Wednesday, March 9, 2016

Resentido

Tengo mucha expectativa por ti, quizás tú no lo tengas conmigo, pero yo por ti – te habrás dado cuenta – me esfuerzo. Pero me fallas, me fallas.

Entiendo que a veces suceden cosas que no puedas controlar y por eso me fallas, pero entiende que cuando me fallas, me duele, porque me doy cuenta que me estoy engañando con respecto a ti. Nada se puede hacer con este respecto, pero sí se pude ser gestual y sincero.

Siempre te espero, y antes era increíble porque venías a mi deseo. Pero ahora no es así, y ahora que menos tiempo tengo, es que menos deseas verme, aun así, siempre te espero.

Cuando es tu carga, me preocupo para yo también llevarla; cuando es tu pesar, me preocupo para que te pese menos. Yo creo por encima de tus dificultades y deficiencias y estoy contento a pesar que consumo mis últimas fuerzas.

Por el contrario, cuando son mis dificultades no te encuentro, y si estás, estás cansada, ocupada o de mal humor. Entonces se me hace un nudo en la garganta porque me fallas.

Te has dado cuenta que no me es fácil decirte adiós, que es como un apagón tu marcha; en cambio para ti, a la ligereza te despides y es así que me fallas.

Ahora, todo esto no es tu culpa, es mi culpa porque soy yo quien te tiene en gran estima y al mínimo detalle me resiento. Y algo me preocupa, me inquieta que de tanto que me fallas, me acostumbre a eso y un día ya no me resienta, y me dé igual que me falles. Será muy triste ese día, el día que ya no me importe cuando me falles y digas: cuánto ha madurado, ya no se resiente.  

Todavía te sigo amando. 

El Príncipe de Cleves. 











Sunday, March 6, 2016

El regreso de Elizabeth

No tienes por que acompañarme hasta mi casa. Claro que tengo que hacerlo.

Ambos conversan durante el viaje, Alejandra es ingenuamente divertida. Ella quiere pagar en esta ocasión, le da cinco soles al cobrador – Sebastián le permite ese gesto.

Señorita, su moneda está mal. Pero, no puede ser, me lo dio mi papá. ¡Qué! No me digas que ahora don Walter también se dedica a la falsificación de monedas. Oye qué te pasa, mi papá no hace esas cosas, quizás tu papá será el que comete delitos por eso piensas mal de los padres de otros. Jajajaja, solo es broma negrita; no se preocupe señor, aquí tiene – Sebastián paga los pasajes. Gracias Sebastián. Está bien – Sebastián se siente feliz al lado de Ale.

Bajan en paradero “Pollo”, ella se para en la esquina y se acerca para despedirse, pero él le indica que irá hasta la puerta de su casa. Ella, muy cortés no le hace ningún miramiento. Se despiden al llegar a la casa.

¿A dónde vas ahora? A mi cuarto, pero antes estaré caminando por la Chimú – Sebastián está perdido. Cualquier cosa me llamas Sebastián – Alejandra se compadece de su amigo. No te preocupes, estaré bien.

Alejandra sonríe y se voltea para entrar a su casa. Sebastián la mira, se entristece.

Sebastián camina hasta paradero “Pollo”, su celular suena.

¿Elizabeth? Soy yo cholito, no sé si podrás, pero me ayudarías bastante. ¿Qué pasó Elizabeth? Es que mi prima cumple quince años y no tengo con quién ir, pensé que quizás tú podrías acompañarme. ¿Yo?, pero ahora estoy en la calle y mal vestido. No te preocupes, tienes una hora para venir, recién son las diez,  por favorcito Sebastián. Ya está bien, voy a cambiarme e iré a tu encuentro, ¿estarás en tu cuarto? Sí, yo recién me hice el peinado, voy a cambiarme, y te esperaré. Ya, no te preocupes.
Sebastián toma el carro, baja en Pirámide del Sol, llega a su cuarto.

