Thursday, February 25, 2021

14 venezolano

(-) ¿Qué piensas?

(-) Pienso que ese tipo debe estar aguantado y viene con eso de que le va visitar la amiga cuando es clarito que quien la va a visitar es la amante. A ti no te importa Sebastián, tú solo dile que no esté trayendo mujeres aquí, que la casa se respeta, que esta será una excepción.

(-) Claro, solo te decía porque me parece gracioso que justo hoy que es el día del amor viene la prima a visitarle, le mandé el audio a Keni y está que se mata de risa.

(-) Ay pero para qué le mandas eso a Keni, es un mal ejemplo para él.

(-) No, solo es gracioso, mira ya me respondió.

“Yo a Jhon le he visto que está más aguantado, y es más tonto para hacer ese cuento de la amiga de la prima. Bueno ese es su problema, déjate de hacerte el puritano, creo que debes comprenderlo, aunque está mal lo que hace.”

(-) Tiene toda la razón – Sofía se va limpiando las uñas. Ese chico debe estar aguantado y quiere desfogarse hoy que es 14, pero lo que sí me molesta es que sea casado y tenga hijos.

(-) Bueno, hay que comprenderlo, tiene tres años de abstinencia.

*********

Jhon le manda un audio a Azul:

(-) Azul, mira mañana viene mi prima, quería pedirte para compartir desayuno chama.

(-) ¿Prima?, ¿cómo que prima? Mañana es domingo hay toque de queda no podrá salir de su cuarto.

(-) No ella va pasar la noche aquí en mi cuarto y ya mañana vamos a desayunar, Rodrigo y yo hemos comprado todo para el desayuno y el almuerzo.

(-) ¿Cómo dices?, o sea una mujer va dormir hoy que es 14 contigo, ¿y Sebastián te lo ha permitido?

(-) Pero es mi prima.

(-) Cómo que tu prima, qué clase de prima es esa que se va venir a pasar la noche del 14 de febrero con el primo, dónde se ha visto eso, no chico tú sí que estás mal. Y claro, Rodrigo apañando todo esto.

(-) Pero que hay de malo, es solo mi prima.

(-) Has lo que quieras, tú eres grandecito, pero sabes si estás haciendo bien o haciendo mal, por mi parte yo no cocino para Rodrigo, ni para ti ni mucho menos para tu presunta prima. Yo no puedo ni saludar a tu prima, porque me parece que estoy fallando a tu esposa, que, aunque no la conozco, me cae bien. Cuando caiga el régimen yo voy a volver a Venezuela y con qué cara me voy a presentar ante tu mujer, diciendo que fui yo quien cocinó para la dizque prima que se vino a pasar la noche del 14. No, no puedo, va en contra de mis principios ético y morales, porque los tengo.

(-) Pero qué estás diciendo catira, está mal, es mi prima.

Azul manda una carita enojada. Jhon no vuelve a escribir. Lizmar se mata de risa.

(-) Ese Jhon sí que está más aguantado.

(-) Jajajaja, no sé qué creer, pero yo a mis paisanos los conozco y no me van a venir con bromas – Azul abre más los ojos.

(-) Pero hubiéramos aprovechado para hacer el desayuno con ellos, quizás tenían atún.

(-) No te preocupes, compré todo, no habrá otra cuarentena que me agarre desprevenida.






Monday, February 15, 2021

Tu recuerdo

Le escribe a Elena, borra lo escrito y ahora le escribe a Azul.

(-) La abuela murió.

(-) ¿Covid?

(-) En la casa de la tía, es probable – Sofía abraza a Nella.

(-) Te puede sonar feo Nella, pero la abuela estaba sufriendo mucho, ahora descansa – Nella se queda hipnotizada, tiene los ojos hipnotizados y llorosos, Sebastián la mira compasivo.

(-) Voy a llamar a los primos, mi tía no tendrá para el entierro, así que voy a llamar a todos. Llama a la tía Sebastián, contáctala con tu amiga de Campo Fe.

(-) Llamaré.

