Sunday, April 5, 2015

La llave

"La noche cuida al sueño"
Grabado basado en la composión de John Flaxman
Fotogarfía tomada por mí en la exposición del IPCNA
Henry entra a la casa de su madre para recoger algunas herramientas, ella le espera allí.

¿Qué sucede contigo? Qué pasa mamá, ¿por qué estás molesta? Vienes a la casa cuando quieras, seguro estás andando con esa mujercita. Tengo un cuarto aparte y no puedo venir todos los días porque estoy lejos. Sabes que Elena se llevó a Juan la otra vez. Sí, ella me lo dijo. Elena quiere llevarse a los niños, y no se voy a permitir. Mamá, ellos son sus hijos. Para qué se los va llevar, para los de a la bruja de su madre. No creo que esté con Maritza, ella los va tener, ya conversé con ella. No te importan tus hijos, desde que paras con esa mujercita estás peor, te veo muy mal. Mamá, siempre me dices lo mismo, estoy trabajando, tengo muchas deudas. Deudas de Elena, ella es tu maldición, al igual que esa Camila. Mamá por favor. Por favor nada Henry, yo me voy a quedar con mis nietos, dile a Elena que no me los puede quitar – Julia llora. Mamá, Elena es la madre de los niños y si nos apoyaste con ellos era por el tiempo que permanecía fuera; tú  no te vas a quedar sola. Acaso me importa eso, qué piensas que te estoy diciendo, yo solo quiero que los niños estén bien alimentados y que no les vaya pasar nada. Por eso mismo es preferible que estén con Elena, ella sabrá cuidarlos, quién mejor que su madre. Pues ella se fue, los dejó y ahora viene y quiere llevárselos. Mamá, no fue así, tú lo sabes, los niños se quedaron contigo porque ella necesitaba trabajar. No voy a escuchar explicaciones, dile que venga a vivir aquí, aquí le voy a dar un cuarto. No va querer.

***** 
Henry sale de su casa, está renegando, sabe que Elena no aceptará vivir en la casa de Julia. Le llama Camila.

Hola mi amor. Hola Henry, ¿cómo estás? Jhonnatan estuvo aquí. ¿Y qué pasó? Me gritó, me insultó bien feo y me dijo que no me ayudará con el diario, que pensara de dónde voy a sacar para comer. Maldito infeliz, ¿qué le dijiste? Le grité, le dije que si no me pasa la mantención le voy a demandar, pero se rió. ¿Tienes para tu diario? Sí, no te preocupes por eso, estoy trabajando, lo que pasa es que no me parece, aquí tengo varias deudas y como no supe de él puse a las niñas en un colegio estatal; él no quiere pensar que nuestros problemas son entre él y yo y no tienen que ver sus hijas. Te entiendo mi amor, pero solo te queda exigirle nomás, demándalo, tarde o temprano tendrá que pagar.

Henry piensa que seguro que Camila no tiene para el diario, quizás le falta algunas cosas; él solo le ha venido a ser una nueva carga, puesto que últimamente es ella quien le invita a comer. Su deuda con el banco es de mil doscientos soles mensuales, los llega hacer, pero a costa de mucho trabajo y privaciones.

***** 
Aló – Henry contesta su celular. Maestro, está saliendo el agua de la llave de la ducha. Señora, ahora estoy saliendo a ver a un cliente, por favor espéreme hasta el medio día, cierre la llave principal. Está bien, pero maestro tiene que venir porque no me voy a quedar sin utilizar la ducha. No se preocupe, además me tiene una cuenta pendiente. 

****** 
Henry toma una combi hasta Caquetá, le sorprende ver tantas combis, antes no las veía tanto; piensa que debe ser por Castañeda. Baja, toma un carro que va hacia Alcázar.

Al llegar al lugar donde le indicó su amigo, llama al celular de éste y no contesta, no hay señala. Se le pasa el tiempo, no sabe qué hacer, decide timbrar a Sebastián para ver si él se puede comunicar con el amigo en común.

Hola negro, qué fue. Hola Sebas, lo que pasa es que estoy aquí en Alcázar y no encuentro al hermano Wilder, tú tendrás su número. Sí, es el 993200783. Ese mismo es el que he registrado pero no contesta. Y no te dio la dirección. No, solo me dio una referencia, pero no veo que estén haciendo ningún techado por aquí; voy a seguir intentando. Oka negro, a ver si nos vemos en la noche. Listo.

