Tuesday, September 19, 2017

Sebastián Rivas

Ingresan. Ella detrás de él. Sebastián los mira y sonríe. No hacen bonita pareja, ella tiene para más. Sebastián escribe. Pronto entrará el doctor y hará callar a todos, solo ingresará y todo tendrá ese aire académico que ahora dista mucho de lo que aquí se llama universidad.


Gustavo conversa con una fémina – así llama a todas en general -, escucha la música y decide entrar al salón para ver a la gente. Se le acerca a Sebastián para saludarle. Como siempre, mi amigo está callado, desde que lo conozco es así; piensa.

¿Qué tanto piensas Cholito? Nada, todo está bien… ¿ya vendrá el profesor? Sí, él no tarda. La gente está muy alegre. No sé qué les ha pasado, pero ya ahora se callan, ¿por qué te sonríes? Nada, solo he recordado una cosa graciosa. Alguna diablura seguro. Nada - Sebastián recuerda a Alejandra -, solo que ella me recuerda a Ale.

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Es que me has defraudado, no pensé que tú harías tal cosa, que azuzaras para que se agreda a un compañero tuyo. Yo solo estaba jugando – Claudio tiene la cabeza derecha, pero mira al suelo. Te he tenido en gran estima y ahora te veo y no te reconozco; ¿intentas justificarte?, algo que solo podía esperar de otros. Perdón – parece que su voz sale de la nada, a Claudio no se le mueve ni un pelo. El lunes vendrá tu apoderado y espero que no intente justificarte, espero que le confieses a tu padre lo que has hecho, ahora retírate - Claudio coge su control y sale sin despedirse.

Claudio baja las escaleras pensando en qué le dirá a su padre. ¿Pero de qué padre habla el profesor Rivas?, yo no tengo padre. Tengo un maldito padrastro, un maldito borracho que golpea a mi madre y también me golpea. Quisiera arrancar la hoja del control, pero no es de hacer eso.

Este año conoció al profesor Rivas y todo lo que le decían de ese maestro era cierto. Está loco. Gritará de la nada, se parará de pronto y mirará a cualquiera para hacerle una pregunta como ¿de qué estoy hablando? En el momento menos pensado, maldecirá a la especie humana, la llamará animal, bestia, basuralicio. El profesor Rivas les propondrá viajes a parajes de muerte: el Sahara, el Colca de Ciro, el Pasamayo… eso sí, él no irá… pero si se saldrá con él, porque ha salido con los otros grados y saldrá con el grupo de Claudio.

Recuerda la primera vez que conversó con él, parecía tan grande, pero en realidad no lo es, hay estudiantes de mayor estatura que él.

¿Cuál es tu nombre? – Claudio se paró en seco y sintió que el profesor lo inspeccionaba de pie a cabeza, se pone nervioso, él siempre ha sido el mejor y quiere que el profesor Rivas lo vea así, responde claro. Claudio. ¿Eres de primero? Sí profesor Rivas – el profesor se siente alagado porque el jovencito le reconoce. ¿Y es usted inteligente? – el profesor le pregunta como preocupado. Sí profesor. Qué bueno, el próximo año será mi estudiante.

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Ale se fue con Víctor. Sebastián se quedó solo. 




Saturday, August 26, 2017

POLIAMOROSA

La maestra se pone de pie y no aguanta el llanto, llora, llora de impotencia; solo defiende su derecho, pero el sistema ha hecho que la vean como una violentista, una incompetente, una pobre ignorante que se viene de lejos para defender la ignorancia; ella siente en la picadura de la cara, el desprecio del presidente, la indolencia de la ministra, la agresión de la prensa, la furia de los padres, y le duele saber que su causa es justa y que ella y sus colegas están solos.

