me veo ridículo imaginándome a tu lado, como cuando esperaba las bebidas allí todo mojado, y me miraste y sonreíste o, mejor dicho, te reíste del ridículo que te invitaba esas cubas libres. Cómo podría fijarse en mí aquella noble que pone su mirada fija a un punto infinito que la hice mármol griego para adorar.

TERCERO: La distancia

Sí, la distancia, es algo poco importante, pero ayuda, en este caso empeora la cosa. Tú vives en el centro clasemediero, yo en el cerco de las estribaciones andinas. Para verte tengo que hacer un viaje de dos horas, y un regreso de otras dos horas más. Cuatro horas que ni leyendo pasan rápido, para luego verte media hora – para eso alcanza mi poco de plata – que pasa veloz, tristemente veloz, y por eso te pedí que no me soltaras la mano rápidamente, porque quería aprovechar hasta el último segundo, y por eso también me quedé sentado para verte ir y yo casi me lloro.

EL MÁS IMPORTANTE DE LOS BACHES

Estos tres baches no son nada, podría soportarlos creo, me podría negar al orgullo de lo convencional, y obligarme al sacrificio solo para tenerte a mi lado. El más importante de los baches es que no me vas amar como yo. Ya me pasó y sufrí mucho, y por eso es mejor cortar lo más pronto.

ADIÓS

Sí, adiós, si la primera vez fue nuestro encuentro para que me embrujes y la segunda consecuencia de dicho embrujo, ya no habrá una tercera vez, porque la realidad pesa más que la fantasía y no pienso llegar a la ignominiosa opción de pagar para que me ames, igual pagaría, pero quiero que lo nuestro algo de sincero tenga, así que como es imposible, mejor no vuelvo a ese “spa”.

Adiós, bonita venezolana de Valencia.






Tuesday, July 19, 2022

Atención a padres

Y llegó el lunes. Se levanta automáticamente, cinco minutos para las cinco. Saca el reloj de su mesita de noche, lo acomoda para tenerlo presente y no olvidarse cuando salga a trabajar. Lo tiene allí, dentro de la mesa de noche, porque cuando la oscuridad le gana al día y son más las gentes que se guardan, puede escuchar cómo avanzan las manecillas, y eso le provoca un miedo que salva encerrando al reloj.

Se toma la ducha, se lamenta no haber recogido la toalla que dejó colgada afuera, saca otra toalla del armario. Se viste rápido y le toma una foto a la obra que comenzará a leer: “Los cuadernos de don Rigoberto” de Mario Vargas Llosa. Se mira al espejo y le importa poco que siga perdiendo cabello.

Baja rápidamente las escaleras y se siente bien al verlas limpias – Fabio las limpió ayer. En el mercado, en el puesto de Keni, pide dos panes con palta y un vaso de leche de soya. Regresa, por el camino de “Azul”, sueña despierto. Ella está allí, parecida a la encarnación de la pureza, un dechado de inocencia y virtud que camina hacia él para desaparecer dejando el perfume de las azucenas en el camino.

En su habitación, hace los documentos para su jefa, abre el WhatsApp web y ve que su sobrina usó su cuenta para conversar con sus compañeras. Sonríe, ella es la única que se le ocurre hacer algo así. También observa que un par de señoras le están escribiendo sobre sus hijos, no responde porque ya les ha dicho a los chicos que les digan a sus padres que él tiene un horario de atención y que no atenderá al celular, si atendería al celular no podría hacer sus documentos y lecturas. Le llama una madre de familia, se cuestiona si debe o no contestar, contesta y escucha a la señora, en realidad solo la oye, porque reniega para sus adentros.

Ni mi madre es tan demandante, es más, mi pobre madre tiene tanta delicadeza que no me llama porque piensa que me puede interrumpir, y por eso la visito todos los días, claro hay días que no la he visitado, pero son casi todos los días que la visito para que no se preocupe, pero ella tiene la delicadeza de no llamar, porque piensa que podría tener el celular en la mochila y estar en medio de la calle, o quizás estoy dictando clases, o leyendo y ella por no distraerme se guarda sus ganas de quererme escuchar.

Su conciencia le responde:

Pero estas señoras no te quieren escuchar, quieren que les absuelvas alguna duda.

