Tuesday, September 15, 2020

Corazón de Concreto

 

Y le cantas
Aunque te sea muy difícil
Que le borrarás de tu mente
Que le sacarás de tu alma
Y le arrancarás de tu pecho
 
Y le vuelves a cantar
Para fiesta de los tuyos
Que tu deber será olvidarle
Aun lamentando
Tu pobre y mal herido corazón.
 
Así al bobo le tienes embromado
Y quieres como si fuera fácil
Trasplantártelo para matar el despecho
Porque le tiene aprecio
A aquel que te responde con desprecio.
 
Yo te compadezco
Porque tu brillo parece muerto,
E igual estamos
Tú por el amor de ese sujeto
Y yo porque estás metida en mí muy dentro.
 
Más mis amigos me resondran
Me piden orgullo
Sensatez y razón
Y me justifico diciendo
Que enfermo… estoy de amor.
 
Y vuelvo a escuchar cuán fácil es para ti
Cantar como hace el llanero
Para poder olvidar
Pensando que lo difícil será un momento
Y pronto tendrás corazón de concreto.
 
Yo no soy del llano
Soy de los andes altos
De tierra humilde
Que no tiene mal orgullo
Que no admira al corazón de piedra.

 
Hombre del ande que ama solo a una
Que no espera pago
Que lo que te ofrezco y doy
No demanda contraprestación
Más que querer ver tu felicidad.


Así no puedo desear
Como tú me reclamas que tenga
Cemento en mis entrañas
Para olvidar lo mucho que te amo
Aún pasen años en mi existir

 
Y aun sabiendo que te irás de mi pueblo
Rompiendo mis afectos
No te voy a juzgar
Por el amargo trago
Que me darás de beber.
 
Más no habrá flores en mi muerte
Salvo sean las matas que me traigas
Que las velas tampoco se prenderán si no das chispa
Porque se habrá muerto
Quien hoy te jura amor eterno.




 

Sunday, September 13, 2020

01 - Carta para Azul

Querida Azul,

Estoy tranquilo, sé hasta dónde puedo llegar contigo y no me enoja que no pueda ser lo que más deseo; soy varón y puedo soportar por más que hiera. Mi amor por ti no es malo, es como el del Quijote, por el cual haré penitencia. Sé que un día te irás, pero quiero que cuando te vayas te despidas bonito de mí y me recuerdes bien, sin ningún resentimiento, sin ningún mal sabor de haber pasado por mi vida y yo tropezado con la tuya.

Quisiera decirte muchas cosas de frente, pero sé que al decirlas te vas a molestar más, como me dijiste, te puedes molestar más. Te confieso que cuando me dijiste eso, me sonreí, porque parecías como si fueras mi mujer y, yo encantado de ser tu marido.

Azul, soy feliz, soy feliz por haberte conocido. Aunque ahora – y te juro que no sé porqué – pongas tu cara de pato molesto cuando me despides. Igual me haces reír, y sacia mi alma tener un poquito de tu atención.

Atentamente,

El Príncipe de Cleves.


Azul, cuando quieras, tú solo di sí y será sí.





Friday, September 11, 2020

Arepas

Ponen la canción de Maluma a fuerte volumen. Keni y Sebastián cantan como dos condenados, y van riendo. Keni admira a su amigo y se dice que esto nunca lo va olvidar.

(-) ¿Y por qué estás contento cholito?

(-) Porque el domingo fue lo máximo cholo, el domingo Azul me invitó sus arepas.

(-) ¿Y qué tal son esas arepas?

(-) Conociendo tus gustos quizás no pasa nada para ti, pero a mí me gustan las arepas, me declaro arepero – Sebastián lo dice con una gracia inusitada -, y sobre todo de las arepas de Azul, si por mí fuera todos los días me comería las arepas de Azul.

(-) Jajajaja, tú sí que estás enamorado cholo. ¿Pero no me dijiste que ya no la ibas a ver?

