Tuesday, May 23, 2017

Alejandra en Versalles

Cuando una noble llegaba a Versalles se convertía en un objeto decorativo más del barroco francés, en una criatura graciosa que hace eco de la conversación de los monarcas. Cuando se llegaba al palacio, se despersonalizaba al punto de placerse con limpiar el recto a los Luises. Es así como Alejandra llegó a la vida de Versalles, solo para gozarse de la trivialidad de decirse, estoy en Versalles, estoy con un príncipe – el más sucio de todos, pero en fin, es príncipe y eso es lo que vale.

El Márquez de la Rivera, le dio todo cuanto tuvo a la joven caprichosa; le ofreció su casa, sus sirvientes, sus libros, su sabiduría… pero ella lo despreció todo por pasear por los impuros salones de Versalles, para ser parte de los festines, exponer su piel rozándola con la de otros tan nobles – o mal estará decir nobles -, sus flujos y espuria.

Y ahora Alejandra se acuesta con el sifilítico Giovanni. A kilómetros, el anciano Márquez de la Rivera la piensa, la sueña, suda por el susto de verla envolvente en tremenda lastimocidad. Ella se cree feliz y potente. El Márquez la encuentra humillada al lado de una bestia. 

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Está bien que te tomes tu tiempo, lo que es yo, también me tomaré mi tiempo para trabajar y estudiar. 



Sunday, May 21, 2017

Aprendiendo a enamorarse

Tengo días pensando en ti, uno de esos días es este, completamente en ti.

Sebastián abraza a la conejita de Estrellita y la siente tan tierna como su sobrina, tan tierna como la pequeña Cristel, tan tierna como los gestos de Alejandra. Le mira fijamente a sus ojos, son rojos y temerosos, no son como los de Alejandra, esos ojos que miran sin enfoque, porque Ale difícilmente centra su mirada a alguien si es que no quiere aparentar. Estos ojos de la pequeña coneja que contrasta con los negros ojos de Alejandra son un ejemplo de cómo ella – Alejandra – está presente incluso en algo que no tiene la más mínima relación, sinonimia, referencia, de forma o fondo, es la absurdidad de comparar todo con Alejandra.

Estrellita está parada pensativa por lo que le dijo su tío sobre Maluma, Sebastián voltea para reparar en la postura reflexiva de la morenita que tiene los ojos mirando el piso.

¿Qué pasa? – Sebastián pregunta. ¿Por qué hay hombres que se enamoran de varias mujeres? No se enamoran, es falso que alguien se pueda enamorar de varias personas, solo te puedes enamorar de una persona, si te estás con dos – o cuatro como dice “Maluma” – eso no es amor. Pero mamá – se refiere a Nella – me enseñó su foto donde estaba con papá cuando eran jóvenes y me contó que en esa época papá estaba enamorado de otra. Papá no estaba enamorado en esa ocasión, solo estaba aprendiendo a enamorarse, y cuando uno comienza aprender, se equivoca, se equivoca, hasta que aprende. Yo creo que estoy aprendiendo a enamorarme, pienso mucho en Lanzarote, pero sé que me he equivocado porque él está enamorado de otra chica. Solo sabrás que estás enamorada cuando seas lo suficientemente madura para eso, ahora eres muy joven, debes centrarte en otras cosas más importantes para tu edad, como los estudios, pensar en una profesión, en tus hobbies, los amigos, adquirir buenos hábitos, también es importante tener a alguien especial, pero poco a poco y con cuidado.

Cristel juega con las conejitas, le enseña al Chavo. No Chavito, no… esto no es comida ya… ella se llama Flatulencia Rabbit, es tu amiguita. El Chavo la mira contrariado, saca la lengua y lame a la conejita, de pronto suena la gracia de la conejita y Sebastián y las niñas ríen, el Chavo se avergüenza. 




Saturday, May 20, 2017

Conejera

Va directo a la conejera, se encuentra con los niños, la pequeña Cristel le entera los nombres de las nuevas mascotas.

