Friday, January 31, 2014

El examen

Mensaje de Elena: Antonio, ¿podemos vernos?

Antonio no se dio cuenta del mensaje, estaba muy entretenido con la conferencia del profesor Pease. Salió con ganas de dormir en el carro, ya que en la mañana había ido a notificar hasta Lurín y estuvo todo el día en la calle. Solo cuando despertó, por el Puente Nuevo, tomó interés por su celular. Pensó que no debería responder, quería dormir porque el día siguiente tendría el examen para profesores. Estuvo muy preocupado porque su trabajo y unos problemas en casa no le dieron el tiempo suficiente para estudiar, quería leer un poco el DCN y echarse a dormir para estar fresco para el examen, pero el deseo le dominó el pensamiento.

Mensaje de Antonio: ¿Dónde estás? En cinco minutos llego al Puente Nuevo.

Mensaje de Elena: Estoy en la fuente de soda, ¿me recoges?

Tanto Elena como Antonio tienen la costumbre de escribir con cierta corrección, siempre usan ambos signos de interrogación, no les importa si es el celular o el facebook.

Antonio vio a Elena en la fuente de soda, se alegró de verla después de mucho, estaba linda. La saludó con un beso y se sentó a su lado.

¿Demoré mucho? No, me acabo de comer una empana y un refresco. Ah qué bueno, entonces me acompañarás con algo. No, ya no quiero comer, estoy satisfecha. Yo no he comido nada desde mi almuerzo, ¿te molesta si pido algo? Claro que no, ¿quieres comer aquí? No, quiero ir a comer un caldo al frente. Ya, vamos.

Antonio paga la cuenta y cruzan para el restaurante. Mientras él come, ella lo mira y se da cuenta que Antonio no ha cambiado nada, ella siente que está envejeciendo y se preocupa que no vea eso en Antonio.

¿Por qué me miras tanto? Porque te veo igual, pasa el tiempo y sigues igual. No creas, cuando veo a mis compañeros en la U me doy cuenta que estoy envejeciendo. Además  ahora que estoy en el estudio me paltea mucho ser el mayor de los practicantes. Pero nadie notará que tienes treinta y cinco años. Quizás tú no lo notes, pero Elizabeth sí. ¿Por qué lo dices? Porque cuando le pregunté si me quería, me dijo que me quería como su hermano mayor. Jajajaja.

Llega la mesera y comienza a limpiar la mesa – como diciéndoles ya terminaron, ya se pueden ir -. Antonio paga y le pide una bolsita de cancha y la mesera sin gracia se va y trae una bolsita.

Cruzan la pista juntos, ella le coge de la mano y él la rechaza recordándole que puede que alguien conocido los vea. Elena no entiende que sea por eso, piensa que el problema es Elizabeth.

¿Qué vas hacer mañana? Voy a dictar clases de lógica a Pamela – no le cuenta lo de la evaluación. Quería ir a la montaña – Antonio quería sacarle en cara las tantas veces que le pidió y esperó para que se animara ir a la montaña con él. Me hubiese gustado ir contigo, pero no puedo, he quedado con Pamela, ella tiene examen el lunes en su universidad. No te preocupes Toñito – Elena quería proponerle ir el próximo domingo, pero temía que también le rechace así que ya no insistió.

Era ya las diez, llegan a la habitación de Antonio, hacen el amor, conversan echados desnudos.

Ya me tengo que ir. Sí lo sé, cuánto me gustaría que algún día duermas conmigo. Puede ser alguna vez, cuando Henry se vaya de viaje, podría ser. ¿Sí no?, ¿y cuándo se irá de viaje? No sé. Nunca, Henry no viaja más que una tortuga en una maseta. Pero una vez salió de viaje por su trabajo. Y esa vez fue el año que me abandonaste. Perdóname, tienes que entenderme. Claro, yo entiendo.

Ella se incorpora, Antonio la mira y es cierto, Elena se ve mucho mayor, es una mujer de cuarenta años. Ella se viste y le pide las llaves.

No te molestes Toñito – esto lo dice con un tono juguetón -, quédate así nomás, yo abro las puertas y subo con tus llaves.

Antonio está preocupado, no leyó el DCN y sabe que de allí vendrán muchas preguntas. Tiene miedo de fallarle a Elizabeth, puesto que le aseguró que esa evaluación es sencilla y que saque una nota deficiente le pondrá en una situación incómoda cuando le pregunte.

Está cansado, además, que como la teoría lo dice, se ha puesto melancólico porque ha hecho el amor, decide dormir y no desesperar.