(-) Sí, pero cuando uno está enamorado puede decir una cosa y hacer otra, y yo estoy enamorado. No me importa lo que me digas, yo amo a Azul y estoy dispuesto a todo por ella. Así no me quiera, igual estoy para ella, a su entera disposición, a sus pies, estoy a sus pies, esperando a que ella me diga bésame los pies, y yo cholo, yo le beso los pies – Sebastián hace como si besara unos pies -, así le besaría.

(-) Jajajajajaj. Estás borracho.

(-) Tú sabes que yo me embriago con mi imaginación. Yo puedo tomarme litros de alcohol y no sentir nada; pero mi imaginación me hace alucinar, me hace llorar… - se acabó la canción de Maluma -, repite Maluma Bayby.

(-) Ahora me toca a mí elegir mi canción, aquí se debe practica la democracia – Keni se hace el gracioso. Tú últimamente solo piensas en Venezuela y como allá es una dictadura quieres comportarte como un dictador.

Llegaron a la casa del cliente, el dueño del auto era un joven llamado Carlos, más o menos de la misma edad de Sebastián. Keni conversa con Carlos, mientras Sebastián lee el libro rojo de Mao.

(-) ¿Y qué tal señor?, ¿hace mucho frío?

(-) Normal, pero creo que tu pata está con frío.

(-) Él es Sebastián, es profesor y siempre aprovecha su tiempo para leer. Además, tiene un canal de youtube donde hace crítica social y política.

(-) A mira, seguro es un tipo leído, yo tengo un pata que es de la San Marcos y estudió lingüística, es un chucha. ¿Y qué estudió tu pata?

(-) Él es profesor de Historia.

(-) Qué buena oportunidad, quisiera preguntarle algunas cosas sobre la Guerra del Pacífico.

(-) Si gustas le puedes hacer el habla, a él le gusta mucho conversar. Seguro que te da buenas respuestas.

(-) Pero parece que está muy concentrado en su libro, mejor no lo incomodo.

Keni pide a su amigo comprar un pegamento, Sebastián sale, saluda a Carlos y se va a comprar. En el trayecto mira una joven venezolana y piensa en Azul. La sigue, se olvida de lo que tenía que comprar. Está en una zona que no conoce, pero no le importa, quiere ver a dónde va la venezolana.  

Azul, quiero que sepas que lo
que más me gusta de ti, son tus pies,
tus blanquitos pies.

(-) Disculpe señorita, me puede decir dónde encuentro una ferretería por aquí – Sebastián pregunta a la venezolana.

(-) Mire, cruzando la pista, allí está la ferretería.

(-) Perdón no lo había visto, muchas gracias – Sebastián ve a la chica alejarse.

******

(-) Sí que eres la cagada Sebastián. Cómo vas a seguir a alguien así, hasta te pudo hacer chongo.

(-) Me vuelvo idiota cuando pienso en Azul, yo solo la seguí porque me hacía pensar en Azul.

(-) jajajaja. De verdad cholo, estás mal… Oye, más bien seguro te enteraste lo de Richard Swing.

(-) Me parece un tema irrelevante.

(-) Ese sujeto – Keni remeda a Swing -, “yo sabía que me estaban grabando pero quería saber hasta dónde iban a llegar, yo sabía, yo sabía, pero yo les seguí la corriente” – eso es mentira pe, cómo se nota que Vizcarra ha hablado con ese huevón lo ha amedrentado, le ha dicho di esto porque si no me cagas y te vas preso conmigo, el cabro sabe que va perder también. Asu Cholo, han sacado un meme como esa que hemos visto de infinity Word y el del tiempo dijo he visto 14 millones no sé cuánto, y en cuántos ganas, en uno, y Vizcarra sale preguntando a Swing, cuántos futuros has visto y dice 14 millones, y en cuánto salimos libres, en uno… jajajajaja. O sea ese cabro sabía el futuro, ese cabro es lo máximo, tienes que escucharle, es lo máximo.

(-) En realidad me da risa, pero me parece irrelevante.

(-) Es que tú cholo estás más pendiente en Azul. A todo esto, ¿cómo está Rodrigo? Ese pata me cae bien cholo, me parece bonachón.

