Friday, October 27, 2017

Maléfica

Pone la boca chueca, hace como llorar y él le dice, está bien.

Keni la lleva a su casa, durante el camino solo responde con monosílabos, lo hace tranquilo para que ella no se incomode y no sospeche que la va dejar. Ella busca alguien que la vuelva a enamorar, ya no ama a Keni.

Vamos hacer las cosas bien Keni – habla bajo-, pero esta vez lo vamos hacer bien, ya nada de desconfianzas, no voy a darte mi contraseña y tú tampoco me darás tu contraseña. No nos podemos ver todos los días, eso hace que no tengamos muchas cosas que decirnos. Yo tendré mis amigos y tú los tuyos, no necesariamente tienen que ser los mismos.

Suena la canción de su amor, pero no siente nada, no se anima y piensa que tampoco sucede nada en el interior de Yovana. Él escucha, promesas absurdas porque ella no siente lo que dice, solo es puro compromiso.

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Sebastián mira el celular para enterarse la hora, son las siete, no tiene mucho tiempo. Escribe un mensaje para su socio y sale apresurado, no quiere ser molestado por “Maléfica”. Camina hasta la Chinchaysuyo y toma el bus que por suerte se estacionó justo cuando llega a la esquina. Se sienta feliz de que no hay ningún ambulante y ahora podrá leer, salvo le suceda que alguien bote basura por las calles y reniegue porque San Juan de Lurigancho está sucio; pasa.

Llega, saluda a don Braulio dándole la mano y se encuentra con Rosita a quien le da un beso.

¿Y esa corbata? Es mi corbata casera. Te tengo un chisme, ya te cuento luego. Ya me imagino, debe ser de “Maléfica”. Ay sí, esa mujer está cada vez peor, pero ya te contaré. No te preocupes, en el recreo conversamos.

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Maléfica ingresa al salón sin permiso del profesor.

Un momentito profesor. No se preocupe, continúe. ¡Pero quiénes se han creído ustedes ah! – Maléfica grita como Pedro en su casa - ¡tú Fernando!, ¡te he visto que has escrito esas tonterías en el baño!, ¡acaso no me voy a dar cuenta!, ¡tú crees que estás en tu casa!, ¡ahora vas a venir conmigo para borrar tus tonterías!

El profesor Rivas, calla y piensa que Fernando se lo merece. ¿Pero qué habrá escrito?

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Es que no sabes lo que escribió, la Maléfica estaba echa una basura. ¿Qué había escrito? Que la Maléfica es “puta”. ¿Puta? Sí, “puta”, o sea “prostituta”, “mujer de la mala vida”. ¿Y por qué escribió eso?, ¿tan enojado estaba para hacer eso? Es que la Maléfica le descubrió una botella de ron y lo denunció a sus padres y además pidió a la directora su expulsión por una semana. Ni enterado. Pero ese Fernando se pasa, cada vez está peor; la Maléfica está que promueve su desaprobación. ¿Y tú le vas a desaprobar? – Sebastián preocupado. No hay necesidad de ponerme de parte de mi archirrival, Fernando no hace nada, es un vago. Eso sí, Fernando está hecho un vago total, no quiere hacer nada, yo también lo tengo jalado. Ahora pues, a Fernando se le viene encima todo, hasta religión le ha jalado. ¿Hablaste con sus padres? Sí, el mismo drama, padres separados y a nadie le importa el vástago… Pero ese no es el chisme que tengo que contarte, hay algo más. ¿De la Maléfica? Sí, no sabes, está muy molesta con Emerson, porque el muy no sé cómo decirlo, ese profesor que me cae mal, tu amigo. No es mi amigo. Bueno, pero bien que se van juntos. Es que tomamos el mismo carro y nos acompañamos a veces. Ya bueno, mira el Emerson – lo dice así “el Emerson” para demostrar su desagrado – se embriagó en uno de nuestros compartir. Jajajaja… ¿y qué pasó? Pues tu amigo está muy necesitado, te diré… tú sabes como soy yo de buena gente, y en aras de llevar la fiesta en paz, invité a la Maléfica, como sabes ella se cree la eternamente joven y también eternamente bella. Ya, así son las mujeres en general. ¡Cómo dices! O sea – Sebastián contrariado -, o sea las mujeres son eternamente jóvenes y bellas, mientras uno envejece deportivamente – Sebastián señala su calvicie para que Rosita se compadezca de él. Ay sí, en eso tienes razón, ustedes los hombres envejecen rápido; pero no me dejas contarte el chisme, todo el colegio está que lo comenta y tú no sabes nada porque andas barriendo los salones en tus horas libres. Es que puede venir mi acompañante. Pero eso es tarea de Meche. Sí, pero ya le dije que lo limpie, pero nada, apenas le pasa una manita de gato. Oye ten cuidado, porque si se entera la directora le va llamar la atención a Meche… pero vamos al tema, la Maléfica fue violentada por tu amigo. ¿Cómo? Es que como estaba tan borracho, necesitaba que alguien lo saque del karaoke y como todas éramos mujeres la Maléfica siendo la menos femenina tuvo que ayudarle a andar. Bueno, creo que la Maléfica tiene la suficiente corpulencia para cargarlo. Y casi casi lo hace, nada más que no contó con que tu amigo le iba agarrar un seno...