Ella es mía, se llama Flatulencia Rabbit, la mediana es de Estrellita y se llama Mordiscona rabbit y el que tiene manchas se llama Manchada Rabbit. ¿Y quién les ha puesto esos nombre? Estrellita.

Sebastián ve a la simpática morenita que siempre está presta a sus indicaciones, justo tiene su termo, ella calentó el agua para que el tío se lo lleve.

¿Y por qué le has puestos esos nombre Estrellita? No sé, se me ocurrieron… ¿Y esa música?, ¿quién ha puesto esa música? Es Maluma tío. Sí, sé que es Maluma, ¿quién está escuchando esa tan horrible música? Nosotras, a nosotras nos gusta Maluma. Pero Maluma es un violentador verbal de las mujeres. No, Maluma canta bonito tío – responde Cristel. Por dios – Sebastián se pregunta para sus adentros cómo es que se acostumbró a decir “por dios” -, por dios, no pueden estar escuchando eso, yo paro criticando a mis estudiantes porque escuchan reggetón y ustedes bien aquí escuchando esa perniciosa canción.

Estrellita apaga la radio y piensa que su tío tiene razón, porque Maluma canta que tiene “Cuatro Babys” y que se puede ser “Felices los cuatro”; pero las pegajosas músicas retumban en su conciencia y se siente mal, ¿acaso será una chica mala por escuchar a Maluma?, saca el usb y lo guarda en las cosas que ya no usa.

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Sebastián no puede dormir, piensa en Alejandra; ya ni llama. Siente frío, piensa que el invierno es la peor época del año y que peor es que coincida con la desaparición de Alejandra.

Pisa frío – no lleva medias y tampoco se pone las sandalias -, el frío le hará despertar y darse cuenta que eso del amor es una tontería, una fantasía propia de adolescentes, que ese afán por estar pensando en alguien a quién ni le interesas y que aun interesándole es inútil por cuanto nada se podrá lograr tan solo con pensarlo.

Toma agua fría, se agarra la cabeza, busca su celular y mira las fotografías en que están juntos; en las que están sentados viendo una película, Alejandra tiene una postura ingenua comiendo su canchita; en las que están en el museo, los dos son muy felices esos estáticos días pasados; las que se tomaron en su cuarto…


Esta la hice para ti, quisiera verte cuando lo leas, todo es por ti. 


Wednesday, April 26, 2017

Contaminación sonora

El señor de atrás trata de escuchar su llamada de negocios, una señora que tiene su bebé en brazos dándole de lactar mira molesta al saxofonista brasileño que se paró cerca de ella y grita su discurso.

Señores – dice señores, pero suena como no puedo escribirlo – espero que les guste la esta canción, yo viene de Brazil, yo viene hace poco, pero ya estoy falando el espanhol. Cuando yo vine, no sei nada espanhol, pero ya estoy falando el espanhol. No tengo ni un ano aquí en Perú, y ya estoy falando espanhol – lo dice con ganas de que le aplaudan. 

El brasileño, comienza a tocar su saxofón, lo hace fatal, para Sebastián eso es contaminación; pero para los otros pasajeros, es música angelical. Solo porque quien lo toca es un extranjero que habla el español totalmente mal; no se le juzga por ser extranjero, pero no entiendo por qué somos así de generosos a pesar que viene hacer basura de mierda; es que los peruanos seremos así de idiotas, no solo se resigna a vivir con la basura, sino que también se obliga a lidiar con la contaminación sonora tan solo por no serle fastidioso al visitante del vecino más grande del mundo – piensa Sebastián para sus adentros. 

El brasileño hace una pausa y les habla como si fuera una súper estrella en un gran concierto, motivando con sus compinches – unos peruanos que le guardan – para que aplaudan los pasajeros. 

La señora que tiene a su hijo en brazos ya se olvidó de su pequeño, el señor de negocios, canceló su llamada y ahora escucha como si tuviera mucha sensibilidad a la música aplaudiendo la contaminación sonora. Sebastián quisiera protestar, pero se reprime, igual es uno más de esta sociedad hipócrita, que es capaz de aguantar vivir con la basura para no liarse con nadie, solo que se lía con él mismo. 