******* 

Sebastián sube a su departamento, entra a la cocina y piensa hacer una lectura sobre Informática Educativa, se distrae recordando lo desconsolada que estaba su tía. Todos los días de la anterior semana murió alguien que conoció, no eran personas muy cercanas, pero existieron en su vida. Hoy es la abuela, con ella sí que se vivió muy de cerca. Era renegona, Nella siempre le pedía a la abuela que le regañe y por eso a él no le gustaba mucho la visita de la anciana, pero esos regaños que sufrió de niño, ahora, son buenos recuerdos de la abuela.

Se quita las zapatillas y las medias, camina descalzo hacia su habitación para ponerse sandalias, se mira en el espejo de su dormitorio y da cuenta que ha adelgazado, Elena le abraza.

(-) ¿Por qué estás flaco?

(-) No sé, estoy comiendo como siempre.

(-) Será por la “Chanca Piedra”, eso adelgaza; también estás que subes y bajas de las escaleras, tienes que cuidarte Sebas.

(-) Elena, ¿qué hiciste hoy?

(-) Salí a comprar con los niños, Oswal se compró unas zapatillas y un sombrerito parecido a los que usas, qué horror, no sé cómo así se le ocurrió; a Moisés le compré unas zapatillas también y un polito con su personaje favorito: Sonic.

(-) ¿Y compraste algo para ti?

(-) No, claro que no, ¡cómo se te ocurre!

(-) ¿Y cómo así siempre te presentas con diferente atuendo?

(-) Porque tengo un buen guardarropa.

Sebastián mira en el espejo y se da cuenta que está solo, voltea para ver a Elena y le sonríe, ella se da cuenta que él está temblando.

(-) ¿A qué le tienes miedo?

(-) A olvidarte.

(-) No lo harás, estoy siempre a tu lado, no podrás hacerlo.






Saturday, February 13, 2021

Elena está muerta

Sebastián deja caer el agua en su cuello, esta tibio porque el agua del tanque se calienta con el sol. Escucha el ballenato que le gustaba a Azul, y se pregunta dónde estará la catira.  Titubea en moverse, no quiere coger el shampoo ni el jabón, solo quiere quedarse así, pensativo, sintiendo la lluvia de la regadera. También se preocupa por su dolor físico, será que este le acompañará hasta los últimos de sus días como piensa que así será con el recuerdo de Azul. Se pregunta del porqué le acontece estos dolores: Es solo que nació así, desde niño tuvo esa herida en el centro de su cuerpo; y a esto se le suma, en el centro del alma este otro dolor. Sus sentidas lágrimas se combinan con la lluvia de la regadera, sus piernas tiemblan, abre los ojos, los cierra, golpea la pared.

Su celular suena, debe ser algún operador de Movistar, hizo varios reclamos porque hasta la fecha no le han puesto el internet y para poder atender algunos pendientes tuvo que ir a la casa de Keni. El celular deja de sonar y continúa con la canción de Marco Antonio, el tema le hacer recordar cuando Azul cantaba.

******** 

-          ¿En verdad te gusta la comida venezolana o solo lo haces por Azul?

-          Me gusta la comida venezolana, pero en especial me gusta cuando cocina Azul.

-          A mí no me gusta, esa arepa no me sabe nada especial.

-          A mí me sabe como un pan que tiene sabor suave, antes comí de los que vendían en la calle y no me gustaban, pero cuando probé los de Azul, me gustaron mucho, especialmente cuando le pone relleno de atún con cebolla, tomate y palta. Y luego me ha gustado Pabellón, el don me sirvió un Pabellón que aún lo sigo recordando.

-          Pero en Perú hay más variedad, seguro será buena la comida venezolana solo que hay que acostumbrar el paladar.

-          A mí siempre me ha gustado todo lo que lleva queso y me doy cuenta que los venezolanos le ponen queso a casi todo, el otro día Rodrigo me invitó unos tallarines y para él un ingrediente de lo más común es el queso. Mis hermanas hacen muy ricos sus tallarines, pero no siempre le ponen queso.