Rápidamente se quita el polo, los zapatos, las medias, los pantalones y la trusa. Se mete en la ducha, se ve gordo y piensa que Elizabeth lo notará. No importa, igual ahora solo son amigos.

**********   
No pensé que te tendría así. ¿Cómo así? Así tan alegre, bailando conmigo. Te he extrañado cholito – Sebastián recuerda las veces que le pedía que le llame así y ella no lo hacía- todos piensan que eres mi novio. ¿Y no se molestan por la diferencia de edad? No, no se nota – ella es mayor que Alejandra, la diferencia de edades entre Sebastián y ella no es abismal.

La quinceañera sale, Sebastián mira su reloj, está cansado.

Qué pasa Sebastián – Elizabeth le agarra de la mano. Es que estoy muy cansado. Pero no me vas a dejar aquí sola, ¿no? No, claro que no, nos vamos juntos.

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Sebastián y Elizabeth caminan hasta el Óvalo, allí toman un taxi.

Sebastián, ¿podrías ayudarme el domingo con un trabajo? Sí, pero en la mañana, porque en la tarde voy a grabar un video con mi amigo. Ya, es una cosa pequeña, solo una lectura. No te preocupes. Te has portado muy bien conmigo, qué tal si te invito el almuerzo el domingo. No, yo te voy a invitar almorzar. Pero si me vas hacer un favor, yo debería invitarte. Elizabeth, hace tiempo que no nos veíamos y ahora estoy muy solo, has llegado en un momento que necesitaba a alguien. ¿Estás bien cholito? No – Sebastián está mareado -, es lo de Elena. ¿Elena? Sí, no me ama. Pero me dijiste que ya la habías olvidado. Nunca la he dejado de amar y cada vez está más lejos de mí.

Sebastián deja a Elizabeth en la casa donde ella alquila un cuarto y él se va con el mismo taxi.

***********   
Son las ocho de la mañana. Keni llama.

Hola cholo – Sebastián hace notar con su voz que está en cama -, ¿qué fue? Oe dormilón, levántate, conseguí la cámara y un trípode – Keni suena muy feliz. Perfecto cholo, estoy bien cansado, pero ya me voy a levantar. Ya papi, voy a mi casa, cualquier cosa me pasas la voz, a las cinco vamos a la casa de la tía. Perfecto cholito.

Sebastián se levanta, se pone las sandalias y se mete a la ducha. Piensa en Alejandra, piensa que a ella no le importa nada, que él le da de todo, pero que lo único que consigue es una simple amistad, que quizás deba acabar con esa relación dañina, que sería mejor que se alejara de todo.  Se da cuenta que su depresión le está ganando, desea abrazar a Alejandra. Se enjabona y trata de pensar positivo.

Se seca, se pone medias negras de vestir, pantalones de tela, bivirí, camisa blanca, una corbata negra y zapatos negros bien lustrados. Acompañará a Nellita al cementerio a visitar al tío Lobo, es un mes de su fallecimiento.

Revisa su cuenta de Facebook, la candidata al congreso se echó para atrás, se lo comunica a Keni por el chat y sale a la casa de su madre. 





Te regalaría toditas las estrellas, solo por un beso. 


Thursday, March 3, 2016

Un mes de año bisiesto

Un mes ardiente
De año bisiesto
Que sin querer acompañarme
A mi lado estuviste.

Un terrible mes
De dudas
Que si debo y no puedo
Dejarte.

Un nudo mes
Que a mi garganta
Más que tus rechazos
El hielo no afectó.

Un descorazonado mes
De olores de rosas
Que percibo en las prendas
Que inocente dejaste.

Un mes infeliz
Que te miro
Y me enamoro
De cada imperfección tuya.

Un mes que no salimos
Que encerrado me quedé
Y no subimos a la montaña
Porque no me amas.

Un mes de sonrisas de verano
Que te burlaste de mí
Porque a tu servicio estoy
Y no te importa mi vida.

