Sunday, July 21, 2019

Cuzco


Sebastián está frente a su computadora, pensando en qué decir para el discurso de fiestas patrias. Piensa que debería tener un tema optimista. Mientras se decide escucha a Mon Laferte, le gusta mucho “Amárrame”. Suena el celular, es Elena.

(S) Hola Elena – le brillan los ojos.
(E) Ten buen día Sebastián. Te llamaba para recordarte que debes tomar tu medicamento. ¿Has hecho las sesiones?
(S) Sí…
Sebastián se queda en silencio para que Elena hable más, no le importa qué es lo que diga, solo quiere escucharla. Pero todo es silencio. El celular no registró la llamada.

***** 
(C) Ay no sabes, el Felipe casi casi fue padre.
(E) ¿Cómo así?
(C) Es que a su ex no le venía su mes.
(E) ¡Qué!, pensé que te referías a que Felipe casi se decide por ser sacerdote, cosa que sería raro porque no le encuentro vocación de religioso.
(C) Ay Elenita, qué vocación de religioso va tener el Felipe, es más, no creo que tenga un solo talento el pobre.
(E) No seas mala Camucha, Felipe es una buena persona, y creo que su talento está en servir.
(C) Para lo poco.

Camucha toma lentamente su “Machu Picchu”. Elena se ha servido una “algarrobina”. Están en el restaurante del frente de la empresa, es de noche y decidieron conversar para ver qué planes se pueden hacer por feriados largos.

En realidad Elena solo encontró ese pretexto para recordar sus fugases encuentros con el Caballero Blanco. Pero de qué encuentros piensa: de sus contactos visuales, de sus cortos saludos, de pedir un permiso y dar el permiso. Ya ha pasado un año que no lo ve, pero le recuerda mucho, todavía piensa que probablemente sea pariente de Henry.

(C) Ay Elenita, no sabes hija lo que me pasó cuando hice mi viaje al Cuzco. Ojos que lo digo así endentado “Cuzzzzco”, porque así se escribe según un importante lingüista limeño – Camucha recuerda la lección de su sobrino.

(E) ¿Qué te pasó? – Elena sonríe y hace como que demuestra interés.

(C) Ay no sé si contarte Elenita, tú eres mi jefa, pero sabes que hay mucha confianza entre tú y yo, y por eso te cuento, pero es algo bochornoso – Camucha se abanica con una servilleta.
(E) No te preocupes Camuchita, no creo que me puedas escandalizar más de cuando me enteraste de la traición que le hiciste a Javier – Lo dice como que llamándole la atención, pero Camucha ni aludida.

(C) Ay sí, es que tú sabes que soy poliamorosa. Pero te cuento, es que Cuzco – con “z”- se presta para todo amiga, pucha Elenita, te cuento pues. Resulta que perdí el DNI y fui a la comisaría de “Aguas Calientes”.

(E) ¿En Machu Picchu?

(C) Sí… Mi DNI se me perdió en el tren, y llegué tarde, abre llegado eso de las once. En la comisaría había un cholo power, pero si vieras tal criatura, y mira que debes saber que soy selectiva, pero ese cholo era de lo más lindo, su rostro proyectaba luz, sus ojos miel me hicieron confundirlo con un ángel. Pero de lo tan preocupada que estaba por mi identidad, su belleza masculina no me hizo olvidar mi objetivo. Hice la denuncia, salí con mi carguito ya un poco tranquila. Y me arrepentí de no haberle sacado el número al policía Armando, así lo leí en el carguito.

(E) Pues qué bueno que no intentaste eso, quizás te hubiese metido a la carceleta por presunto delito de acoso a la autoridad.

(C) Si era lo que más me hubiese gustado, que me meta en la carceleta y pasar la noche con él. La cosa es que ya calmada me fui al hotel, uno de tres estrellas, que me costó un ojo de la cara Elenita, pero todo lo valía porque era mis vacaciones a la ciudadela inca y tú sabes que yo – aunque no se note – tengo mucho de noble inca. Dormí poco porque justo cuando estaba en medio de una de mis más cochinas fantasías siento unos sonidos raros en el techo. Recién allí doy cuenta que estaba en el último piso y que en la azotea había alguien. Salgo, hacía frío, pero tenía un calorcito de curiosidad de ver al hombre que había interrumpido mi fantasía, a lo mejor era un extranjero, y mi sorpresa fue grande – Camucha cierra y abre más los ojos -, fue muy grande. Qué crees, me encuentro al mismo policía, al mismísimo policía Armando que me había tomado la declaración jurada por pérdida de mi DNI, sentado con una botella de licor, con los pantalones abajo y con la joya de la familia en la mano en una paja loca.  