-          Todo lo que tiene queso es rico, eso tengo que probar.

Henry se queja del dolor de sus articulaciones y Sebastián se compadece de su amigo, pero también quiere que su amigo se compadezca de él y le dice que no deja de sentir el ardor y que le está doliendo las piernas como si hubiera caminado harto.

-          A veces pienso que todo lo que hago es para nada, que cuando se termine ya no podré disfrutar nada, que moriré pronto.

-          Mala hierba nunca muere, yo sí voy a morir.

-          Tú cholo, tú no morirás… Eso sí te digo, quiero que vayas a verme el día de mi entierro. Me moriré cuando se acabe eso del Covid, entonces podrás despedirme, por favor quiero que vayas y acompañes a Elena, ella estará desconsolada.

Henry le mira seriamente a Sebastián, le molesta que Sebastián aún insista en hacer como que Elena está viva.

-          ¿De quién has estado más enamorado?, ¿de Elena o de Azul?

-          Elena fue la primera de quien me enamoré y nunca pensé que podría enamorarme de nadie más, sin embargo, aparecieron Elizabeth y Alejandra y fue la locura. Elena – mi amor por Elena – fue lo más sufrible y tú lo sabes; pero llegó el momento en que me di cuenta que solo podría tenerla como a una amiga, de ello me di cuenta cuando murió.

-          ¡Cómo dices! – Henry se sorprende que Sebastián ahora reconozca que Elena no está viva.

-          Elena murió Henry, lo sé, ella murió, pero hay días en que me alcanza la toalla en la ducha; otras, me despide con un beso cuando voy al trabajo, Elena se ha muerto de cuerpo, pero de alma está más viva que yo; porque hay momentos que no sé dónde estoy, pero ella me cuenta en las noches qué hizo con todas sus horas.

Te entiendo, Elena también me habla en las noches y por eso no he podido dormir últimamente, ella me cuenta de nuestros hijos y me regaña porque no los veo. No duermo bien porque por las noches se me aparece llorando porque soy un mal amigo, un mal hijo, un mal padre, un mal marido.








Wednesday, January 6, 2021

Jesús

Le duele la espalda, estuvo botando el desmonte desde la tarde, piensa dejar parte de las bolsas para mañana. Tomará una ducha y se pondrá a leer el libro de Jesús Mosterín sobre la Naturaleza, Vida y Cultura; recuerda que el filósofo español estuvo a favor de la eutanasia, las células se suicidan, la naturaleza acaba con su vida en el momento indicado, así debe ser con la vida llamada hombre, éste debe morir en el momento indicado y no debe permitirse que artificialmente se prolongue el dolor de a quien la vida se le apaga.

Los dolores de la espalda le hacen reflexionar sobre el tormento al que se está condenado con una legislación que nos prohíbe morir.

(-) Yo te voy a decir uno de estos días para que me busques un doctor que me dé una pastillita y dormirme para siempre – Nella está sufriendo.

(-) Pero eso está prohibido, me iría preso Nella.

(-) Pero nadie lo va saber, yo no quiero vivir así, ya cuando no pueda hacer nada, cuando ya mi vida sea inútil, para qué quiero vivir postrada en la cama. Yo prefiero que me duerman para siempre.

(-) Yo también estoy de acuerdo con eso.

*****

Subiendo al tercer piso se encuentra con Jesús quien le saluda amablemente y al verle empolvado le pregunta sincero:

(-) ¿En algo le puedo ayudar señor Sebastián?

(-) No, no te preocupes Jesús… aunque, tengo que cargar algunos sacos, ¿me puedes ayudar?

(-) Por supuesto, yo quiero ayudarle señor Sebastián.

(-) Perfecto, voy a subir para traer unas bolsas.

(-) Le acompaño – Jesús le sigue hasta la azotea, se da cuenta que Sebastián ya se trasladó en su cuarto -. Ya se pasó a su cuarto señor Sebastián, ha quedado bonito.

(-) ha sí, me trasladé el domingo, me ayudó Rodrigo.