Wednesday, January 29, 2014

Feliz cumpleaños Antonio

El 19 de agosto de 1997, mi cumpleaños número catorce, cruzaba la avenida Universal y vi a Elena, ella me sonrió, yo le sonreí. El carro arrancó y no la volví a ver. Nunca antes me había interesado por una chica, al menos que yo recuerde. Desde entonces iba a esa avenida los domingos de mañana, me paraba en la esquina pensando que podría verla cuando compre el pan, porque en esa esquina había una panadería. Desistí después de unos tres domingos.

Antes mi casa tenía un balcón, y cada fin de semana me quedaba viendo la gente pasar a la iglesia que tenemos al frente. Sucedió que después de cinco años vi a Elena cuando entraba en ese templo; parecía una virgen, llevaba un vestido color arena, descubiertos sus hombros, delgada, hermosamente delgada. Fue entonces cuando decidí visitar a la iglesia que tenía al frente.

Era la “Iglesia Adventista del Séptimo Día”, así que tenía que asistir todos los sábados para ser miembro de esa comunidad. Allí conocí a Abraham, un joven de unos veinte años que me enseñó unas lecciones bíblicas llamadas la “fe de Jesús”; él me daba los estudios bíblicos en las tardes del sábado.

Los primeros sábados que fui no  vi a Elena, entonces pensé que sería una invitada  - así le llaman a las personas que no son bautizadas, pero que frecuentan la iglesia -, entonces seguro que la volvería a ver. Poco a poco iba entendiendo cómo eran los ritos y costumbres de la comunidad adventista y me gustó. Abraham era muy querido y admirado por todos y pensé que podría tener el mismo éxito que él siendo adventista.

La iglesia organizó las parejas misioneras, o sea pares de hermanos que deberían acompañarse en su actividad evangelística, y yo quería ser pareja misionera de Abraham, pero me tocó un chico para más tonto: Eduardo. No me gustaba Eduardo para nada porque hablaba lento y poco, vestía muy mal y no estudiaba solo trabajaba ayudando a su padre. Así que hablé con Abraham – porque él era el líder del grupo pequeño – para que me cambie de pareja misionera – voy a insistir en decir “pareja misionera” para que esa gente que busca cosas envenenadas no diga nada luego -, y él me dijo que Eduardo se estaba reincorporando a la Iglesia y que además que yo no tenía pareja misionera ya que no era bautizado, la pareja misionera de Eduardo era Abraham.

Ese sábado en la tarde – en la tarde las iglesias adventistas tienen un programa llamado Jóvenes Adventistas - Eduardo me hizo el habla.

Antonio, ¿qué tal el estudio? Ha bien – no quería hablarle porque me parecía aburrido. ¿Qué estudiaron hoy? Acerca del sábado. Ah ya, yo tengo aquí unos textos que puedo compartir contigo – saca de un maletín negro una revista y me lo da, y me contento porque pienso que me lo va a regalar -, te presto esta revista, es acerca del sábado. Gracias… ah… ¡sabes!, el próximo sábado es mi cumpleaños, ¿quieres venir a mi casa?, te invito a almorzar – se me ocurrió invitarlo porque mi madre me dijo que invite a mis amigos, pero aún no tenía muchos amigos.  Gracias, ¿qué sí?, ya entonces te voy a traer algo. No, nada que ver, no tienes por qué.


El 19 de agosto del 2002 fue el sábado más contradictorio de mi vida. Llegué temprano a la iglesia, me había olvidado de Elena cuando de pronto la veo entrar. Llevaba en brazos un bebé y a su lado estaba Eduardo, su esposo. 

Monday, January 27, 2014

Aberración sexual

No me gustó la última vez, me parecías egoísta.

Antonio no dice nada y se pone a ver el facebook, mientras Elena está en el baño lavándose los dientes, decide escribirle a Elizabeth.

Antonio Correa (8:40 pm)
Hola,
¿Qué es de tu vida?

Elizabeth Chávez (8:40 pm)
Hola Toñito, a los tiempos amigo.
Ya me habrás olvidado.

Antonio Correa (8:41 pm)
Cómo crees eso,
He pensado en ti, pero no te escribía
Porque te he visto muy contenta en tus fotos
Y no quería molestarte.

Elizabeth Chávez (8:42 pm)
Ay Toñito, te extraño mares.
No he podido comunicarme contigo porque la agencia
Y mi madre me tienen atareada.
Te prometo que cuando vuelva voy a llevarte algo.

