Monday, November 9, 2015
Sunday, November 8, 2015
Keith
![]() |
| tomado de: http://www.im db.com/title/tt0435679/ |
Pero cuál es el argumento, el amor romántico de dos
adolescentes americanos, el clásico “está enfermo” y por eso piensa que no
puede ser; y qué hay de las actuaciones, qué malos actores, no se supone que el
jovencito Keith es un desquiciado, lo veo de lo más sanito; y la chica, qué
personalidad poco definida.
Antonio siente que ha perdido tiempo al ver la película. Alexandra le decía en cada momento que escuchara y él pensaba que vendría algo bueno, pero la película fue plana en todo momento.
Antonio siente que ha perdido tiempo al ver la película. Alexandra le decía en cada momento que escuchara y él pensaba que vendría algo bueno, pero la película fue plana en todo momento.
Alexandra trata de defender la película que eligió.
Pero entonces por qué lo viste. Por ti. ¿Lo viste por mí?
Sí, tú decidiste y no podía decirte no.
******
Guarden todo, solo se quedan con su lapicero. Profesor puedo
hacerlo con lápiz. No, deben utilizar lapicero azul o negro. Pero no tengo
lapicero – Alexis se levanta para pedir un lapicero a su amigo. Aquí tengo uno –
Antonio le entrega.
Escriban su código. Profesor, ¿parado o echado? No ves que está
parado. Ooooooye - todos los estudiantes hacen coro. ¿Parado no profesor? – Alexis
se hace el gracioso y se pone de pie. Siéntate, a la próxima te anulo el examen
– Antonio alza la voz y Alexis se sienta en una.
******
Antonio llega a su habitación, mira su Facebook y se entera
que César Acuña pasó a Alan García en las encuestas, piensa que ambos son
mafiosos, pero le contenta la mala racha del expresidente García.
Seguro Keni se contentará por lo de Acuña, él solo sirve a
sus intereses, así que no le importa lo cuestionado del candidato de APP, solo le
interesa que está más relacionado con ese partido.
Timbra a Alexandra para que ella le llame.
Para qué le timbré, quizás está ocupada, quizás se cansó de
mí, pensará que soy un molestoso, siempre le estoy timbrando una vez y espero
que me llame, pensará mal de mí, que soy un tacaño; mejor le voy a timbrar
hasta que conteste, igual tengo un par de soles de crédito.
No contesta, seguro tuvo que hacer algo. Su padre, ha salido
con su padre; o su madre le ha pedido que haga algún quehacer de la casa. No
estará mal por lo del degrado. Pero qué tontería, por qué no responde.
********
Alexandra está en la ducha, toca su cuerpo pensando en
Antonio, son muchos los años de diferencia, pero ahora no se notan mucho. Sale,
se mira en el espejo, seca bien su cabello y lo comienza a cepillar.
********
Seguro puso su celular en vibrador y no escucha.
******
Antonio, disculpa. ¿Qué pasó?, ¿vas a venir? Sí, estoy en
quince minutos. Ya, he comprado una buena película. Yo también compré película.
Bueno, tú decides, aunque la que he comprado es muy buena; un drama. Debe
ser, tú eres muy sofisticado para ver películas, pero un drama me pondrá
triste, mejor vemos la mía que es una película romántica, es americana. No pasa
nada, las películas americanas son un fiasco – Antonio piensa que está poniendo
triste a Alexandra -, está bien, tampoco tiene que ser tan malo. Sí, te va
gustar. ¿De qué trata? De un joven adolescente que enamora a la mejor de su
colegio. Suena interesante – Antonio piensa que al menos rescatará algo del
sistema educativo americano que expondrá la película -, ¿cómo se llama? Keith.
Saturday, November 7, 2015
Solo
Sebastián huele el perfume de la
piel de Alexandra y se excita.
*****
Sebastián coge los guantes de Keni, hace sombra frente al
espejo. Está excitado, piensa que si
llama a Alexandra y se lo pide fácil aceptará, a pesar que él le rechazó en la
mañana.
Hola Ale, ¿te provoca? Crees que deba después de. Lo hacemos
con cuidado – Sebastián no le deja terminar. ¿Quieres venir acá? En 15 minutos
estoy por allá.
Sebastián se pone los zapatos, se echa desodorante y sale
disparado. Al bajar las escaleras se cruza con la dueña, no le da tiempo para
conversar sobre el pago, pero ella tampoco le dice nada.
Corre hasta la Chinchaysuyo y toma los “Verdes” para “13 de
enero”. Baja en la pollería. Busca una farmacia, compra preservativos. Se
dirige a la pequeña casita de Alexandra.