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Hasta mañana profesor – Maléfica se despide con tono serio. Hasta mañana profesora Silvia.





Saturday, October 21, 2017

La mujer de Adán

El tiempo
Tuyo y mío
Nuestro tiempo, juntos.
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Sebastián escucha a un muerto de espíritu, que habla de una materia que desconoce, que desconoce tanto Sebastián como aquel muerto de espíritu. Esa habitación que le cuesta cuatrocientos soles mensuales – ojo, ya no hay nuevos soles, ahora todos son los “ti” que recuerdan los tiempos que en estas tierras un imperio dominaba – tiene cuarenta asientos azules, ocupados solo diez. Nada interesante sale de esos diez que han de estar tan muertos como la sombra vieja que enfrente de ellos está, nada nuevo pueden decir los muertos de espíritu, nada curioso, nada que valga la pena para estar allí.

Cabecea, quiere dormir, posa su frente en la meza azul, cierra los ojos y piensa que fácil podría estar en su cama y aquel espíritu muerto estaría contenta de no contar con su presencia que le cuestiona por su ignorancia. Pero no, tiene que estar allí para cumplir una estúpida asistencia, porque a pesar de sus grandilocuentes también quiere un título.

Mira la salida, solo se interpone el tiempo para cruzarla y sentirse libre. En el balcón está parada la mujer de Adán. Recuerda el video en que la hermosa creación está en una discoteca con sus amigas, lo linda que se ve, lo tan parecida a Elena; ella está grabando, sonríe tímida mientras levanta su copa y sus amigas bailan alocadamente.

La mujer de Adán, se le aparece en momentos en que él no está preparado, en que se siente más chato y feo; en que su tristeza, preocupación o alguna caracterología no le presenta mejor. En cambio ella, siempre está así de estáticamente bella, nunca corre, parece que siempre será joven y por eso no tiene por qué molestarse por el tiempo.

¿Y su voz? Cómo será su voz, melodía que parece que nunca ha escuchado… ¿es que acaso ella le ha hablado alguna vez?, ¿dijo alguna vez su nombre?, ¿cuándo fue que la conoció? O es que no existió nunca y que es una imagen que proyecta la juventud eterna de la primera mujer y madre de la humanidad. Seguro que es fantasía de su deseo literario.

La mujer de Adán – ese no es su nombre -, ella… carambas no sé quién es ella, solo sé que está allí y que de vez en cuando aparece, como para ponerle un poco de color al gris de la universidad. Desaparecerá por completo para el verano y la volveré a ver en algún imprevisto lugar solo para saludarla así nomás y no sabré más nada de ella. Es como cuando escucho poco de una buena canción que se me graba pero no sé su nombre, el autor, no sé nada de esa canción más que me gustó y la busco, y pregunto por esa canción describiendo una imagen o tarareando lo que recuerdo. 




Tuesday, October 10, 2017

Anciano

Y se posó en tus pensamientos
Un anciano aburrido a quién ni por lástima escuchas
Un amargado decrépito de orejas caídas y frente pelada

Sus ojos se fijaron en ti
En tu distracción omnímoda
En tus mentiras de verdades.

Le miras
Te mira
Y sientes temor.