La maestra llora, porque no es mala profesora, hizo sus sesiones y carpetas, citó a sus padres, comprendió a sus estudiantes, les apoyó con la escritura, les cogió de la mano para que ellos hagan sus primeros trazos, y recomendó a los padres las lecturas. Llora, porque siempre fue a las capacitaciones y leyó los manuales así como participó en las escuelas de padres fuera de sus horas de trabajo y otras tantas tareas extras; siempre hizo más porque le gusta enseñar, le gusta la educación. Le duele la garganta, alguien le dice que se tire, pero ella no quiere, no le duele más la garganta ni la cara que los sentimientos, está de pie llorando porque su hija le llama todas las noches preguntándole cuándo volverá.

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Me he dado cuenta que lo amo, es que lo veo así tan gordito, blanquito y tan pero tanto tontito y me hago agüita. Pero cómo dices Camucha, si tú tienes pareja. Ay, pero tú sabes que yo soy poliamorosa.

Puchi toma de un tirón su bebida negando lo que ve. Camucha besa de buenas a primeras a Jason, éste lo aleja, pero no puede safarse del todo de su embriagado amigo/a.

¿Nos vamos? – Puchi pregunta. Ay no seas aguafiestas, hasta ya pareces mi jefa. Pero Camucha, creo que se te ha subido el alcohol en la cabeza. Así es Camucha, además ya es tarde – Jason apoya a Puchi -, vámonos que mañana hay que trabajar. Pero qué envidia que tengo a los maestros que siguen en huelga, mientras una aquí se tiene que privar de las lindas amistades y el buen libar – Camucha abraza a Jason y le da un beso, éste le sujeta y le arrastra para salir del bar.

Son las nueve, notan el contraste porque ingresaron a las cinco, la monumental plaza aún no estaba llena, pero ahora todos los maestros están reunidos. Camucha se para, mira el monumento de José de San Martín y cree que éste está pensando mal de esos maestritos cobrizos que gritan con el puño arriba.

Es que tú no sabes amiga, el ex de Elenita está allá, en esa turba de incapaces que le temen a las evaluaciones, pero bien que a sus alumnos los amenazan con los exámenes. No digas eso Camucha, tú no sabes qué es lo que está pasando con ellos, mi amiga que es maestra me ha dicho que ellos son evaluados muchas veces, para ingresar, para ascender, tienen evaluaciones anuales por los directores, en realidad yo creo que es un abuso lo que el gobierno está haciendo con ellos. Tienes razón – apoya Jason -, mi madre es maestra jubilada, y me dice que ahora a los maestros los están evaluando como nunca, que es un abuso lo que hacen con ellos. Ay por dios, pero es que ustedes no han estado en un colegio estatal, no han tenido esa desgracia, yo – Camucha se señala así misma -, yo sí lo sé, yo lo sufrí, tenía un profesor de historia que me paraba gritando; el tipo ese, a pesar de que no era muy viejo, se la pasaba renegando con todos nosotros; quería que leyéramos unos libros antiguos para saber del pasado, como si eso a mí me iba a servir – Camucha mete su dedo en la boca y hace como que tuviera una gran incógnita -; ven el monumento de José de San Martín. ¿Qué tiene? – Puchi pregunta. Que mi profesor de Historia nos mandó hacer un trabajo sobre la biografía del libertador y nos pidió tomarnos fotos con el monumento, que por cierto es obra de un artista valenciano, cómo es que se llama, ah así, se llama Marino Benllure. ¿Tu profesor? – pregunta Jason. No, el artista valenciano; esta plaza tiene su historia, es obra mandada hacer con exclusividad para celebrar los 100 años de independencia; claro la independencia más absurda, la que nos regalaron los argentinos y consolidaron los venezolanos; mi profesor siempre decía eso, creo que lo hacía como para bajarnos la moral, así como que nosotros no logramos nada, ni siquiera eso. Pero por qué decía eso, ¿acaso San Martín no es peruano? – a Jason le viene la gran duda. No te digo, se me hace agüita con este tontito – Camucha abre los ojos y mira al cielo -, San Martín es argentino, me imagino lo guapo que habrá sido, un amor, como todo argentino. Pero Camucha, tú que eres rarísima, tú profesor fue muy bueno, sabes la historia – Puchi mira que una maestra que llora mientras habla por el celular.