(-) ¿El venezolano? Pensé que ya se habían ido de la casa los venezolanos, ya no los veo.

(-) Seguro no los vez porque ellos trabajan todo el día, pero el domingo siempre están, cocinan aquí.

(-) Los domingos me voy a ver a mis padres, pero los quince le estoy dejando limpio las escaleras señor Sebastián. Veo que ya los demás no limpian, creo que se fue el de mi costado, pero veo que ya no limpian desde antes de navidad. ¿Por qué se fue mi vecino?

(-) Justamente porque no quería limpiar, le llamé la atención, le dije que debería limpiar y dejar de traer gente, que al menos debería tener un poco de vergüenza y antes de traer sus visitas limpiar las escaleras; se molestó, y me dijo que se iba. Yo normal, porque no me gustaba que me esté trayendo gente todos los días. Además, a Daniel se le ha perdido sus medias y no quiero tener ese tipo de quejas.

(-) Está bien que se haya ido, siempre traía gente y me incomodaba cuando estaba haciendo exposiciones.

(-) Entonces ya somos dos los que nos alegramos.

Jesús coge algunas bolsas e imita a Sebastián que recoge el desmonte con el recogedor sin tubo llenándolo con sus manos. Luego de llenos los sacos los llevaron al frente de la casa donde se dejan las bolsas de basura. Sebastián se admira del joven que con dificultad lleva las bolsas, le pregunta por su edad y él responde que veintidós.

La última bolsa lo llevó Sebastián, Jesús se despidió. Cuando Sebastián volvía a la casa se encuentra con Norma.

(-) Sebastián – Norma le entrega un billete de diez soles -, toma para que compres gaseosas para los venezolanos que te están ayudando.

(-) Gracias, iré compraré unas botellas entonces.

(-) Compra también galletas o snacks.

Sebastián compró dos gaseosas Coca Cola y una bolsita de Tor – Tees. Sube a la casa y toca la puerta de Jesús, quien sale solo en shorts y descalzo, hace calor. Sebastián le da la gaseosa y Jesús se agradece sobremanera. Sebastián se alegra de que ese chico sea peruano. Sube a su habitación, se quita la ropa sucia y se sienta en el suelo para poder beber su gaseosa y comer tor-tees, mientras ve en Facebook “kosem la sultana”.


Qué complicada es la noche.



Wednesday, December 30, 2020

Piscina

Sebastián camina junto a Moisés y Samuel por el riel del tren, Samuel le conversa.

(-) ¿Y por qué no te casaste con mi mamá?

(-) Porque si me hubiese casado con ella no sería tu tío preferido.

(-) ¿Pero tú te querías casar con mi mamá?

(-) No, porque ella siempre me molesta, ella es como mi hermana, nos peleamos como hermanos a veces.

(-) Yo también me peleo con Moisés, pero le protejo cuando me necesita porque es mi hermano menor.

(-) Por eso mismo tu mamá me protege también a mí, a pesar que me molesta mucho, ella siempre me protege, porque ella es la mayor, por eso me quiere como si fuera su hermano menor – Sebastián dice lo último con una sonrisa maliciosa, Elena es su menor.

Pagan las entradas, entran al club y se dan con la sorpresa que está totalmente vacío, el encargado les dice que nadie ha reservado, pero que todas las instalaciones están para atenderlos. Elena mira cómplice a Sebastián, le abraza de la emoción; los chicos también se abrazan festejando su buena suerte, tendrán la piscina para ellos solos.

Los chicos se ponen en la piscina, se divierten como nunca, Estrellita mira a los más pequeños, admirando a sus nuevos primos. Sebastián le toma una fotografía y Elena le comenta.

(-) ¿Por qué Estrellita está triste?

(-) Ella es así, siempre está callada, pero está contenta de ver a los chicos, a ella le gusta los niños.

(-) Sí, eso me he dado cuenta, ella debe estudiar para ser profesora, seguro que le gustaría ser profesora de primaria.

(-) Quizás, también atiende a los hijos de mi hermana mayor.