******
¿Solos? Sí.
Alexandra está agitada de lo rápido que late su corazón. Sebastián
la besa, se da cuenta que golpeó los dientes de Alexandra con los suyos, le
pide perdón, pero a ella no le importa que le rompan toda, está ansiosa por
volver a ser mujer de Sebastián. Pasan a su habitación, tiene una cama de plaza
y media – para Sebastián es perfecta -; se quitan la ropa a lo loco, Sebastián le
ayuda quitándole las medias, está recién bañadita, le gusta eso, le muerde la
pierna y se lanza sobre ella haciendo un movimiento ridículo que le hace reír a
Alexandra y él se siente todo un tigre; ridículo, pero al fin todo un tigre.
*****
Sebastián se mete a la ducha – se baña por segunda vez. Solo
se pone trusa y polo, se sienta a la
computadora y mira algunas fotos. Ve el video de Keni y reproduce la parte en
que hace el chiste de la respuesta a la ingenua reportera, se ríe para sus
adentros; pone “Earned It”; llama a
keni.
Hola papi. ¿Qué fue Keni?, ¿todo bien? Sí, estoy con mis
patas, voy a ver una película, te llamo más rato. Está bien, cuídate.
*****
Sebastián repite la misma canción, llama a Henry.
Habla. ¿Cómo te va? Bien, hice
una fogata y estoy recordando. ¿A Elena? A quién más podría recordar. ¿Has
tomado? – Henry suena raro. Solo una botella, ¿por qué lo dices?, ¿tú estás tomando? Sí, una
botella. ¿Por qué? Para recordar. ¿Qué has estado haciendo? Estuve
grabando unos videos con mi pata de la u, luego salí a visitar a una amiga, también me compre una botella y me puse escuchar
música, no tengo ganas de dormir; ¿cómo sigues? Mal, pero igual estoy
trabajando. Ya, me gustaría acompañarte. Sería bacanudo, si vieras cómo estoy
ahora; es de película. Me imagino, atrás de la casa, en lo que va el jardín,
sentado en unos ladrillos, con un palo en la mano revoloteando el meollo de
la fogata. Exacto, acompañado de una botella, hace mucho frío y ya no tengo más
palos para poner a esta fogata. Deberías volver con tu madre. Me quedaré aquí.
Enloquecerás. No importa, eso es lo que quisiera. Se corta, mañana haré una
recarga y te llamo, cuídate hermano. Tú también cuídate hermano.
*****
Se pone medias y se hecha a la
cama, coge la biografía de Tomás Jefferson, no tiene ganas de dormir. Thursday, November 5, 2015
Wednesday, November 4, 2015
Aún te puede sentir
¿Qué fue papi? ¿Ya te has levantado? – responde Sebastián
con otra pregunta. Sí, nos vemos a las nueve como dijiste. Estoy allá en 40
minutos.
Keni se levanta, no tiene ánimo, su dolor es tan pesado y constante
que a pesar que su naturaleza es ser feliz, ya ha comenzado a notársele triste
los ojos. Busca ropa, igual quiere verse bien, elige algo interesante, va a la
ducha.
Sebastián timbra, ya ha llegado; Keni camina tranquilo hacia
el parque, justo ve caminando a su amigo rumbo al lugar de encuentro. Se
saludan, Keni se alegra, pero Sebastián se fija en los ojos de éste y le nota
triste.
Se acercan a la cochera, la señora ha salido al mercado,
tienen que esperar. Sebastián no ha desayunado, se van a la esquina que está
junto al colegio donde estudió Keni, allí Sebastián pide a un emolientero un
pan con palta y un vaso con leche de soya. Keni le bromea, le hace comentarios
de doble sentido; lo hace para olvidarse del dolor que tiene, ha comenzado a
somatizar, tiene dolor en la espalda, en la cabeza, le arde los ojos, se le
hace un nudo en la garganta.
Se sientan en un banco del parque, frente a la cochera; Keni
sigue molestando a Sebastián, le hace toques con el dedo en su abdomen porque
éste se incomoda rápidamente. Así se distrae, molestando a su nuevo amigo.
La señora llega, Keni va por el auto, siente el aire fresco,
se cuestiona que sea infeliz siendo un día tan bonito; se sube al auto, va en
retroceso. Siente el aire y se sigue cuestionando porqué el mundo está tan
indiferente con su estado de ánimo; ¿por qué si él está triste, el mundo está
feliz?
En el auto, Keni sigue molestando a Sebastián; él normal, le
aguanta al jovenzuelo, pero nota que le pasa algo.