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¿Estás bien mamá? Sí, solo tengo resfriado. Cuidadito mami, no te vayas a enfermar – la niña le aconseja. No hijita, yo estoy bien, acá en Lima la gente es buena, nos trae comida y agua. Pero sigues en la plaza, por qué no te vas a dormir en una casa. Tengo que estar con mis colegas. ¿La ministra les hizo caso? No, a esa indolente no le importa. Ya regrésate mami, son muchos días, ya no les van hacer caso. No hijita, nosotros vamos a regresar bien, ya hemos logrado que nos suban el sueldo, pero también tenemos que lograr que nos reconozcan la estabilidad laboral. 





Thursday, August 24, 2017

Te esperé en el mismo lugar

No es fácil
Esperarte
En el mismo lugar
Y arrepentirme

Pasar por tu casa
Y al verte
Elegir otro camino
No ha sido fácil

Y recordar tu poema
Que creaste
Que dejaste
Que borraste.

Cien cosas a la par
De una primera vez
De exponer bondades
Que no tuviste conmigo

Confesaste
Miedos para enfrentar
Con el valor
Que dura tanto como la vida

El correr de los años
El fin de los padres
El abandono de los hijos
La llegada de la muerte

Tu mente y la mía
En una escena
Por el cambio de mi corazón
Por tu inocente amor.









Saturday, August 12, 2017

¿Y cómo está la ministra?


¡¿Y cómo están los maestros?!
Así, así, así así así.

¡¿Y cómo están los maestros?!
Así, así, así así así.

¡¿Y cómo están los maestros?!
Así, así, así así así.

¡¿Y cómo está la ministra?!

Sorda, ciega y muda
Que no escucha a los maestros
Que no somos uno ni dos
Somos todos los que reclamamos.

Que no ve la multitud
Solo una hoja que diga
Formal, oficial, legalidad
Pero no le importa la legitimidad.

Muda que no habla
Que NO pregunta
Quién dijo tal
Quién hizo tal
Dónde está.

¡¿Y cómo está la ministra?!
Sin pena ni gloria
Porque no aprendió
Porque maestra no es.





Friday, August 4, 2017

Ballena Azul

7: 34 Suena el celular y Sebastián la apaga pensando que es su despertador.

7: 56 Henry insiste. Sebastián vuelve apagar el celular, el despertador es insistente.

8: 01 No puede ser nuevamente el despertador, es alguien; igual no le importa, Sebastián coge el celular y lo mete debajo de la almohada para escucharlo menos. 

Esta la hice pa' él. Cuando la escuche, quiero estar ahí para ver.Cuando se entere y sepa que…  Henry está tirado en el suelo de la azotea, hay mucha basura a su alrededor y con él está la Mosca. Carajo, ya amaneció mierda – Henry patea a su amigo -, por qué mierda no te levantas, te pareces a Sebastián de dormilón; pero él se lo merece, porque él trabaja, en cambio tú, tú ni mierda haces – le sigue pateando a la Mosca -, mierda, estás cagado – reconoce que el hedor viene del infeliz. 

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Alejandra se cuestiona, él nos ha dicho que esto es una clase de recuperación y nos está hablando de Antropología. 

La Antropología es una ciencia social que nos permite conocer al hombre en tanto ser biológico y en tanto ser cultural creador de productos e ideas. ¿Y a mí qué me importa?, ¿será que está loco? – Alejandra sonríe al docente. Hoy reflexionaremos de porqué el hombre es un animal. Alejandra observa al morenito del salón y dice para sus adentros, se está refiriendo a él. Stephano le mira y le saca la lengua, ella se asusta; está vivo, ironiza para sus adentros. El hombre pertenece al reino animalia. Al subreino de los Metazoo, al filum de los Cordados al subfilum de los vertebrados, ¡usted! – el profesor Rivas señala con el índice a Alejandra - ¿sabe por qué el hombre pertenece al sub filum de los vertebrados? Ni idea – lo dice con una gracia. Cristian se apura en alzar la mano para responder, pero el docente no le da la oportunidad. Es muy sencillo, pertenece al sub filum de los vertebrados porque tiene vertebras… Continúa con su clase. 