(E) ¿Y qué hiciste?

(C) Bueno, en ese momento grité su nombre, grité fuerte como resondrándolo: ¡Armando! El volteó y ver su cara de ángel me conmovió, el pobre estaba ebrio. En mi cuarto, me dio mi DNI y yo se lo agradecí grandemente.





Monday, July 8, 2019

¿Qué es el Perú?


Qué es el Perú preguntan
Según mi sentir, el Perú es fuego
En mi pecho,
En mi corazón.

¿Qué quién es peruano?
En medio de miserables
Que execran a la patria
¡¿Quién se puede llamar peruano?!

El que sufre como yo
El que se indigna contra el interesado
El que denuncia al ladrón vista como vista
El que siente como yo al Perú.

Peruano es
El que reconoce que tiene de inga y de mandinga
Que no es Caco ni Perucho
El que no trasquila o azota a otro peruano.

¿Qué es el Perú? Preguntan
Tierra de mis héroes
Todos ellos anónimos
Como mi madre, mi padre y mis buenos vecinos.

Es tierra tropical
Con espinazo de siete colores
De sin cuenta oasis en el desierto
Es el Perú.





Saturday, July 6, 2019

Feliz día profesor Sebastián Rivas


(p) Pero no puedo aceptar este regalo.
(b) ¿Por qué?
(p) Porque esta jalado.
(b) Usted no me ha jalado, soy yo quien jaló.

Sebastián mira al joven de cuarto que le extiende el presente, sonríe y lo acepta. El estudiante se retira tranquilo y Sebastián lee la carta que encontró dentro de la bolsa junto con el regalo.

“PROFESOR SEBASTIÁN RIVAS”

Bueno profesor Sebastián, me dirijo a usted porque para mí es un buen profesor; a pesar de que a usted se le critique mucho en la forma como jala a muchos estudiantes, incluido a mí, soy consciente que es porque nos lo merecemos por no hacer nuestras actividades.

Lo considero el mejor profesor de esta institución educativa, no olvidaré sus consejos que me ha dado, de realizar mis objetivos y no quedarme solo con una carrera sino de seguir con más y no conformarme porque yo sí puedo. Le prometo que haré todas mis actividades, mis rúbricas, sacaré buenas notas, me esforzaré. Espero que hoy la pase bien y acompañado de los demás profesores. Cuídese.

Sebastián reposa su cabeza en la mesa, la migraña le regresó de repente. Cierra los ojos y ve estrellas en la oscuridad que buscaba. Un grupo de chillos del primero avanzan en silencio, se paran en rededor de él y le abrazan en grupo. Feliz día del maestro.

Sunday, June 9, 2019

La Mesera


Me gusta que me sirvas
Aunque con esa sonrisa pálida
Que me hace daño
Me hace daño
A veces es bueno que me duela.

Regreso pensando en tu esbelta figura
Sirviéndome a la mesa
Con esperanza
 Que cambiará tu sonrisa
Que no solo me darás la mano.

Deseo contigo hacer el amor
Tocar el blanco de tu piel
Enredar mis dedos en las hebras oscuras
De tu hermosa cabellera
Que escondes con la boina.

Sentándonos juntos
Contándome de los tuyos
Enterándote de lo mío
Leyendo tus poemas
Escuchando mis versos para ti.

Reposando en la desnudez de tus largas piernas
Atrapada en mis flacos brazos
Probando de tus costillas blancas
Acurrada en mi pecho enjuto
Por el frío de los dos.






Saturday, May 25, 2019

El cuarto del último piso


Elizabeth mira al profesor, éste le hace la pregunta y ella sonríe. El profesor le vuelve a preguntar, ella está por matarse de risa, aguanta, ríe, se lleva la mano a la boca, está riendo, aguanta con la otra mano. El profesor la mira y se recuerda de su sobrina, no se puede molestar con ella; la manda a sentarse.


****  
El profesor pide a los jóvenes que se formen para que se trasladen al auditorio. Los primeros, Grecia, Sofía, Juan, Pablo y Elías le vuelven a saludar. El profesor mira a cada uno de sus estudiantes y piensa que está con los mejores, él les ha tratado tan igual como a sus pares de las otras secciones, pero este cuarto es el mejor, todos ellos son esforzados en los estudios y su comportamiento también es muy bueno. Lo que más admira de este grupo es el compañerismo y amistad que se prodigan todos. En cada salón siempre ha destacado un estudiante, a lo mucho ha encontrado un segundo que le sigue titubeando, pero el cuarto del último piso tiene a Grecia, Sofía, Juan, Pablo y Elías, y el resto no se queda atrás; todos expusieron, todos presentaron los trabajos y más de la mitad aprobó los exámenes.