¿Estás triste? Sí papi, muy triste. ¿Por lo de Yovana? Es
una tontería, pero el tiempo pasará y seré feliz.
Sebastián piensa que deberá pasar mucho tiempo para que pueda
tan solo estar tranquilo; él admiraba la bonita relación que tenía Keni con Yovana. Ella era tan inocente, tan niña y
los dos eran juntos una parejita perfecta, una adolescente parejita que
declaraba cursimente su amor a todos, que
no les faltaba nada, que nada feo podía estropearlos; es claro que esto
no puede pasar pronto, hay un luto largo que deberá llorar su amigo.
Termino rápido, a ver si te apresuras que tengo que llegar
temprano al colegio. No te preocupes papi, a mí no me importa este examen – a
Keni le importa menos todo con el ánimo de perro que tiene.
Ingresan a la universidad, entran al salón, el profesor les
da sus pruebas, Sabastián como siempre se apresura con su examen, pero un sujeto
se adelanta en ser el primero en entregar la hoja, por lo que Keni quiere
molestar al sabelotodo, pero su amigo le ignora, no quiere darle el gusto de
que le vea desesperado por no ser el primero. Sebastián termina, se levanta,
coloca su mochila y mira a su amigo, ve sus ojos, y nuevamente son los ojos
tristes, brillosos, que quieren llorar.
En cinco minutos, Keni sale. Suben al auto, Sebastián le
ofrece comer un cebiche.
Se van hasta la avenida Gran Chimú y buscan un restaurante
que le pueda alcanzar al poco presupuesto que tiene Sebastián, igual
encontraron un buen lugar. Keni critica la cumbia que tiene en frente – video –
y Sebastián pide a la dependiente si puede poner a “Clavito y su Chela”, cosa
que a Keni le sorprende.
En verdad me duele Sebastián, esto me duele mucho como
cuando murió Ángel; y me estoy aguantando, no me puedo desahogar porque no
quiero que lo sepan mis padres. Debe ser como dices Keni, seguro te pasa que
quieres llorar fuerte, quieres un lugar para llorar con fuerza, pero cuando lo encuentres
de seguro que no te saldrán lágrimas. No lo soporto papi. Te juro si podría
ayudarte, si pudiera cargar un pedazo de tu pesar en mí, te juro que lo haría.
Tú eres un buen amigo, gracias por estar conmigo ahora.
La dependiente se acerca a los compañeros, les pregunta por
lo que se van a servir. Tarda poco en servirles. Sebastián siente un buen sabor
a lo que come, y se pregunta si Keni disfrutará la comida.
Se ha matado una ilusión, y Sebastián se siente como ave de
mal agüero que una vez le vaticinó que se acabaría pronto. Recuerda a Elena
cuando niña, la imagen que le enamoró; en Yovana también vio esa imagen, una
imagen que enloqueció a Keni y por lo que ahora el “justiciero” sufre tanto.
Definitivamente no se puede mantener insensible a lo que le pasa.
Friday, October 30, 2015
Un día más
Profesor, con usted quería
conversar. Disculpe señora, pero estoy apurado, tengo que ir a comer – ya es
muy tarde. Mire profesor, usted le ha anulado el examen a mi hija. Sí señora,
ella estaba conversando durante el examen. ¿Pero usted le llamó la atención? –
la señora entona como cuestionándole su actitud. Así es señora, se le llamó la
atención a todos. ¿Pero a ella profesor? No, yo les dije en general que si
conversaban les anularía el examen, como debe ser. Pero profesor, mi hija solo
estaba pidiendo un corrector. Señora, ellas saben que en mi examen no pueden
usar corrector. No está exagerando. No señora, su hija estaba copiando. ¿Usted
la vio? Sí. Mi hija dice que no. Señora, si le digo que la vi es porque así
fue, yo conversé con ella y se negaba que había conversado con su compañera,
luego me dice que sí, pero que era solo para pedirle el corrector; su hija
miente y tiene una mala actitud. Mire profesor, usted está llamando mentirosa a
mi hija, cosa que no es así; yo a ella la tengo bien educada, es una buena
estudiante. Pues en mi clase no lo es – Mario se da cuenta que está discutiendo
en balde -, le informo que ha salido jalada en el primer trimestre y en el
segundo tiene once. Pues creo que usted es muy estricto, ya muchas mamás me han
dicho lo mismo; usted asusta a los estudiantes. Señora, como le dije, estoy
saliendo a comer; ya hemos conversado sobre la actitud de su hija en otros
momentos, si usted no quiere reconocer que ella tiene mala conducta, no sé qué
decirle, por favor converse con la psicóloga y si ella cree que soy yo quien
está mal, ella me llamará y veré cómo solucionar el tema; por mi parte yo ya
anulé el examen porque su hija estaba copiando y aún así no lo fuera, cosa que
yo le digo que he visto, tampoco tiene porqué estar conversando en un proceso
de evaluación.
