Monday, December 21, 2015

No tengo el regalo

Por ti lo haría.

Alejandra expresó un deseo y Sebastián prometió cumplírselo.

Sebastián llama al catedrático, quien le confirma que podría hacerle el favor. Quedan para una fecha, que es cambiada una y otra vez. Sebastián es amable, llama según le indica el catedrático, acuerda la cita; no le importa sus otros deberes, lo importante es impresionar a Alejandra con su deseo cumplido.

Busca el regalo, lo esquematiza, lo estudia. Piensa: Alejandra, verás tu deseo cumplido; te voy a sorprender.

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Le pide a su hermana un bolso de regalo, busca caramelos chinos y una Coca Cola – que es lo que le gusta a Ale. Además le pedirá a Alexandra que suba a su habitación para que ella sola recoja el regalo. El objetivo es hacer algo diferente, no será un regalo frívolo, no será algo material; será algo que demuestre que está dispuesto hacer todo por ella.

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Llegó el veintiuno – necesita tiempo para desarrollar el regalo -, llama al catedrático; éste le dice que le devuelva la llamada a las diez, pasa la hora y al comunicarse con éste nuevamente, responde: Mira Sebastián, estoy ahora ocupado; ya te llamo después, tengo que evaluar ese asunto. Sebastián se siente mal, no por él, sino porque era el regalo de Alejandra; golpea la mesa y sufre porque no podrá darle la sorpresa. 


Sunday, December 20, 2015

Tu regalo

Me voy
Porque tú te vas.

No te abandono
Yo me abandono.

Tú te vas con los tuyos,
Yo, con tu recuerdo.

Por tu regalo,
Tu deseo,
Que no puede complacer,
Por eso me voy.

Saturday, December 19, 2015

Albañil

Sebastián timbra a Henry para acordar si saldrían a manejar bicicleta para la navidad como el año pasado; pero no le contesta. Recuerda a su mejor amigo.

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En mis primeros días los señores se reían de mí, porque no podía cargar ni una bolsa de cemento; yo me palteaba, mientras ellos cargaban 3 o 2 bolsas, yo solo una, y eso, a las justas, cansado. Pero fui entrenando y un día les dije que me pongan dos bolsas en la espalda y me caí. Qué rochoso, porque justo estaba la hija de uno de los señores, y ella me gustaba, me caí palteado; luego de meses me acostumbré y puede cargar hasta tres. Mezclar el cemento es otro asunto, tienes que mover y no dejar que se te escape el agua. Yo como canchero decía que sabía, pero el cemento se me enfriaba y todo salía mal.

Sebastián admira a Henry.

¿Y por qué no trabajabas con Pipo? Para eso Pipo era un conchasumadre, paraba de bar en bar; y justo un conocido con quien jugaba partido todas las noches me pasa la voz.

Nero – Fito grita. Habla. ¿Qué estás haciendo? Buscando chamba mientras que estoy de vacaciones. Trabaja acá, necesitamos un chico. Ya bacán.

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Sebastián pone música, se quita la ropa y se mete a la ducha.

Suena el celular, es Janet.

Amiga, estoy en la ducha, te llamo después. Sebastián, tienes que hacer el trabajo, tengo hasta las once para presentarlo. Pero Janet – Sebastián se seca y sale de la ducha sin terminar de bañarse -, yo no tengo tiempo para hacerlo, voy a ir a la universidad, tengo examen. Pero Sebas, tú ya has aprobado tus cursos, no me dices que ya no te falta nada; es urgente, te voy a pagar el doble. Janet, no te pases, a última hora quieres que haga esa chamba. Te digo que te voy a pagar el doble. Está bien, pero no te garantizo un buen ensayo. No importa, necesito un 15. ¿No crees que pides mucho? Ay Sebas, para ti eso no es nada.

Sebastián se mira en el espejo, Keni tiene razón, está panzón.

Keni timbra.

