Sunday, December 6, 2015

Tu llanto

Triste y dulce
Tu llanto.

Triste
Porque te duele
Y lo que te duele
Me duele.

Dulce
Porque con él
Hemos intimado
E hicimos
Toda una vida
En unas horas.






Saturday, December 5, 2015

Noche


Quiero que acabe la noche
La noche en que me dejas solo
Que no me da ganas de escribir
Quiero que acabe la noche
En que no sé de ti.

Solo tinieblas hay
En esta noche solitaria
Que quiero que termine
Que no puedo soñar
Por el dolor
De estar sin ti.

Noche de Lima
Que quiero que acabe
Porque no comprende
Mi tristeza.


Friday, December 4, 2015

Inocencia



No comprendo,
qué me vence:
si su mirada,
o su sonrisa.

No sé qué es lo que hace,
Con sus ojos,
Con sus labios,
Que me rinden.

Que es inquietante
La desnudez
de la inocencia
Que proyectan sus sentidos.








Thursday, December 3, 2015

¿En qué momento me enamoré de Alexandra?

El profesor Rivas está llenando registros en su salón, cada vez que promedia evoca la imagen de cada estudiante; de pronto su refugio se le presenta encantado, con un áurea erótica que le hace pensar más y más en Alexandra: Piensa en su juventud, en sus cabellos brillosos, en sus labios, en sus grandes ojos, en sus pies, en cada parte de su anatomía.

Será bueno llamarla ahora, pero para qué, diciéndole qué - se pregunta angustiado -; es mejor que ella me llame, que ella disponga su tiempo para mí si así lo quiere.

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Alexandra le besa exageradamente, él se asusta porque puede que ella se enamore.

¿Qué pasa? – Alexandra para. Ale, ¿no te estarás enamorando?, ¿verdad? No, no viejito, las cosas como quedamos, amigos y simplemente amigos y nada más – Alexandra canta. Ya, no quiero engañarte, yo sigo enamorado de Elizabeth. Lo sé, pero somos amigos nivel 2. Sí, nivel 2.

Hacen el amor, el nivel 2 es el nivel que les permite hacer el amor. Para Alexandra está bien, no tiene el verdadero amor de Antonio, pero al menos hace el amor con él.

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El profesor Rivas sigue llenando sus registros. El tiempo cambió, el calorcito sensual se desvaneció y una tiniebla fría comenzó a dominar la mañana. El profesor Rivas ahora piensa en Alexandra en otros aspectos: su sonrisa, su mirada, su gesto característico, lo ingenua que se ve, la extraña y quisiera abrazarla en este momento de necesidad de calor.

¿Y qué tal si la llamo?, no mejor no; pensará mal de mí.

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Sebastián, ¿y si lo intentamos? No Ale, no quiero que pienses mal de mí, me estaría aprovechando de ti. Sebastián, solo piensa que seremos amigos, con un nivel más. No es lo mío estar así. Sebastián piensas que me harás daño, no lo harás; yo sé que es lo que quiero, te propongo una relación free, amistad nivel 2. Ale, no puedo negarte que te deseo, pero es sexualmente, después de eso te quiero como amiga nada más. Entonces quedamos así, amigos con derechos.

Sebastián no le dice sí ni no, se acerca, la besa; ella responde igual. Se desnudan y terminan haciendo el amor en la alfombra. 


Wednesday, December 2, 2015

Paticidio

Tomado de: http://www.cuentosyfabulas.es/2
014/01/el-patito-feo-cuentos-infantiles.html
Es un martes del mes de agosto de 1999. En las tardes no hay colegio. Yovana juega con el pequeño patito de la tía Susu.

Está vacía de sentimientos, ajena a la realidad. Inquietamente tranquila. El patito no se mueve, no es la primera vez que le sucede esto. Nuevamente mató un patito.

Yovana ya no muestra sentimientos, sus ojos de pajarito escasamente parpadean al ver echado – sin vida - al patito. Quiso esconderlo, pero para qué; nadie le resondrará por su acto, nadie le dirá nada a la cachetoncita insensible; solo es un patito más, o mejor dicho, un patito menos.

La primera vez insistió en su inocencia, pero ante la contundente acusación de Antonella, lloró y la tía Susu la consoló: no es más que un patito, no hay problema belleza.  

Frente a la tía Susu, Yovana permanece estática, mientras Antonella describe lo cruel que ha sido su prima asfixiando al patito con sus manos. Para la rechoncha “paticida” nada de lo que diga la “chismosa” la inmuta. Yovana bosteza, como si no fuera con ella la cosa, como si Antonella estuviera narrando algo sin importancia. 



Tuesday, December 1, 2015

Concurso

Sebastián mira el sistema, mueve la barra y lee:“sí”, ganó el concurso. Cierra el sistema, sale de su habitación, cierra la puerta y quiere volver a entrar pero dejó la llave en su cuarto. Le pide a la dueña que le dé el duplicado para poder entrar a su habitación, la señora renegando le lanza la llave por el tragaluz.
Entra nuevamente al sistema, mira el resultado, dice “sí”. Llora, agacha la cabeza y pone la frente en su libro; llora y se siente feliz, agradece a Dios, al Dios del que siempre duda.

Sale de su habitación, recarga su celular y muere por llamar a Alexandra.