***** 
Henry encontró la casa, el hermano Wilder estaba sobre el techo dirigiendo las operaciones; baja.

Hola Henry, no te había reconocido. Wilder, estuve llamándote. Sí, es que aquí no hay señal para movistar, pero me hubieses llamado a mi claro. No lo tenía. Ahora te lo doy, mira quiero que trabajes esta cocina – ambos entran. Tengo que limpiar antes la pared. Tienes que dejarlo ok, saca tu cuenta de así como está; no te hagas problemas, el tío paga. Está bien, pero cuándo comenzamos. Si puedes hoy mismo. No, tengo que hacer un trabajo en Perales, puedo comenzar mañana. Ya está bien.

Acordaron la suma, y Henry se va a ver el problema de la ducha.

******* 
Mira maestro, está que sale el agua. Señora, lo que pasa es que esa llave que ha comprado es china. Pero maestro, esa llave es nueva, al menos me tuvo que haber durado unos meses, seguro lo ha roto al momento de instalarlo. Señora, yo no le he cobrado por esa instalación, tampoco le he puesto la llave, ya estaba puesto. Sí, pero seguro lo has sacado para cuando pusiste la mayólica y lo rompiste. Señora, solo saqué la perilla, no tengo la necesidad de sacar toda la llave para poner la mayólica. No maestro, usted lo rompió, así que por favor arréglelo porque si no voy a tener que contratar a un gasfitero y le descontaré de lo que le debo. 

Friday, April 3, 2015

Feriados

Sebastián se levanta temprano, el día está nublado. Tiene hambre, no comió bien ayer y además ha estado en su habitación solo por tres días, raras veces salió. Prende su pc para ver si le han escrito algún mensaje, le viene el dolor de cabeza y sufre.


Escribe en su muro que quisiera morir, siempre lo ha querido, siempre ha pensado que lo mejor será morir cuando haya dolor, que cuando el dolor sea insoportable, es preferible despedirse de todo que vivir desgraciadamente. Por eso firmaría a favor de la eutanasia.

Pero también piensa que puede estar en la tierra algunos años más, que aún le queda algo de juventud; se siente egoísta y frívolo al pensar así, pero es sincero y se dice que es lo que todos han de querer: juventud y salud. Nadie puede ser feliz en la vejez y mucho menos enfermo; entonces, es preferible morir a ser un estorbo para los demás.           

¿Pero cuándo es el tiempo en que uno llega a ser un estorbo? Piensa que será cuando no se puede valer por sí mismo, y eso no tiene que ver con la edad, porque hay ancianos que tienen mayores competencias para solucionar sus problemas cotidianos que los que él tiene.

Abre el facebook, Henry le escribió ayer un mensaje: “habla”; es la primera vez que Henry le escribe a través del chat; seguro estuvo obligado a ir a Internet para enviar alguna proforma y aprovechó en escribirle.

Le responde a ese lacónico mensaje: Aquí Negro, estoy con dolor de cabeza. A ver si pasas a visitarme.

Se quita la ropa, toma una ducha y se queda con la toalla. Lee parte de la biografía de Kennedy. Su estómago le exige alimentos, así que se cambia y decide visitar a su madre. No hay dinero, hay que ahorrar, se dice.

Mira su celular y nota tres llamadas perdidas de Elena, cuánto le gustaría que las llamadas fueran de Elizabeth. Recuerda el rostro de Elizabeth y piensa que no es tan linda como Elena.

En la calle se encuentra con una de sus vecinas, la saluda así nomás y se pasa de largo para que la vecina no le pregunte nada.

******  
Mamita, cómo estás. Preocupado de no saber nada de ti. Mami perdóname, es que estoy full con las tareas. ¿Y ya estás bien con tu diente? Sí mamá, ya no me duele el diente, pero me duele la cabeza. ¿La cabeza?, seguro te han hecho una mala curación. Eso es lo que pensaba, pero me han hecho una placa y tengo una mancha en la mandíbula, parece que es eso. Tienes que ir al hospital. Mi doctor me dice que puede ser una inflación, que lo va ver este lunes con otro odontólogo. Cuídate papito, ¿ya desayunaste? No mami, ¿tienes algo? Sí, sírvete, hay avena y pan con queso suizo. Gracias.