Antonio Correa (8:43 pm)
No te preocupes,
Por favor cuídate, voy a cortarte
Tengo visita.

Elizabeth Chávez (8:44 pm)
Es Elena ¿?

Antonio Correa (8:44 pm)
No, es un asunto de la casa.
Me mandas un beso ¿?

Elizabeth Chávez (8:45 pm)
Beso.

Antonio Correa (8:45 pm)
Beso.

Antonio, siente la necesidad de hacer el amor con cariño. Piensa a Elizabeth en su casa, al lado de su madre, quizás leyendo un libro o viendo una película como acostumbra hacerlo según ella le cuenta.

¿Qué pasa?, ¿estás bien? – pregunta Elena. Sí, estaba pensando que he sido muy egoísta. No pienses en eso, estás muy estresado seguro por tu trabajo – Elena le acaricia la cabeza.

¿Con quién estabas conversando? – Pablo estaba furioso en el bar. Una amiga de Lima – Elizabeth se incomoda y responde cortante. Vámonos – Pablo se levanta y le jala de la mano.

Antonio recuerda que abajo la señora – esa que nunca fía – está vendiendo flores por el motivo de las fiestas. Baja, y le trae una rosa a Elena. Ella se pone como una niña y era lo que quería lograr Antonio. Elena es joven y bella y tiene un rostro de niña al igual que Elizabeth, piensa.

Elizabeth le pide a Pablo para hacerlo con cariño, pero a él no le importa. Mientras la tiene a ella de rodillas la mira de una forma maliciosa, riéndose. Elizabeth se avergüenza y le increpa por qué le mira así.

Antonio acaricia la curva del cuello de Elena con la yema de los dedos, le acaricia las pelusas de seda de sus largos brazos y recorre también su vientre plano. Le dice al oído, te quiero. Antonio hace el amor con Elena pensando en Elizabeth.

Pablo levanta a Elizabeth, pasa sus manos ásperas por sus muslos y manosea sus senos, luego la aparta y la queda mirando. Elizabeth se siente avergonzada, en otro momento le hubiera gustado la violencia de Pablo, pero ahora estaba pensando en su amigo Antonio y quería sentir ternura. Se tiende en la cama y se queda inmóvil esperando a que Pablo se eche.

Antonio agarra la mano a Elena, y la siente húmeda, pero es una humedad de rocío, fresca y tierna. La sintió sonreír e imaginó a Elizabeth cuando está china de risa.


Elizabeth siente a Pablo, ella mira el techo que no está tarrajeado y con su mano acaricia los vellos del pecho de Pablo para, en el último momento, pretender arrancarlos. 

Sunday, January 26, 2014

¿Puedo invitarte un par de chelas?

Son las nueve de la noche, y Jhonnatan está por terminar su trabajo, recuerda a su amigo y decide mandarle un mensaje.

Mensaje de Jhonnatan: Habla Mario, ¿en qué estás?

Mario demora en responder, así que Jhonnatan deja tirado el celular por allí y sigue en la faena. Pasado media hora se da cuenta que Mario le ha estado llamando y tiene un mensaje.

Mensaje de Mario: Estoy por el Puente Nuevo, ¿Qué fue?

Entonces decide escribirle.

Mensaje de Jhonnatan: ¿Puedo invitarte un par de chelas?

Desde el año pasado que no va a un bar y ya ocho meses que no ve a su amigo. Mario es su único amigo, al menos eso es lo que siempre le dice cuando están tomando.  

Mensaje de Mario: No me puedo negar, pero ven aquí.

De pronto Mario llama.

¿Y qué dices?, ¿vienes o no? Sí, pero no tengo más que veinte soles. Estamos igual, no importa vente nomás, para conversar. ¿Pero en tu casa?, no pasa nada, mejor vamos a Santa Anita, no quiero salir de estar encerrado para estar encerrado. Pero es igual, además en Santa Anita nos va costar más y en el bar igual vamos estar encerrados. Ya, pero espérame en el Puente Nuevo en cuarenta minutos. Oka.

Mario decide comer una hamburguesa, pues estaba llegando de una conferencia en la Casona de San Marcos y no había almorzado. Luego se da cuenta que ha usado mucho tiempo y decide quedarse esperando a Jhonnatan. Le timbra para saber si demorará, pero su amigo no le contesta. Se cansa y decide irse a su casa.

En casa, Mario le vuelve a llamar pero su amigo no contesta. Después de timbrarle varias veces, por fin Jhonnatan contesta.

