Sunday, June 9, 2019

La Mesera


Me gusta que me sirvas
Aunque con esa sonrisa pálida
Que me hace daño
Me hace daño
A veces es bueno que me duela.

Regreso pensando en tu esbelta figura
Sirviéndome a la mesa
Con esperanza
 Que cambiará tu sonrisa
Que no solo me darás la mano.

Deseo contigo hacer el amor
Tocar el blanco de tu piel
Enredar mis dedos en las hebras oscuras
De tu hermosa cabellera
Que escondes con la boina.

Sentándonos juntos
Contándome de los tuyos
Enterándote de lo mío
Leyendo tus poemas
Escuchando mis versos para ti.

Reposando en la desnudez de tus largas piernas
Atrapada en mis flacos brazos
Probando de tus costillas blancas
Acurrada en mi pecho enjuto
Por el frío de los dos.






Saturday, May 25, 2019

El cuarto del último piso


Elizabeth mira al profesor, éste le hace la pregunta y ella sonríe. El profesor le vuelve a preguntar, ella está por matarse de risa, aguanta, ríe, se lleva la mano a la boca, está riendo, aguanta con la otra mano. El profesor la mira y se recuerda de su sobrina, no se puede molestar con ella; la manda a sentarse.


****  
El profesor pide a los jóvenes que se formen para que se trasladen al auditorio. Los primeros, Grecia, Sofía, Juan, Pablo y Elías le vuelven a saludar. El profesor mira a cada uno de sus estudiantes y piensa que está con los mejores, él les ha tratado tan igual como a sus pares de las otras secciones, pero este cuarto es el mejor, todos ellos son esforzados en los estudios y su comportamiento también es muy bueno. Lo que más admira de este grupo es el compañerismo y amistad que se prodigan todos. En cada salón siempre ha destacado un estudiante, a lo mucho ha encontrado un segundo que le sigue titubeando, pero el cuarto del último piso tiene a Grecia, Sofía, Juan, Pablo y Elías, y el resto no se queda atrás; todos expusieron, todos presentaron los trabajos y más de la mitad aprobó los exámenes.

Se trasladan en silencio, cogiendo sus libros con la postura académica que les enseñó su profesor, recordando ese conocido y viejo refrán: “la mujer del César no solo debe serlo, sino parecerlo”. Jaqueline le sonríe y le vuelve a saludar.

Ya en el auditorio, no hay necesidad de pedirles que se pongan a leer, excepto Gustavo que busca en su cartuchera, están con sus lecturas. El profesor comienza la explicación, y los jóvenes levantan la cabeza, están ansiosos por el interrogatorio.

(p) ¿Cuál era el rol de la familia en la época victoriana?
Varias manos se alzan, el profesor le da permiso con la cabeza a Grecia.
(g) Era la célula básica de la sociedad, en ella se depositaba los principios morales, los cuales se enseñaban de generación en generación.
(p) ¿Y el rol de la mujer? – vuelve a pregunta el profesor, y asienta para que Elías responda.
(e) La mujer se consideraba como si fuera una autoridad moral, pero solo hablamos de la mujer de las clases altas. Las mujeres de las clases altas estaban encargadas de administrar la casa y educar a sus hijos.
(p) Gustavo, puedes decirnos, ¿cuál era la condición del varón en esta época?
(g) Los varones – dice varones porque el profesor les ha insistido en la diferencia entre hombre y varón -, tenían mucho poder en la familia, esto porque ellos eran los dueños de todo, ellos eran los que controlaban sobre todo el dinero y por eso eran la cabeza de la casa.  
(p) La lectura del anexo 2 nos habla sobre la educación victoriana, lean el texto y completen el cuadro diferenciando las características de la educación peruana actual y la inglesa del siglo XIX.
Los jóvenes se apresuran con la actividad. El profesor se acerca a Elizabeth para apoyarla, ella tiene dificultad con la lectura. Elizabeth se pone nerviosa.
(p) ¿Qué vas entendiendo?
(e) Aquí dice – Elizabeth lee titubeando – “Inglaterra da impulso al deporte moderno hacia 1840, el movimiento parte tanto de los public schools como de las universidades, es decir, de la juventud aristocrática”.
(p) Entonces, el texto nos está hablando de un grupo social, de la educación de un grupo social, ¿cuál es ese grupo social?
(e) ¿Los ricos? – Elizabeth le mira y sonríe.
(p) Pero el texto dice cómo se llaman.
(e) Los aristócratas – lo dice como haciéndose la niña.
(p) Así es, allí podemos rescatar dos características.
(e) Que eran los aristócratas que se educaban y que en sus colegios les enseñaban deportes.
(p) Y hoy en día, en nuestro país, ¿es así?
(e) En el Perú, ahora nos enseñan a todos, no importa si somos ricos o pobres; pero usted siempre dice que la educación de los “sectores poderosos” – recuerda las palabras del docente y éste se admira – es mejor que la de los que estudian en colegios públicos.
(p) Escribe esa diferencia.
(e) ¿Cómo escribo? – Elizabeth no se atreve a escribir lo que piensa.
(p) Pues así como lo has pensado, así mismo como me lo has dicho.