¿Papi dónde estás?, ¿ya estás viniendo a la universidad? – Keni habla graciosamente y Sebastián piensa que debe estar haciendo muecas amaneradas. ¿Por qué? Porque te necesito – Keni grita como desesperada, sí “desesperada” como una loca desesperada. No Keni, ya no voy a la universidad. Pero por qué. Es que ya pasé mi curso, no hay necesidad que dé ese examen. Ah ya – Keni suena triste. Bueno sí, quizás vaya, pero iré al último momento, solo para entregar la hoja. Ya Sebastián, me llamas cuando estás aquí – sonó serio.

Sebastián se mete a la ducha, hace caer el agua a su espalda y piensa. Es el último día de clases y Keni ha ido a la universidad solo para despedirse de él y David; quizás se vaya a su casa triste, mejor irá. Pero el trabajo de Janet, ella está muy confiada en que lo hará. Llama a Hugo.

Hugo, necesito que me hagas un favor; te voy a pagar cien – Sebastián cobra cincuenta, pero le dará los cien soles que Janet le ha prometido. A quién hay que matar. Hugo tienes que hacer un ensayo. Pero yo no sé hacer ensayos. Hugo, es fácil, tú lo puedes hacer, solo resume los enlaces que te voy a dar, luego en la introducción le pones algo general de lo que tratan los resúmenes, haces el índice y listo. Pero no puedo Sebastián, lo veo tranca, además estoy con una chamba aquí. Hugo, te voy a dar cien soles. Ciento veinte, tú estás cobrando más por esos ensayos. No, Hugo, yo cobro cincuenta; pero mi amiga necesita esto urgente y por eso está pagando cien; pero ya, te voy a pagar ciento veinte, te estás aprovechando. Ya, cien está bien. Tienes que subirlo a la dirección que te estoy poniendo en el correo, allí te mando el usuario y la contraseña.

Sebastián maldice a Hugo, piensa que no es un buen amigo: Maldito Hugo, cuando uno más lo necesita te quiere cobrar. Manda mensajes a Keni para que no se vaya a su casa.

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Al comienzo también me palteaba porque tenía que cambiarme delante de todos, y no sabía dónde porque a veces trabajábamos a la intemperie. Y otro problema era la comida, los albañiles comen como chanchos y yo soy disticoso. Recuerdo que había un pata gordito que le decían Toby, porque se parecía mucho a un personaje de la “Pequeña Lulú”; a él le escondía su comida y el pobre renegaba mucho, porque al medio día te da hambre por todo lo que has trabajado. Un día se puso en la entrada y recibió la comida de las esposas y novias de los albañiles y se lo comió.

Henry cuenta sus peripecias como albañil.

¿Y a ti quién te llevaba la comida? – pregunta Sebastián. Nadie, yo no tenía mi mamá para eso, le pedía a una señora para que me lleve la comida – Henry se puso triste. ¿A qué edad te abandonó? Cuando tenía doce años. ¿Y tu abuela, la mamá de tu mamá? También me abandonó, y Pipo también nos abandonó por el trago, todos nos abandonaron, mis amigos en el colegio también porque ya no iba seguido – Henry lagrimea y sonríe para hacer contraste -, por eso yo nunca abandonaría a mi hijo, o a mi hermano, o a mi amigo, yo no abandonaría a nadie que cree en mí.

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Sebastián se mete a la ducha rápidamente, se viste como para la ocasión – es una despedida de ciclo con sus amigos -; está preocupado, quizás Keni se desanimó y se fue a su casa; le vuelve a escribir mensaje de texto, pero no responde.

Baja las escaleras a dos escalones, aun temiendo que se chanque la cabeza como cuando en la casa de David, que le dejó una herida que a duras penas cicatrizó. Corre a la avenida y toma un colectivo. 



Friday, December 18, 2015

Adiós Alejandra

Sebastián y Alexandra hacen el amor por última vez.

Creo que me estoy enamorando y esto terminaba nuestra convención – Alexandra recuerda la diferencia entre contrato y convención que Sebastián muy didácticamente le explicó. No te preocupes Alexandra, sé en qué quedamos. Viejito – Alexandra abraza a Sebastián -, no te vayas, aquí estarás bien. No sé qué hacer – Sebastián quisiera gritarle que le deje en paz -, todo depende de mi economía, sacaré cuentas y si me alcanza me iré. Sé que no te vas a ir, te vas a quedar y yo siempre te voy a ver – Alexandra le mira con una inocencia. Quiero irme Alexandra – a Sebastián, Alexandra le parece un delirio manipulador.