¿Qué fue? Oe Mario; ya es muy tarde, no te molestes, ¿lo podemos dejar para el próximo sábado? Ya normal, pero pasa la voz pues, mejor, mejor, ya nos vemos.

Mario se molestó.

Saturday, January 25, 2014

En el pueblo de Luis

Mamá Chana está aquí, y ha traído a los bebes – grita emocionada la Gata.

Querida, pasa, pasa, por favor pasa manita, y Luis ¿ons ta? – Paty pregunta por su hermano menor.

Aquí estoy manita – Luis abraza a su hermana y presenta a sus hijos -, este es Julio y él, Jaime, el mayorcito.

Pero qué grandes están papá, mira que has sido un ingrato, años que no nos vemos y ahora me vienes con dos hijos, ¿y tú mujer? – Paty pregunta por la madre de los niños e incomoda a Chana.
Ahora estoy con Chana, ella es mi mujer ahora – aclara Luis.

Sí pues, la Gata me contó y casi casi me caigo de espaldas, pero bien merecido se lo tiene la Socorro – es el apodo de la madre de los hijos de Luis -; es que tú no tienes carácter pues, imaginar que te dejó abandonado con dos hijos – Luis se pone rojo y sonríe nervioso -, cachudo tenías que ser.

Chana querida, se bienvenida a mi casa, aquí todos somos familia así que no te sorprenda que las cosas la hablemos así directamente, porque tú que eres limeña no te vas a escandalizar, no manita ah, aquí las cosas son como un libro abierto, ya ahora viene mis otros hermanos, sobrinas y sobrinos y te vamos a presentar a la familia a lo grande, justo ahora estoy matando pato para hacer un guiso para chuparte los dedos.

Gracias, no se preocupe yo entiendo señora – Chana en verdad está por escandalizarse, pero su amor a Luis le ayuda a mantener la compostura.

Pero manita, no me digas señora, dime Paty, yo soy la mayor de mis hermanos, pero ahora que conozcas a mis hermanos tú me vas a decir quién parece el mayor, ¿ya? – Le hace la pregunta con una sonrisa cómplice.  

Si nadie se incomoda, podré dar mi opinión – Chana sonríe.

De pronto un griterío porque ha llegado otro de los hermanos de Paty, es Pedro, y viene acompañado de sus hijos más no de su esposa.

¿Otro cachudo?, estos hombres de ahora ya no llevan los pantalones – grita Paty -, ¿y donde está la Débora? – apodo con que llaman a la mujer de Pedro.

Cómo eres mal hablada no Paty, la Débora viene mañana, un problemita con la cajera la está demorando – Pedro abraza a su hermano Luis -, Qué milagro mano, cómo es las cosas, Lima te ha cambiado manito, hasta parece que has crecido – se burla porque Luis es chato.

Ella es Chana mi mujer – Luis hace lo propio.

Un gusto hermanita, un gusto, ¿limeña eres no?, ojalá no seas de mucho carácter nomás porque a Luis le han pisado el poncho por diez años incluso hemos conocido Lima solo por defenderlo de las garras de la Socorro.

Ay no sabes Pedro, - Paty interrumpe a Pedro - la Elizabeth a llegado al pueblo, está ya un mes dizque para cuidar a su mamá, pero la muy bandida está saliendo con su grupito ese, está con el Pablo, con ese fumón está saliendo. No sabes que ese fumón le estaba llevando en malos pasos a la Gata, por eso la mandé para el Luis, para que atienda a los chicos. - Se dirige a Luis - Ay hermanito, no me has dicho, ¿cómo se ha comportado la Gata? – La llaman Gata por sus grandes ojos azules.

Bien, ella está bien con nosotros, ahora que comienza el año escolar la vamos a matricular en un colegio particular – le promete Luis a su hermana.

Ay papá, muchas gracias papito, ves Gata, ahora te me pones a estudiar ah, nada de tonterías; figúrate Chanita, que está que me dice que quiere juntar su plata para ponerse glúteos – Paty se ríe.

Seguro ha estado viendo las fotos de los periódicos, pero no te preocupes así son las adolescentes – responde Chana.

Otro griterío porque llegó Mercedes, la hermana menor.

Meche, Meche, te presento a Chanita – se apresura Paty.

Ay que gusto me da conocerte Chanita, me han hablado maravillas de ti, qué bueno que estés aquí, nosotros estamos de tu lado, porque a la Socorro nadie la quería, ni sus hijos creo que la deben querer.

Tuesday, January 21, 2014

Tururú, tururú, tururú...