El profesor mira sus zapatos y limpia el barro salpicado en sus zapatos con una servilleta. Se para y ve en la mesita de la computadora una retorta, lo han comprado los jóvenes del cuarto del último piso.

Sunday, May 19, 2019

Piscina


Entra a la piscina y siente frío, mete su cabeza al agua para acostumbrarse, se pregunta si mojado se verá más su escasa cabellera. Mira a Martín, está en la ducha bañándose, lleva unos shorts muy largos, le grita que se apure.

(-) Este lugar está buenazo.
(-) ¿Siempre vienes aquí?
(-) Es mi casa en estas épocas, a lo mucho viene una pareja y eso – Martín mira el cielo como esperando una bendición.
(-) ¿Qué me cuentas del San Silvestre?
(-) Lo mismo pues hermano, la Chata que viene con sus innovaciones pedagógicas. La gente no la aguanta, ahora sale con que debemos tener cotutores, y no sabes quién quería meterse como cotutor del quinto… imagínate que la Chola estaba en conversaciones con los felones de los padres del quinto.
(-) Pero, ¿por qué deben tener cotutor?
(-) La Chata que quiere hacer trabajar a todos igual, pero no pasa nada pues; yo soy un profesional, no puedo estar con un cotutor al lado y menos voy a permitir que a mi lado esté la Chola. – Martín hace un gesto despectivo con sus labios.
(-) Pero si la directora lo manda tendrás que acatar nomás.
(-) No, porque ya somos tres los profesores que no hemos permitido eso. Hasta ahora, solo la Heidi tiene cotutora, pero tú sabes que ella lo necesita, porque la pobre ya ni recuerda sus años. Figúrate que ahora viene con mini, la pobre no se resigna a que el tren ya se le pasó, cree que todavía estamos en los ochentas.
(-)  Pobre Heidi, ya debería jubilarse.
(-) ¿Tú crees que la Chata la tuvo en planilla sus veinte años?
(-) No creo, si cuando salí, solo unos cuantos estaban en planilla y Heidi creo que había alcanzado ese privilegio recientemente.  
(-) Sí pues, la Heidi está hecha un “cage” – lo dice como se pronunciaría en inglés. – Martín nada al otro extremo de la piscina y le pide a Sebastián que nade – Nada Sebastián.
(-) No puedo. No sé nadar.
(-) No jodas hombre, cómo no vas a saber nadar, vamos, ¿qué pasó con tus clases de natación?
(-) Jalé… la verdad fui un mal estudiante – Sebastián se avergüenza.
(-) Jajajajaja, no jodas, no puede ser que hayas jalado un curso de natación – grita Martín y la señora que está limpiando la piscina le sonríe. Pero algo habrás aprendido hacer.
(-) Sí, pero voy al lado que no está hondo. – Sebastián camina hacia el lado menos hondo y se tira pataleando teniendo la cabeza abajo, parece que nada, pero luego se desespera y se para, voltea y solo avanzó un par de metros.
___ _____
(-) Mamá, ¿puedes poner en tu testamento que Florcita se queda conmigo?
(-) ¿Cómo así?, ¿cómo voy a testar algo así?.., ¿se puede? – Nella se preocupa.
(-) No mamá, pero quizás si tú en tu testamento pones así como que Florcita tendrá un cuarto si es que se queda con tu hijo, a su cuidado, claro con un pago mensual cómodo por mi parte, porque sabes mamá que como profesor no gano mucho y no podré pagarle mucho, pero tampoco pienso hacerla trabajar tiempo completo, solo para que limpie mi piso y me cuide, porque de mi ropa y mi comida me encargo yo. Quizás por consideración a ti, ella se sienta comprometida y no me abandone mamá.
(-) Tendría que hablar con ella, además es muy joven y tiene planes de estudio. Tendrás que buscar otra chica. – Nella piensa. Quizás puedas contratar a su  hermana, su hermana ya terminará el colegio para eso, ella puede ayudarte; además le he dicho que me gustaría que se quede con Norma, que me la cuide a mi hija.
(-) Ay mami, si Norma ya está vieja; ella solita se puede cuidar. Yo soy el menor, tú tienes que velar por mí; qué voy hacer cuando no estés, has conversado con mi padre sobre la herencia.
(-) Sí ya le dije, tú sabes que el tercer piso es tuyo, nadie de lo quita. Hablé con tu padre, figúrate que quería solo darte un cuarto; pero tú eres nuestro único hijo y no te puedo dejar en abandono.
(-) ¿Y aceptó? – Sebastián se hace el preocupado.
(-) Después de un llanto, me aceptó. Es que tu padre piensa que no te lo mereces porque te fuiste de la casa, por eso debes volver Sebastián, tu papá está resentido por eso.
(-) ¿Te has dado cuenta que estoy flaco? – Sebastián cambia de conversación, se para, oculta la panza y se da una vuelta para que le aprecie Nella.
(-) ¿Estás comiendo?