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¿Sabes que soy una ballena azul con súper poderes mutantes? Pues más bien te veo como un renacuajo. Calla fumón de mierda, yo soy una ballena azul, soy un gran mamífero y tengo poderes mutantes. Ya… ¿y qué puedes hacer con tus súper poderes? Puedo hacer que llueva. ¿Cómo Tormenta? Sí. Mierda ya quiero ver que hagas esa putada. Por supuesto, ahora mismo, voy a sacar mi vara de poder, porque soy un mutante pertrechado, y haré que llueva, pero que el agua sea dorada. Carajo, ya quiero ver, hazlo.

La Mosca cierra los ojos, alza los brazos – parece que clama a un dios -  y abre su boca para recibir un poco de lluvia; tiene sed.  Henry baja su bragueta y orina encima de su amigo. El infeliz cree que es lluvia dorada, y se alegra que sea tibia porque está haciendo frío. 

Está claro que tú, mereces alguien mejor, no sé en qué falle, pero no hay nadie otro como yo…




Thursday, July 27, 2017

Elena, el joven y el anciano

Me rehúso,

Suena, la historia romántica de un reguetonero. El Caballero Blanco trata de identificar de dónde viene. Qué tontería, cómo es posible que en una biblioteca se escuche música, quién es el antropoide que escucha música aquí, para colmo esa tontería de reguetón. Se da cuenta de su soledad, está en el medio de la sala de lectura y no hay nadie, la música viene de afuera, de un grupo de jóvenes, tan jóvenes como él. Ella voltea, allí está, es ella nuevamente.

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Nos vamos a las seis y media – amenaza Sebastián. Pero tu amigo se levanta tarde – se preocupa Cristel. ¿Quién te dijo eso? – sonríe Sebastián. Me lo dijo Estrellita, ella dice que Keni es un dormilón. Jajajaja… ¿tú le has dicho eso Estrellita? Tú me lo dijiste una vez – responde pícara la flaquita. Tío, ¿pero no será muy temprano? – pregunta Diego. Viajaremos por lo menos dos horas, así que es mejor salir temprano para poder hacer el recorrido completo. ¿Dónde está Lachay, tío? Al norte, pasando Huaral.

Nella sirve el almuerzo para todos, se alegra contemplando a sus nietos y a su hijo.

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Ella no es Elena. Esta jovencita debe ser de la edad del Caballero Blanco, aunque Elena no parece ser mucho mayor, por sus ademanes se le nota madura. Él no sabe que Elena le lleva 15 años, no se nota, Elena es hermosa y tiene la maldición de no envejecer.

Cierra el libro, lo coloca en su mochila y sale lentamente para poder ver a la hermosa señorita de piel canela. Pero sus ademanes la delatan, no es la mujer que vio en el restaurante, la forma torpe en que se para, lo escandalosa que ríe, claro que no es, aunque se parecen, se descubre al acercársele que no es la mística mujer.

Cruza al grupo de pigmeos oscuros, y se cuestiona porqué está tan preocupado en volver a ver a esa mujer. ¿Me sonrió?, ¿o fue un tic nervioso? Ella sabía que le estaba mirando y por eso me sonrió, pero cómo hacer para volver a verla, quizás coincida en el mismo restaurante, eso  haré, iré a almorzar allí hasta encontrarla otra vez y me le acercaré.