(-) Sí, Rodrigo es bonachón. Él está full con su chamba.

(-) Cuando lo vi por primera vez, cuando te recuerdas que llevaste mis letras a la panamericana, me dije, pero por qué Sebastián está andando con ese tipo. Lo vi como que un tipo así muy simple y cuando hablaba peor todavía. Pero luego ya cuando lo vi en los compartir venezolanos, era un buen pata, alegre, que echa pa’lante, bonachón. A ver si vamos a comer shawarma con él un día de estos pues.

(-) Puede ser, pero tiene sus problemas y bueno está un poco alejado. Pero normal, un día le voy a decir para comer los tres.

(-) Oe cholo y tus amigos los venezolanos, tú crees que les interese lo de Richard Swing.

(-) No sé, quizás a Rodrigo sí, él es inteligente, veo que le gusta enterarse. Le he prestado algunos libros y también le envío mis poemas, aunque nunca me ha dado ningún comentario. Los otros no sé, creo que los otros más viven su vida en las apuestas y el día a día sin pensarlo mucho. Pero igual, los venezolanos no sabrán mucho de nuestros temas.

(-) No sabrán todo lo que se dice aquí de política, es como yo si voy a Venezuela lo único que sabría seria de Maduro, y bueno otra cosa sería Chávez, pero de allí no sé nada más.

(-) Claro, yo escuché de Pérez, Chávez y Maduro. También de Rómulo Gallegos por lo de la novela regionalista “Doña Bárbara”.

(-) ¿También fue presidente?

(-) Sí.

(-) Cholo, pero a mí mis amigos me decían que Venezuela era lo máximo, pero no sé qué mierda pasó y ahora está mal.

(-) Sí, Venezuela tuvo sus mejores tiempos, incluso mejor que Perú, pero lo malogró el socialismo del siglo XXI… Cholo, pero no quiero hablar ahora de política, quiero escuchar Maluma Bayby, para cantarle a Azul.

Keni pone la canción Hawái a alto volumen y siguen cantando.

Wednesday, September 9, 2020

La Flaca

Son las 8:20, Sebastián mira el techo de su habitación, está blanco, siempre está blanco, será porque la pintura es blanca, se hace el tonto. Se quita las medias y el pijama, siente el contraste del calor de su cuerpo con el frío de sus pies, piensa en los pies de Azul: ¿Cómo estarán?, ¿fríos?, ¿tibios?, ¿o caliente?, si estuvieran fríos yo los calentaría, jejeje. Se emociona.

Azul, aquí me tienes. Estoy full,
pero para cuando tú me necesites,
aquí me tienes. 

Suena la puerta de la calle y corre a la ventana para ver quién es, ve salir a Rodrigo, se le ve triste. Se apena por su amigo. Quisiera bajar para invitarle un jugo de naranja, pero prefiere no incomodarle. Siente el frío y vuelve a la cama para abrigarse. Suena su teléfono, es Andrea.

(-) Hola Andrea, dime qué pasó con tu amigo Richard Swing.

(-) No sé nada, seguro una cortina de humo para que la gente se olvide del coronavirus.

(-) Pero parece que quieren vacar al presidente.

(-) Es una tontería, los políticos haciendo sus cochinas y la gente aquí que no sabe qué hacer. Aunque yo ya estoy pensando que hemos vencido al virus, lo que es yo me siento una vencedora, quiero volver a las aulas en el mes de octubre.

(-) Yo no creo que hayamos vencido el virus, más bien hemos perdido muchas vidas – Sebastián se recuerda de los jóvenes que murieron.

(-) Sabes, hoy día tenemos reunión a las 2, nos van a presentar al nuevo subdirector.

(-) ¿Cómo?, si nosotros no tenemos subdirector.

(-) Sí pues, justo ahora al ministerio se le ocurre mandarnos un subdirector, cuando nos hacía falta no teníamos y ahora que no hace falta nos lo mandan. No sé qué hará, me supongo que se encargará de primaria y ya la directora se encargará de secundaria. Nosotros no hay que hacerle caso, hay que hacer como que lo ignoramos. Por último, que sea jefe del personal de limpieza.