Nella comienza con su sermón sobre la alimentación, y Sebastián le cuenta que está siguiendo una dieta sana, de abundantes vegetales, y cero grasas. Se despide de su madre, ella le insiste en que se lleve algunas frutas de su mesa, él coge unos duraznos y se va.



Wednesday, March 20, 2019

Que en paz descanse


Ahora que no hay objeto
Que no hay nada que altere mi visión
¿Por qué ahora vuelvo a ver
Lo que antes cuando les tenía?

¿Por qué siento lo mismo que sentía
Cuando sus ausencias eran mi pesar?
¿Por qué no puedo escribir con claridad?
¿Por qué estoy inundado de una subjetividad sufriente?

Este estado de sensibilidad
Me hace insoportable una rosa
Porque ella tendrá muchas espinas
Muchas que matarán las ganas de mirar su belleza.

Este estado absorto de nada
No me hace amigo de los otros
No me permite aprovechar
De la sonrisa de los demás.

No hay consuelo
No hay calma del dolor
Para quien no se le puede decir
Que en paz descanse.





Wednesday, February 27, 2019

Vida Triste y Vacía


Vida triste y vacía
¿Para qué vivirla?
Frente a pantallas
De colores chillosos.

Vida triste y vacía
De amarillos diarios
Que avergüenza que se sepan
Que los leemos.

Mi vida, tu vida, su vida
Nuestra vida
Pegado al monitor
De la mentira que es el juego de la vida.

Esta vida triste y vacía
Que no es vida
Porque le falta
La libertad.

La libertad que ha muerto
Por nuestra intransigente ignorancia
Vistiendo de tinieblas
A la sociedad.