Sebastián se sirve la avena cogiendo la olla para no utilizar el cucharón, luego saca del refrigerador el queso que lo sirve en el pan. Lo come con cuidado para no utilizar el diente que le hicieron la endodoncia, quizás deba ser eso que le genere el dolor de cabeza.


Mami, has visto a Henry. A ese tu amigo no se le ve ni en pintura; creo que para tomando. No mamá, cómo puedes decir eso si no dices que no lo has visto. Es que tu papá me ha dicho que la otra vez lo vio subiendo unas cervezas a su cuarto. Habrá tenido sed. Y por qué no se toma una Coca Cola. Mamá, la Coca Cola es cancerígena. Sí, cuando te conviene es cancerígena. Mami ya me voy, me puedo llevar ese flan que tienes en el refrigerador. Sí, lo guardé para ti, ¿vienes almorzar? Sí mami, voy a estar trabajando en mi cuarto, una amiga me ha pedido que le haga unos ensayos. 

Wednesday, April 1, 2015

Dolor Psíquico

Las doncellas de Tetis regresan del mar. 
Grabado basado en la composición de John Flaxman,
fotografía tomada por mí en la exposición del ICPNA.
Sebastián sigue con el dolor de cabeza. Llega a las 12 a su cuarto, toma una ducha rápidamente, se pone jeans, zapatillas negras y un polo crema a rayas que le hace recordar que algún día tuvo que declarar que era de la “U” para que no le hicieran bullying en el colegio. Toma una pastilla, bebe dos vasos con agua y sale rumbo a su primer día de clases en la universidad.


En la UCV hay todo un motivo de fiesta, un grupo de señoritas – que definitivamente vienen de otro cono o es más probable que vengan de los distritos céntricos – vestidas con minifaldas y camisetas blancas entregan globos con el logo de la universidad dando la bienvenida a los cachimbos. Sebastián sonríe a una señorita que le ha preguntado si es un ingresante.

Es la una y veinte, piensa que esta tarde, sube los seis pisos. Su aula es el 605 B, está en una esquina y solo se encuentra un joven vestido formalmente. Es el profesor, Sebastián entra sonriente, se acerca y presenta.

Ha sido el primero, no pregunta nada, abre su morral y saca el libro del historiador sanmarquino Daniel Morán: Lima a través de la Prensa.

***** 
El dolor continúa, piensa que este dolor le está haciendo olvidar a Elizabeth. Quizás sea que apareció para que así sucediera, que es un dolor que le ayudará a estar más tranquilo con respecto a sus emociones. Poco a poco van llegando los nuevos estudiantes del turno tarde y el salón se ocupa con los únicos 11 estudiantes matriculados y el joven catedrático que fungirá de docente. Sebastián decide voltear para ver a sus nuevos compañeros, ve entre todos a Noa.

¿Y qué tal? – Noa se acerca y le hace conversación. Una desgracia, tengo dolor de cabeza a causa de una endodoncia que me realizaron ya hace quince días. Asu, pero eso creo que sana al toque. Sí, pero me hicieron una placa y ha salido una mancha de regular tamaño encima del diente, estoy tomando pastillas, pero no funcionan. Entonces te voy a recomendar que converses con Andrés, él vende productos omnilife, quizás tenga algo para ti. Quizás, ¿y qué ha sido de ti? – Sebastián cambia de conversación. Trabajando con mis tíos y leyendo mucho; ahora tengo unas cosas en la cabeza, pienso que he estado durmiendo y que me he levantado con más ganas de aprender. Pues que buen ánimo, yo estoy leyendo ahora mismo algo de historia, tengo pensado entrevistar a un historiador – Sebastián le muestra el libro fotocopiado a Noa. ¿Y qué es muy importante? No lo sé, pero me parece una persona accesible y lo estuve leyendo y está bueno.

El profesor se presenta y hace una introducción sobre “Las Obligaciones”.

Sebastián piensa que su concentración por el dolor de cabeza ha menguado. Pero también, le vienen los tristes bellos recuerdos de Elizabeth y se chasquea, su dolor físico no ha alejado el dolor psíquico.