Le escuchas decir tu nombre
Lo que de él tienes
Sus propósitos para que mejores.

El entonado que no es de acá
Que ni tu norte conoce
Que te aprehende su triste cantar.

Príncipe vejestorio
De un día entre cien
Que se cansará.

Y tu temor se irá
Se irá con tu posibilidad
De él aprender.







Saturday, September 23, 2017

Reina

Entonces cortaré. Está bien. ¿Mañana temprano? – Alejandra ingenua pregunta. Te esperaré toda la vida, mañana, tarde y noche. Me callo. Yo también me callo – Sebastián besa el celular quedito y en silencio pensando que Ale lo puede sentir.

Sebastián termina por quitarse los zapatos, lleva las medias a rayas y piensa que éstas le han de gustar a Elena. Ella pronto cumplirá 37 años, en unos años más llegará a los cuarenta que siempre quiso y como se lo dijo la bruja: Serás eternamente joven.

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Y la reina es…. La profesora la hace larga, todos creen que es la chica de los votos rotos. El profesor Carlos espera con un ramo de rosas amarillas para despedir a la honorable segundo puesto y que la directora corone a la Mis San Silvestre School.

Y la reina es…. La profesora no considera lo sufrible que es esperar escuchar tu nombre mientras todos te miran, tus amigas, tus amigos, tu madre, pobre mi madre, ella quiere que gane, hicimos todo lo que pudimos para llegar hasta aquí, ahora somos dos, ¿cómo se ha de sentir la chica de mi costado?, ¿ella también deseará la corona?

Lorena está hermosa, sonríe, en verdad es una miss; sus amigas la admiran y se dicen: Se lo merece, es nuestra reina.

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Acomoda la almohada, coge el libro de Oppenheimer – Crear o Morir – y se anima a saber de los avances tecnológicos de la potencia americana. Saber de que pronto se podría leer la mente, que se tendría un mapa cerebral.

Pero qué estupidez, en vez de gastar tanto dinero en tanta tontería, debería gastarse más en educación, en comida sana, en ayudar a tanta gente pobre; pero esa es la frivolidad del hombre blanco. Sebastián piensa.

Se soba los pies con ellos mismos, deja el libro a un costado y piensa que debería haber leído algo de derecho ya que el lunes tendrá examen. Mira el celular, son las doce.

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Y la reina es…. Pero por qué es así, no cree que esto ya es mucho. ¿Y si no gano?, ¿cómo salgo de aquí si no gano?, o peor aún… ¿qué pasa si gano?... ¿qué debo hacer? Esto no me lo esperaba, por qué tantas fotografías… acaso no era suficiente con pasar por la alfombra y ahora tengo que soportar esto.

Y la Miss San Silvestre School es… Me desmayo, yo creo que me desmayo… creo que se lo merece Lorena, está tan bonita. Mejor me desmayo y termina todo esto. Ay no, creo que me desmayo, no sé qué me pasa, son lágrimas lo que estoy botando, o es sudor, por dios, qué está pasando, no veo nada, se nubla, creo que gané, la gente me abraza, por qué…. ¿será que gané?... ¿Me están felicitando o me están consolando porque perdía?... ¡¿Qué es eso?!

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Abre el sobre, lee… CANCER.

Elena, gracias por ser eternamente joven – Sebastián llora. Gracias Elena por darme la oportunidad por haberte conocido. Te prometo que siempre estarás aquí, para toda la vida, hoy has cumplido 37 años y yo sin ti, pero tú siempre estarás conmigo.

Sebastián se encoge y siente que Elena le abraza. Elena es una reina, en verdad no ha pasado el tiempo, está hermosa como siempre y como nunca. 



Thursday, September 21, 2017

Tu viaje
Sin número para llamarte
Lejos
Muy lejos.

Tu viaje
Con él
Con ella
Con ellos.

Tu viaje de locura
De intento
De prueba
De ver qué pasa.

Y sonrío
Por tu viaje
A un lindo paisaje
De mi sueño para ti.

Y me callo
Para no decir de tu viaje
Que adiós
Para siempre fue.





“El Príncipe de Cleves para Alejandra”

Tuesday, September 19, 2017

Sebastián Rivas

Ingresan. Ella detrás de él. Sebastián los mira y sonríe. No hacen bonita pareja, ella tiene para más. Sebastián escribe. Pronto entrará el doctor y hará callar a todos, solo ingresará y todo tendrá ese aire académico que ahora dista mucho de lo que aquí se llama universidad.


