Wednesday, December 2, 2015

Paticidio

Tomado de: http://www.cuentosyfabulas.es/2
014/01/el-patito-feo-cuentos-infantiles.html
Es un martes del mes de agosto de 1999. En las tardes no hay colegio. Yovana juega con el pequeño patito de la tía Susu.

Está vacía de sentimientos, ajena a la realidad. Inquietamente tranquila. El patito no se mueve, no es la primera vez que le sucede esto. Nuevamente mató un patito.

Yovana ya no muestra sentimientos, sus ojos de pajarito escasamente parpadean al ver echado – sin vida - al patito. Quiso esconderlo, pero para qué; nadie le resondrará por su acto, nadie le dirá nada a la cachetoncita insensible; solo es un patito más, o mejor dicho, un patito menos.

La primera vez insistió en su inocencia, pero ante la contundente acusación de Antonella, lloró y la tía Susu la consoló: no es más que un patito, no hay problema belleza.  

Frente a la tía Susu, Yovana permanece estática, mientras Antonella describe lo cruel que ha sido su prima asfixiando al patito con sus manos. Para la rechoncha “paticida” nada de lo que diga la “chismosa” la inmuta. Yovana bosteza, como si no fuera con ella la cosa, como si Antonella estuviera narrando algo sin importancia. 



Tuesday, December 1, 2015

Concurso

Sebastián mira el sistema, mueve la barra y lee:“sí”, ganó el concurso. Cierra el sistema, sale de su habitación, cierra la puerta y quiere volver a entrar pero dejó la llave en su cuarto. Le pide a la dueña que le dé el duplicado para poder entrar a su habitación, la señora renegando le lanza la llave por el tragaluz.
Entra nuevamente al sistema, mira el resultado, dice “sí”. Llora, agacha la cabeza y pone la frente en su libro; llora y se siente feliz, agradece a Dios, al Dios del que siempre duda.

Sale de su habitación, recarga su celular y muere por llamar a Alexandra.

Será oportuno llamarla ahora, quizás piense mal; pero quiero que lo sepa, quiero que sea la primera persona que sepa esto.

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Mario llama a Elizabeth.

Elizabeth, ¿dónde estás? En casa, estoy con mi madre – Mario recuerda que la madre de Elizabeth está muy enferma. Eli, quiero contarte algo; estoy muy alegre y estoy contándoselo a las personas que quiero. Dime Mario – Elizabeth se sorprende que Mario le llame después de todo. Gané, gané el concurso. ¡Ves!, yo siempre te lo dije; pero tú eras negativo, yo sabía que tú ibas  a ganar; tú te lo mereces. Gracias, muchas gracias.

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Sebastián busca el último número de Elena, timbra. Suena, suena, suena muchas veces, pero nadie contesta; contesta la grabadora.

Elena, quería contarte que gané el concurso; quiero que donde estés te contentes por mí.

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Nella está en su habitación, Mario se acerca, se arrodilla y la abraza.

Nellita, felicítame; gané el concurso. Sí hijito – se acelera el corazón de la madre -, ahora te vas a quedar con nosotros. Sí Nellita, ya no me iré, ¿dónde está mi papá? Se fue al mercado.

Entra el Sr. Rivas.

Papá, gané. Uy, esto está bien – el Sr. Rivas no sabe si abrazar a su hijo, pero Sebastián se le acerca para animarlo.

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Sebastián se ubica en la ventana, timbra a Alexandra; conversa con ella, le pregunta muchas cosas antes de contárselo; se sienta en el suelo; se ríe, no escucha bien lo que dice Ale, pero igual le habla.

Quería contarle algo para que ella le admire. Siente que es poco, pero ahora al menos tendrá más oportunidades para tener su aprecio, su admiración y quizás, quién sabe, su amor. 


Monday, November 30, 2015

Elena desaparece


Sebastián compra dos galletas – uno para él y otro para Alexandra -, echa la leche de la caja en una jarra – piensa que sería bacanudo que ambos se sirvan del mismo recipiente.

Se ha bañado, se echó perfume – le gustó que Alexandra le preguntara por su perfume.

Todo está listo, limpió el cuarto, acomodó los libros, escribió su ensayo para Antonella.