(-) Sabes, el joven que me dio las entradas me dijo si todos los chicos eran nuestros hijos, imagínate, tú y yo con cuatro hijos. Le dije que sí, el pobre se quedó con el ojo cuadrado al ver a Estrellita, prácticamente la habría tenido a mis quince años.

(-) Jajajaja… deja de sorprender a la gente.

(-) Yo encantada de tener dos hijas, además tus sobrinas son tan lindas.

(-) ¿Qué trajiste de comer?

(-) Sándwich, para la bebe le traje integral.

(-) Tendré que comprar comida, ellas comen bastante.

Moisés no se quiere meter al agua, pero Elena insiste y le pide a Sebastián que lo cargue. Ella no se meterá porque no trajo ropa de baño, se lamenta siendo que la piscina la tienen para ellos solos. Moisés se aleja de la piscina gritando que tiene miedo al agua, que no se quiere meter a la piscina, que a pesar que le prometió a su madre que se metería a la piscina no lo hará, que le promete que cuando tenga cinco años lo hará, que le da miedo el agua.

******* 

Sebastián se aleja un poco para pensar, se ha puesto melancólico porque quisiera también compartir este día con Azul, mira su celular y nota que ella ha visto el estado de Facebook que colocó. Al menos le ha visto. Piensa en voz alta, mirando la foto del WhatsApp de Azul:

“Sería genial tener todo este club para nosotros solos, te invitaría a comer lo que gustes, nos pasearíamos en los caballos, luego en las cuatrimotos, le pagaría el doble a la señora para que nos permita jugar en la cama saltarina – ríe maliciosamente cuando dice “jugar”.

“Aunque, sabes Azul, no me gustaría comprar comida, me gustaría que cocines, sería genial que te traigas las arepas rellenas de palta, tomate y atún, esas me gustaron mucho; y que nos hagas pastas... Aunque, la cosa aquí es hacer parrilla, yo dispuesto hacer parrilla, claro tú sazonarías la carne.

“No sabes cuánto te quiero Azul – le da un beso a la imagen de su pantalla -, te quiero mucho.”

Moisés se sienta a su lado, se miran y sonríen, Elena les tomó una foto.

(-) ¿Qué pasa Sebastián?, ¿estás pensando en Azul?

(-) Estoy tranquilo, solo que la admiro, la quiero mucho.

(-) Me sentiría celosa en otros tiempos, pero ahora no… Ya sé que eres un tonto para el amor, la verdad eres muy tonto para el amor, pero eres bueno. Espero que ella no se aproveche de tus sentimientos.

(-) Azul es una buena persona, es una persona correcta y eso es lo que me ha enamorado. Igual, ya estoy tranquilo.

(-) Ay Sebas, te quiero amigo, si ella te hace algo malo soy capaz de sacarle los ojos; porque ahora tú eres como mi hermano.

(-) Ya sé, ya sé, soy como tu hermano menor.

(-) Pero yo soy menor.

(-) Cosa que no parece.

(-) Jajajaja, maldito… ¡Cómo dices!, ¿me estás diciendo vieja?

(-) A ver Moisés, ¿quién es mayor?, ¿tu mamá o yo?

(-) Mi mamá – Moisés responde cómplice.






Tuesday, December 29, 2020

La navidad de Gustavo

Navidad 2020

Gustavo estaba durmiendo en el parque, cuando se despertó no tenía sus zapatillas y vio al chiquillo que se las estaba llevando; corrió tras él, pero no lo pudo alcanzar porque se chocó con todos los trastes que llevaba consigo un mendigo. Eran sus zapatillas de la buena suerte. Se quita las medias, las bota en un tacho y se va para su casa. No tendrá que explicar qué le sucedió por culpa de su madre. En la esquina se encuentra con Clara.

(-) ¿Qué estás haciendo así?

(-) Estoy ocupado, tengo que ir al trabajo.

(-) ¿Así?, ¿descalzo?

(-) No, me robaron las zapatillas, pero estoy yendo a mi casa para cambiarme.

(-) Vamos juntos, quiero conocer tu casa.

(-) No, ahora no.