Gustavo conversa con una fémina – así llama a todas en general -, escucha la música y decide entrar al salón para ver a la gente. Se le acerca a Sebastián para saludarle. Como siempre, mi amigo está callado, desde que lo conozco es así; piensa.

¿Qué tanto piensas Cholito? Nada, todo está bien… ¿ya vendrá el profesor? Sí, él no tarda. La gente está muy alegre. No sé qué les ha pasado, pero ya ahora se callan, ¿por qué te sonríes? Nada, solo he recordado una cosa graciosa. Alguna diablura seguro. Nada - Sebastián recuerda a Alejandra -, solo que ella me recuerda a Ale.

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Es que me has defraudado, no pensé que tú harías tal cosa, que azuzaras para que se agreda a un compañero tuyo. Yo solo estaba jugando – Claudio tiene la cabeza derecha, pero mira al suelo. Te he tenido en gran estima y ahora te veo y no te reconozco; ¿intentas justificarte?, algo que solo podía esperar de otros. Perdón – parece que su voz sale de la nada, a Claudio no se le mueve ni un pelo. El lunes vendrá tu apoderado y espero que no intente justificarte, espero que le confieses a tu padre lo que has hecho, ahora retírate - Claudio coge su control y sale sin despedirse.

Claudio baja las escaleras pensando en qué le dirá a su padre. ¿Pero de qué padre habla el profesor Rivas?, yo no tengo padre. Tengo un maldito padrastro, un maldito borracho que golpea a mi madre y también me golpea. Quisiera arrancar la hoja del control, pero no es de hacer eso.

Este año conoció al profesor Rivas y todo lo que le decían de ese maestro era cierto. Está loco. Gritará de la nada, se parará de pronto y mirará a cualquiera para hacerle una pregunta como ¿de qué estoy hablando? En el momento menos pensado, maldecirá a la especie humana, la llamará animal, bestia, basuralicio. El profesor Rivas les propondrá viajes a parajes de muerte: el Sahara, el Colca de Ciro, el Pasamayo… eso sí, él no irá… pero si se saldrá con él, porque ha salido con los otros grados y saldrá con el grupo de Claudio.

Recuerda la primera vez que conversó con él, parecía tan grande, pero en realidad no lo es, hay estudiantes de mayor estatura que él.

¿Cuál es tu nombre? – Claudio se paró en seco y sintió que el profesor lo inspeccionaba de pie a cabeza, se pone nervioso, él siempre ha sido el mejor y quiere que el profesor Rivas lo vea así, responde claro. Claudio. ¿Eres de primero? Sí profesor Rivas – el profesor se siente alagado porque el jovencito le reconoce. ¿Y es usted inteligente? – el profesor le pregunta como preocupado. Sí profesor. Qué bueno, el próximo año será mi estudiante.

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Ale se fue con Víctor. Sebastián se quedó solo. 




Saturday, August 26, 2017

POLIAMOROSA

La maestra se pone de pie y no aguanta el llanto, llora, llora de impotencia; solo defiende su derecho, pero el sistema ha hecho que la vean como una violentista, una incompetente, una pobre ignorante que se viene de lejos para defender la ignorancia; ella siente en la picadura de la cara, el desprecio del presidente, la indolencia de la ministra, la agresión de la prensa, la furia de los padres, y le duele saber que su causa es justa y que ella y sus colegas están solos.

La maestra llora, porque no es mala profesora, hizo sus sesiones y carpetas, citó a sus padres, comprendió a sus estudiantes, les apoyó con la escritura, les cogió de la mano para que ellos hagan sus primeros trazos, y recomendó a los padres las lecturas. Llora, porque siempre fue a las capacitaciones y leyó los manuales así como participó en las escuelas de padres fuera de sus horas de trabajo y otras tantas tareas extras; siempre hizo más porque le gusta enseñar, le gusta la educación. Le duele la garganta, alguien le dice que se tire, pero ella no quiere, no le duele más la garganta ni la cara que los sentimientos, está de pie llorando porque su hija le llama todas las noches preguntándole cuándo volverá.