Un mes que no festejamos
Porque insignificante es para ti
Y yo no me atrevo
Por tu rechazo.








Sunday, February 28, 2016

La primera vez de Alejandra

Suena la alarma, Sebastián se levanta y pisa frío estando sentado en su cama, se coge la cabeza y se lamenta que en su pensamiento solo esté Alejandra. Se pregunta si algún momento de su vida no dejó de pensar en alguien: Elena, Elizabeth, Alejandra. Piensa que quizás sea una enfermedad mental, que no puede dejar de pensar en alguien, que nunca sucedió eso, al menos desde que tiene uso de razón siempre le acompañó a sus pensamientos, incluso estudios, la imagen y sus posibilidades de alguien.

Se va a la ducha, deja caer agua a su cuerpo y reflexiona qué tan importante es Alejandra en comparación a las otras. Y se responde, es más importante, y es más importante porque hoy la ama; ya no ama a Elena – que en definitiva es la más importante porque nunca le dejó -; ya no ama Elizabeth – a quien considera como un engaño pasajero.

Pero Alejandra solo es un tiempo de esta parte; ¿se volverá a desenamorar?, ¿podrá tener alguien tan especial nuevamente?, ¿se podrá olvidar de Alejandra?

Se enjabona y recuerda la expresión de Keni, “lávate el chocolate”; ríe.

Sale de la ducha, se mira al espejo y piensa que es feo. Se viste y sale con apuro al colegio para entregar la resolución.

Toma un público hasta la estación Pirámide del Sol, entra al metro. En el tren se pone a leer la novela “Oh Jerusalén”. Mira que gente joven y bonita suben y bajan y todas le recuerdan a Alejandra. Llega al paradero.

Camina hasta el colegio, se presenta ante la directora, ella le saluda con una sonrisa de oreja a oreja y le felicita por su nombramiento. Él sonríe y agradece.

Profesor Rivas, será un gusto trabajar con usted; por lo que hemos visto nos promete un buen desempeño. Muchas gracias directora, estoy contengo de ser parte del “Wirakocha”, estoy con muchas ganas de comenzar a trabajar y hacerlo muy bien. Eso es lo que esperamos de usted, ahora le enviaré unos documentos para que se entere de cómo es nuestro trabajo; la posesión de cargo yo lo estaré enviando a la UGEL. Muy bien directora Guzmán, ¿eso sería todo? Sí, eso sería todo por ahora, ya nos estaremos viendo el día uno de marzo, disfrute de sus vacaciones. Muchas gracias – Sebastián le da la mano. Hasta pronto, profesor Rivas.

Sebastián sale contento, quisiera timbrar a Alejandra para saber cómo está, pero piensa que quizás la incomode, así que será mejor esperar su llamada.

Keni llama.

¡Papi dónde estás! – Keni lo dice altisonante, pero aun así Sebastián no le escucha bien porque parece que en el metro no hay buena recepción. Keni, ya estoy por Pirámide del Sol, ¿vas a almorzar en tu casa o comemos juntos? Contigo Sebastián Rivas. Ya pues, cosa que de allí nomás nos vamos a la notaria. Ya. Espérame en la estación de Pirámide. Ya Sebastián. Pero ahora mismo porque estoy llegando. Allá voy.

Sebastián se pone en la bajada para Chimú y Keni le da el alcance. Sube en al auto, se saludan y ríen cómplices.

Hoy subimos tu video. Ya. ¿A dónde quieres ir? A San Isidro, pero antes vamos a comer. ¿A dónde? No sé, dime qué quieres, yo invito. No sé, lo que tú me ofrezcas está bien – Sebastián se dice para sus adentros que lo que él le ofrece a Keni nunca le gusta. No sé, a mí no me gusta comer en la calle y no conozco dónde, quizás un chaufa en Chimú. No, no pasa nada. O un Ceviche. Yo no como por aquí Ceviche, solo como en Puerto Azul. Bueno, no sé; no sé que se le puede ofrecer entonces. No te preocupes, ya después vemos que comemos. No, dime qué quieres. Y si comemos ceviche de pota. ¿Dónde? Allí – Keni señala una carretilla y Sebastián se sorprende. ¿Allí?, ¿cómo allí? Sí, allí lo hacen bien, siempre que estaba en el colegio comía de esas señoras que venden ceviche de pota.