(-) Estoy cansada de que siempre me digas lo mismo, ¡por qué no puedo conocer tu casa! – Clara saca un presente -, estoy cansada, mira, te traje esto, te estuve llamando, me he gastado lo que tenía para darte esto – se lo da a Gustavo y él intenta rechazarlo, pero ella insiste, se lo deja en la mano y se va.

(-) Clara… Clara no te vayas.

(-) ¿Vamos a ir a tu casa?

(-) No, no tengo casa Clara.

(-) Vete a la mierda, eres una mierda, imbécil de mierda. Feliz navidad hijo de puta – Clara no volteó el rostro para que Gustavo no la vea llorar.

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Navidad del 2019

(-) Solo quiero decirte que esto es mi primera vez.

(-) ¿Tu primera vez de qué?, ¿tu primera vez de ver a Santa Claus? – Gustavo se burla de Clara.

(-) Soy virgen – Clara le mira ingenua a su enamorado.

(-) Entonces tendrás tu regalo de navidad – Gustavo bota el humo de su cigarro todo bohemio, en realidad solo está jugando con Clara, lo único que le puede interesar de ella es el dinero, no duda que Clara sea virgen porque es fea, es una gorda fea.  

(-) Sabes ayer fui con mi hermana a regalar unas canastas navideñas a unos amigos, le dimos una canasta a una familia venezolana.

(-) Esos venezolanos deberían irse a su país, los odio.

(-) No hables así, ¿qué te han hecho?

(-) Unos venezolanos mataron a mi tío en Arequipa, lo quemaron y enterraron en su viñedo. Por eso odio a todos los venezolanos. En mi provincia botaron a todos los venezolanos… el presidente debería botarlos del país.

(-) Lo siento Gustavo – Clara le abraza -, qué pena, justo conversaba con mis amigas sobre el caso de los arequipeños, una amiga fue consultada por el fiscal que tiene la causa.

(-) Yo no le quería a mi tío – Gustavo rechaza el abrazo -, pero igual es familia y es una afrenta a la familia.

(-) Ustedes los arequipeños son muy orgullosos.

(-) Esos mierdas, si fuera ministro ya estaría promoviendo que los boten a todos.

(-) Y si yo fuera alcaldesa de Lima promovería un decreto para que boten a todos los arequipeños de la capital.

(-) ¿Y por qué?

(-) Acaso no recuerdas la traición de Arequipa en la Guerra del Salitre.

(-) No hables huevadas – Gustavo recuerda a Sebastián, su amigo el profesor de Historia -, los arequipeños somos peruanos, no tiene nada que ver. Lo que propongo es que boten a los venezolanos, ellos no son peruanos.

(-) Pero los arequipeños no son limeños, así que estoy proponiendo que boten a los arequipeños de Lima, ¿acaso no sabes lo que hicieron durante la Guerra del Pacífico?

(-) Sé, he leído – en realidad Gustavo no sabe muy bien qué hicieron los arequipeños -, pero no tiene nada que ver pues. Los venezolanos son mierdas que vienen aquí a quitarnos el trabajo, y encima son delincuentes.

(-) Y los arequipeños son la mayor vergüenza de la historia peruana. Además, ¿te han robado algo?, ¿qué te han robado los venezolanos?

(-) Ya no quiero hablar..., ¿vamos hacer algo?

Gustavo desviste a Clara pensando en Nora, le besa el cuello recordando a Carmen, cierra los ojos para besarla y se esfuerza para creerla Leticia. Clara podría ser cualquier mujer, fácil podría ser la chiquilla que ayuda a su madre, también le podría hacer el amor pensando que es uno de esos hombres que le pagaban para que los tiren. Clara es la mejor mujer que él ha podido encontrar, su oportunidad para cambiar la vida de perro que ha tenido, tiene dinero, es inteligente, está enamorada; solo tiene un defecto, por el cual no podría llevarla a conocer a su familia ni a sus amigos, es una mujer fea.