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Me he dado cuenta que lo amo, es que lo veo así tan gordito, blanquito y tan pero tanto tontito y me hago agüita. Pero cómo dices Camucha, si tú tienes pareja. Ay, pero tú sabes que yo soy poliamorosa.

Puchi toma de un tirón su bebida negando lo que ve. Camucha besa de buenas a primeras a Jason, éste lo aleja, pero no puede safarse del todo de su embriagado amigo/a.

¿Nos vamos? – Puchi pregunta. Ay no seas aguafiestas, hasta ya pareces mi jefa. Pero Camucha, creo que se te ha subido el alcohol en la cabeza. Así es Camucha, además ya es tarde – Jason apoya a Puchi -, vámonos que mañana hay que trabajar. Pero qué envidia que tengo a los maestros que siguen en huelga, mientras una aquí se tiene que privar de las lindas amistades y el buen libar – Camucha abraza a Jason y le da un beso, éste le sujeta y le arrastra para salir del bar.

Son las nueve, notan el contraste porque ingresaron a las cinco, la monumental plaza aún no estaba llena, pero ahora todos los maestros están reunidos. Camucha se para, mira el monumento de José de San Martín y cree que éste está pensando mal de esos maestritos cobrizos que gritan con el puño arriba.

Es que tú no sabes amiga, el ex de Elenita está allá, en esa turba de incapaces que le temen a las evaluaciones, pero bien que a sus alumnos los amenazan con los exámenes. No digas eso Camucha, tú no sabes qué es lo que está pasando con ellos, mi amiga que es maestra me ha dicho que ellos son evaluados muchas veces, para ingresar, para ascender, tienen evaluaciones anuales por los directores, en realidad yo creo que es un abuso lo que el gobierno está haciendo con ellos. Tienes razón – apoya Jason -, mi madre es maestra jubilada, y me dice que ahora a los maestros los están evaluando como nunca, que es un abuso lo que hacen con ellos. Ay por dios, pero es que ustedes no han estado en un colegio estatal, no han tenido esa desgracia, yo – Camucha se señala así misma -, yo sí lo sé, yo lo sufrí, tenía un profesor de historia que me paraba gritando; el tipo ese, a pesar de que no era muy viejo, se la pasaba renegando con todos nosotros; quería que leyéramos unos libros antiguos para saber del pasado, como si eso a mí me iba a servir – Camucha mete su dedo en la boca y hace como que tuviera una gran incógnita -; ven el monumento de José de San Martín. ¿Qué tiene? – Puchi pregunta. Que mi profesor de Historia nos mandó hacer un trabajo sobre la biografía del libertador y nos pidió tomarnos fotos con el monumento, que por cierto es obra de un artista valenciano, cómo es que se llama, ah así, se llama Marino Benllure. ¿Tu profesor? – pregunta Jason. No, el artista valenciano; esta plaza tiene su historia, es obra mandada hacer con exclusividad para celebrar los 100 años de independencia; claro la independencia más absurda, la que nos regalaron los argentinos y consolidaron los venezolanos; mi profesor siempre decía eso, creo que lo hacía como para bajarnos la moral, así como que nosotros no logramos nada, ni siquiera eso. Pero por qué decía eso, ¿acaso San Martín no es peruano? – a Jason le viene la gran duda. No te digo, se me hace agüita con este tontito – Camucha abre los ojos y mira al cielo -, San Martín es argentino, me imagino lo guapo que habrá sido, un amor, como todo argentino. Pero Camucha, tú que eres rarísima, tú profesor fue muy bueno, sabes la historia – Puchi mira que una maestra que llora mientras habla por el celular.

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¿Estás bien mamá? Sí, solo tengo resfriado. Cuidadito mami, no te vayas a enfermar – la niña le aconseja. No hijita, yo estoy bien, acá en Lima la gente es buena, nos trae comida y agua. Pero sigues en la plaza, por qué no te vas a dormir en una casa. Tengo que estar con mis colegas. ¿La ministra les hizo caso? No, a esa indolente no le importa. Ya regrésate mami, son muchos días, ya no les van hacer caso. No hijita, nosotros vamos a regresar bien, ya hemos logrado que nos suban el sueldo, pero también tenemos que lograr que nos reconozcan la estabilidad laboral.