Bajan en la esquina del Pollo, él no le acompaña hasta su casa porque tiene miedo a la madre de Alexandra que le gritó la última vez que le vio: No cree que es demasiado mayor para estar saliendo con mi hija, ella solo tiene veintiún años. Disculpe señora, yo solo soy amigo de Ale, me va entregar algo que necesito y ya me retiro. Pues, no crea que va salir, ya es muy tarde.

Alexandra le abraza, le da un beso y se despide diciéndole como a él le gusta.

Sebastián cruza la pista, Lima está a tono con su tristeza, llueve – para el caso lo mismo es decir que garua -, es una noche particularmente oscura. Toma un carro para la Chimú, baja y camina en sentido contrario a su cuarto. Quisiera desnudarse y andar como un loco. Timbra a Elena, pero nadie contesta.

Llora.

Por qué me sucede esto siempre en diciembre, debería mandarte a la mierda Alexandra.

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Sebastián prepara refresco de manzana. Azúcar, manzanas, esencia, más azúcar porque a Alexandra le gusta azucarado, hay que ponerle hielo a lo frozen, licúa. Deja la pequeña jarra en el refrigerador y se lleva dos vasos, cuando ella le indique que está en camino le dará alcance para ir juntos a recoger la bebida.

En su habitación, se pone a leer un libro enigmático que le recomendó Luiz – La Teoría del Derecho conforme a la ley de las razas -, se entera que el estudio preliminar es de Raúl Zaffaroni y le agradece para sus adentros a Luiz porque la chutó esta vez.

Alexandra llegó.

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Quería verte – Víctor sonríe coquetamente. ¿Y para qué? – Alexandra le sonríe cómplice. Quería preguntarte por qué colocaste nuestra foto de la fiesta promoción en tu portada, quería preguntártelo personalmente. Recordé los buenos momentos que pasamos aquella época, ¿te molesta? No, me gusta, y más porque tú me sigues gustando y quisiera que fuera como antes.

Alexandra mira a Víctor con la misma ingenuidad que le mira a Sebastián, no es que ella lo haga adrede, ella es así de espontánea; es tan linda Alexandra que yo – que soy quien escribe la historia – también me he enamorado de ella. Alexandra baja la mirada y Víctor repara en sus pestañas risadas, le coge la mano, quisiera besarla, pero se abstiene porque no quiere ser agresivo.

¿Quieres ser nuevamente mi enamorada? – propone Víctor. No puedo responderte eso ahora, yo tengo un pacto con alguien, y quiero cumplir ese pacto; después de eso, si tú me esperas. ¿Cuánto tiempo? No sé, quizás si me das un mes, para acomodar unas cosas. Te dejo en tu casa – Víctor se cuestiona qué es lo que tiene que acomodar Alexandra.

Se despiden.

Está bien, voy a esperar ese mes.

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Alexandra se baña, se pone lo más hermosa posible. Va hacer el amor por última vez con Sebastián, como lo habían convenido. Le devolverá el anillo y no habrá nada que explicar.

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Sebastián, vengo a entregarte tu anillo. Perfecto, es como lo pactamos.

Sebastián le coge los cabellos suavemente, le acaricia la mejía y la besa. Piensa en acabar con toda su lujuria en  ese último acceso carnal con la niñata Alexandra; pero la mira tan inocente que no le provoca mayor desmedida, se decide por hacerlo tiernamente.


Thursday, December 17, 2015

Carta de Elena para Alejandra

Alexandra,

Tú no me conoces, pero él te ha contado de mí; te ha dicho lo mucho que he significado en su vida. Te ha contado de mis características físicas y también de la oscuridad en que me encuentro.

Él me llama todos los días, todos los días y más ahora cuando te sufre; y me cuenta lo graciosa que eres, me cuenta lo linda que te has puesto, que si tus cabellos son así, que tus ojos brillan y que tu espontaneidad le dejan admirado.