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Hola Elena. ¿Cómo estás Sebastián? – Elena sonríe como la primera vez. Bien, aunque con un dolor de espalda, que me está preocupando porque justo fue con un dolor de espalda con que nos enteramos del cáncer de mi madre. No te preocupes, tú vivirás cien años. Y eso me preocupa, cuando tenga cien ya no parecerás mi hija, dirán que ando con mi nieta.

Elena le besa la frente, a él le cae una lágrima. El mozo se acerca y  le da la carta.

Por favor un cappuccino – mira que cuesta quince soles y se dice para sus adentros que no importa, ya para qué ahorrar a esta edad, al menos que piense que llegará a los cien. ¿Algo más señor? Para la dama, una manzanilla. ¿Cómo dijo señor? – el mozo se contraria. Sí, me trae también una manzanilla. Muy bien señor.

Te ves hermoso, pareces un oso a quien da ganas de apapachar – Elena sonríe como la primera vez. No sonrías así, así enamoras. No, ya no puedo enamorar. Elena, pronto cumpliré setenta años. ¿Y recuerdas que habías muerto a los treinta y cinco? Sí, lo recuerdo, y no entiendo quién es el que está vivo, ¿tú o yo?

Entra el Caballero Blanco, y ve a un anciano que parece un maestro de universidad. Tiene dos tazas, su compañía debe estar en el servicio, piensa. Se sienta en la mesa de al lado, y se sorprende al escuchar que el anciano está conversando con una mujer que no se ve. 




Thursday, July 6, 2017

Natus Vincere en el Apu Cristóbal

El profesor Rivas asciende con sus estudiantes, antes quería subir acompañado de ella, ahora le remplazan diecisiete chiquillos desinteresados. En ese cerro de historia y religión, de cultura y basura, de una muestra más de la cruz de la conquista; allá va, a recordar una historia personal fallida.

Alicia mira al profesor, él mueve las cejas, ella esquiva su mirada. Es un profesor complicado, pero nos trajo aquí, y no está nada mal. ¿Falta mucho?, tanta cruz… - Soraya es interrumpida por un empujón de Derek, ella corre para hacerle pagar su insolencia, y Alicia aprovecha para gritar eufórica. ¡Maldito!, por qué  no te metes con una de tu tamaño – no se sabe si lo dice porque Soraya es la más pequeña del grupo o porque Derek es el más alto.

Derek ríe, y se notan sus dientes blancos, corre, corre, corre como Forrest Gump, saca la lengua y ríe porque la pobre Soraya no le alcanzará, pero luego piensa que sería mejor que le alcance, la pobre merece vengarse; para en seco y Soraya le ametralla con unos golpecitos de puño que hacen que Derek ría más.

A ver jóvenes, vamos a parar aquí – el profesor Rivas quiere hacer un comentario -, allá pueden ver el Presbítero Maestro, un cementerio museo, que tiene el plano de una acrópolis – los jóvenes no saben que es una acrópolis. ¿Y se puede todavía enterrarse allí? – pregunta Ariana. Entiendo que sí, aunque no muchos se animan. ¿Y se puede ir de noche? – Derek salta apoyándose en los hombros de Bryan. Sí, pero esos tours son en fechas específicas y es muy caro. ¿Por qué no vamos profesor? – Bryan se emociona. No creo que podamos ir, sus padres no estarían de acuerdo; avancemos.

El profesor Rivas mira a sus estudiantes. Rocío se toma una foto en cada cruz que va encontrando, la misma posición, con la v de vengadora, con una sonrisa de selfie. Derek y Bryan se adelantan, corren, ríen, molestan a Soraya, son felices. Andy camina solo, aprovecha en pensar, en pensar como parece – para el profesor Rivas – que no lo hace, pero Andy piensa, es oportuno, no vino Israel, su fiel amigo como un perro. Alicia conversa con Sofía sobre la camiseta del salón. Tomás y Carlos están contentos, a pesar que ellos no son del aula del profesor Rivas, él les invitó. Las chicas saludan a los turistas que suben con el mirabus gritando, hello, good morning; pero no se dan cuenta que esos son turistas peruanos.