Sunday, March 29, 2015

Ella que lo recuerda

Qué quiere quererlo,
Que desea tocarlo,
Que le extraña recordarlo,
Cuando sabe que ya no lo ama.

Y no lo ama en verdad,
Pero es el recuerdo triste
De momentos y gestos
De algo que se ha muerto.

Que recuerda su performance
En rostro estoico
En estresado cuerpo blanco
En fortaleza aparente
Que aprovechó
En el último encuentro

Que se ha ilusionado
Con alguien que está allá.
Que puede que venga acá,

Pero que no lo ama.



Grabado basado en la composición de John Flaxman,
fotografía tomada por mí en la exposición del ICPNA.

Monday, March 23, 2015

Murales

Sebastián timbra a Henry, no contesta, vuelve a timbrar y no contesta. Seguro que dejó su celular en su cuarto y está (me gusta utilizar la tilde) trabajando, piensa.

Fue una semana muy buena en el colegio, los estudiantes se están acomodando a su sistema y él a sus nuevos estudiantes. Decide revisar las evaluaciones de diagnóstico, pero suena su celular, es Luiz.

¿Qué fue Luiz? Hola Cholo, quería proponerte algo para semana santa. ¿Qué cosa es?, no tengo planes, pero estoy misio. ¿Qué estás haciendo ahora? Nada, recién levantándome. Acompáñame al centro, tengo que comprar un proyector para el Call. Ya, puede ser, ¿a qué hora? Ahora mismo. Llego a Hiraoka en media hora. Perfecto, yo estoy saliendo para allá, te espero.

*****  
¿Y qué fue? Aquí Cholo, se nos malogró el proyector que teníamos en la sala de juntas y me han pedido que compre uno. ¿Cuánto es el presupuesto? Mil trescientos. Muy poco, un proyector está como dos mil. Sí, pero voy a comprar uno barato, hay un ViewSony que es guerrero y no cuesta mucho.

Suben al cuarto piso de Hiraoka, miran los proyectores, todos los ejemplares de vitrina son Epson y Sony.

Buscamos un proyector – Luiz pregunta a un vendedor. Buenas tardes señor, aquí tiene los proyectores, más o menos para qué lo necesita. Es un pequeño auditorio – Sebastián recuerda la sala de juntas -, donde más o menos entran cuarenta personas. Entonces sería bueno esta Epson, de tres mil lumens y cinco mil horas de vida. ¿Y cuánto es el precio? – Luiz pregunta con gesto que  no le importa. Mil novecientos. ¿No tendrá algo más cómodo? Sí, aquí tiene una ViewSony – el vendedor señala los proyectores que están debajo de la vitrina. ¿Qué valen? – Luiz se emociona porque es lo que estaba buscando. Mil cuatrocientos cincuenta.

*****
Salen de Hiraoka, caminan por Emancipación y escuchan las ofertas de algunos jaladores, pero no les inspiran confianza así que deciden ir a Compu Plaza.

Oye – Luiz está preocupado -, tú crees que me alcanzará, espero que en Wilson esté más cómodo. Lo que pasa es que esta subiendo el dólar, y esas ViewSony que estaban en Hiraoka son las que no le han salido, seguro ahora están más caras. Asu, no cuento con mucho, además le dije a la jefa que fácil lo conseguía con mil doscientos y ella me dio cien más por si acaso.

*****
Mil trescientos cincuenta. ¿Nada menos? Te lo puedo dejar… – el dependiente utiliza su sistema -, te lo puedo dejar en mil trescientos veinte.  No me alcanza – Luiz está cansado -, ¿y no tendrá un proyector más cómodo? Es el más cómodo. ¿Y es bueno? Claro, la gente no le hace mucho caso, pero este proyector es tecnología americana, es guerrera. Sí, lo sé, yo tengo una y el año pasado lo compré a mil doscientos, pero me sorprende que haya subido, pensé que debería haber bajado de precio. Es que el dólar ha subido. ¿Sí no?, eso quiere decir que Ollanta está cagando la economía; me lo llevo, pero regálate un mouse. Nada amigo, te estoy dando a un buen precio.