Friday, April 21, 2017

Trámite 2

Llega a la entrada de La Cantuta, sube a una moto, el señor le explica que solo le podrá llevar hasta el puente y que de allí deberá cruzar a pies, para luego tomar otra moto.

¿Y cuánto me costará? Aquí le cobramos cincuenta céntimos nomás joven, allá le cobrarán ochenta, pero ya para mañana cobrarán cincuenta, no podemos perjudicar la economía de los estudiantes. ¿Y entonces por qué hoy no cobrar cincuenta? Es que así hemos quedado en nuestra reunión.

Baja, ensucia sus zapatos al cruzar el puente, sube en la otra moto.

Corre, ingresa a registro y felizmente solo hay un joven en la cola; en menos de diez minutos – súper, la gente está trabajando, ironía.

Señorita – en realidad es una señora que fácil y está a punto de jubilarse – vengo por mi tarjeta informativa. A ver joven, déjeme ver… a ver… joven aquí no sale su nombre. ¿Qué quiere decir eso? Que tiene que volver de aquí a diez días, ahora pondré su nombre en la lista y de aquí a diez días estará lista su tarjeta. Pero cómo es posible, vengo desde muy lejos y ya han pasado más de veinte días de que ustedes están supuestamente revisando ese expediente y me dice que debo ahora esperar otros diez días más. Tenemos muchos expedientes que revisar, usted no es el único. Pero entonces me hubiesen dicho que vuelva dentro de un mes. Mire joven, si usted quiere reclamar, hable con el señor Nick, él le puede dar razones, quizás y puede hacerle su tarjeta para hoy si tanto le apura. ¿Dónde lo encuentro? En el segundo piso es su oficina.

Sube las escaleras, reconoce al señor Nick, tres administrados también le están pidiendo que agilice los trámites. La secretaria del señor Nick, una mujer de gestos antipáticos, se le acerca para decirle que se le acabaron los papeles, que no puede avanzar, que no se comprometa con más expedientes porque ella tiene mucho trabajo y que no podrá hacerlo. El señor Nick parece que no tiene ninguna autoridad frente a su secretaria, quien le contesta mal cuando él le da una solución para los papeles y le pide que apresure su trabajo.

¿Dígame usted? Señor Nick, vengo por mi tarjeta informativa, ya son más de veinte días atrás que lo solicité y hoy que me acerco a ventanilla me dicen que no está. Hemos tenido un problema con el trabajo, hubo unas huelgas y luego lo del huaico, no tiene retrasados, pero le prometo que estará para mañana, déjeme ver su nombre. Soy Sebastián Rivas. Pero aquí hay un error en su segundo apellido. Sí, pero eso ya lo tramité hace dos años. ¿Lo hizo para su segunda especialidad? Cómo así, acaso no es suficiente que haga la rectificación una sola vez. No joven, tiene que rectificarlo también para esta especialidad. Pero eso me demorará mucho, ¿y por qué no me lo dijeron antes? Eso es responsabilidad suya. ¿Y ahora cómo hago? En trámite documentario, allí le darán la referencia, pero ya está todo cerrado. Bueno, un momento – Nick llama a una colega y le pide los requisitos.
  • Fut solicitando rectificación de nombre.
  • DNI (copia)
  • Partida de nacimiento (copia)
  • Constancia de ingreso (original)
  • Resolución de ingreso. 
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¿Y por qué se molestó? Porque él es así, siempre para renegando y cuando se molesta no escucha a nadie. Sí, pero algo tuvieron que hacerle. Nada, solo que David le llamó por su nombre y lo identificó y por eso se la cobró con todos. Bueno, ya se le pasará – Rebeca conversa con su estudiante -, tranquilo. Es que ahora no quiere aceptarme la tarea extra con que me apoyaría, voy a jalar. Si él te lo mandó te lo aceptará, solo recuérdale que así acordaron; Sebastián no es malo, estará enojado pero cumple lo que promete.

Luis mira al profesor Rivas pasar, está amargo.