Lunes

Tururú, tururú, tururú…

Hola Chana, no sabes, estoy que me lleva el demonio hermanita, hoy Elizabeth ha puesto una foto en la que está acompañada con unos amigos me supongo, pero lo que me ha desestabilizado es que está muy pegada al lado de un pata apoyando su codo en las piernas de éste y está china de risa. Chana, por favor hermanita, llama que necesito conversar con alguien. Justo ahora que te necesito se te ocurre viajar.

Martes

Tururú, tururú, tururú…

Chanita, ¿por qué no respondes loca?, no sabes, me he dado cuenta que su codo no reposa en la pierna del muchacho, sino en su abdomen. Me parece que tienen mucha confianza. Lo malo es que no puedo saber quién es, qué relación tienen o si son primos. Por favor llama, que mi mamá está que me pregunta por ti. 

Monday, January 20, 2014

Duele verte con un tipo

Estaba por dormirme, así que decido ir al baño a mojarme un poco la cara, volteo y a mi costado está la señora que hizo de guía de turismo cuando visité el Museo de los Combatientes del Moro de Arica, me acerco y la sorprendo con la coincidencia.

Hola, qué coincidencia para más agradable – me dice Jaqueline -. Es un gusto verte, ¿vienes por el Ministerio? No, por mi cuenta porque me gusta la historia y aprovechando que es mi día libre. Qué bueno. Y tú… ¿por qué tan solo? Tenía pensado venir con una amiga, pero ella se echó para atrás cuando le dije que el simposio trataba de Moche y como es de Literatura. Pero que tontita, la historia es también de interés para los de literatura.

El simposio acabó eso de las ocho, fuimos al cafetín a tomar café. Jaqueline recibe una llamada y se pone nerviosa.

Ay, es mi esposo, siempre tan celoso, no me deja de llamar. Pero te debes sentir bien porque te demuestra que te quiere. No, me estoy cansando; está bien que te llame un rato para algún problema, pero cada hora; sabes, ya me cansé de él – decidió confesarme su problema -, lo que pasa es que me controla mucho y esto es desde que nuestro hijo se casó y nos dejó.

Se acerca un joven de limpieza y nos dice que es autoservicio, entonces nos paramos para ir a pedir y ella ofrece invitarme. Acepto encantado.

Mi esposo es un exagerado, no entiende que por mi trabajo tengo que estar relacionándome con mucha gente; ahora, yo le digo que me acompañe pero como él es un aburrido no quiere. ¿A qué se dedica? Es policía – pienso que debe ser infiel y por eso es  un celoso -, yo lo quiero, pero con todo lo que me acosa estoy pensando dejarlo. ¿Tanto así? En una oportunidad me ofendió bien feo porque salía con unas amigas por una guía de noche, no me dejaba salir, me cogió de la muñeca y me lastimó. Eso sí que es para preocuparse, ¿y pudiste salir? Sí, pero porque le grité y amenacé con denunciarlo, y aún así, me estuvo vigilando con su auto. Y él que es la autoridad todavía – me pongo de candelero -, cómo es posible, eso debe ser enfermizo Jaqueline, ¿no has buscado ayuda profesional? A nadie le he contado a qué punto hemos llegado con esto, estaba esperando que cambie pero no cambia, hasta me cela con mis familiares. Pues no te tiene confianza, mejor termínalo. Sí, eso voy hacer.

Me sirvo las galletitas que compró Jaqueline.

¿Y tú estás solo? No, estoy saliendo con una chica, pero no estoy enamorado de ella. Entonces, ¿por qué estás con ella? Porque la amaba, pero conocí a otra. ¿Y qué piensas hacer? Pienso seguir con Elena, así se llama la primera, y no decirle nada a Elizabeth, así se llama la segunda. ¿Por qué? Porque Elizabeth tiene enamorado y porque Elena ha sido mi primer amor y no creo justo que después de tanto tiempo que logré que me aceptara deba dejarla. Creo que tú también necesitas ayuda. Pues ahora que lo pienso, creo que sí.

La acompaño hasta el paradero del Metro y nos despedimos. Cruzo la Javier Prado con dirección al Jockey Plaza para de allí tomar un carro al Puente Nuevo. Llego a mi cuarto a las diez y prendo la computadora para ver el facebook.

Veo que Elizabeth a puesto una fotografía, me duele que ella está al lado de un joven y tiene su codo pegado a la pierna de éste. Me muero de celos, tengo ganas de llamarla, pero me contengo; me trato de tranquilizar pensando que es su primo. Me digo que soy tan enfermo como el esposo de Jaqueline.