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Cholo, quería invitarte a comer algo, pero me quedé aguja. No te preocupes, ya otro día, más bien dime qué me querías proponer. Ah sí, quería proponerte ir a Tarma para la Semana Santa, ya sabes que soy de la hermandad. Sí, pero estoy en un período de austeridad. Siempre has estado en ese período, mira vamos en las mismas condiciones de la otra vez. No sé cholo, primero tengo que pagar algunas deudas, voy a ver eso esta semana, no he tenido ningún trabajo, solo estoy esperando que me paguen en el colegio. Ya pues, pero piénsalo.

Luiz para un taxi, lo aborda y se despide estrechando la mano con su amigo.

***** 
Sebastián camina por jirón de la Unión, llega al chifa – donde invitó a comer a Elizabeth- que está cerca a la Plaza San Martín, recuerda que ella se sorprendió cuando le hizo la explicación de la llamita que lleva el monumento al libertador. Quisiera comprar un aeropuerto, pero solo cuenta con pocos soles.

Llega a Chabuca Granda y recuerda que el actual alcalde no pintará de amarillo el mural de la cantautora, así que decide buscarla. Camina unas cuadras de regreso y encuentra el mural, decide comprar una cerveza de lata, son tres cincuenta – le sobra un sol para su pasaje -. Se sienta enfrente de la gran cabeza y le reprocha su existencia:

No eres el mural más bello, ¿por qué estás en pie?; si no eres la única cantante de música criolla, ¿por qué aún la pared que ocupas no está de amarillo? Prefiero la música de la Morena de Oro.


Se aleja y luego le vienen algunos versos de “La flor de la canela” y piensa que ha sido injusto con Chabuca. 

Saturday, March 14, 2015

En el centro de Elena

Hola Elena, ¿qué haces después de salir de tu trabajo? Tengo tiempo libre, sí deseas podemos vernos. Voy a pasar por el centro, quizás podrías acompañarme a editar un video. ¿El del viaje? Sí. Está bien, te estuve escribiendo al facebook y no me contestas. Sí, ya te contaré.

*****
Mario se levanta de la cama, se quita la ropa de trabajo, coge su cabeza y se lamenta – cuánto me duele, dios, dios, ayúdame por favor. Se ve en el espejo y observa que está más delgado, pero no se siente cómodo porque parece enfermo. Se mete a la ducha y deja caer el agua en su nuca, quizás eso le relaje del dolor de cabeza.

Antes de ponerse la ropa, busca una música de “Clavito” y sube el volumen. Suena el celular:

Profesor, necesito hablar con usted. Disculpe, ¿madre de quién es usted? Soy mamá de la alumna Marianela, lo que pasa profesor es que la niña Anel ha estado molestando a mi hija porque usted la hizo calificar su trabajo, y como mi hija hizo según lo que usted le indicó y le puso muy pocos puntos, la niña Anel le ha gritado y en la salida su mamá le ha estado diciendo cosas y yo no quiero discutir con esa señora porque soy capaz de irme a las manos y creo que usted debe solucionar este problema. Pero señora, no es que yo haya originado un problema, las evaluaciones son de varios tipos, yo conversaré con las niñas, ellas van a entender que era una dinámica para ayudarnos en el aprendizaje. Pero profesor, es que esa niña Anel siempre está acostumbrada a molestar a las chicas, y yo no quiero que mi hija esté sentada con ella. Pero qué puedo hacer, yo no soy el tutor del aula, eso tendría que conversar con la tutora, pero si las niñas tienen algún inconveniente, en mi hora las cambiaré de sitio. Profesor, por favor no le vaya a decir nada a mi hija porque ella me ha pedido que no me meta. No se preocupe, yo les voy a preguntar primero si han tenido algún inconveniente con la coevaluación y les recomendaré algunas cosas.

Eligiendo la ropa que se pondrá, recuerda que su hermana le pidió que le juntara las ropas que no utilizaba para regalárselo a un niño que está necesitado, entonces decide revisar sus cajones y ver lo que ya no se atreverá a poner, y eso no porque estén viejos o rotos sino porque tiene ropa para gente joven y él ya no se siente tan joven como para usar polos ni shorts con colores encendidos o imágenes llamativas. Seleccionó un tanto de ropas. Aún no se ha vestido, se pone unos jeans pitillo, medias negras y las zapatillas – también negras -; busca una camisa, pero ve entre la ropa que regalará un polo naranja con rayas blancas, y decide ponérselo.

