Sunday, February 28, 2016

La primera vez de Alejandra

Suena la alarma, Sebastián se levanta y pisa frío estando sentado en su cama, se coge la cabeza y se lamenta que en su pensamiento solo esté Alejandra. Se pregunta si algún momento de su vida no dejó de pensar en alguien: Elena, Elizabeth, Alejandra. Piensa que quizás sea una enfermedad mental, que no puede dejar de pensar en alguien, que nunca sucedió eso, al menos desde que tiene uso de razón siempre le acompañó a sus pensamientos, incluso estudios, la imagen y sus posibilidades de alguien.

Se va a la ducha, deja caer agua a su cuerpo y reflexiona qué tan importante es Alejandra en comparación a las otras. Y se responde, es más importante, y es más importante porque hoy la ama; ya no ama a Elena – que en definitiva es la más importante porque nunca le dejó -; ya no ama Elizabeth – a quien considera como un engaño pasajero.

Pero Alejandra solo es un tiempo de esta parte; ¿se volverá a desenamorar?, ¿podrá tener alguien tan especial nuevamente?, ¿se podrá olvidar de Alejandra?

Se enjabona y recuerda la expresión de Keni, “lávate el chocolate”; ríe.

Sale de la ducha, se mira al espejo y piensa que es feo. Se viste y sale con apuro al colegio para entregar la resolución.

Toma un público hasta la estación Pirámide del Sol, entra al metro. En el tren se pone a leer la novela “Oh Jerusalén”. Mira que gente joven y bonita suben y bajan y todas le recuerdan a Alejandra. Llega al paradero.

Camina hasta el colegio, se presenta ante la directora, ella le saluda con una sonrisa de oreja a oreja y le felicita por su nombramiento. Él sonríe y agradece.

Profesor Rivas, será un gusto trabajar con usted; por lo que hemos visto nos promete un buen desempeño. Muchas gracias directora, estoy contengo de ser parte del “Wirakocha”, estoy con muchas ganas de comenzar a trabajar y hacerlo muy bien. Eso es lo que esperamos de usted, ahora le enviaré unos documentos para que se entere de cómo es nuestro trabajo; la posesión de cargo yo lo estaré enviando a la UGEL. Muy bien directora Guzmán, ¿eso sería todo? Sí, eso sería todo por ahora, ya nos estaremos viendo el día uno de marzo, disfrute de sus vacaciones. Muchas gracias – Sebastián le da la mano. Hasta pronto, profesor Rivas.

Sebastián sale contento, quisiera timbrar a Alejandra para saber cómo está, pero piensa que quizás la incomode, así que será mejor esperar su llamada.

Keni llama.

¡Papi dónde estás! – Keni lo dice altisonante, pero aun así Sebastián no le escucha bien porque parece que en el metro no hay buena recepción. Keni, ya estoy por Pirámide del Sol, ¿vas a almorzar en tu casa o comemos juntos? Contigo Sebastián Rivas. Ya pues, cosa que de allí nomás nos vamos a la notaria. Ya. Espérame en la estación de Pirámide. Ya Sebastián. Pero ahora mismo porque estoy llegando. Allá voy.

Sebastián se pone en la bajada para Chimú y Keni le da el alcance. Sube en al auto, se saludan y ríen cómplices.

Hoy subimos tu video. Ya. ¿A dónde quieres ir? A San Isidro, pero antes vamos a comer. ¿A dónde? No sé, dime qué quieres, yo invito. No sé, lo que tú me ofrezcas está bien – Sebastián se dice para sus adentros que lo que él le ofrece a Keni nunca le gusta. No sé, a mí no me gusta comer en la calle y no conozco dónde, quizás un chaufa en Chimú. No, no pasa nada. O un Ceviche. Yo no como por aquí Ceviche, solo como en Puerto Azul. Bueno, no sé; no sé que se le puede ofrecer entonces. No te preocupes, ya después vemos que comemos. No, dime qué quieres. Y si comemos ceviche de pota. ¿Dónde? Allí – Keni señala una carretilla y Sebastián se sorprende. ¿Allí?, ¿cómo allí? Sí, allí lo hacen bien, siempre que estaba en el colegio comía de esas señoras que venden ceviche de pota.

