Wednesday, February 10, 2016

Bruto

Perdóname, de verdad perdóname – Sebastián se siente basura. No hay nada que perdonar Sebastián, déjalo allí. No puedo, sé que te hice daño con esto, pero solo era una broma. Es que no entiendes lo que significa, acaso no tienes familia. Sí, si lo entiendo, solo era una broma, perdóname por favor, perdóname.

Sebastián invita cam, porque piensa que Alejandra puede que le esté bromeando. Ella acepta.
¿Por qué no prendes la luz? – Sebastián le reclama. No quiero Sebastián – ella suena triste. 

Perdóname Ale, perdóname por favor. Si hubiera venido de cualquier persona no me importaría, pero viene de alguien a quien quiero mucho. No te molestes, perdóname, solo te estaba molestando y se me pasó la mano. Está bien, pero así no te debes jugar Sebastián. Ya perdóname, solo quería molestarte para sacarte de tus casillas como en broma, tampoco era tan en serio; no me hagas sentir mal pe – Sebastián dice pe para que ella vea que se está rebajando. Ya déjalo allí Sebastián, no tengo nada que perdonarte. No seas terca Ale, si te hice daño debo pedirte perdón, solo era que quería molestarte y se me pasó la mano. Sí pues Sebastián, es como que te diga que eres una basura, que nunca te he amado y no me importas. Me lo merezco, ahora me siento una basura –Sebastián nunca se ha sentido tan mal por su comportamiento -, es que ahora me siento un tonto, por eso necesito que me perdones.

Alejandra pone algo de luz, Sebastián solo nota sus hermosos ojos.

Esto me parece como una traición – Alejandra comienza a llorar y a Sebastián se le parte el corazón -, espero que en un futuro no cambies para ser una mala persona; me da ganas de abandonarte para siempre Sebastián. No – Sebastián se siente mal, no sabe qué hacer; nunca había experimentado algo así -, no Ale, perdóname Ale; ¿quieres que llore Ale?, perdóname pe, perdóname pe – mueve la cabeza y sus ojos se le han puesto rojos.

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Santiago llama para recordarle la tarea a Sebastián.

Son las doce y diecinueve del otro día.

Qué fue cholo, ¿por qué llamas a estas horas? – Sebastián se distrae un poco de su pesar. Sebastián, no te olvides de llevar el usb que te presté, mañana tienes que presentar la sesión para que te den certificado. Ya fue lo del certificado cholo, llegué tarde hoy y con eso son seis. Asu, pero conversa con la señorita, tú eres el que más participa. No me importa, ahora menos, me siento muy mal amigo – Sebastián se suena la nariz, está caminado descalzo. ¿Qué te pasó? Discutí con mi flaca. ¿Hoy? Sí, hace un momento, por cam. Bueno, las discusiones son normales en una relación. Pero ella se puso a llorar y me siento muy mal, nunca pensé que le iba a causar tal daño. Es normal que se sientan mal los dos, pero si se quieren con el tiempo se van a perdonar; eso sí, creo que nunca se van olvidar de esto así que trata de no discutir. He fallado. Entonces pide perdón, ahora lo común es que no te va perdonar fácilmente, te hará sentir peor y después de un tiempo recién te perdonará. Ya me hizo sentir lo peor cuando la vi llorar, me sentí un idiota de verdad, le pedí que ponga cam y estaba llorando, pobrecita mi Ale, quería arrancarme el corazón para que sepa qué es lo que sentía al verla así. Sí, ver llorar duele; una vez le mentí a mi enamorada y hasta ahora me lo recuerda y me hace sentir mal y ella también se siente mal. Asu, entonces me lo va recordar toda la vida, porque Alejandra no se olvida de nada.

A Sebastián le caló mucho la idea de que Ale se sentirá mal nuevamente tan solo de recordar la estupidez que hizo, piensa que siempre se va sentir mal, que nunca podrá dejar de sentirse mal por la forma en cómo la trató y que le duele saber que esto a ella le puede doler de por vida.

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Sebastián se pone a la computadora para continuar con su trabajo, pero no puede hacer nada porque solo piensa en Alejandra y en su cabeza le retumba “perdóname pe” y recuerda las lágrimas de Alejandra, lo bonito que llora, pero lo terrible que le puede ser su llanto.