Replica:

Pues deberían respetar mi horario de atención, yo este celular no lo tengo todo el día y si lo tengo cerca es porque estoy esperando una llamada importante – Azul no es -, y me emociono y de pronto es alguien que no esperaba y me hace renegar.

Nuevamente su conciencia:

Xxxxxx

Así es señito. No se preocupe, cualquier cosa por favor el jueves a la sexta hora, ese es mi horario de atención.

Sebastián se cambia de ropa para ir a dictar clases.




Friday, July 1, 2022

Todavía se siente

¿Me viste?, ¿verdad?

Si estaba girando no era por ti, de pronto estaba contento, sonreí y giré sin darme cuenta que tú estabas allí. Perdóname, cuando me saludaste, no te escuché, estaba distraído con una buena conversación con los panas de las hamburguesas. Eso sí, ellos preguntaron por ti. Les dije que vivías en el edificio donde vivo ahora y me preguntaron por tu número… No te preocupes, no le daría tu número a nadie, además, no lo tengo, te bloqueé y luego te eliminé como contacto para no insistir con las llamas.

Pero, volteé y te vi, me puse nervioso y no sé si me escuchaste que te devolví el saludo. Me sonreí, estabas como siempre linda, súper linda, wuao… Te puedo decir – porque sé que lees esto -, estas hermosa, tus piernas, qué ricas piernas tienes, largas, grandes, qué lindas piernas – no importa que redunde – igual, con otro adjetivo es lo mismo, qué ricas piernas tienes. Alcancé a verte, y enloquecí, tu piel, pude ver tu piel, tu cuellito blanco y tu bella cara, por eso me sonreí, me sonreí de la felicidad que da la vida de ver alguien tan bonita.

Y fue como música que de mi cuerpo emanó, y por eso volví a dar otro giro, un paso, otro paso, un tercer paso y girar como un adolescente.  

Wednesday, June 29, 2022

Fiesta en el Perú

 
Y están invitados todos
Para este 28
Del norte y sur todos llegan
Aquí a mi desierto.
 
Esos hombres con barba
Que cantan caribe
Se encuentran en el ombligo
De todos los colores.
 
Mujeres alegres
Que hoy alzan su voz
Porque nunca es tarde
Para decirle NO, a la desigualdad.
 
Con faz buena
Los de los andes y llanos
Que bailan vallenatos
Que gozan con la cumbia.
 
Esos buenos vecinos
Blancos, negros y gochos
Se encuentran con estos cholos
En una residencia media.
 
Pondremos un huayno
Para que nos genere gracia
Que los más altos
Bailen levantando sus piernas.
 
Nos maravillaremos con un tango
Y le presentaremos la marinera
Zapateando chola y gaucho
Nos emocionaremos.
 
¿Y por qué no un joropo llanero?
¿Podría ser un festejo?
Algo más suavecito
Vamos con un pasillo.
 
¿Y quiénes servirán?
¿Los que llevan tres colores?
¿El que viste de rojo y blanco?
¿O los azules del sur?
 
Serán todos que compartirán
El que sirve más contento estará
Que con su carne, papas y cremas
Aquí será la fiesta.




Sunday, January 2, 2022

Uno

 

Se levanta, se contenta porque no tiene dolor de cabeza, son las ocho, ha dormido poco, pero parece que fue reparador, se mira al espejo, lleva los boxers amarillos. Un nuevo año. Revisa las redes sociales, no hay mensajes, salvo de una estudiante, agradece el saludo a través de un audio.

Se mete a la ducha y se concentra en sentir el agua en su piel, cierra los ojos y recuerda el azul raro de los ojos de la venezolana. El agua fría y lo caliente de su cuerpo le hacen sentir bien, pone sus brazos sobre las mayólicas y deja que le caiga agua en la nuca, se siente bien, piensa en Azul, seguro se estará recién levantando, ¿con quién habrá dormido?

Se seca y pone otros boxers, se mete a la cama pensando en avanzar con su lectura sobre Franco, esperará que sean las nueve para bajar a desayunar. Lee sobre el falangismo y su intervención en la Segunda Guerra Mundial. La habitación está iluminada por el brillo solar.

El tiempo pasa, solo avanzó cinco hojas. Se pone un short y un polo, sale con sandalias. Lee el WhatsApp, Luis le había escrito recién comprometiéndole con el desayuno, le manda un audio: voy para el mercado, allí desayunamos.

