Saturday, July 25, 2015
Thursday, July 23, 2015
Marcas en el alma
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Camila le increpa qué será de ellos; solo se verán dos o
tres veces a la semana. Él solo le responde que así tendrá que ser, que es
mejor para los hijos de ambos. Camila se desespera y prende sus uñas en el
rostro de Henry.
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Todo era bonito en apariencia, todo era como un cristal que
en cualquier momento tú romperías.
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Henry empuja a Camila, piensa que no le hizo nada, pero por
casualidad mira el espejo que tiene enfrente y ve su rostro ensangrentado. La
furia se apodera de él y la insulta y abofetea por lo que le ha ocasionado.
Ella quiere seguir marcándole la cara.
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¿Me amaste?, ¿no será que te obsesionaste? No importaba si
te amaba, solo importaba si tú – en tu entender – me amabas y por eso debía
estar junto a ti.
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Camila ha enloquecido, grita palabrotas y Henry se siente
muy humillado. Está en la casa de su amigo y sus padres estarán escuchando
todo; su furia – que se había tranquilizado en un momento – vuelve con más
fuerza, y ahora la coge de los cabellos y a patadas la saca de la habitación; cierra
la puerta. Camila grita una serie de groserías y amenazas. Henry no responde,
quiere que se marche.
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Solo quiero que ya no me molestes, que hagas tu vida sola,
porque junto a la mía no podrás hacerla. No te juzgo, así que no me juzgues. Marcas,
has dejado marcas, en el alma. Wednesday, July 22, 2015
La llave
Mario timbra a Camila, pero ella no contesta. Hizo mal,
mejor hubiese pedido prestado el celular de Luiz para que Camila conteste.
Esperemos un momento, en 20 minutos y le llamamos con mi
celular – Luiz propone. No creo que nos haga caso porque sea otro número, solo
yo le podría llamar en estos momentos, mejor insistiré.
Mario mira la ventana del apartamento y se da cuenta que se
asomó una niña. Insiste con las llamadas, le llega un mensaje.
Mensaje 1 de Camila: Lo siento, sé lo que me vas a decir. Te
juro que no fue mi intención hacerle daño. Fue en medio de mi furia. No te
preocupes ya no volveré a molestarle.
Mario intenta responderle, pero Camila le manda mensajes
seguidos, por lo que le impide escribir.
Mensaje 2 de Camila: Mario te juro que no me siento bien.
El celular de Mario es muy elemental, por lo que le
dificulta responder con la rapidez que le llegan los mensajes.
Mensaje 3 de Camila: Es por eso que no respondo.
Por fin termina un mensaje.
Mensaje 1 de Mario: No quiero hablar del tema, quiero
pedirte algo. No soy quien para juzgarte. Por favor dame la llave que tienes.
Mensaje 4 de Camila: Mil disculpas por todo.
Mensaje 2 de Mario: Mi padre está furioso conmigo, estoy con
mi amigo abajo de tu casa, mándame la llave con la niña.
Mensaje 5 de Camila: Allí te lleva la llave.
La niña - que debe tener a lo mucho unos cinco años - baja con la llave. Mario le ofrece un dulce que compró en la tienda cercana al edificio.
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Eso no es amor - Luiz critica a Camila. Lo que yo he experimentado, me dice que cuando se ama, también se puede hacer daño.
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Eso no es amor - Luiz critica a Camila. Lo que yo he experimentado, me dice que cuando se ama, también se puede hacer daño.
Monday, July 6, 2015
No era lo que parecía
¿Qué llevas allí? Nada – Henry oculta algo. ¿A qué hora
vienes mañana? A las nueve. No estaré, saldré a las ocho a la universidad. ¿Pero
dejas tu cuarto abierto? Claro, voy a regresar como eso de las dos, mi mamá
igual te invitará la comida. Gracias,
mañana termino con tu piso. Perfecto, quiero dejar de dormir en el sofá. No te
preocupes, mañana ya lo termino, pero igual tendrás que pintar las paredes.
Ambos caminan hasta la avenida Pirámide del Sol para que
Henry tome el amarillo que le llevará a Santa Anita. Conversan en la esquina.
¿Tienes problemas? Es Elena, quiere irse de su casa, dice
que no soporta a su madre; y le he pedido a mi mamá para ir a vivir con ella.
¿Y qué te ha dicho? Dice que sí, pero creo que mi mamá y Elena no la pasarán
bien juntas. Entiendo, pero si tu madre te está aceptando quiere decir que quiere
ayudarte y me supongo que tratará de mejorar su trato a tu esposa. Eso espero.
Pasaron ya dos amarillos y Henry no quiere irse. Conversar
con Sebastián le hace sentir bien, y cuando se despide de su amigo le extraña.
Me voy con el siguiente. Sabes, tengo una propuesta de
viajar a España. ¿Para qué? Llevar unos cursos allá, intercambio estudiantil.
¿Y por cuánto tiempo? Algo de cuatro u ocho meses, dependiendo de la beca que
tome. Pero… ¿quieres irte en verdad? Sí, sería una gran oportunidad. Pero yo
también me iré, y pensaba que tú te quedarías para ver a Juanito – así le
enseñó Sebastián a llamar al niño – y a Elena.