Abre la ficha, dice nombre y escribe en mayúsculas: BRUTO. 

Se echa en su cama, no se quita la ropa, no tiene ganas de dormir; piensa en Alejandra, quisiera abrazarla y darle cariño para consolarla por lo mal que se siente y pedirle perdón hasta que se quede dormida en sus brazos.


Monday, February 8, 2016

Conversando sobre amor


En cómodo lugar
Que no conceptualizas
Por el orgullo
De la postura escéptica
Que postulas.

Preguntas
Qué es el amor
Y te respondo
Una generalidad
Porque me ha sido esquivo
El amor.

Porque no hay amor
Entre tú y él
Ni entre tú y yo
Porque el amor es lo que cada uno tiene
Y no puede compartir con el otro.

Es doloroso
Tu amor mayor al de él
Es sufrido
Mi amor superior al tuyo.





Sunday, February 7, 2016

Perdóname por crear una historia falsa

Perdóname por idealizarte. 

Sebastián está muy tenso, es otro domingo sin Alejandra; tenía que pasar, ahora que ella ha vuelto con Víctor, él se ha quedado solo como antes. Pensó que nunca podría volver a sufrir tanto como cuando amaba a Elena, pero le sucede igual, aunque ahora este dolor se le suma la enfermedad de su madre y los problemas económicos.

Se pone a la computadora para hacer la publicidad de los videos de AbogandoTV (hacer clic), termina con eso, manda las pruebas a Keni. Toma una ducha, y sale a caminar. Suena su celular.

Aló. Hola Sebastián, soy Santiago; como me dijiste que tenías bicicleta, pensé que quizás quieras bicicletear conmigo estoy cerca a tu casa. Sería bacán, estoy estresado así que me ayudará. Ya cholo, entonces te parece si nos encontramos en Pajatén. Perfecto, en quince minutos estoy allá.

Sebastián va a su casa, saluda a sus padres y saca la bicicleta de su sobrino porque la suya tiene las llantas desinfladas. Va por la Chimú, antes pasa por la casa de Keni para ver si está su auto, no lo encuentra, seguro estará ocupado.

Llega a Macro, y allí estaba Santiago. Se dan la mano.

Pensé que sería bueno llamarte, en mi casa todos están discutiendo porque los muebles están viejos, ya les dije que voy a poner unos doscientos soles para que lo compren, ahora les toca a ellos ver cómo hacen con el resto. Yo también colaboré con los muebles de mi casa, así como con la refrigeradora y la lavadora; eso está bien, ¿por dónde vamos? No sé, tú dirás. ¿Qué tal si nos vamos al centro?, no he almorzado y en Breña hay un huarique que hace mucho quiero visitar. Pero yo no soy muy bueno manejando la bici, pero normal. Yo tampoco, así que vamos tranquilo nomás, todavía es temprano.

Van tranquilos, no hay muchos carros. Sebastián está pensado en Alejandra, piensa que en este momento debería estar con ella en su casa viendo una película, comiendo algo rico, y molestándose como antes.

Llegan a Chabuca Granda y se bajan de las bicicletas porque hay mucha gente. Conversan.

Nunca había venido aquí un domingo – Santiago se admira de tanta gente. Pero no es nada, no hay tanta gente como antes – Sebastián recuerda que cuando estaba triste por Elena antes se venía hasta la Chabuca Granda para no estar solo, desde entonces aprendió la manera de acompañarse con alguien, caminando en las calles transitadas, está pensativo y no le hace caso a lo que le dice su amigo.

Llegan a Camaná, montan las bicicletas, van conversando.

Cholito, ¿hasta dónde vamos?

A Sebastián no le gustó que le llamara Cholito, porque así también le ha llamado Alejandra y le lastima que alguien sea gestual como ella lo ha sido con él, piensa que solo ella debe ser gestual con él.

De frente, vamos hasta Tacna. Ya cholo – Santiago se da cuenta que su amigo está triste.

Pasan Alfonso Ugarte, y llegan a la Venezuela, antes de Tingo María encuentran el huarique.

Es aquí Santiago, ¿tú ya has almorzado? Sí, pero igual voy a pedir. Perfecto, así me acompañas porque no me gusta comer solo; no tengo apetito, pero tengo que comer porque me siento débil.