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Mario, muchas gracias amiguito, muchas gracias por venir a recogerme. Cómo no lo haría, te he extrañado tanto. Te tengo que contar muchas cosas. Seguro, ¿qué tal el viaje?, ¿debes estar cansada? No, estoy súper, no es tan incómodo; pero lo que sí quisiera es comer un lomo saltado. Vamos a comer, yo invito. Encantada – Antonella mueve la cabeza graciosamente.

Mario se acerca a un taxista, pero Antonella le indica que mejor sería ir con un público.

Aquí te van a cobrar un ojo de la cara. Sí, ya sé; escuché que le cobraron a un joven ochenta soles hasta Miraflores. Ya vez, ¿cuánto crees que nos pueden cobrar hasta San Juan?, vamos en público nomás. Está bien.

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¿La vas a invitar? – Elena se preocupa por Sebastián. Sí, ella llamará ahora y voy a decirle que venga para ver una película. Ella está con su enamorado.  Lo sé, pero vendrá. No vendrá, no te llamará. Sí lo va hacer – Sebastián se pone como un niño ingenuo.

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Antonella y Mario llegan a la Plaza de Armas – ellos desde la universidad iban a pasear por jirón -, eligen un restaurante que tiene balcón para la plaza – Mario se ha precavido de tener cincuenta soles para gastar en comida, con gusto y sin ningún miramiento lo gastaría con Alexandra.

Chile es el primer mundo, todo están limpio, la gente es tan educada. Seguro – Mario la mira admirado -, ¿y conociste a alguien? No, la verdad sí, salí con un contador. ¿Y qué pasó? Es una linda persona, muy amable y generoso; pero era un inseguro, celoso. Mira tú – Mario se dice a Antonella solo le puede gustar gente con baja autoestima -, pero además vine por ti. Jajaja, pensé que ya te habías olvidado de mí. Claro que no, no voy a parar hasta llevarte a la cama – Mario la mira fijamente y sonríe.

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Pasaron las horas, ya es muy tarde. Alexandra nunca llamó. Sebastián se toma la leche, sonríe para Elena.

Alexandra me ha hechizado, pero estoy seguro que esto pasará; perdóname Elena, no lo comprendo cómo sucedió. No tienes por qué pedir perdón, esto no te va separar de mí. Sí, sí Elena, yo te prometo que estaremos juntos siempre; esto me hace fuerte, voy a ser muy fuerte y un día nada podrá separarme de ti. Sí, ahora lo pienso así; tanta experiencia te hace fuerte, como lo que sucedió con Elizabeth, a la final no sabrás a quién dedicar los poemas. Se los voy a dedicar a Alexandra. ¿Por qué? Alexandra es diferente, es feliz.

Elena desaparece.

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Mario vuelve del servicio, ve que Antonella tiene su celular en la mano.

¿Qué fue? - Mario pregunta. Revisaba tus mensajes. ¿Y? - Mario no se molesta. ¿Quién es Keni? Es mi compañero de la universidad. ¿A sí?, ¿me contaste que estás estudiando de nuevo? Sí, es lo mejor para pasar el tiempo libre. 

Sunday, November 29, 2015

Dices que caíste del cielo



Dices que caíste del cielo,
Y solo de noche te veo,
Y cuando quiero morir,
Te encuentro.

Dices que caíste del cielo,
Y te ríes de mis debilidades,
Y haces gestos,
Que no son de deidades.

Voy a creer

Que caíste del cielo.

Saturday, November 28, 2015

El abuelo

No sé qué hacer Nataly. ¿Qué pasa? He terminado con Mario. ¿Él lo ha tomado mal? Sí, mi amiga dice que le para llamando todos los días para preguntar por mí, yo no le contesto al teléfono. Es lo que se veía venir. Son siete años que hemos estado; yo le respeto un montón por todo lo que me ha ayudado, pero ya no lo quiero. Claro, la diferencia de edades es abismal – Mario tiene diecisiete años más -, él debería haber entendido que tarde o temprano se acabaría. No es que no valore el tiempo que hemos pasado juntos, pero siento que he perdido tiempo. Mira hijita, creo que el que más perdió tiempo es él; tú todavía eres joven, podrás encontrar a alguien, pero Mario, él perdió más, aunque puede que tenga alguna oportunidad, puesto que está vivo, pero hay que ser sinceras, ya a su edad es bien difícil que alguien se fije en él.