Se trasladan en silencio, cogiendo sus libros con la postura académica que les enseñó su profesor, recordando ese conocido y viejo refrán: “la mujer del César no solo debe serlo, sino parecerlo”. Jaqueline le sonríe y le vuelve a saludar.

Ya en el auditorio, no hay necesidad de pedirles que se pongan a leer, excepto Gustavo que busca en su cartuchera, están con sus lecturas. El profesor comienza la explicación, y los jóvenes levantan la cabeza, están ansiosos por el interrogatorio.

(p) ¿Cuál era el rol de la familia en la época victoriana?
Varias manos se alzan, el profesor le da permiso con la cabeza a Grecia.
(g) Era la célula básica de la sociedad, en ella se depositaba los principios morales, los cuales se enseñaban de generación en generación.
(p) ¿Y el rol de la mujer? – vuelve a pregunta el profesor, y asienta para que Elías responda.
(e) La mujer se consideraba como si fuera una autoridad moral, pero solo hablamos de la mujer de las clases altas. Las mujeres de las clases altas estaban encargadas de administrar la casa y educar a sus hijos.
(p) Gustavo, puedes decirnos, ¿cuál era la condición del varón en esta época?
(g) Los varones – dice varones porque el profesor les ha insistido en la diferencia entre hombre y varón -, tenían mucho poder en la familia, esto porque ellos eran los dueños de todo, ellos eran los que controlaban sobre todo el dinero y por eso eran la cabeza de la casa.  
(p) La lectura del anexo 2 nos habla sobre la educación victoriana, lean el texto y completen el cuadro diferenciando las características de la educación peruana actual y la inglesa del siglo XIX.
Los jóvenes se apresuran con la actividad. El profesor se acerca a Elizabeth para apoyarla, ella tiene dificultad con la lectura. Elizabeth se pone nerviosa.
(p) ¿Qué vas entendiendo?
(e) Aquí dice – Elizabeth lee titubeando – “Inglaterra da impulso al deporte moderno hacia 1840, el movimiento parte tanto de los public schools como de las universidades, es decir, de la juventud aristocrática”.
(p) Entonces, el texto nos está hablando de un grupo social, de la educación de un grupo social, ¿cuál es ese grupo social?
(e) ¿Los ricos? – Elizabeth le mira y sonríe.
(p) Pero el texto dice cómo se llaman.
(e) Los aristócratas – lo dice como haciéndose la niña.
(p) Así es, allí podemos rescatar dos características.
(e) Que eran los aristócratas que se educaban y que en sus colegios les enseñaban deportes.
(p) Y hoy en día, en nuestro país, ¿es así?
(e) En el Perú, ahora nos enseñan a todos, no importa si somos ricos o pobres; pero usted siempre dice que la educación de los “sectores poderosos” – recuerda las palabras del docente y éste se admira – es mejor que la de los que estudian en colegios públicos.
(p) Escribe esa diferencia.
(e) ¿Cómo escribo? – Elizabeth no se atreve a escribir lo que piensa.
(p) Pues así como lo has pensado, así mismo como me lo has dicho.

El profesor mira sus zapatos y limpia el barro salpicado en sus zapatos con una servilleta. Se para y ve en la mesita de la computadora una retorta, lo han comprado los jóvenes del cuarto del último piso.

Sunday, May 19, 2019

Piscina


Entra a la piscina y siente frío, mete su cabeza al agua para acostumbrarse, se pregunta si mojado se verá más su escasa cabellera. Mira a Martín, está en la ducha bañándose, lleva unos shorts muy largos, le grita que se apure.