Amarran las bicicletas en las rejas del restaurante y entran.

Estoy muy triste, sabes; me da pena que me conozcas en esta faceta. Entiendo, no te preocupes, si quieres contármelo. Lo que pasa es que estuve saliendo por un buen tiempo con alguien que me ha enloquecido, ella es perfecta, hermosa, es alguien increíble; pero me dejó. Sé que se siente cholo, a mí también me ha pasado. Me imagino, pero sabes, me siento muy mal, yo estaba tranquilo, antes también me sucedió, pero ya lo había superado y me encontraba bien, trabajando y estudiando de lo más tranquilo; pero ella llegó y poco a poco me comenzó a enamorar con cada uno de sus gestos, con cada detalle, con sus llamadas, su sonrisa, eso de preguntar por cómo estaba, esa solicitud que tenía para cuando la llamaba; pero ahora es totalmente diferente, ahora ya no es lo mismo. Pero claro, si ya tiene otro; ya qué va estar contigo, tranquilo, lo superarás. No quiero superarlo, la quiero devuelta, quiero que esté conmigo, quiero que la pase conmigo. ¿Tomás? Antes, ahora ya no tomo, no tengo ganas de tomar, no tengo ganas de nada; si hago los videos que viste es porque tengo un acuerdo con mi pata y él es mi mejor amigo ahora, pero no tengo ganas de hacer nada. Pero vas bien, al menos estás haciendo algo y así te distraes;  qué bueno que te llamé para que te distraigas, ya verás que la olvidarás.

Comen, ambos terminaron sus platos, Sebastián pensó que dejaría, pero ya son dos días que no se alimentaba.

Regresan toda la Venezuela caminando. Santiago hace chiste, Sebastián no ríe, pero entiende el noble gesto de su amigo. Montan las bicicletas al llegar a Tacna.




Saturday, February 6, 2016

ACTA DE AMIGOS CON DERECHO

Sebastián redacta un compromiso para Alejandra y él, éste tiene el tenor de un acta de matrimonio, Sebastián sonríe mientras lo escribe.  Recuerda.

Sebastián y Alejandra caminan por la Chimú juntos, es de noche, ellos están sonriendo, parecen una pareja de enamorados; él la abraza y ella se incomoda un poco, pero no dice nada, la noche es perfecta. Deciden ir a Rústica, antes de entrar, Alejandra acuerda ciertas cosas con él.

¿Te alcanza? Sí, no hay problema. No, no quiero que tú lo pagues todo, vamos a pagar mitad mitad. Está bien – Sebastián tiene dinero, sacó cien soles para esta ocasión especial con Alejandra. Escucha Sebastián – Sebastián la mira con una felicidad por tenerla a esa hora en la calle donde siempre camina cuando está solo para acompañarse de toda la gente que la transita-, Sebastián, yo voy a elegir la comida. Como tú quieras mi amor – a Sebastián le gusta esa idea porque le recuerda las veces que su madre y su padre salían y ella era la que decidía lo que ambos comerían. Sebastián no te pongas así – Alejandra se incomoda de lo tonto que se ve su amigo, pero igual sonríe.

Mira las fotos de Alejandra, se ve hermosa, exóticamente hermosa. Se concentra en una de ellas en que lleva short y desea tocar sus piernas como lo hizo aquella vez que le visitó en su casa. Se dice que ahora que la vuelva a ver, la acariciará, le quitará los zapatos y agarrará sus pies. Escribe:


ACTA DE AMIGOS CON DERECHO

Yo Alejandra Villareal La Rea, con DNI 71940173 en pleno uso de mis facultades físicas y  mentales acepto a Sebastián Rivas Zavaleta como el único hombre con quien haré el amor con fidelidad, así mismo prometo que si en algún momento me llegue a enamorar de otro se lo diré y solo así romperemos nuestro contrato.

Yo Sebastián Rivas Zavaleta, con DNI 41750142 en pleno uso de mis facultades físicas y mentales acepto a Alejandra Villareal La Rea como la única mujer con quien haré el amor con fidelidad, así mismo prometo que si en algún momento me llegue a enamorar de otra se lo diré y solo así romperemos nuestro contrato.

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Sebastián está escuchando música – Estopa -, quisiera escuchar las músicas de Alejandra, pero ahora solo le es oportuno la melancolía de la canción de Elena.