***** 
Se termina las vacaciones.

Hola Sebastián, ¿qué vas hacer el sábado? En la mañana tengo que hacer un examen virtual y luego, libre. Quería invitarte a comer en mi casa, es mi cumpleaños; invité a un par de amigos y me gustaría que tú vengas, mi mamá va estar encantada de conocerte en persona, que mira todos tus videos. ¿De verdad? Claro Sebastián, eres un buen tipo y has sido amable conmigo – Sebastián se pregunta en qué momento -, ¿vendrías? Lo siento Santiago, estoy muy triste, peleé con mi enamorada y tengo dolor de cabeza. Entonces con más razón tienes que venir para que te distraigas. Muchas gracias, está bien voy.

Este viernes puedo ser el día en que saldría con Alejandra, pero no fue; estuvo limpiando la casa de Nellita y luego se fue a comer en la calle porque no le gustó que hagan pescado. Hizo parte de las tareas, pero casi todo el tiempo de la tarde se tiraba sobre la cama lloriquedando por Alejandra.


*****
Se va al Macro y compra vino, compra dos. Llega a su habitación, se quita los chavos y la camisa, saca hielo y se sirve el vino. Prende su computadora y mira el mensaje de Alejandra.

¿Estás bien Sebastián?

Sebastián escribe: ¿Podría estar bien?, ¿cuándo he estado bien contigo?, ¿podría estar bien si me has dejado?, pero qué mierda tienes, qué mierda tienes en la cabeza para atormentarme de esa manera – no presiona enter y cambia el mensaje.

Su celular timbra, es Santiago.

Sebastián, cambio de planes amigo; dime nos acompañarías para una cena y luego nos vamos a la playa. No Santiago, lo siento; pero no tengo ganas de nada cholo. Pero deberías estar festejando, deberías ser muy feliz. Pero cuando no tienes a la persona que amas al lado no puedes ser feliz. Esa tu enamorada te hace sufrir mucho, deberías pensar en dejarla. En eso pienso en todo momento, pero luego me resisto hacerlo.

******  
Sebastián mira su celular, está bajo de batería, encuentra el cargador, pero éste no tiene su cable USB, recuerda que Keni le cambió por su cable. El celular se apagará en cualquier momento, no importa.
Se sirve un vaso más de vino, pero coge mal la botella y la hace caer. Deja el piso sucio y se va a la cama a dormir, se siente miserable.

Mira el techo, no puede dormir; quisiera tener alguien que se compadezca de él. Piensa en que puede escribir un poema triste, se levanta y va a la computadora. Recuerda el primer amor de Alejandra y hace un contraste entre ese joven y él.

Yo quería ser
Como aquel joven
Que tanto amaste.
Pero su belleza no tengo
Y su riqueza
no me ha tocado en suerte.

En una loca confesión, Sebastián le prometió a Alejandra que sería mejor que aquel joven y ella emocionada le admiraba. Pero Sebastián sabía de las pocas posibilidades de superar aquel joven, puesto que según su amada él era un chico muy apuesto además que pertenecía a una buena familia económicamente hablando.

Yo quería ser
Como aquel varón
Que vive en tu recuerdo.
Pero qué puedes recordar de mí
Si no es la simpleza de mi vida.

Este joven fue espectacular, Sebastián recuerda lo que le contó Alejandra y desde entonces lo admira; ella le contó de los viajes que hizo, lo valiente y lo bueno que era. En cambio Sebastián no ha hecho nada grandioso, siempre ha vivido en cuadro paredes, sin mayores sobresalto para que alguien se fije en él.