Sunday, July 5, 2015
El pasado presente
Sebastián escucha “Aún sigo
cantando” de los Enanitos Verdes. Y piensa en Elena. La última vez que la vio
fue en su casa cuando le reprochó por estar con Freddy. Piensa que en esta hora
– son las doce de la noche – debe estar acostada, sola y pensando en todos: en
si sus hijos están bien, en que mañana no irán al colegio porque es el día del
maestro, en que Juan ya está grande y necesitará una habitación para él solo,
en que sus hijos están creciendo y que algún día la dejarán como le dejó Henry;
debe pensar en la niña que murió, en que hubiese sido muy hermosa, en que – modestia
aparte – sería muy parecida a ella y hasta más bella porque tenía los cabellos
ensortijados de Henry; y se preocupará por Henry, en que si la mujer con quien
está es la correcta, si está bien de salud; también se preocupará por él –
Sebastián -, y se dirá si algún día encontrará a alguien que lo ame.
El policía ya no está conectado,
pero él no ha reparado en si debe o no escribirle, se ha ensimismado en un
montón de ideas sobre Elena y Henry; ellos están tan lejos de él. Fue su mejor
historia y ya no volverá a vivir tan intensamente como aquellos días, ni en
otra parte del mundo podrá vivir algo así.
*****
¡¿Y que tal si subimos a los
carros?! No, me da vergüenza, aunque a veces tengo ganas de hacer algo. ¿Qué? –
Sebastián piensa que coincide en un pensamiento con Henry -, ya sé; quieres
subir a los carros a vender caramelos. Sí, siempre he pensado en que debo hacer
eso. Pues yo también, me gustaría saber qué se siente vender en los carros. Pues
nunca sentirás lo que en verdad se siente vender caramelos, porque aún si lo
haces será muy diferente porque no lo harás por necesidad. Pues tienes razón,
pero lo que voy hacer no será vender, voy a subir un día y les voy a sonreír a
las personas – Sebastián sonríe como mono – y les voy a regalar los caramelos.
A veces pienso que voy a tener tanta necesidad que un día me veré obligado a
vender caramelos. Eso no va pasar, tú sabes hacer muchas cosas.
Henry se echa en el gras y se
quita los zapatos con sus pies. Coge la lata de las colectas y la pesa a pulso.
Cuánto dinero habremos
recolectado. No creo que más que las hermanitas de la caridad – así le llaman a
un par de ancianas de la iglesia. Espero que este dinero sirva para ayudar a
las personas más necesitadas. Confío que Dios hará posible eso; y si un mal
hombre se aprovecha, Dios se encargará de que algún día esa persona tenga que
recurrir a un hospital que se sustente con la caridad de la gente. Qué buenos
pensamientos hermano.
Se levantan y van rumbo a casa de
Sebastián. Es un sábado soleado, Henry piensa en la comida que habrá hecho la
señora Nella.
Friday, July 3, 2015
Feliz día maestro
Estás perdiendo el tiempo con ella. Lo sé, pero es lo único
que me queda. No seas dramático, aún eres joven y puedes encontrar alguien que
te quiera. No sé, creo que ya pasó el tiempo suficiente, me conformo con
tenerla a mi lado al menos una vez por semana. Hasta que se canse de ti, te vea
viejo o le resultes poco servible y ya no vuelva. Creo que así será. Entonces
déjala, si es una buena persona ella comprenderá.
Antonio está con resaca, tiene que ir a la universidad a
presentar un trabajo importante, antes Will le llamó para recordarle sobre lo
pendiente con “Metodología”. Abre el facebook, le escribe a Elizabeth un adiós.
Se mete a la ducha, llora para sus adentros; piensa en
Elena, en Henry y en él; piensa que la historia de los tres fue la mejor y que
nada lo pude superar, mucho menos la de una engreída como Elizabeth.
Se cambia, coge su mochila y se va a la casa de Freddy a
recoger unas copias.
Qué pasa cholito, estás mal. Nada tío estoy con resaca, pero
ya mejor después de la ducha; voy a presentar este trabajo. Ahora lo sacamos
entonces.
Se retira de la casa de Kempes y cruza el puente para el
lado de El Agustino, tomará la enatru. Al llegar a Canto Rey se encuentra con
Will, quien le dice que la profesora les ha dado más tiempo para presentar la
tesina y que no se preocupe.
Se fija que no tiene el documento que debe presentar mañana
en el colegio y piensa que le han robado. Pero cabe la posibilidad que lo haya
dejado en la fotocopiadora de Kempes; desea llamarle pero tampoco tiene su
celular, lo dejó en el baño.
*****
Felizmente Kempes tenía el documento. Regresa a su
habitación y empasta los ensayos de los “niños” – él llama así a sus
estudiantes, aunque estos son de los últimos años de secundaria, siempre los
llama así.
Es muy tarde, prepara su sesión sobre las dictaduras en Latinoamérica.
Observa que Elizabeth le ha escrito, pero no desea leerlo. Un alumno suyo también
le escribió un mensaje.
Eliud Flores: Profesor Rivas, seguro mañana van a festejar en su colegio el día del maestro y quería desearle feliz día. Me gustaría que volviera a ser mi profesor.
Wednesday, July 1, 2015
Felicidad triste
Porque siempre se gana cuando al tirar la moneda ambas
alternativas te favorecen. Como cuando dices que la amas, pero que vivir con
ella es un miedo constante de que la felicidad se va romper en cualquier
momento: felicidad triste.
Victoria de perdedores, porque siempre luchaste con todas
tus fuerzas, aunque ya sabías que ibas a perder.
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