(-) Será.

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 Sebastián se pone un short y sandalias, le da pereza tomar una ducha. Prende su computador y pone música tranquila. Baja al piso de sus padres, saluda a todos y se prepara un pan con queso, sale a la tienda del costado y compra una gaseosa, sube a su habitación. Nuevamente su celular suena, es Gustavo.

(-) ¿Qué fue cholo?

(-) Mal cholo, ayer terminé con mi flaca.

(-) ¿Y quieres hablar del tema?

(-) Tú eres mi amigo, a quién más le contaría.

(-) Bueno cholo, como yo siempre te he sentido reservado con ese tema – Sebastián se recuerda cómo Gustavo antes no quería tocar el tema de Alicia -, pero qué bueno que confíes en mí. ¿Cómo así terminaron?

(-) Ya te conté que estábamos pasando por un mal momento por lo de las conversaciones en Whatsapp que le encontré con su ex enamorado, conversaciones que me daban a suponer que ella sigue enamorada de él, sobre todo porque en su Facebook ella no ha publicado nuestras fotos y encima tiene fotos con su ex hasta chapando. Entonces le reclamé de eso y ella me dijo que no éramos nada, que yo me había inventado la relación. Puedes creerlo, o sea yo me inventé los regalos que le compré y también los que ella me compró, me inventé todas las noches que nos hemos visto en el parque, me inventé las veces que fuimos al hotel e hicimos el amor. No sé cholo, pero estoy jodido con esto.

(-) Cholo, una pregunta un poco ridícula, pero es para mi libro, ¿cuánto cuesta el hotel donde fueron? – Sebastián sabe que Gustavo no tiene mucho dinero.

(-) Veinticinco soles.

(-) ¿Con baño?

(-) Claro con baño.

(-) Pero cómo se puede conseguir un hotel decente con 25 soles, seguro no lavan las sábanas.

(-) Creo que sí, pero de la cintura para abajo – Gustavo se ríe. Cholo, estoy triste, qué bueno que me escuchas, sabes te voy a decir algo que creo que nunca he dicho, pero yo la amo, yo verdaderamente amo a la flaca, pero es la que más me está haciendo sufrir. ¿Tú cuándo me has visto presentando a una flaca a mis amigos?

(-) Nunca – Sebastián le escucha atento.

(-) Yo nunca he tenido nada serio con alguien, ella para mí es algo serio cholo, pero cada vez que le doy una oportunidad me sale defraudando. Nosotros nos separamos el año pasado, pero ahora quería volver con ella y comenzamos a salir, yo la buscaba después de su trabajo y ya con la pandemia estaba un poco alejado, pero siempre le llamaba.

(-) Pero si ya habían terminado – Sebastián recuerda el prejuicio de Rodrigo con respecto a los peruanos cuando se enamoran, se aferran mucho.

(-) Cholo, la amo, pero se terminó. Desde la semana pasada estábamos saliendo, antes la llamaba pero ella ponía de pretexto el virus. Luego me aceptó, pero con lo del virus ni un beso le podía dar. Tenía ganas de intimar con ella, pero el virus lo jodía todo. Pero en realidad no era el virus, era que ella no me quiere, que solo estaba conmigo para pasar tiempo porque ella sigue pensando en su ex.

(-) ¿Y cómo así salía contigo?

(-) Quedábamos en un parque cerca de su casa. Un día me emocionó porque ella vino a mi casa, yo estaba yendo al mercado para comprar mi desayuno y de pronto me abrazó por atrás y caminamos juntos, así como media cuadra y yo pensé me quiere, pero parece que ese día ella había tenido una discusión con ex… O sea ella me tenía como una relación paralela si es que no pasaba nada con su ex. ¿Cómo me enteré? Unos colegas del juzgado me dijeron que la habían visto salir con su ex y yo le llamé al pata, y él me dijo que sí, que había hecho el amor con ella. No le dije nada, recién ayer tuve la oportunidad de reclamarle.