Kelly mira cómo su prima come.

¿Por qué no te sirves? No puedo, tengo colesterol. Hay hija, ya deja esa cara; entiendo que te debes sentir mal, pero no es tu culpa. Quería pedirte algo. Dime. ¿Puedes hablar con Mario? ¿Qué quieres que le diga? Quiero que le aconsejes que deje de tomar, que ya no llame más; que le hagas entender que no quería hacerle daño. ¿Y por qué no le hablas tú? Ya le hablé, pero no me escucha, solo llora y me ruega para regresar, y por eso mismo no quiero verlo, siento que le hago más daño. Entonces déjalo así nomás; no lo voy a buscar, pero si viene al trabajo yo hablaré con él. Gracias.

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Kelly mira al proveedor y lo encuentra atractivo.

Es separado, es buena gente; tendrá sus cuarenta años – Comenta Rubí. ¿Por qué lo dices? - Kelly se incomoda. Porque creo que deberías darte la oportunidad, tú te vez muy bien, te vez y eres joven; deberías dejar a Mario. Ay Rubí, tú siempre con lo mismo. Es que él parece tu padre; cuando los veo a ti y tus hijos junto a Mario, veo a el abuelo de la familia – Kelly se avergüenza. 

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Mario toma y llora todas las noches, necesita alguien a quien amar.



Friday, November 27, 2015

Lo nuestro

¿Qué es lo nuestro?
Una carta que nunca escribiste
Aquello que no pasó
Que yo inventé.

¿De qué recuerdos escribo?
De los que no son míos
De los que vi en tus ojos
Por los que lloraste.

¿Qué te di?
Lo que me aceptaste
Que no se puede valorar

Mi tiempo.





Thursday, November 26, 2015

El abogado del diablo

Te quería dar mi pedazo.
No es el estilo de Keni, no toma desde la última vez que salió con Yovana, y de eso ya mucho. Pero David y Ángel están animados por el éxito de la audiencia y le han invitado.

Se han perdido en el “Ramón Castilla” de Lince. Van por la segunda botella de Vodka, Keni compró esa. Le duele el estómago.

¿Qué pasa huevonazo? – Ángel le llama la atención. Puta mare, me duele el estómago; estoy cagado, no he comido nada.

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Keni se levanta a las 4pm, toma la ducha tibia; se pone el pantalón azul noche, camisa blanca y zapatos negros esmeradamente lustrados la noche anterior. Hoy es la súper exposición que esperaba; no le gusta la ropa formal, pero la ocasión lo amerita. Se ve en el espejo, tiene el cabello largo y se han definido ensortijados, se acomoda haciendo un gesto afeminado y ríe. Ñaña. Sebastián le ayudó con los argumentos.

Tienes que entonar. Ya Sebastián, no me presiones. Escucha, la Tutela funciona sobre todo cuando se han vulnerado dos derechos: derecho a la defensa, y el derecho a la presunción de inocencia; tu cliente está más embarrado que ni se te ocurra argumentar por ese lado; debes desestabilizar a la fiscal – Sebastián piensa que a quién se enfrentará Keni es una mujer -, ella va querer hacerte añicos, así que no le des tiempo para nada; a la primera le sacas lo del reclamo y su contestación, lo va negar, pero ya has sacado los documentos, le dices – entona Sebastián-, señor juez, y qué son estos documentos, de dónde sale esta contestación, la fiscalía argumenta problemas administrativos. Pero ella no sabe eso, no la voy a cagar así. Si ella tuviera la oportunidad lo va hacer, tú te adelantas nomás. Repite.

Keni, se concentra, repite los argumentos.

Tienes que dejarla completamente fuera, por último le vas a acusar de falta de imputación. ¿Pero eso puede ventilarse en una Tutela de derecho? No, pero a ti no te importa, tú eres el abogado de un criminal, tú eres el abogado del diablo; esa fiscal no está preparada, de seguro que no conoce la casación y si lo conociera tú te haces el loco, solo dices que su disposición te parece ambigua para tratarse de un profesional. La cagada – Keni se ríe, levanta su brazo y estrecha la mano con la de Sebastián -, eres la cagada papi.

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Sebastián escucha a la fiscal y se ríe para sus adentros diciéndose; pobrecita, Keni la va hacer añicos.