Coincidió contigo
En una hermosa época
Y los dos rieron ingenuos
En cambio yo
Diverjo
Porque llegué en el tiempo
Que ya eras mujer.

Sebastián le tiene envidia, lo admira, pero también le envidia. Porque él fue el primer amor de Alejandra, él conoció a la niña y la convirtió en la mujer que Sebastián encontró.

Yo quería ser
Lo que él fue
Pero no me alcanza
Ni simpatía
Ni tiempo.

Él es el héroe
Yo el ignorado
Él murió joven
Yo vivo anciano.

Que para ella es un héroe, un príncipe, el personaje principal de todas las películas que ha visto. En cambio, qué es Sebastián, un hombre de años, que no tiene nada. Este joven murió, hasta en eso le ganó.

****** 
Sebastián se quita las medias y las pone en el tacho. Hace mucho calor, se sirve vino de la otra botella, está desnudo. Quita el cubrecama y lo pone en el piso, se sienta allí y toma y se hace el loco hablando solo. Le preocupa que ya no se le aparezca Mario o Elena.

Alejandra ya no te rías más de mí, ya no estés a mi lado de pura lástima – recuerda los gestos graciosos de Alejandra -; ya no pongas gestos, porque esos gestos me enamoran más; ya no te rías de mí ni me digas cosas bonitas, porque me haces dar vueltas al mundo para luego estrellarme cuando te vas; ya no me digas que me quieres, porque yo no te quiero, yo te amo.

Sebastián llora como un niño y se que acurruca en el piso. Se quedó dormido. 

*******
Alejandra, no se dice te quiero, cuando sabes que esa persona te ama. 




Saturday, February 27, 2016

El joven que amaste



Yo quería ser
Como aquel joven
Que tanto amaste.
Pero su belleza no tengo
Y su riqueza
no me ha tocado en suerte.

Yo quería ser
Como aquel varón
Que vive en tu recuerdo.
Pero qué puedes recordar de mí
Si no es la simpleza de mi vida.

Coincidió contigo
En una hermosa época
Y los dos rieron ingenuos
En cambio yo
Diverjo
Porque llegué en el tiempo
Que ya eras mujer.

Yo quería ser
Lo que él fue
Pero no me alcanza
Ni simpatía
Ni tiempo.

Él es el héroe
Yo el ignorado
Él murió joven
Yo vivo anciano.


Solo estaba, solo me dejaste.


Friday, February 26, 2016

Las vacaciones de Sebastián

Sebastián se quita el anillo y lo pone en la repisa.

***** 
Alejandra está muy contenta porque saldrá con Víctor, se le nota en sus ojos y labios; Sebastián siente celos.

¿Y a dónde irán? Al cine, luego a Popeyes. Qué bien, espero lo disfrutes. Gracias, podrías apurarte con las estadísticas. Sí claro, no hay problema, si gustas te puedes ir, yo ya te mando un correo con los resultados. No, prefiero enviarlo ahora mismo desde aquí el informe. Ya.

Alejandra está muy cerca de Sebastián, él huele su cabello y cierra los ojos. Ella se da cuenta, se molesta y le insiste con el trabajo.

Sebastián, por favor concéntrate. Sí, disculpa, lo que pasa que esta fórmula no la recuerdo, voy a revisar. Ay Sebastián, quiero hacer el informe ahora, porque voy a llegar tarde y Víctor se va molestar. No te preocupes, ya lo tengo. Qué bueno, ¡yupi!, tú sí que eres muy bueno con esto de la estadística, muchas gracias viejito.

Sebastián se da cuenta que lo feliz que está Alejandra es porque se irá con Víctor, y no porque él haya logrado terminar con la estadística para su informe.