Tuesday, April 18, 2017

Tramite 1

Se levanta temprano, no es un día de prácticas, pero tendrá que ir hacer trámites a Chosica, a su alma mater – que le trata como madrastra -, La Cantuta. No tiene más que veinte soles, piensa que quizás le pidan hacer algún pago extra y no podría avanzar con su trámite; decide ir a visitar a Nella y pedirle prestado. Se apresura en tomar la ducha y vestirse, se pone jeans y polo, en la tarde volverá para cambiarse por algo formal y así poder ir a dictar, hoy le toda las tres últimas horas, con su tutoría.

Entra a su casa, la puerta está abierta, seguro que su padre salió a comprar el pan y la dejó junto nomás. Saluda a su madre y le pide cien soles, que pronto los devolverá, ya falta poco para que le paguen, igual volverá a pedir prestado porque con lo que le pagan – sueldo mísero de profesor – no le alcanzará para el mes, al menos no para este mes que debe cancelar la segunda  y última cuota de la universidad – solo se ha matriculado en dos cursos. Nella, nota lo estresado de su hijo, ni siquiera hace caso al detalle para lo que gastará Sebastián, saca de su “secretera” – una cajita de música betoviana -, le entrega y le pide que se cuide y si llega temprano que pase para almorzar.


Sebastián toma- en un carrito ambulante - una quinua con leche – le preocupa que la leche le haga daño – y un pan con palta. Camina hasta Pte. Nuevo para tomar un mini band. El trayecto pasa por Ramiro Prialé y luego la Carretera Central. Piensa que con suerte viajará una hora, pero se equivoca, el viaje duró dos horas, Ramiro Prialé estaba congestionado. Llama a su amiga que trabaja en trámite documentario y le pregunta hasta qué hora atenderán, ella le dice que a las doce y treinta todos – mejor que suizos, para eso sí – dejarán de atender. 

Sunday, April 9, 2017

Un ángel llamado Víctor

Sebastián sale de la ducha – su vida transcurre más tiempo en la ducha que junto a Alejandra. Se seca con minuciosidad el cabello, piensa que cuando su cabello está seco se nota menos su calvicie. Se pone unos jeans clásicos y un polo amarillo – que no le gusta a Alejandra porque le hace ver más viejo.

Va a Plaza Vea, sube al Deli Vea, se sirve una causa rellena y una botella de chicha. Se pone a mirar a la gente cruzando la pista, el semáforo no funciona – no funciona como casi nada en Lima. Sonríe, sonríe pensando en el discurso que haría Alejandra por el desastre que parece ser San Juan de Lurigancho, y piensa que le diría – para enojarla – que mejor se cambie de distrito; pero como ella es muy social, terminaría diciendo que no quiere irse, que solo critica el distrito porque le gustaría que esas cosas cambien, que igual en San Juan está su familia y amigos.

Baja, lleva la botella a medio terminar por la tapa. Una señora se fija que es el profesor que jaló a su hija el año pasado, le barre con la mirada, él no se da cuenta. Sonríe, sonríe porque ha recordado a la chiquilla que ama, la ha recordado con todas sus muecas, soñó con ella en el auto de su padre.

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Alejandra duerme, sus labios grandes parecen un bombón, Víctor acaricia su rostro, suavemente toca sus párpados, sus mejía, su cuello; no tiene un rostro griego, pero su juventud la hace ver tan hermosa, en verdad es hermosa, es tan hermosa que da ganas de solo contemplarla por horas. La deja descansar a la perezosa, él se viste.

¿Te vas cholito? No te preocupes mi amor, descansa – Alejandra ve la imponente espalda de su amante, se contraría porque no tiene alas, le abraza. No me dejes, por favor no me dejes. Ya me tengo que ir. Pensé que tendrías alas. ¿Por qué tendría que tener alas? ¿Acaso no eres un ángel? – Víctor voltea y una luz fuerte despierta a Alejandra.

Llora.

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Que bacanudo fue verte de nuevo, poder tocar tu rostro, eso fue lo mejor que me pasó en días.