******  
Elena está cansada de esperar, manda un mensaje a Mario.

Primer mensaje[1]: ya estaras cerca. No????

Mario no responde, pero ella sabe que él está viniendo, quizás no tiene saldo.

Segundo mensaje: ya m toy aburriendo ahhhh

Mario responde, recién llegó a Santa Rosa y toma los buses azules del corredor azul, da cuenta que a pesar de tomarlo en hora punta, el corredor azul nunca le ha fallado; pero Luiz critica a este sistema que no usa, piensa.

Mensaje de Mario: Sí, ya estoy a un par de cuadras.

Elena se sienta en el borde de una rampa. Vuelve a escribir.

Tercer mensaje: seguro q. a unas cuadras . d. tu casa…vjajajajaja.

A Mario le agrada ese vjajajajaja. Baja en Uruguay y corre al encuentro de Elena. La encuentra sentada y quiere asustarla al caminar por detrás de ella, pero Elena se da cuenta, él se acomoda en la rampa y le da un beso.

¿Cómo estás? Con dolor de cabeza, tengo gripe – Elena se acomoda el cabello. ¿Usas escarcha? No, estuve haciendo unos platos con decoraciones con escarche – a Elena le gusta que Mario siempre esté pendiente de todo cuanto se pone. Pensé que era parte de tu decoración. Oye qué te pasa, y tú cómo has estado. Mal, casi casi al borde del suicidio. Ya no molestes con lo mismo, ¿qué tienes? El diente, me duele y también la cabeza, pienso que debe ser la bolita que tengo en la cabeza. Hay no seas tonto, seguro es el diente, tú siempre exagerado, pero olvídate, vamos a comprar helados, yo te invito. Pero si estás con gripe. Sí mi mamá me dio en la mañana panadol, pero no importa, igual quiero un helado. Está bien, pero compra para ti nomás, yo estoy mal. No seas tonto, tú estás bien, ese dolor de cabeza se te quitará con la endodoncia, te compraré un helado de maní, a ver si así engordas al menos un gramo.

Están en el Real Plaza, se acercan a un Bembos y ella pide un helado de vainilla con maní y para ella un helado de chocolate.

Te dije que no quiero. Pues vas a tomártelo, es una orden. Creo que me voy a poner mal, antes de ayer tuve una fiebre horrible. Tú siempre estás mal porque siempre piensas que estás mal, estás somatizando. Está bien, pero si me pasa algo, serás la culpable de mi viaje al más allá. Jajajaja, cada día estás más paranoico.

Se sientan en medio del comedor.

Mira, para la próxima te voy a invitar una hamburguesa, esa de 20 soles está bien. Gracias, pero creo que ya no podré comer carne. Ay no seas monse, ni mi Juanito está así– Mario le enseñó a llamar así al niño -; dime, ¿qué vamos hacer? Pues vamos a editar el video del viaje, demorará una hora; luego vamos a caminar por el centro. Ya, vamos al centro cultural Inca Garcilaso. Perfecto, qué se presenta. Una exposición fotográfica.

Caminan por detrás de Compuplaza y se encuentran en un puesto donde un señor canoso hace ediciones a quince la hora.

¿Cómo es eso? O sea el señor me cobra 15 soles por la hora de trabajo de edición, si se pasa de la hora me cobrará otros 15 soles.

El señor termina la edición en una hora, entre tanto Elena le cuenta a la esposa del señor el fabuloso viaje que hicieron a Churin. Le hace una muy buena recomendación, la señora se anima y promete ir para mayo – mes que Elena le dijo que es el ideal porque será verano en ese pueblo.

******* 
Escuché el video y me parece que a medida que pasa el tiempo tu inglés está peor. Jajajaja, así dices que me quieres dar ánimos, pero tienes razón, a mí mismo me sorprende, cuando ingresé a estudiar el inglés hablaba, mal pero lo hablaba, pero ahora que estoy finalizando este módulo hablo menos el inglés.

Elena le agarra el brazo y caminan por una paralela de Jirón de la Unión, es de noche y se siente tan bien, deciden comer churros.