*****  
¿Qué fue? Estoy muy contenta, me voy para fin de año con mi familia a Chiclayo. Qué bueno por ti. Sí, allá es que soy muy feliz, pero sobre todo porque voy a estar con mis primas y tías; tengo mucho que cotorrear con ellas. ¿Te vas por una semana? No, me voy por una quincena ¿Y el trabajo? Pedí permiso a mi jefe. ¿Pero no me decías que tu jefe era un ogro que no te acepta permisos? Sí, pero le rogué y me dijo que sí.

Sebastián se siente triste porque no podrá ver a Alejandra por el tiempo que se irá al norte.

*****  
En el celular.

¿Y por qué tan contenta? Porque me voy con mis primas a la playa. Qué bien. Sí, estoy aprovechando bien estas vacaciones de la universidad. Qué bien por ti – Sebastián no salió ni un solo día por esperar lo que se le ofrecería a Alejandra. Te quiero Sebas, espero verte pronto. Sí, cuando tú quieras, estoy aquí Ale. Ya Sebas, nos vemos; te traigo algo el lunes que nos vemos. Gracias.

*****    
Hola Sebastián – ella ni siquiera se acerca para besarle. Hola Alejandra – Sebastián se acerca para darle un beso en la mejía. Ay Sebastián, estoy full; mi salida con mis primas fue genial, lo hemos pasado relindo. Seguro, quería invitarte a comer. No gracias, yo voy a comer en casa. Solo vine para traerte esto – Alejandra revisa su cartera y Sebastián piensa que es la promesa que le hizo. ¿Qué es? Es un expediente; Sebas, es para el miércoles; así que tranquilo  nomás. No te preocupes, yo lo hago. Ay, también te traje esto – Alejandra extiende su mano con un sobre amarillo. ¿Y eso? Es tu pago por los informes. Ah, ya. No te molestes Sebas, te debía de la otra vez, pero allí ya tienes de esa y también de éste. No, no me tengo que molestar; al contrario, estoy contento que me traigas trabajo.

Sebastián le sirve refresco de frutas.

******  
¿Cuánto me gustaría estar en el norte chico? Ah sí, ¿con quién?, ¿seguro quieres ir con Víctor? No necesariamente, podría ser con Víctor, sola, o con mis amigos. ¿Quisieras ir conmigo? – Sebastián le invita. Déjame pensarlo – Alejandra le mira con dudas. Ya, pero dime para preparar mi horario. Ya, eso lo hablamos después.

Hoy preparó Sandilla para ella.

******  
Sebastián - con el pretexto de que era su última semana de vacaciones - insistió a Alejandra para ir, pero a ella no le importó. Ella cambió después que rompió el acta de compromiso y se puso a trabajar en la agencia. Sebastián insistió con mucho cuidado para que sea una cuestión de ella más que de él, pero a ella no le interesaba una salida con un “colaborador”.

¿Y qué has pensado lo de la salida? Sí, sí, creo que podemos ir. Ya, entonces te parece el jueves, puedes pedir permiso el jueves. Sí, el jueves o viernes, no hay problema ya le dije a mi jefe y me dijo que sí – Alejandra no suena alegre, no está emocionada; parece que es una obligación, una pesada obligación cumplirle a Sebastián una salida. Ya, entonces este jueves; ¿dónde quisieras ir?, podemos ir a la montaña o a la playa. No sé, déjame pensarlo; yo te devuelvo la llamada Sebas. Ya, espero.

Sebastián esperó, no durmió pensando que quizás ella llamaría de madrugada; tuvo el computador prendido esperando su comunicación.

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Sebastián, felicidades amigo – le escribe Santiago con la gran noticia. Aún no lo creo, si no veo el documento no lo creo brother – Sebastián ve la imagen que le envió su amigo, lo descarga para enviárselo a Alejandra y se emocione, pero luego decide que mejor le da la noticia cuando estén en la montaña. Muchas gracias brother, voy a dormir, estamos en contacto, muchas gracias otra vez. (y) – Santiago envía una manito.