Será oportuno llamarla ahora, quizás piense mal; pero quiero que lo sepa, quiero que sea la primera persona que sepa esto.

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Mario llama a Elizabeth.

Elizabeth, ¿dónde estás? En casa, estoy con mi madre – Mario recuerda que la madre de Elizabeth está muy enferma. Eli, quiero contarte algo; estoy muy alegre y estoy contándoselo a las personas que quiero. Dime Mario – Elizabeth se sorprende que Mario le llame después de todo. Gané, gané el concurso. ¡Ves!, yo siempre te lo dije; pero tú eras negativo, yo sabía que tú ibas  a ganar; tú te lo mereces. Gracias, muchas gracias.

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Sebastián busca el último número de Elena, timbra. Suena, suena, suena muchas veces, pero nadie contesta; contesta la grabadora.

Elena, quería contarte que gané el concurso; quiero que donde estés te contentes por mí.

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Nella está en su habitación, Mario se acerca, se arrodilla y la abraza.

Nellita, felicítame; gané el concurso. Sí hijito – se acelera el corazón de la madre -, ahora te vas a quedar con nosotros. Sí Nellita, ya no me iré, ¿dónde está mi papá? Se fue al mercado.

Entra el Sr. Rivas.

Papá, gané. Uy, esto está bien – el Sr. Rivas no sabe si abrazar a su hijo, pero Sebastián se le acerca para animarlo.

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Sebastián se ubica en la ventana, timbra a Alexandra; conversa con ella, le pregunta muchas cosas antes de contárselo; se sienta en el suelo; se ríe, no escucha bien lo que dice Ale, pero igual le habla.

Quería contarle algo para que ella le admire. Siente que es poco, pero ahora al menos tendrá más oportunidades para tener su aprecio, su admiración y quizás, quién sabe, su amor. 


Monday, November 30, 2015

Elena desaparece


Sebastián compra dos galletas – uno para él y otro para Alexandra -, echa la leche de la caja en una jarra – piensa que sería bacanudo que ambos se sirvan del mismo recipiente.

Se ha bañado, se echó perfume – le gustó que Alexandra le preguntara por su perfume.

Todo está listo, limpió el cuarto, acomodó los libros, escribió su ensayo para Antonella.

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Mario, muchas gracias amiguito, muchas gracias por venir a recogerme. Cómo no lo haría, te he extrañado tanto. Te tengo que contar muchas cosas. Seguro, ¿qué tal el viaje?, ¿debes estar cansada? No, estoy súper, no es tan incómodo; pero lo que sí quisiera es comer un lomo saltado. Vamos a comer, yo invito. Encantada – Antonella mueve la cabeza graciosamente.

Mario se acerca a un taxista, pero Antonella le indica que mejor sería ir con un público.

Aquí te van a cobrar un ojo de la cara. Sí, ya sé; escuché que le cobraron a un joven ochenta soles hasta Miraflores. Ya vez, ¿cuánto crees que nos pueden cobrar hasta San Juan?, vamos en público nomás. Está bien.

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¿La vas a invitar? – Elena se preocupa por Sebastián. Sí, ella llamará ahora y voy a decirle que venga para ver una película. Ella está con su enamorado.  Lo sé, pero vendrá. No vendrá, no te llamará. Sí lo va hacer – Sebastián se pone como un niño ingenuo.

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Antonella y Mario llegan a la Plaza de Armas – ellos desde la universidad iban a pasear por jirón -, eligen un restaurante que tiene balcón para la plaza – Mario se ha precavido de tener cincuenta soles para gastar en comida, con gusto y sin ningún miramiento lo gastaría con Alexandra.

Chile es el primer mundo, todo están limpio, la gente es tan educada. Seguro – Mario la mira admirado -, ¿y conociste a alguien? No, la verdad sí, salí con un contador. ¿Y qué pasó? Es una linda persona, muy amable y generoso; pero era un inseguro, celoso. Mira tú – Mario se dice a Antonella solo le puede gustar gente con baja autoestima -, pero además vine por ti. Jajaja, pensé que ya te habías olvidado de mí. Claro que no, no voy a parar hasta llevarte a la cama – Mario la mira fijamente y sonríe.

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Pasaron las horas, ya es muy tarde. Alexandra nunca llamó. Sebastián se toma la leche, sonríe para Elena.

Alexandra me ha hechizado, pero estoy seguro que esto pasará; perdóname Elena, no lo comprendo cómo sucedió. No tienes por qué pedir perdón, esto no te va separar de mí. Sí, sí Elena, yo te prometo que estaremos juntos siempre; esto me hace fuerte, voy a ser muy fuerte y un día nada podrá separarme de ti. Sí, ahora lo pienso así; tanta experiencia te hace fuerte, como lo que sucedió con Elizabeth, a la final no sabrás a quién dedicar los poemas. Se los voy a dedicar a Alexandra. ¿Por qué? Alexandra es diferente, es feliz.

Elena desaparece.

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Mario vuelve del servicio, ve que Antonella tiene su celular en la mano.

¿Qué fue? - Mario pregunta. Revisaba tus mensajes. ¿Y? - Mario no se molesta. ¿Quién es Keni? Es mi compañero de la universidad. ¿A sí?, ¿me contaste que estás estudiando de nuevo? Sí, es lo mejor para pasar el tiempo libre.