***** 
Se termina las vacaciones.

Hola Sebastián, ¿qué vas hacer el sábado? En la mañana tengo que hacer un examen virtual y luego, libre. Quería invitarte a comer en mi casa, es mi cumpleaños; invité a un par de amigos y me gustaría que tú vengas, mi mamá va estar encantada de conocerte en persona, que mira todos tus videos. ¿De verdad? Claro Sebastián, eres un buen tipo y has sido amable conmigo – Sebastián se pregunta en qué momento -, ¿vendrías? Lo siento Santiago, estoy muy triste, peleé con mi enamorada y tengo dolor de cabeza. Entonces con más razón tienes que venir para que te distraigas. Muchas gracias, está bien voy.

Este viernes puedo ser el día en que saldría con Alejandra, pero no fue; estuvo limpiando la casa de Nellita y luego se fue a comer en la calle porque no le gustó que hagan pescado. Hizo parte de las tareas, pero casi todo el tiempo de la tarde se tiraba sobre la cama lloriquedando por Alejandra.


*****
Se va al Macro y compra vino, compra dos. Llega a su habitación, se quita los chavos y la camisa, saca hielo y se sirve el vino. Prende su computadora y mira el mensaje de Alejandra.

¿Estás bien Sebastián?

Sebastián escribe: ¿Podría estar bien?, ¿cuándo he estado bien contigo?, ¿podría estar bien si me has dejado?, pero qué mierda tienes, qué mierda tienes en la cabeza para atormentarme de esa manera – no presiona enter y cambia el mensaje.

Su celular timbra, es Santiago.

Sebastián, cambio de planes amigo; dime nos acompañarías para una cena y luego nos vamos a la playa. No Santiago, lo siento; pero no tengo ganas de nada cholo. Pero deberías estar festejando, deberías ser muy feliz. Pero cuando no tienes a la persona que amas al lado no puedes ser feliz. Esa tu enamorada te hace sufrir mucho, deberías pensar en dejarla. En eso pienso en todo momento, pero luego me resisto hacerlo.

******  
Sebastián mira su celular, está bajo de batería, encuentra el cargador, pero éste no tiene su cable USB, recuerda que Keni le cambió por su cable. El celular se apagará en cualquier momento, no importa.
Se sirve un vaso más de vino, pero coge mal la botella y la hace caer. Deja el piso sucio y se va a la cama a dormir, se siente miserable.

Mira el techo, no puede dormir; quisiera tener alguien que se compadezca de él. Piensa en que puede escribir un poema triste, se levanta y va a la computadora. Recuerda el primer amor de Alejandra y hace un contraste entre ese joven y él.

Yo quería ser
Como aquel joven
Que tanto amaste.
Pero su belleza no tengo
Y su riqueza
no me ha tocado en suerte.

En una loca confesión, Sebastián le prometió a Alejandra que sería mejor que aquel joven y ella emocionada le admiraba. Pero Sebastián sabía de las pocas posibilidades de superar aquel joven, puesto que según su amada él era un chico muy apuesto además que pertenecía a una buena familia económicamente hablando.

Yo quería ser
Como aquel varón
Que vive en tu recuerdo.
Pero qué puedes recordar de mí
Si no es la simpleza de mi vida.

Este joven fue espectacular, Sebastián recuerda lo que le contó Alejandra y desde entonces lo admira; ella le contó de los viajes que hizo, lo valiente y lo bueno que era. En cambio Sebastián no ha hecho nada grandioso, siempre ha vivido en cuadro paredes, sin mayores sobresalto para que alguien se fije en él.

Coincidió contigo
En una hermosa época
Y los dos rieron ingenuos
En cambio yo
Diverjo
Porque llegué en el tiempo
Que ya eras mujer.

Sebastián le tiene envidia, lo admira, pero también le envidia. Porque él fue el primer amor de Alejandra, él conoció a la niña y la convirtió en la mujer que Sebastián encontró.

Yo quería ser
Lo que él fue
Pero no me alcanza
Ni simpatía
Ni tiempo.

Él es el héroe
Yo el ignorado
Él murió joven
Yo vivo anciano.

Que para ella es un héroe, un príncipe, el personaje principal de todas las películas que ha visto. En cambio, qué es Sebastián, un hombre de años, que no tiene nada. Este joven murió, hasta en eso le ganó.

****** 
Sebastián se quita las medias y las pone en el tacho. Hace mucho calor, se sirve vino de la otra botella, está desnudo. Quita el cubrecama y lo pone en el piso, se sienta allí y toma y se hace el loco hablando solo. Le preocupa que ya no se le aparezca Mario o Elena.