Limpia sus cosas y encuentra la carpeta roja donde guarda el acta que firmó con Alejandra. Se sirve gaseosa blanca – ese gusto se lo enseñó Alejandra, tan poquito tiempo ha estado en su vida y le ha cambiado tanto -, se echa a la cama a leer.

Alejandra, firma el acta. Sebastián hace lo propio. Ella se asusta, piensa que no había necesidad de esto, pero si Sebastián se sentía tranquilo con esto era mejor. Ellos hacen el amor.

Esta vez él se demoró más de lo normal, Sebastián dura mucho cuando hace el amor, pero ahora lo hizo a propósito para que ella se quede más tiempo. Ella fue cariñosa, le agarró la barriga y le hizo notar sus rollitos, le acarició tocando quedito con cada uno de sus dedos por todo el cuerpo y le agarró la oreja como a él le gusta.

Sebastián tiene los ojos rojos, toca con sus dedos la firma de Alejandra. 






Friday, February 5, 2016

Lo que logras

Sebastián sale del Instituto Riva Agüero, nuevamente Santiago se le acerca para hacerle el habla.

Hola Sebastián – Santiago ve que su colega está estresado -, ¿tienes algún problema? No, solo que no he dormido bien. Sí, ya veo; tienes tres observaciones por llegar tarde. ¿Cómo lo sabes?, ¿creo que me estás investigando? No, solo que has llegado los tres días tarde. Es que estoy en un proyecto y además converso con mi enamorada antes de dormir y se me hace tarde. ¿Tienes enamorada? Sí, ¿tú? También.

Ambos caminan hasta Acho, no hay carros en Abancay.

¿Qué te pareció el tema? Buenazo, aunque no comparto la opinión del francés ese. ¿En qué sentido?, porque yo creo que está bien, en Francia la gente se ha convertido en arreligiosa. Pero eso no es culpa del laicismo, eso es responsabilidad de cada iglesia, o sea que si el Estado no subvenciona, no colabora con las iglesias, éstas no pueden mantener a sus feligreses, están muy mal. Sí, tienes razón. Aunque Francia es toda promiscua – recuerda una película donde ve las prácticas sexuales de la adolescencia de París -, sí, viven la pornografía nomás. ¿Pareces molesto? No, yo soy así, un poco altisonante. Ya, como en tus videos.

Santiago compra dos enrollados de pollo y se lo ofrece a Sebastián, él piensa que no era buena idea porque hace un calor horrible, pero al probar se dijo que fue bien pensado, ese enrollado estaba fresco y con buen sabor. Se despiden en el Puente de Acho.

Sebastián se coge la nuca, le duele tanto, está muy estresado, la espalda la tiene hecho un manojo de nervios tensos, le duele la cabeza por tal.

Sí pues, no puedo dormir; cuando todo ya está oscuro, y tengo que apagar la computadora, me acuesto y no puedo conciliar el sueño, me quedo mirando el techo, pensando en qué piensas de mí, pensando en que te cansarás de cómo soy y me abandonarás, que no soy nada ni nadie – sus ojos se sonrojan, y sonríe para que nadie piense mal.

Sube a la combi y encuentra un señor que está renegando porque hay paro de policías.

Usted tiene toda la razón señor, es indignante que tengamos un presidente que ha sido oficial y hasta los policías le hacen huelga. Sí pues, es que no tenemos un presidente, tenemos una presidenta. Así es, en qué cabeza cabe hacer presidente a este Cosito, cuándo se ha visto que estos oficiales sepan tomar decisiones, si para lo que están ellos es para obedecer las órdenes de sus generales – Sebastián hace catarsis.

Baja antes de llegar al Puente Nuevo, cruza el Puente, no quiere ir a su casa así que camina, camina para ver si así se le puede quitar un poquito el estrés.

Qué es lo que quiero, no quiero estar así, verte sin poder tocarte, me duele no poder tocarle las manos, la cintura, no poder abrazarte, me duele no poder tocar tu rostro, sufro por todo el deseo que contengo de hacerte mía, eso hace que somatice y ahora esté así. Al menos si no puedo hacerlo, hazlo tú, al menos molesta, sé caritativa con un poquito de gesto – Sebastián le habla a Alejandra en su pensamiento.

Timbra, es su padre.