Tu juventud y gracia le han embriagado de tristeza. Estaba fuerte, era respetado y admirado; pero llegaste tú y le has herido tal que hoy parece una sombra de lo que antes era.

Te das cuenta cómo viste, sabes dónde están sus amigos.

Alexandra; me agradas, eres graciosamente linda, tienes valores y tu deseo es hacerle bien. Pero debes saber que ningún bien le has hecho.

Qué lástima que no te des cuenta que los versos para Elizabeth son para ti. No sabes cuánto daño haces al escribiente, que le dejas solo bajo la lluvia.  

Tu felicidad no es más grande que su dolor. Aléjate de él, déjalo en paz; igual al final lo dejarás tarde o temprano.

Te escribo con mucho respeto por lo que hoy significas para él,

Elena. 


Wednesday, December 16, 2015

Habitación

Sebastián llama a Elena, ella no contesta.

Recuerdas que te dije que tendría un cuarto para que puedas entrar con toda comodidad, y recuerdas que te dije que sería en el balcón; yo lo mandé a construir para ti. Tu papá lo hizo – Elena no le cree. No, yo pagué por construir ese cuarto; yo hice los cambios con mi dinero para tener un lugar donde vernos. ¿Y la maestría?

Sebastián está en la habitación del balcón; lo han desocupado. Mira que el baño está sucio y algunas cerámicas, rotas.

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Elena sube al segundo piso de la casa de los Rivas. Está encofrado, se está construyendo como se lo prometió Sebastián.

De verdad, ¿tú estás haciendo esto? Sí, no todo, pero estoy utilizando mi dinero para que mi padre me dé este cuarto – los dos se encuentran en lo que antes era el balcón. Pero no podré visitarte siempre, tus padres se molestarían. Me visitarás siempre, no habrá problema. Al menos que venga a visitarte estando muerta. Hecho, y yo te prometo que no haré el amor en esta habitación si no es contigo.

Sebastián se pone a barrer. Sería bueno tener un armario para los libros aquí – piensa -, voy a pedir a Henry que empotre el mueble.

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Está espaciosa y la ventana es grande como me gusta – Elena entra a la habitación. ¿Te gusta? – Sebastián le acaricia el cabello y mira fijamente. Sí, me gusta mucho – Elena suspira.

Sebastián no hizo el amor con Elena allí, el cuarto donde ellos harían el amor solo es un pensamiento. Cuando él ya se iba a mudar aconteció la muerte de Elena y por eso decidió alquilar la habitación donde ahora vive.

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Elena, hice unos cambios; espero no te moleste. Ahora vendrás a esta habitación, también es espaciosa y tiene una ventana grande como te gusta. Voy a comprar unas cortinas como las que elegiste cuando fuimos averiguar. Además, pondré el estante de libros aquí, compraré libros de programación para que estudies cuando no esté. Elena, por favor no olvides tu promesa de que vendrías siempre después de tu muerte.

Sebastián llama a Elena, ella no contesta. Es que en diciembre, ella no puede contestar; en diciembre, ella no puede ir siempre al cuarto de Sebastián; en diciembre, Elena se dedica a sus hijos.

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Alexandra mira fijamente a Sebastián. Él la acaricia como jugando para que ella no se dé cuenta. Piensa que ella se parece mucho a Elena, no físicamente, pero sí en su trato. Alexandra como Elena le anima. A pesar de su tristeza; Alexandra, al igual que  Elena, le hace sonreír y a veces le provoca carcajadas.



Tuesday, December 15, 2015

Quisiera volver con mis anteriores amigos

Quisiera volver con mis anteriores amigos
Que no despreciaban mi pobreza
Que lo que les ofrecía no les era insípido
Que agradecían mis gestos.

Quisiera volver con mis anteriores amigos
Que no me decían mentiroso
Cuando les decía que tengo problemas
Porque no pensaban que todo lo puedo.

Quisiera volver con mis anteriores amigos
Que festejaban mis triunfos
Que comprendían
Mis momentos de vanidad.

Quisiera volver con mis anteriores amigos
Porque ellos no detenían mi tiempo

Y no se llevanban mi juventud.


Recuerda que cuando te llamo, es porque quiero escucharte.