Alejandra ya no te rías más de mí, ya no estés a mi lado de pura lástima – recuerda los gestos graciosos de Alejandra -; ya no pongas gestos, porque esos gestos me enamoran más; ya no te rías de mí ni me digas cosas bonitas, porque me haces dar vueltas al mundo para luego estrellarme cuando te vas; ya no me digas que me quieres, porque yo no te quiero, yo te amo.

Sebastián llora como un niño y se que acurruca en el piso. Se quedó dormido. 

*******
Alejandra, no se dice te quiero, cuando sabes que esa persona te ama. 




Saturday, February 27, 2016

El joven que amaste



Yo quería ser
Como aquel joven
Que tanto amaste.
Pero su belleza no tengo
Y su riqueza
no me ha tocado en suerte.

Yo quería ser
Como aquel varón
Que vive en tu recuerdo.
Pero qué puedes recordar de mí
Si no es la simpleza de mi vida.

Coincidió contigo
En una hermosa época
Y los dos rieron ingenuos
En cambio yo
Diverjo
Porque llegué en el tiempo
Que ya eras mujer.

Yo quería ser
Lo que él fue
Pero no me alcanza
Ni simpatía
Ni tiempo.

Él es el héroe
Yo el ignorado
Él murió joven
Yo vivo anciano.


Solo estaba, solo me dejaste.


Friday, February 26, 2016

Las vacaciones de Sebastián

Sebastián se quita el anillo y lo pone en la repisa.

***** 
Alejandra está muy contenta porque saldrá con Víctor, se le nota en sus ojos y labios; Sebastián siente celos.

¿Y a dónde irán? Al cine, luego a Popeyes. Qué bien, espero lo disfrutes. Gracias, podrías apurarte con las estadísticas. Sí claro, no hay problema, si gustas te puedes ir, yo ya te mando un correo con los resultados. No, prefiero enviarlo ahora mismo desde aquí el informe. Ya.

Alejandra está muy cerca de Sebastián, él huele su cabello y cierra los ojos. Ella se da cuenta, se molesta y le insiste con el trabajo.

Sebastián, por favor concéntrate. Sí, disculpa, lo que pasa que esta fórmula no la recuerdo, voy a revisar. Ay Sebastián, quiero hacer el informe ahora, porque voy a llegar tarde y Víctor se va molestar. No te preocupes, ya lo tengo. Qué bueno, ¡yupi!, tú sí que eres muy bueno con esto de la estadística, muchas gracias viejito.

Sebastián se da cuenta que lo feliz que está Alejandra es porque se irá con Víctor, y no porque él haya logrado terminar con la estadística para su informe.

*****  
¿Qué fue? Estoy muy contenta, me voy para fin de año con mi familia a Chiclayo. Qué bueno por ti. Sí, allá es que soy muy feliz, pero sobre todo porque voy a estar con mis primas y tías; tengo mucho que cotorrear con ellas. ¿Te vas por una semana? No, me voy por una quincena ¿Y el trabajo? Pedí permiso a mi jefe. ¿Pero no me decías que tu jefe era un ogro que no te acepta permisos? Sí, pero le rogué y me dijo que sí.

Sebastián se siente triste porque no podrá ver a Alejandra por el tiempo que se irá al norte.

*****  
En el celular.

¿Y por qué tan contenta? Porque me voy con mis primas a la playa. Qué bien. Sí, estoy aprovechando bien estas vacaciones de la universidad. Qué bien por ti – Sebastián no salió ni un solo día por esperar lo que se le ofrecería a Alejandra. Te quiero Sebas, espero verte pronto. Sí, cuando tú quieras, estoy aquí Ale. Ya Sebas, nos vemos; te traigo algo el lunes que nos vemos. Gracias.

*****    
Hola Sebastián – ella ni siquiera se acerca para besarle. Hola Alejandra – Sebastián se acerca para darle un beso en la mejía. Ay Sebastián, estoy full; mi salida con mis primas fue genial, lo hemos pasado relindo. Seguro, quería invitarte a comer. No gracias, yo voy a comer en casa. Solo vine para traerte esto – Alejandra revisa su cartera y Sebastián piensa que es la promesa que le hizo. ¿Qué es? Es un expediente; Sebas, es para el miércoles; así que tranquilo  nomás. No te preocupes, yo lo hago. Ay, también te traje esto – Alejandra extiende su mano con un sobre amarillo. ¿Y eso? Es tu pago por los informes. Ah, ya. No te molestes Sebas, te debía de la otra vez, pero allí ya tienes de esa y también de éste. No, no me tengo que molestar; al contrario, estoy contento que me traigas trabajo.