(-) ¿Dónde estaban?

(-) En un hotel.

(-) ¿De 25 soles?

(-) Sí – Gustavo vuelve a reír -, pero no hicimos nada cholo, solo fue para conversar, ella me dijo vamos a un hotel y yo acepté. Le pregunté que qué estaba pasando con nosotros, le conté que sabía que estaba saliendo con su ex y que le llamé al pata y que me había confesado que estaba con ella. En ese momento se puso a llorar y me confirmó que se había acostado con él y que ella estaba sufriendo por ese tipo. Luego de llorar, no sé cómo decirte esto, pero creo que es la peor bajeza que me hizo, yo le pregunté que cómo íbamos hacer, que si íbamos a retomar nuestra relación – Gustavo se sabe muy imbécil – o cortar de raíz, y ella me dice abrázame y yo le digo para qué, y ella me responde que para despedirnos como amigos. O sea me estaba proponiendo intimar para despedirnos como amigos, puedes creer lo ruin que fue esa mujer conmigo, en ese momento que iba pensar en eso, me dio asco cholo.  Ella se salió del hotel pidiéndome perdón, me retumba sus estúpidas palabras: Perdóname por hacerte daño, espero que me puedas perdonar.

Tuesday, September 8, 2020

La intensidad de la vida


¿Qué intensidad es esa?
Pegada a una pantalla
Concentrado en bagatela
De lo superficial de ella.

Mujer o varón
Enfrascado sin rededor
Sin sustancia ni miga
Que solo mira.

El momento que vive
Son horas que pierde
Por no estar en la realidad
Y concentrarse en la estúpida virtualidad.

¿Y qué cultiva?
Amistad en potencia
De lo que puede ser
Pero nunca será.

La sustancia de la vida está
En los que verdaderamente viven
Que escuchan el grito fuerte
Del peso de la realidad.

La intensidad de la vida está
En los que te aman
En los que te rodean
Y están dispuestos para ti.

En tu madre que espera que le hables
En tu padre que no te abandonó
En tus hermanos
Y los amigos incondicionales.


Ninguna intensidad hay
En enajenarse en el azar
De la adolescente
Respuesta orientativa.

Ahora te digo a ti
Yo soy la verdad
El camino y la luz
De la intensidad de la vida.

Soy de carne y hueso
De color serio
De estatura promedio
Soy la vida que te falta.

No te alejes de mí
Sonríeme como hoy
Que soy el que hará que sientas
La intensidad de la vida.

Si tus tiempos no dan
Yo acomodo los míos
Si me rechazas diciendo siempre no
Yo siempre te daré otra oportunidad.

Que no te preocupe
Si tú y yo estamos solos
Siempre se comienza
Con dos seres humanos.

Pronto serán otros
Quienes nos acompañarán
Dejando la farsa
De la vida paralela.


Quiero que llores
Que no te reprimas
Por el orgullo perverso
Que te daña las entrañas.

Quiero que sientas como yo
Que rías de verdad
Para los que no te ven
Profundamente, para ti.

Sal de allí
Atrévete
Déjate acompañar
Por mí.

Azul, sería bacanudo ir a la montaña para que vuelvas
 a sentir la intensidad de la vida. Ojalá me digas sí.





Sunday, September 6, 2020

Mi madre


El pequeño Sebastián está solo frente al televisor, está viendo “Popeye el marino”. Tiene miedo porque en cualquier momento puede aparecer Norma y le quitará el televisor para ver su novela. Pero él no ha visto televisión en todo el día, es injusto que Norma siempre le deje sin ver su programa. Se anima, seguro que Norma no vendrá, quizás y salió con sus amigas.

Norma llegó, se va al cuarto de su madre y cambia el canal para ver su telenovela. No le importa que Sebastián esté viendo, le pide que se vaya.