Papá, ¿qué pasó? Sebastián, ¿vas a venir a comer? No viejo, estoy lejos así que comeré por aquí nomás, muchas gracias. Tu mamá está mal. ¿Qué ha pasado? Le ha dado nuevamente sus dolores y está llorando diciendo que no vienes a la casa porque ella ya no cocina; tienes que venir Sebastián, tienes que ver a tu madre. Ya papá, voy a penas termino unas cosas.

A Sebastián le caen las lágrimas, piensa que ningún ánimo le puede dar a su madre, estando así de mal. No siente ya el calor, no siente nada más que su dolor de nuca, su nudo en la garganta y lo pesado de sus ojos.




Wednesday, February 3, 2016

Esencia

Era importante la solemnidad,
quizás ahora no lo entiendas, pero más adelante lo harás.
Pues que estoy muy guapa, mírame estoy flaquísima, estoy yendo al gimnasio– Camucha se anima. Fuera de acá, si lo que tú tienes es ectoforma. ¿Pero qué es eso? Es una malformación  por la cual la persona es todo flacucha como tú, desgarbada, por más que entrenas no le sale nada, tienen el cuerpo una hilacha. Ay que mala eres gordita. No me digas eso, qué tienes, respeta a tu jefa. Jajajajaja. Más bien cuéntame de tu hermana la Susy. Ay no sabes, yo creo que está con la menopausia. ¿Y eso por qué? Es que, mira tú coleccionas libros y ella hombres. ¿Y ahora con quién está saliendo? Está saliendo con un colombiano que es un borracho. Ay no, pero qué vergüenza, ¿pero de dónde se los consigue? A éste de la chatarrería. Al menos ella tiene más suerte en el amor que tú. Ay no me recuerdes mi suerte, porque la última vez casi casi agarro con un argentino y me sucedió lo de la leche. Ay, no me digas esas cosas qué feo.

A Camucha le encanta el chisme, sobre todo hacer polvo de su hermana Susy. Saca del frigobar helado para su jefa y ella.

¿Y cómo está esa pancita? – Camucha le toca la barriga a Elena. No me digas que estoy muy nerviosa, recordar nada más cuando Juanito nació. Ay pero qué experiencia de ustedes las mujeres, por eso me amo así como soy, femenina pero sin esas complicaciones. Sí, para que salga Juanito tenía que pujar, y aunque fue rápido, Juanito salió al cuarto pujo, me dolió; el doctor me ayudó porque me empujaba la barriga, pero igual me pusieron una anestesia porque me cortaron. ¿Dónde? En la vagina pues, ay tengo terror a eso, no quiero pensar más en eso, me voy a morir, ya no hay vuelta atrás, en estos días me están entrando los nervios, encima te amarran horrible las piernas – Camucha se come la piel de los dedos del terror que le genera la fisiología femenina -, después que nace te voltean para sacarte la placenta, te aplastan la barriga, te aplastan hasta que salga lo último; lo bueno que ahora mi barriga no está tan grande, la tengo pequeñita pero con Juanito todo era muy grande, fue horrible; porque si te queda un pedacito te da una infección y mueres – Camucha abre y cierra los ojos, ya no come más piel de sus dedos, ahora tiene los labios más separados -, todo eso fue la experiencia más dolorosa de mi vida, y no quería repetirlo.

Elena no quiere el helado, Camucha lo regresa al Frigobar y cambia de conversación.

Ay, para qué hablamos de eso Elenita, tú tan bonita y así tan maltratada por tu condición de mujer; hay jefecita, cambiemos de tema ¿ya?; más bien te cuento de mis sueños. ¿Y qué has soñado? He soñado con mi ex, soñé que estábamos en el centro comercial y me compraba muchas cosas, que teníamos nuestra cita del once, te recuerdas que la otra vez le le llamé el once y me trató mal. ¿Estás hablando de Armando? Pienso mucho en él, tú sabes que no soy muy experimentada, pero sé que ha sido el amor de mi vida; dime jefecita, ¿el padre de tu hijo es el amor de tu vida?

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Sebastián sale del Instituto Riva Agüero, un joven se le acerca para hacerle la conversación.