Sebastián le sirve refresco de frutas.

******  
¿Cuánto me gustaría estar en el norte chico? Ah sí, ¿con quién?, ¿seguro quieres ir con Víctor? No necesariamente, podría ser con Víctor, sola, o con mis amigos. ¿Quisieras ir conmigo? – Sebastián le invita. Déjame pensarlo – Alejandra le mira con dudas. Ya, pero dime para preparar mi horario. Ya, eso lo hablamos después.

Hoy preparó Sandilla para ella.

******  
Sebastián - con el pretexto de que era su última semana de vacaciones - insistió a Alejandra para ir, pero a ella no le importó. Ella cambió después que rompió el acta de compromiso y se puso a trabajar en la agencia. Sebastián insistió con mucho cuidado para que sea una cuestión de ella más que de él, pero a ella no le interesaba una salida con un “colaborador”.

¿Y qué has pensado lo de la salida? Sí, sí, creo que podemos ir. Ya, entonces te parece el jueves, puedes pedir permiso el jueves. Sí, el jueves o viernes, no hay problema ya le dije a mi jefe y me dijo que sí – Alejandra no suena alegre, no está emocionada; parece que es una obligación, una pesada obligación cumplirle a Sebastián una salida. Ya, entonces este jueves; ¿dónde quisieras ir?, podemos ir a la montaña o a la playa. No sé, déjame pensarlo; yo te devuelvo la llamada Sebas. Ya, espero.

Sebastián esperó, no durmió pensando que quizás ella llamaría de madrugada; tuvo el computador prendido esperando su comunicación.

******  
Sebastián, felicidades amigo – le escribe Santiago con la gran noticia. Aún no lo creo, si no veo el documento no lo creo brother – Sebastián ve la imagen que le envió su amigo, lo descarga para enviárselo a Alejandra y se emocione, pero luego decide que mejor le da la noticia cuando estén en la montaña. Muchas gracias brother, voy a dormir, estamos en contacto, muchas gracias otra vez. (y) – Santiago envía una manito.

Sebastián le escribe a Alejandra enterándola que le contará algo extraordinario. Apaga la computadora y se echa a la cama. Mira su  pared, piensa que mañana pasará un buen día con Alejandra, se levantará temprano para preparar algunas cosas.

******  
Es de madrugada, Sebastián está cansado, pero su emoción le impulsa a levantarse para despedir su vuelta a la rutina con esta salida. Prende la computadora, no hay mensajes de Alejandra, seguro que está dormida y llamará luego, piensa.

Toma el paquete de hamburguesas y se va a su casa.

Buen día Nellita. Buenos días ingrato, estoy que me muero y tú solo pasas una vez a la semana. No digas eso Nellita, la gente que dice que se va morir es la gente que más vive; voy hacer hamburguesas para los niños. ¿Y ese milagro? Ningún milagro Nellita, que yo siempre estoy muy preocupado por la nutrición de mis sobrinos.

Sebastián prepara las hamburguesas, deja unos seis sándwich en la mesa para los niños y se lleva otros seis para su cuarto. Se despide de su madre con un beso en la frente.

****** 
Ya son las ocho y aún no se comunica. Seguro que ya se estará acicalando y pronto llamará.

Tiene hambre, quisiera comer las hamburguesas, pero las guarda para el camino. Solo tomó yogurt.
Son las nueve y nada, Alejandra no llama.

Son las diez, Sebastián está perdiendo las esperanzas; saca el billete de cien soles que tiene en el bolsillo.

Pero puede que llame, todavía podemos salir; sí, ya va llamar, le voy a invitar pollo a la brasa en Norky’s si vamos a la montaña y si decide ir a la playa, ceviche en el mejor lugar.

******* 
Alejandra llama.

Alejandra, ¿qué pasó? Ay Sebastián, recién me levanto; dime ¿qué es eso tan extraordinario que me tienes que contar? – a ella no le importó la salida. Pero Alejandra, estoy esperándote para salir. Ay, disculpa – lo dice como si nada -, mi jefe no me dio permiso. Ah, tú jefe, ya; bueno no importa; ya estamos en contacto. Sí, no me… - no se escucha bien la comunicación y Sebastián piensa que ella se despidió, así que corta.

Alejandra le vuelve a timbrar.