(-) Este lugar está buenazo.
(-) ¿Siempre vienes aquí?
(-) Es mi casa en estas épocas, a lo mucho viene una pareja y eso – Martín mira el cielo como esperando una bendición.
(-) ¿Qué me cuentas del San Silvestre?
(-) Lo mismo pues hermano, la Chata que viene con sus innovaciones pedagógicas. La gente no la aguanta, ahora sale con que debemos tener cotutores, y no sabes quién quería meterse como cotutor del quinto… imagínate que la Chola estaba en conversaciones con los felones de los padres del quinto.
(-) Pero, ¿por qué deben tener cotutor?
(-) La Chata que quiere hacer trabajar a todos igual, pero no pasa nada pues; yo soy un profesional, no puedo estar con un cotutor al lado y menos voy a permitir que a mi lado esté la Chola. – Martín hace un gesto despectivo con sus labios.
(-) Pero si la directora lo manda tendrás que acatar nomás.
(-) No, porque ya somos tres los profesores que no hemos permitido eso. Hasta ahora, solo la Heidi tiene cotutora, pero tú sabes que ella lo necesita, porque la pobre ya ni recuerda sus años. Figúrate que ahora viene con mini, la pobre no se resigna a que el tren ya se le pasó, cree que todavía estamos en los ochentas.
(-)  Pobre Heidi, ya debería jubilarse.
(-) ¿Tú crees que la Chata la tuvo en planilla sus veinte años?
(-) No creo, si cuando salí, solo unos cuantos estaban en planilla y Heidi creo que había alcanzado ese privilegio recientemente.  
(-) Sí pues, la Heidi está hecha un “cage” – lo dice como se pronunciaría en inglés. – Martín nada al otro extremo de la piscina y le pide a Sebastián que nade – Nada Sebastián.
(-) No puedo. No sé nadar.
(-) No jodas hombre, cómo no vas a saber nadar, vamos, ¿qué pasó con tus clases de natación?
(-) Jalé… la verdad fui un mal estudiante – Sebastián se avergüenza.
(-) Jajajajaja, no jodas, no puede ser que hayas jalado un curso de natación – grita Martín y la señora que está limpiando la piscina le sonríe. Pero algo habrás aprendido hacer.
(-) Sí, pero voy al lado que no está hondo. – Sebastián camina hacia el lado menos hondo y se tira pataleando teniendo la cabeza abajo, parece que nada, pero luego se desespera y se para, voltea y solo avanzó un par de metros.
___ _____
(-) Mamá, ¿puedes poner en tu testamento que Florcita se queda conmigo?
(-) ¿Cómo así?, ¿cómo voy a testar algo así?.., ¿se puede? – Nella se preocupa.
(-) No mamá, pero quizás si tú en tu testamento pones así como que Florcita tendrá un cuarto si es que se queda con tu hijo, a su cuidado, claro con un pago mensual cómodo por mi parte, porque sabes mamá que como profesor no gano mucho y no podré pagarle mucho, pero tampoco pienso hacerla trabajar tiempo completo, solo para que limpie mi piso y me cuide, porque de mi ropa y mi comida me encargo yo. Quizás por consideración a ti, ella se sienta comprometida y no me abandone mamá.
(-) Tendría que hablar con ella, además es muy joven y tiene planes de estudio. Tendrás que buscar otra chica. – Nella piensa. Quizás puedas contratar a su  hermana, su hermana ya terminará el colegio para eso, ella puede ayudarte; además le he dicho que me gustaría que se quede con Norma, que me la cuide a mi hija.
(-) Ay mami, si Norma ya está vieja; ella solita se puede cuidar. Yo soy el menor, tú tienes que velar por mí; qué voy hacer cuando no estés, has conversado con mi padre sobre la herencia.
(-) Sí ya le dije, tú sabes que el tercer piso es tuyo, nadie de lo quita. Hablé con tu padre, figúrate que quería solo darte un cuarto; pero tú eres nuestro único hijo y no te puedo dejar en abandono.
(-) ¿Y aceptó? – Sebastián se hace el preocupado.
(-) Después de un llanto, me aceptó. Es que tu padre piensa que no te lo mereces porque te fuiste de la casa, por eso debes volver Sebastián, tu papá está resentido por eso.
(-) ¿Te has dado cuenta que estoy flaco? – Sebastián cambia de conversación, se para, oculta la panza y se da una vuelta para que le aprecie Nella.
(-) ¿Estás comiendo?

Nella comienza con su sermón sobre la alimentación, y Sebastián le cuenta que está siguiendo una dieta sana, de abundantes vegetales, y cero grasas. Se despide de su madre, ella le insiste en que se lleve algunas frutas de su mesa, él coge unos duraznos y se va.



Wednesday, March 20, 2019

Que en paz descanse


Ahora que no hay objeto
Que no hay nada que altere mi visión
¿Por qué ahora vuelvo a ver
Lo que antes cuando les tenía?

¿Por qué siento lo mismo que sentía
Cuando sus ausencias eran mi pesar?
¿Por qué no puedo escribir con claridad?
¿Por qué estoy inundado de una subjetividad sufriente?

Este estado de sensibilidad
Me hace insoportable una rosa
Porque ella tendrá muchas espinas
Muchas que matarán las ganas de mirar su belleza.

Este estado absorto de nada
No me hace amigo de los otros
No me permite aprovechar
De la sonrisa de los demás.

No hay consuelo
No hay calma del dolor
Para quien no se le puede decir
Que en paz descanse.