Hola, soy Santiago. Hola, yo soy… Sí ya sé quién eres, eres Sebastián. ¿Y cómo es que lo sabes? Porque te vi en un video sobre César Acuña. ¿No?, ¿qué sí? Sí, te vi en un video que hablas de Acuña como copión, hoy recién me di cuenta que eras tú cuando liderabas el grupo, ayer te escuché tus intervenciones pero no te sacaba, en cambio hoy que debatimos, te saqué que eras del video. ¿Tú también estudias en la UCV? No, yo soy profesor de Historia. A mira, ¿por dónde te vas? Me voy por Abancay. Ya, entonces vamos por allí, yo voy al Mercado Central a comprar frutas. Chévere, ¿tú trabajas para el Estado? No, recién este año voy a un colegio público porque gané el concurso de nombramiento. Pensé que trabajabas para el Estado porque sabes sobre rutas. Sí, me leí los fascículos y trabajé las propuesta de JEC que está en la web con mis estudiantes de quinto de secundaria en el colegio particular, ¿tú has trabajado para el Estado? Sí, un año; pero últimamente estoy en colegios particulares. ¿Qué edad tienes? – Sebastián piensa que ese joven debe ser menor que él. Tengo 30. No pareces, yo pensé que tendrías más o menos 25; yo tengo 32, ¿dónde estudiaste? En la Cantuta. Ah mira entonces nos tuvimos que conocer. Seguro, pero no te recuerdo. Tampoco se me hacía fácil hacer amigos en la universidad.

Llegaron a la Abancay, Santiago se quedó en la esquina, se despidieron y Sebastián cruzó.

Hace un infernal calor, Sebastián saca su sombrero de la mochila y se lo coloca. Camina por detrás del Congreso y llega al mercado que está antes de cruzar la feria de libros, busca la sección de frutas.

Señorita, cuánto están los mangos. Hay de dos cincuenta y de cuatro cincuenta – la señorita afina su voz. ¿Cuál es la diferencia? – Sebastián piensa que la señorita le va responder, dos soles. Que las de cuatro son mango papaya y tienen más comida. Entonces llevo esos.

La chica le mira, le sonríe y se atreve a coquetearle.

Qué buen hijo debes ser, ¿le vas a llevar esos mangos a tu mamita? No – Sebastián es muy sincero -, lo voy a llevar para la chica que estoy afanando – lo dice con una ingenuidad. Ay, pero qué bueno; le estás llevando algo rico y saludable. Eso sí, a mí siempre me ha gustado invitar cosas así, sanas; la otra vez le hice papaya con un juguito de limón que mi mamá hizo – a Sebastián le gusta dar explicación a la curiosa vendedora. ¿Y por qué no le llevas uvas? Es que no me alcanza, pero mañana quizás lleve, estoy estudiando cerca y voy a pasar por aquí, así que dame buen precio. Ya caserito – la chica abre y cierra los ojos coquetamente.

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Elena voltea su silla, mira la ventana, lo piensa. Ella no tiene muchas amigas, y amigos menos, Camucha – su amiga amigo – es una de las pocas personas en quien puede confiar este tipo de cosas.

No, no es el amor de mi vida. ¿Pero no dices que te vas a casar con él? Ahora no sé qué pensar, él es una buena persona, piensa en familia, pero me recuerdo mucho de Sebastián, me recuerdo de cada detalle, de lo lindo que era, cuando iba a su casa siempre me servía frutas, siempre preocupado con qué carro iría, me llevaba al paradero y ya quería acompañarme hasta mi casa; en cambio, Freddy también es lindo, pero es más de casa, él no tiene muchos sueños como sí los tiene Sebastián; Sebastián siempre tiene metas, yo creo que él es lo máximo porque siempre está haciendo cosas, con él siempre fue perfecto; ayer le llamé porque vi en su cuenta de Facebook un video donde acusaba a César Acuña de copión y me asusté, quizás y ese Acuña le manda unos sicarios. Ay  por dios, ese Acuña seguro que ni le ha entendido, ¿no te recuerdas cuando dijo que su alumna estaba en la NASA y él más parecía que estaba en la luna? Sí pues, pero no sé, quizás y le puedan suspender o expulsar, por eso le llamé y él muy seguro me dijo que había revisado no sé qué artículos, qué documento y que por último sí algo le hacen en su universidad igual sería beneficioso para el proyecto que tiene con su amigo; por eso lo admiro, no tendrá mucho dinero, pero siempre hace cosas diferentes. Creo que me estoy enamorando de Sebastián – Camucha suspira -, tan lindo. Fue una relación muy bonita, me traía cositas, yo de él lo que más recuerdo son sus conversaciones, conversaciones específicas, como cuando me corregía, era lo máximo, me molestaba a veces, pero luego me sentía que estaba con alguien que sabía mucho, con quien aprendía; no sabes, el domingo le vi, y al verlo es como que todo volvió al inicio, recordé que a él le importan las fechas, los detalles; si se tiene que hacer algo importante, tiene que ser con cositas, tomar algo, comer algo, si no lo hacíamos así, luego se ponía triste, si no le daba el tiempo, yo ya sabía que se ponía triste porque luego me decía entre bromas que a mí no me importaba el asunto o que no era tan importante para mí como sí para él; a Sebastián le gusta mucho estudiar, de él aprendí eso de comprar libros viejos, también le gusta viajar – Elena tiene los ojos brillando – Sebastián como esencia es lo máximo.