¿Qué pasó Ale? – Sebastián piensa que quizás se arrepintió y le dirá para ir el viernes. ¿No me ibas a contar algo extraordinario? No. ¿Por qué? Porque es algo personal, no es de tu incumbencia – a Sebastián se le cae una lágrima y se dice cómo una chiquilla tonta puede ponerle tan mal. Aya, bueno Sebas, ya te llamo luego.

****** 
Sebastián se reprocha.

Para Alejandra su familia – como debe de ser – es primero; luego, y quizás en el mismo grado de importancia, está Víctor; después, sus primas; último, sus amigas; ¿y yo?, yo no le importo. 

***** 
Tenías que haber elegido otro camino Sebastián, tú ya no estás para esto.









Thursday, February 25, 2016

El origen de la tragedia





El punto de partida
El desprecio
La indiferencia
Único para cada cual.

La distancia de los dos
El contraste
De la comodidad
Y la suerte realista.

El sabio que la aceptó
La ingenua que lo admiró
El pobre burlado
La dichosa que lo desprecia.

Loas para un dios y una diosa
Un dios bueno que engendra el mal
Una diosa maliciosa que produce amor
Contrariedad de la divinidad.

Tiene su parte lírica
Música lujuriosa
Que él no toca
Pero ella baila.

Episodio sangriento
Que zanja carnes
y abre venas
Del dios bienhechor.

Erótico encuentro
De noches desnudas
Que la diosa expone
Sus ojos ingenuos y labios carnosos.

Oposición de apariencias
Belleza de la insensata de las tinieblas
Fealdad del sabio de los días
Que no pueden existir juntos.

Ajeno al drama
La razón
Que rechaza sentimientos
Que insiste en el éxodo.






Tuesday, February 23, 2016

Prenda

Por qué si me dejas
Aquí estoy contigo
Por qué si ya te fuiste
Tu olor percibo.

Por qué no hay silencio
Si te llevaste
La colección de tu música
Que triste me pone.

Por qué si ya  no estás
Y no te puedo tocar
Presión de un cóncavo
Siento en mi mano.

Cuándo serás mía
Y en mi lecho
Estarás como ahora está
Una prenda tuya.

Por cuánto tiempo
Resistiré
El dolor de tenerte
Para despedirte.






Monday, February 22, 2016

El cuadradito de Alejandra

Ahora para ti soy un cuadradito
Un cuadradito
Del que te indignabas
En que alguien podría
Dejar a su benefactor.

Ahora para ti soy ese cuadradito
Al cual te diriges
Para tus responsabilidades
O ambiciones
Como la musa que me mintió.

Ahora soy un cuadradito
Si no de tus mentiras
Sí de tus deseos
Donde no importan los míos.

Un pequeño espacio
Donde no puedo tocar
Nada que sea de cristal
Que por tu desprecio
Se rompe.

Un corto tiempo
Que no me alcanza
Para sentir tu aliento
Para disfrutar tu olor
Para estar contigo.

Que se hace chico
Que es corto
Que se acaba
En cualquier momento.

Ahora para ti soy un cuadradito
Donde el amor
Está prohibido
Para mí.










Sunday, February 21, 2016

Sexo coprolálico

Sebastián mira su celular, Alejandra no le llama, se siente triste a pesar que la conversación de sus amigos está muy animada.

Tatiana, ¿qué vas a pedir? Yo un mixto y mi leche de tigre. Jajajaja, ella es bien lechera, por eso andaba con el blancón – bromea Juan Carlos. Jajajaja, claro, ¿recuerdas el padre de familia de la moto? – Olga recuerda uno de los pretendientes de Tatiana. ¿De quién están hablando? – Sebastián no está enterado del asunto. Ay, pero era cuando tú no estabas pues, ya te habías ido; Tatiana estaba saliendo con el padre de la Buleje. Mira, qué escondidito lo tenías – Sebastián trata de animarse con la conversación, pero sigue pensando en Alejandra. Sí, hasta un día el señor Buleje nos invitó a su casa a tomar un par de chelas – comenta Juan Carlos -; oe Sebastián, tú serás de la AFP. ¿Por qué? – Olga pregunta rápidamente. Porque será un asociado que le falta pelo. Jajajaja – Tatiana ríe. Sí, ya sé, se me está cayendo el cabello; pero ya no me importa, ya lo superé. Jajajaja – todos ríen.