Sunday, February 24, 2019

Juez y parte



Me reprochas
Porque siendo grande
Contigo titubeo
Por haber dicho sí
Y luego, no

Me reprochas que te haya dicho sí,
Porque no puedo decirte no
Sin que te molestes
Sin que me señales
Con tu duro juicio.

Porque tienes poder de juzgar
Facultad perpetua
Con claro argumento
Para señalar
Que soy malo.

Acusador
Que no tiene deberes
Ni cargas ni pruebas
Que no entiende
Que soy humano.

La soberbia de tu juicio
De tus duras sentencias
De decir malo
No al acto
Sino a la persona.

La soberbia de no dudar
De no escuchar razones
De no necesitar probar vigencias
De no entender generaciones
Que diferente somos.

Juez y parte
Contra hombre al fin
Condenándome estás
A regresar al oscuro hueco
Del que salí.






Thursday, February 7, 2019

Ellos


(-) Pero estás que comes como si fueras una condenada.
(-) Es la ansiedad.

Elena piensa en el Caballero Blanco. Él saliendo de su oficina, se topa con ella y con una sonrisa despectiva le obvia el saludo.

*****  
Sebastián le pide su celular para poder ubicar su página web. Ella le alcanza la pantalla para que él escriba. Rozan sus manos, él la mira y ella responde con una sonrisa.  Le pide que lea el poema. Ella lo lee y él la mira. Ella se emociona, le dice lo bueno que le ha parecido y él le pide nuevamente para buscar otro poema. Ella sostiene el celular mientras él busca los poemas y aprovecha para rozar sus manos otra vez. Ella le mira y él sonríe. Ahora, él es que lee para ella y ella también se emociona. Buscará un tercer poema para ella.

(-) ¿Por qué ya no venías? – la joven acomoda sus rubios cabellos.
(-) No estoy llevando todos los cursos, y los que me inscribí eran de noche – Sebastián sonríe como no lo hace con nadie.
(-) Están muy bonitos tus poemas, son medio filosóficos, deberías publicarlos.
(-) Tengo un poemario publicado, aunque creo que no son tan buenos como quisiera. Muestran un tipo subvalorado y melancólico.
(-) Así, ¿has publicado?
(-) Sí, además tengo un canal de youtube – si ella me pide el libro se lo regalo, Sebastián piensa.
(-) Un canal de youtube, ¿puedo ver?, ¿cuál es?
(-) (…)

Sebastián la mira, es tan joven como Alejandra. Se la ve inteligente y noble. Le gusta su  piel blanca, le mira los tobillos, quisiera tocarle la piel, cómo sería darle un beso. Piensa atrevidamente, como no lo había hecho hace mucho.

Si me dice algo… algo que me haga pensar que puede ser; que no es simple simpatía por el cliente. Quizás me pueda sugerir algo distinto, a parte del menú.

*****
(-) Ha sido un grosero, no será machista.
(-) ¿Por qué dices eso?
(-) Mira para decir que puede hacer mejor de lo que tú haces en la oficina. Eso lo dijo porque eres mujer, es violencia de género – Camucha exagera.
(-) No creo que sea eso, solo está molesto porque lo despidieron y piensa que he tenido algo que ver con eso. Le puedo comprender, si lo despidieron es porque yo envié el documento.
(-) Pero qué chiquillo para más engreído. ¿Vas a comer eso? – Camucha se interesa por los trozos de pollo que Elena está dejando.
(-) No,… tómalos.

Elena sigue pensando en el Caballero Blanco, aunque se hace la desentendida con Camucha, sigue pensando en aquel chiquillo. El calor de la tarde está insoportable, el sol resplandeciente ya no anima, demanda a buscar aire libre.

(-) Vamos a la galería, quiero tomar unas raspadillas.
(-) ¿Estás invitando? – Camucha hace gesto de tonta.
(-) Sí, pero apresúrate que se nos va hacer tarde. Deja de comer, luego estás que te recriminas por los rollos.
(-) Ay no me digas eso, que me voy a poner triste.
(-) Disculpa, no te pongas triste, porque te pones triste y comes más. Vamos.