Sebastián le escribe a Alejandra enterándola que le contará algo extraordinario. Apaga la computadora y se echa a la cama. Mira su  pared, piensa que mañana pasará un buen día con Alejandra, se levantará temprano para preparar algunas cosas.

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Es de madrugada, Sebastián está cansado, pero su emoción le impulsa a levantarse para despedir su vuelta a la rutina con esta salida. Prende la computadora, no hay mensajes de Alejandra, seguro que está dormida y llamará luego, piensa.

Toma el paquete de hamburguesas y se va a su casa.

Buen día Nellita. Buenos días ingrato, estoy que me muero y tú solo pasas una vez a la semana. No digas eso Nellita, la gente que dice que se va morir es la gente que más vive; voy hacer hamburguesas para los niños. ¿Y ese milagro? Ningún milagro Nellita, que yo siempre estoy muy preocupado por la nutrición de mis sobrinos.

Sebastián prepara las hamburguesas, deja unos seis sándwich en la mesa para los niños y se lleva otros seis para su cuarto. Se despide de su madre con un beso en la frente.

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Ya son las ocho y aún no se comunica. Seguro que ya se estará acicalando y pronto llamará.

Tiene hambre, quisiera comer las hamburguesas, pero las guarda para el camino. Solo tomó yogurt.
Son las nueve y nada, Alejandra no llama.

Son las diez, Sebastián está perdiendo las esperanzas; saca el billete de cien soles que tiene en el bolsillo.

Pero puede que llame, todavía podemos salir; sí, ya va llamar, le voy a invitar pollo a la brasa en Norky’s si vamos a la montaña y si decide ir a la playa, ceviche en el mejor lugar.

******* 
Alejandra llama.

Alejandra, ¿qué pasó? Ay Sebastián, recién me levanto; dime ¿qué es eso tan extraordinario que me tienes que contar? – a ella no le importó la salida. Pero Alejandra, estoy esperándote para salir. Ay, disculpa – lo dice como si nada -, mi jefe no me dio permiso. Ah, tú jefe, ya; bueno no importa; ya estamos en contacto. Sí, no me… - no se escucha bien la comunicación y Sebastián piensa que ella se despidió, así que corta.

Alejandra le vuelve a timbrar.

¿Qué pasó Ale? – Sebastián piensa que quizás se arrepintió y le dirá para ir el viernes. ¿No me ibas a contar algo extraordinario? No. ¿Por qué? Porque es algo personal, no es de tu incumbencia – a Sebastián se le cae una lágrima y se dice cómo una chiquilla tonta puede ponerle tan mal. Aya, bueno Sebas, ya te llamo luego.

****** 
Sebastián se reprocha.

Para Alejandra su familia – como debe de ser – es primero; luego, y quizás en el mismo grado de importancia, está Víctor; después, sus primas; último, sus amigas; ¿y yo?, yo no le importo. 

***** 
Tenías que haber elegido otro camino Sebastián, tú ya no estás para esto.









Thursday, February 25, 2016

El origen de la tragedia





El punto de partida
El desprecio
La indiferencia
Único para cada cual.

La distancia de los dos
El contraste
De la comodidad
Y la suerte realista.

El sabio que la aceptó
La ingenua que lo admiró
El pobre burlado
La dichosa que lo desprecia.

Loas para un dios y una diosa
Un dios bueno que engendra el mal
Una diosa maliciosa que produce amor
Contrariedad de la divinidad.

Tiene su parte lírica
Música lujuriosa
Que él no toca
Pero ella baila.

Episodio sangriento
Que zanja carnes
y abre venas
Del dios bienhechor.

Erótico encuentro
De noches desnudas
Que la diosa expone
Sus ojos ingenuos y labios carnosos.

Oposición de apariencias
Belleza de la insensata de las tinieblas
Fealdad del sabio de los días
Que no pueden existir juntos.

Ajeno al drama
La razón
Que rechaza sentimientos
Que insiste en el éxodo.