******  
Mierda - Sebastián la coge por atrás - conchatumare, conchatuvida, ¿dime quién es mi mujer? Yo, yo soy tu mujer, yo soy tu mujer – responde Alejandra. Mierda – Sebastián está muy excitado –, joder – recuerda su repertorio español -, putamare, qué rico, ¿quién es tu marido? Tú, tú eres mi marido, sigue viejito, sigue – a Alejandra le duele, pero le excita las palabras de Sebastián. ¡Ah!, ¡ah! – Sebastián está muy excitado - ¡ay! – Sebastián se golpea la cabeza con el ropero. ¿Qué te pasó viejito? ¡Ay!, me duele - se baja de Alejandra y se pone en el piso para lamentar el dolor de cabeza -, me duele Ale, me he golpeado la cabeza.

******  
Oe a ti sí que se te va el tren Sebastián, ¿ya cuántos años tienes? 32. Asu, yo pensé que Juan Carlos era tu mayor, ¿tú cuántos tienes Juan? – pregunta Olga. Yo 28, ¿y tú? Yo tengo 48. Ya estás vieja Olga. Se dice antigua – corrige Sebastián. ¿Y cuántos años tienes Tatiana? – pregunta Juan Carlos. Yo 36. Ya pues, creo que debo cambiarme de lugar – Olga propone para hacerles la buena a Sebastián y Tatiana. Sería un honor estar con mi amiga, pero yo ahora mismo estoy enamorado. ¿Y quién es la desgraciada? – pregunta Tatiana. ¿Entonces estás saliendo? – pregunta Olga. No, solo estoy enamorado, pero no me corresponde – Sebastián hace notar su pesar -, pero ya me estoy acostumbrando a estar solo y la idea de no tenerla. Pero cuál es el problema, tú tienes que ser detallista, mostrarte cariñoso, además tú eres un chico inteligente, te ves atractivo y tienes una profesión y además te gusta estudiar y trabajar. Es que ella está comprometida. Ay amigo, mientras no esté casada nada está dicho, igual tú puedes hacer el intento. No puedo, sé que es feliz. Tú cómo sabes, a veces una mujer está con un hombre por costumbre – Olga lo anima -, míralo a César que allí estuvo afanado y ahora está bien casado. Sí, pero Alejandra no me quiere y menos me va amar.

Sebastián se va al baño, se limpia la nariz y se moja la cara; se mira en el espejo y se pregunta por qué Alejandra no le podría amar.

******* 
Sebastián reflexiona, se da cuenta que la única vez que ha sido grosero es con Alejandra, claro solo cuando está haciendo el amor es que le da ese ataque coprolálico.

Perdona Ale. ¿Por qué viejito? Es que no sé qué me pasó, cuando hacíamos el amor te dije muchas groserías, solo me pasa cuando estoy excitado. Ay viejito, no te preocupes, yo ni cuenta. Gracias morena bella.

***** 
Llega a su habitación, se sirve el marcuyá que hizo para Alejandra, le timbra al celular, pero no responde; vuelve a timbrar y el celular está apagado. Piensa que debe estar con Víctor, que deben estar haciendo el amor, se pone celoso, vuelve a timbrar, pero el celular está apagado. Sufre, sufre mucho y decide salir de su cuarto y caminar por la Chimú para acompañarse de toda esa gente que siempre está allí y ya le parece familiar.

Elena le acompaña.

¿Por qué estás así? Porque ella se me va cada vez más. Pero así tiene que ser. Pero no lo soporto Elena, no lo soporto, ella es mi centro ahora; lo lucho, me concentro en mis estudios, tareas, voy a ver a mis amigos y familiares, pero ya no lo soporto. Lo mismo era cuando estabas con Elizabeth. No, no es lo mismo, Alejandra es buena, ella no me miente, ella me respeta y siempre ha sido clara conmigo.

Elena cruza la avenida, está molesta. Sebastián la sigue.

Espera, no quiero que te molestes. Me molesta que sufras tanto, quisiera poder hacer algo y no puedo. Haces mucho acompañándome ahora – Sebastián recuerda cuando le acompañaba a Alejandra en su pesar.

****** 
Alejandra, ¿me quieres? Claro viejito, sino no estaría aquí. ¿Me amas? No – sonríe, hace una mueca que le hace sonreír a Sebastián -, ay no sé, no me preguntes eso Sebastián. Yo también te quiero.

¿Llorarás cuando muera? Claro viejito. Por favor, cuando muera tienes que llorar, para que la gente piense que fui muy querido.