(-) Pero yo estaba viendo la televisión.
(-) Yo necesito ver me telenovela, además está en los capítulos finales, en cambio tu dibujo siempre da lo mismo.
(-) Ya hablé con mi mamá – Sebastián cambia el canal.
(-) No me molestes, ve a jugar con tus amigos a la calle – Norma vuelve a cambiar a su canal de preferencia.
(-) Le voy a decir a mi mamá – Sebastián se molesta.
(-) Ya te dije que no me molestes, vete – Norma le grita al pequeño.
(-) A ti nadie te quiere, porque siempre eres mala, eres mala – Sebastián se frustra.
(-) ¿Y a ti quién te va querer?, si ni tu mamá te quiso, ¿acaso tú no sabes que Nella no es tu madre?

Sebastián alejó todo de sus pensamientos, se preguntó qué significaba eso. ¿Nella no es su madre?


Azul, gracias por lo bonito que te comportas conmigo. 

Wednesday, September 2, 2020

Despedida

Sebastián baja las escaleras con las cosas del inquilino que se despide. Es muy amable, le apena que alguien se tenga que ir, pero esto ya se ha hecho una cosa frecuente a causa que muchos han perdido su trabajo y tienen que volver a sus pueblos.

(-) ¿Y a dónde irá?
(-) A Cuzco, joven Sebastián.
(-) ¿Allá tiene casa?
(-) La casa de mis padres, creo que solo estaré un tiempo porque en verdad no tengo nada que hacer allá. Allá el trabajo solo es la chacra, además mis parientes todos están en Lima, algunos están yendo a Cuzco pero sé que se regresarán. Cuando se mejore las cosas, volveré.

El inquilino se despide muy sentido.

(-) Joven Sebastián, quiero decirle que lo poco que le conozco usted me ha caído bien. Siempre ha sido serio conmigo, pero ha sabido comprenderme. Le agradezco a usted y a su padre por su trato. Además, también me gusta mucho ver sus videos, así que lo voy a seguir viendo y le haré los comentarios.

(-) Gracias Nelson. Sabes, cada despedida me hace sentir triste. Desde que estoy encerrado aquí y no puedo ver a mis amigos, me ha venido una nostalgia. No sé por qué te lo estoy diciendo, pero en verdad, no me gusta las despedidas.

(-) Le entiendo joven Sebastián, a mí también me pasa eso ahora. No quería despedirme, no quería irme de Lima; es Lima la horrible, pero uno se acostumbra.
(-) Eso de Lima la horrible, ¿de dónde lo sacas?
(-) De sus videos pues, usted habla de Lima la horrible.

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Sebastián se cruza con Rodrigo. Se saludan y Rodrigo intenta tocarle el hombro, pero se reprime. Ambos discutieron por lo de los compartir venezolanos. A Sebastián le apena que Rodrigo se corte, pero parece que por ahora habrá una distancia entre ellos.

Rodrigo es un buen muchacho, a Sebastián le agrada en especial porque es casi su contemporáneo. Solo Henry es el amigo que tiene casi la misma edad – Henry es mayor que Sebastián por 2 años -, en cambio Keni y Gustavo son mucho menores que él. Además, Rodrigo es un chico serio, que se esfuerza mucho para apoyar a sus padres y eso a Sebastián le hace admirarlo.

Sube a la azotea y piensa en los tendederos, quiere solucionar ese desorden. Le timbran al celular, es un estudiante, responde.

(-) Buen día.
(-) Buenos días profesor. Soy el estudiante Brian Maldonado. Le llamaba profesor porque he visto que usted está vendiendo un libro.
(-) Así es, pero no lo estoy vendiendo a los estudiantes.
(-) Pero no es para mí – Brian recuerda que el año pasado el profesor le dijo a un compañero que quería comprarle el libro que no lo vendía a los estudiantes -, es para mi papá; él leyó su blog y quiere leer su libro.
(-) Bueno, si es así; tendría su padre que comunicarse conmigo y solicitármelo.

Sebastián se incomoda, no quiere vender un libro a los estudiantes y tampoco a los padres de familia; piensa que no es correcto.

Azul, cuando te propongo algo no tengo ninguna mala
intención, solo pasar un rato contigo. Ahora ya hasta
tengo miedo de invitarte algo.