Se arrepiente de no haber bajado con lentes para el sol, el día está muy iluminado.

Wednesday, October 27, 2021

El Principito

Sebastián se levanta tarde, mira la hora en el reloj de pulsera que tiene en la mesita de noche, son las diez. Pisa el suelo para sentir el frío de las mayólicas, se alegra que su habitación esté limpia. Se quita el pijama y la pone en el cesto de la ropa sucia, ya era hora de cambiarla; se va a la ducha y hace caer el agua rápidamente, quiere sentir el frío, quizás eso le quite los dolores de cabeza. Cinco minutos es sufiente, piensa. Toma la toalla blanca, se le cae la toalla de cara, no se da cuenta.

Se vuelve a la cama, coge el principito y lee. Se mira en el espejo, está panzón, como no quiere. Pero se anima, mira que tiene más cabello que antes, quizás la loción esa sirvió, Manuel le aconsejó que compre una loción para el cabello.

Lee la parte en que el Principito se siente miserable por sufrir por una rosa, una rosa que creía que era única en el universo, a la cual había dado su tiempo para regarla todas las mañanas, y resulta que era una rosa común y corriente como las otras que encontró en la Tierra, piensa que es así lo que le pasó con Azul. Seguro ella pensará que es única, que es la más bella entre todas las mujeres, que es especial, pero así como ella, muchas mujeres hay, en verdad lo único de peculiar y extraordinadio que ella tiene es que precisamente él se fijó en ella. Porque el valor lo da uno, o como diría el zorro, el hecho es que alguien te domestica, y ya está, ahora tienes que llorar cuando ese alguien se va.

Se pone la ropa, decide por unos shorts y se abrica, es una locura, va con zapatillas, shorts y chompa, seguro que la gente le mirará como diciendo, y este loco. Pero espera eso, quisiera que la gente se dé cuenta de su existencia. Desayuna en el mercado, conversa con su amiga del desayuno, ella le hace el habla y él le responde amablemente con una ingenuidad. Estaba olvidando el Principito en el mesa, su amiga le recuerda.

En el parque se sienta y decide terminar la obra, es pequeña y es buena, en un momento crucial, como cuando el Principito se despide del narrador, le salen lágrimas, recuerda a su amigo que murió, recuerda a los amigos que perdió, recuerda a Nella en su cama con los dolores de la enfermedad, se recuerda de sus propios dolores caprichosos.

Unos jóvenes sucios, parecen ser venezolanos, le saludan como queriéndole pedir algo, pero no se atreven. Él les hace el habla:

(-) Hola, ¿te podría regalar algo sin que pienses mal ni te enojes?

(-) Lo que sea papi, bienvenido sea.

(-) Esperame aquí.

Sebastián va a la esquina y compra medias, tres pares por cinco. Se acerca al muchacho y se los da. Él está andando con sandalias y unas medias que están muy sucias. Sebastián quería colaborarle con algo a la señora que vende en la esquina, y al ver al joven tuvo la oportunidad de ayudar a dos personas, cree que su compra valió doblemente la pena.

(-) Gracias pana, pero nosotros tenemos hambre.

(-) Ok, ¿les invito tequeños?

(-) Muchas gracias.

(-) Tomen – Sebastián les da tres soles -, con esto podrán comprar, serían muy gentiles de comprarle al señor de la esquina, él es mi amigo.

(-) Gracias pana, que dios te lo bendiga.

(-) De nada.

Sebastián camina regreso a casa leyendo las últimas páginas del libro. Se siente bien, el sol ha salido. Sonríe.

Sunday, September 26, 2021

Me enseñaste

 

Me enseñaste
Que no importan los sueños
Que el futuro es ilusión
Que rápido va pasando, la pretensión.
 
Aprendí de ti
Que los años pesan más
Y te arrastras tanto
Cuanto más daño has hecho.
 
Comprendo ahora
Sentado en esta silla
Sufriendo las escaras
Qué estúpida puede ser, la juventud.
 
Qué mal hice al abandonarte
Niña de pocos años
Cuánto daño te hice
Esa noche que te dije adiós.
 
Tu historia triste
Que a pulso forjé
Con mi ausencia
Con tu espera en balde.
 
Ahora tu historia triste
me alcanza
Y soy uno más del coro
Que llora tu desgracia.