*****
No tiene ganas de ir a la universidad,
hoy le fue mal en el colegio, la tesorera le llamó para pagarle y le confirmó
el descuento de 50 soles por no asistir a la verbena.
Le tocó con el terrible tercero,
a esos chicos no les importa estudiar; para colmo regresó Jeison. Le incomodó
en sus dos horas, los mismos sonidos de siempre, la risa estúpida y tener que
alzar la voz para que el resto no le siga. Llevar a Jeison ante la psicóloga –
que ya no sabe qué hacer con él -, luego dictar la clase con tono adusto, hasta
que vuelve el malcriado haciéndose el payaso – se le escapó a la psicólogo.
Timbres tocan, timbres cambian
los rostros de jóvenes que sí aprecian sus clases y ademanes. El cuarto, no son
lo tan académicos como él quisiera, pero son buenos estudiantes; están
dispuestos para las dinámicas, los trabajos.
Es un día completo de trabajo, no
hay horas libres, subir escaleras y bajarlas. También tiene que dictar a los
niños de sexo grado, rechonchos que miran con curiosidad al sabelotodo de
lentes grandes.
¿Y ahora qué te pasa?, ánimo, hoy
pagan. Por eso estoy así, ya me pagaron. Entonces, vamos pues a comernos un cebichito.
Me han descontado 50. Esa bruja, ya sabía, ahora pues, a mí me descontará el
doble con todas y las tardanzas. Ay Chavelita, quería comprar algo importante
para este mes. No te preocupes hijo, si necesitas yo te presto. Sí me alcanza,
pero me voy a quedar a las justas.
*****
Mario, ¿dónde estás? En mi
cuarto, ¿qué fue? – Mario está en su cama, luchando en si ir o no a la
universidad. Te espero en media hora para ir a la universidad. ¿Qué estás
haciendo? – este amigo da ánimo de seguir adelante. Voy a tomar un baño. Ya,
entre 30 y 40 minutos voy para allá – es lo que necesita, una ducha. Listo.
Se incorpora, tiende su cama –
solo se había puesto por media hora antes que le timbrara Keni -, se pone a
barrer, se quita la ropa apresurado, se mete a la ducha.
Busca ropa – no lo había alistado
-, decide ponerse el pantalón mostaza y una chompa azul. Se pone las medias y
Keni vuelve a llamar.
Hola Keni, ya estoy saliendo –
Mario se apresura. Mario, cambio de planes papi, no voy a la universidad. ¿Algo
te ha pasado? Nada papi, ya te cuento. No te preocupes, nos vemos.
Wednesday, October 28, 2015
Ducha
Se desviste, se pone frente al espejo y se contenta por lo
flaco que está.
Es cierto, soy un potencial anoréxico – se dice para sus
adentros -, como voy puede que me de anemia o me contagien la TBC – no es una
preocupación, solo es una reflexión capciosa -, me gusta ser delgado, me gusta
ser flaco.
Ve bien que se le marquen sus costillas, le gusta tener el
vientre plano, así como los brazos y piernas delgadas, sonríe y se mete a la
ducha.
Se moja harto, a pesar del frío le gusta estar así,
sintiendo el agua cayendo mil. Se echa el champú contra la caspa, se enjabona
minuciosamente, utiliza un trapo áspero para limpiar sus talones, lava sus
partes como cuando niño su madre le indicaba, se recuerda de las veces en que estaba
acompañado en la ducha, cuando niño, cuando joven, se pregunta quiénes han sido
esas compañías, las cuenta, reflexiona y piensa si tendrá la oportunidad que
alguien más le acompañe para que talle su espalda.
Toma la toalla, se seca. Se pone, nuevamente, frente al
espejo; se contenta, sonríe como mono; así le gusta a Elena, que sonría como
mono. Se echa crema para los granos, y va a su cama para descansar un poquito,
solo 5 minutos, que pasan luego a 10 y terminan siendo 30. Es tarde, tiene
clases en la universidad, no le anima ir con un profesor con verbo simplón, que
dicta las generalidades del “ABC del Derecho”, pero tiene que ir.
Se pone nuevamente al espejo y conversa con Elena.
Será que siempre serás joven, ¿cuándo comenzarás a
envejecer?
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