Monday, February 1, 2016

Me siento mierda

Sebastián se siente muy mal, mira sus manos y no tiene nada, mira a su alrededor y no hay nadie, nunca tuvo nada.

Existen símbolos que definen todo; como el tatuaje que lleva Henry, él siempre lo quiso hacer y esperó el momento indicado, ese símbolo significó la ruptura definitiva con Elena; o el reloj de Luiz, que aunque no funciona, Luiz lo llevará hasta que se olvide por completo de su esposa; así es el anillo que quería usar Sebastián como señal que estaría junto a Alejandra.

Ahora Sebastián no tiene nada, ni siquiera un gesto. Piensa que está obligado a seguir solo. Quisiera echar todo proyecto a la borda y abandonarse a su esquizofrenia, pero también está gente que cree en él y le ronda eso en la cabeza. A Sebastián solo le queda incólume su necesidad de no fallar a nadie, a pesar que los símbolos le dicen que se ha quedado solo.

Se levanta temprano, toma agua y se mete a la ducha. Nada le quita el dolor de cabeza, sufre, sufre mucho.

No desayuna, no tiene hambre. Va al mercado, compra frutas para cuando tenga apetito.

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Sebastián conversa con Henry.

¿Cómo estás Sebastián? Me siento mierda. ¿Qué pasa? Sigo al lado de Alejandra a pesar que los símbolos dicen que no me amará nunca. Entonces déjala. No puedo, la amo como nunca he amado a nadie. Eres terco cholo, te comportas mal, estás mal. Lo sé, pero no concibo otra cosa que estar a su lado. ¿Qué hay del proyecto con tu pata? – Henry cambia de conversación. También quería dejarlo, porque tenía miedo a que le fallara, además algunas de sus bromas me decían que no confía en mí. Pero si me has hablado muy bien de él y que te tiene mucha confianza. Sí, Keni es bacanudo, ya hemos solucionado ese asunto, justo lo estoy viendo una forma de estar tranquilo trabajar en el proyecto que nos hemos planteado. Eso está bien, concéntrate en trabajo, y ya se te pasará. Por eso estoy de pie, no quiero fallar a mi amigo y a nadie que confíe en mí.

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Sebastián toma el cuchillo y pela las tunas, piensa en que no debería dormir por lo menos dos días seguidos y que antes de acostarse después de esas vigilias podría cortarse las venas y esperar en la cama lentamente la extinción de su vida.

Eres idiota Sebastián – Mario le habla. ¡Por pensar con acabar con tu vida! - Sebastián alza la voz. Eres un cobarde y no lo harás. Mario, no recuerdas cuando nos lanzamos al mar y si no era porque ese señor nos sacó, nada hubiésemos hecho por salvarnos; recuerdas cuando nos echamos delante del auto; ¿por qué hicimos eso? Por tu esquizofrenia, si yo hubiese decidido nada de eso hubieses hecho. Entonces el cobarde eres tú, eres tú quien no se atreve a morir.

Suena el celular, es el Sr. Rivas.

Papá, ¿qué sucede? Vas a venir a almorzar. Gracias viejo, voy para allá.

Sebastián camina hasta su casa y le caen lágrimas, piensa que no se merecía que el Sr. Rivas lo haya adoptado.