Feliz Navidad 2020

Friday, December 11, 2020

Monedas

(-) ¿Qué fue Henry?, habíamos quedado ir a comprar cables para los cuartos.

(-) Seguro no leíste mi mensaje. Tengo las amígdalas inflamadas.

(-) No lo leí cholo. Estoy tan preocupado con las clases y encima lo de Keni.

(-) ¿Cómo está?

(-) Mal, está muy mal mi amigo. Ya ni quiere conversar. Ayer fui a pagarle lo que me prestó, caminamos hacia el banco y no habló nada, está muy triste, no tiene ánimo de nada.

(-) Yo también cuando estoy mal no quiero hablar con nadie.

(-) Se está abandonando mucho, dejó un curso que nos habíamos matriculado juntos.

(-) Lo entiendo. Pero también sabemos que es parte de la vida. Son etapas que todos debemos pasar. ¿Y cómo te va con los venezolanos?

(-) Distanciado, es mejor así. Ellos no comprenden mi posición, yo quería ser amigo, pero me doy cuenta que es inútil con ellos.

(-) Tal vez es una manera de mostrar su molestia con lo que ha pasado. Ellos son aves de paso, no les tomes mucha importancia.

(-) Lo cierto es que solo me acerqué por Azul, quizás si ella no estuviera entre ellos no hubiese mostrado tanta confianza.

(-) A ella no le importa, así que no te molestes más ni por ella ni por ellos.

Sebastián se levanta de la cama, camina hacia el baño sin sandalias, solo lleva medias puestas. La supervisora le ha llamado varias veces, siente que algo no anda bien. Se pone a la computadora para escribirle.

(-) Miss qué pasó

(-) Profesor Rivas buenos días, hoy tenemos visita de estudios con su tutoría.

(-) Pero cómo así, en qué momento.

(-) Pero profesor le han mandado un correo el 24, tiene que entrar urgente al meet porque si no le van amonestar.

Sebastián busca una camisa y se la pone, no usa bivirí. Hace la presentación sin ganas y pone el video, ve los rostros de todos los estudiantes, entre ellos, la niña venezolana que está muy pendiente de su clase. Apaga la cámara y sale de su habitación para atender a un inquilino que está llamando insistentemente.

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Sebastián cruza el Puente Nuevo, deja dos monedas de cincuenta céntimos en un balde forrado con la bandera venezolana dejado por los jóvenes que limpian la vereda, se le acerca a uno de ellos y le da un chocolate Mecano, el joven se lo agradece con un “gracias papi”, le agrada la entonación, piensa que sería genial que Azul le diga así, papi.  

En Chimú encuentra una señora que está vendiendo Frunas, no tiene sencillo, pero se juzga: “si he colaborado con los venezolanos, también tengo que colaborar con mi compatriota”. Pasa por el lado de la mujer sin dejar nada, ella le sigue con la mirada, pensaba que le colaboraría.  Sebastián compra una Coca Cola con un billete de 50 soles, ya con sencillo regresa para dejarle un sol a la señora; piensa: “si yo pudiera robarles a los ricos un poquito de lo que tanto tienen, no sería para mí, sería para darle a las personas que me encuentro en las calles”. Entra al mercado para comprar la mica que su madre le pidió, ahora se le acabarán sus cincuenta soles, ya comenzó acabarse, qué será bueno comprar aparte de la mica, mamá necesita scotch, en realidad quien necesita los scotchs es Florcita. Llama a Alejandra.

(-) Buenos días viejito.

(-) Buenos días Ale, te llamaba para invitarte a comer, ¿vamos a comer pastas?

(-) No me gusta las pastas, mejor vamos a comer ceviche.

(-) Está bien, pero primero nos vemos en mi cuarto.

(-) Está bien, tomo una ducha y bajo… ¿ya te duchaste?

(-) Sí – Sebastián está emocionado.

(-) Entonces ponte a leer un libro para que no sudes, espérame sequito, ¿ya?

Sebastián hace el camino de regreso apurado, se volverá a bañar para que Ale le encuentre oloroso.


Qué bacanudo es escuchar tu voz por las mañanas.