Los mejores churros de Lima los venden aquí al costado de la Iglesia San Francisco. Debe ser, Ángela un día me dijo que me invitaría comer unos buenos churros que estaban por la Plaza Mayor, seguro que se refería a este lugar, está bien rico.

******* 
Se encuentran sentados en las escaleras de la Catedral.

Mario, piensas que has cambiado mucho; ¿cuán diferente eres al chico de 19 años que conocí? Pues creo que no he cambiado mucho, sigo teniendo los mismos miedos y prejuicios y también sigo con los mismos valores. Yo creo que cambié mucho, ahora soy un poco más feliz y hasta diría más segura de mí misma. Es que hiciste estudios, tuviste dos hijos y te separaste; tu vida ha tenido cambios trascendentales y bruscos; en cambio yo, yo hice cosas en ese tiempo pero todo lentamente y no tan significativo como los tuyos.

Bajan para el Pte. Trujillo, Elena se acerca a una tienda y compra una gaseosa Inka Cola – que le pidió Mario – y dos helados Sublime.

Toma. No quiero, te dije que no lo compres. Solo cógelo. Elena, no lo voy a tomar – Mario alza la voz. Te ordeno que lo tomes. No, Elena te he dicho que no, yo no quiero helado, me vas a enfermar – Mario hace un drama y la gente los ve como si fueran dos enamorados peleando. Solo tómalo, si no lo quieres no lo comas, ya te lo compré; rápido, que quiero probar el mío. Está bien, pero se lo voy a regalar a un niño pobre del Perú. Está bien, es tu helado, haz lo que quieras con él.



[1] Escribo el mensaje tal cual, con sus errores ortográficos y facilismos.

Thursday, March 5, 2015

Los gestos de Elizabeth

Sebastián y Elena alquilaron una sola habitación en Churín.


Quiero tomar algo – Sebastián conversa con Elena. ¿Por qué? Porque creo que debemos festejar nuestro 23, estamos juntos nuevamente. Tienes razón, mi hijito está dormido, bajemos y tomemos algo, pero primero me voy a poner como para la ocasión.

Mientras Elena se cambia, Sebastián ve televisión.

Pero qué hermosa te has puesto, ¿cuánta ropa has traído en esas mochilas? Lo necesario, ¿te gusta? Te ves preciosa hermanita. ¿Nos vamos? Vamos.

En un bar-restaurante, piden cubalibre y eligen música de la rocola. Elena prefiere baladas antiguas y Sebastián algunas cumbias.

Qué pasa, por qué estás triste. La noche me pone triste, mañana es nuestro último día y lo he pasado bien contigo y tu hijo, quisiera que no acabara. Yo también quisiera que esto se prolongue, no había pasado desde hace mucho buen tiempo con mi hijito y también me siento contenta porque estamos juntos. Me gustaría bailar contigo. Aquí nadie baila, pero a mí también me gustaría bailar, creo que nunca hemos bailado, seguro que sí has bailado con Elizabeth. Tienes razón, nunca hemos bailado, además que no soy bueno bailando, con Elizabeth tampoco he salido a bailar, pero una vez le propuse para bailar un tango y ella aceptó, estábamos en mi cuarto y la tomé en mis brazos e intentamos algunos pasos. Ella siempre está presente. Sí, no puedo dejar de pensar en ella, no sé que siento por Elizabeth, la amo, pero no con la intensidad de antes, pero en momentos tristes la recuerdo nítidamente, recuerdo su rostro infantil diciéndome: sonríe, ya no estés triste. ¿Siempre tenía esos bonitos gestos contigo? Eso es lo que me enamoró de ella.

Sebastián pide otra bebida, Elena se levanta y baila.

Estás loca, siéntate. No, acompáñame, vamos a bailar.  No, no puedo, qué vergüenza.

Sebastián se levanta, intenta algunos pasos, pero no se puede relajar, piensa que está haciendo el ridículo y que las únicas dos parejas que están en el restaurante le están mirando.


Relájate, disfruta esta nuestra última noche. No puedo, creo que este lugar no es para bailar. Sonríe, ya no estés triste – Elena le sonríe e intenta hacer el gesto dulce que seguramente hizo Elizabeth cuando quiso ser buena con Sebastián.