Wednesday, March 4, 2015

Telefónica

¿Profesor Arias? Sí soy yo. Mire, su pago le saldrá en abril, lo sentimos pero hubo una equivocación con sus datos y por eso no le saldrá su pago. Pero señor, estoy endeudado y me es urgente hacer algunos pagos. Yo le aseguro que le estarán depositando a más tardar el 23 de abril. Pero si estamos iniciando marzo. Profesor, esto le sucede por no presentar los documentos a tiempo. Pero me acabas de decir que es culpa de ustedes. Sí, pero usted presentó su número de tarjeta recién el 25, si lo hubiese hecho antes podríamos haberlo cambiado a tiempo, pero usted lo presentó en último momento y para cuando nos dimos cuenta del error ya los pagos estaban programados y no el suyo. Señor, ¿usted me asegura que saldrá en marzo? Eso es lo que le estoy diciendo profesor.

El profesor Arias está resignado, sale de la Ugel, siente el aire correr y piensa en todas las cuentas que le se han venido encima. Al llegar a su casa, su sobrina le entera que han cortado la línea del teléfono y el cable, seguro también cortaron el internet. Se va a su cuarto y toma un baño.

Su sobrina le sirve una entrada de papa con crema de rocoto y de segundo tallarines rojos con pollo; es un plato que le gusta, pero le molestará después por la gastritis.

¿Y cómo te ha ido el primer día de clases hijita? Bien tío, conocí a mis amigas. ¿Y no conociste a ningún amigo? Hay varios niños, pero no son mis amigos. Me supongo que ya tendrás amigos. No, a mi no me gusta tener amigos – Marianita es una niña de once años que recién entró a la secundaria-, mis profesores todos nos saludan en inglés. Ah que bueno, ves lo importante que es el inglés, ahora tenemos que repasarlo aunque sea los domingos que tengo más tiempo. Sí tío, si no sabes cómo pedir en inglés permiso para ir al baño no puedes ir. ¿Y tú sabes cómo pedir? No, pero no tengo ganas de ir al baño. Se dice, May I go to the bathroom?

El profesor Arias, se pone a la computadora y se da cuenta que aún no le han cortado el internet, tiene dos recibos que pagar. Revisa algunos documentos y escribe una carta a su amigo que le tiene una deuda pendiente, quizás pueda cancelarle ahora.

Se pone los zapatos – zapatos que quisiera darles de baja -, se va al Mall Aventura de Santa Anita para pedir la baja de su servicio de telefonía. 

Llega a la oficina de atención, está lleno, hace una cola para recoger un ticket. Obtiene el ticket de atención y se sienta. Mientras espera, lee una biografía de Inmanuel Kant, estuvo media hora esperando cuando un señor le pasa la voz.

Joven, ¿quisiera pasar ahora? ¿Por qué lo dice? – se sorprende. Es que me toca, pero no puedo acercarme a la ventanilla, porque estoy esperando a mi esposa. Entonces, quiere que le cambie de ticket – hacen el intercambio -, gracias.

El profesor Arias se pone frente a una señorita que lleva lentes tan grandes como los que él usa.

Señorita, el día de ayer me comuniqué con el área de bajas en tres oportunidades y cuando les pedía que me den de baja del servicio, no lo querían hacer, me ofrecían muchas ofertas y ante mi insistencia me decían que me darían de baja pero luego cortaban la comunicación, quiero hacer un reclamo por eso. Señor, lo que sucede es que ellos no podían darle de baja porque usted tiene dos recibos vencidos. Señorita, pero yo antes de llamar al área de bajas conversé con el área comercial y me dijeron que sí podía darme de baja. Bueno señor, yo le voy hacer la baja. Sí, pero quiero primero hacer el reclamo porque me hicieron perder mucho tiempo. Mire señor, yo le voy hacer su baja, no tiene por qué hacer el reclamo. Pero señorita, yo quiero hacer el reclamo, si se me acumularon dos recibos es porque Telefónica me expidió un recibo con un monto que no me corresponde – el profesor Arias levanta la voz. Mire señor, yo le estoy hablando de buena manera, aquí usted no puede reclamar, yo le voy a solucionar su problema, quiere la baja, le voy hacer su baja, no tiene por qué alzar la voz. Usted me está tratando mal como sus compañeros con quienes me comuniqué ayer, usted me ha mentido al decirme que no podían darme la baja, y si le estoy alzando la voz es porque parece que no me entiende, yo he sacado un ticket para hacer un reclamo y la baja de mi servicio no solo para lo segundo.

El supervisor de la señorita se acerca.

Señor sucede algún inconveniente. Así es señor, mire, la señorita me dice que no puedo hacer un reclamo porque los teleoperadores de telefónica no podían darme de baja ya que tengo dos recibos vencidos, quiero que usted me diga si puedo o no hacerme la baja vía teléfono. Sí lo puede hacer. Entonces, le puede decir a su colaboradora que no me mienta, quiero hacer un reclamo y ella no quiere que lo haga. Señor, los reclamos lo puede hacer en el libro de reclamaciones que está allá, aquí la señorita le atenderá con lo de la baja. Gracias señor – el profesor Arias le mira a la señorita y ella esquiva la mirada.

La señorita le pide el DNI al profesor Arias, él le dicta el número, pero ella con mala gracia le dice que debe darle el documento.  La señorita se retira de su ubicación, saca una copia del DNI y al pasar por su lado se ríe y dice, “pero qué gente para más exagerada”. El profesor Arias se siente incómodo y le responde, “no me gusta que se me mienta”. La señorita se sonroja y comienza a digitar en su sistema, le entrega una hoja para que firme y le devuelve su DNI con una copia del documento de la baja.

Me puede decir cuál es su nombre – el profesor Arias pregunta. Allí en el documento está – la señorita le responde de mala gana. Gracias – el profesor Arias se retira.

El profesor Arias se acerca a la ventanilla de reclamos, le indican que puede hacer su reclamo a través de una ventana virtual. Escribe del mal servicio y trato recibido por Telefónica.


Tuesday, March 3, 2015

Oración

Azar o divina voluntad
Tú que estás allá arriba
O allá abajo.

Tú que decides
Cuando hay que reír
O cuándo hay que llorar.

Tú, señor del tiempo
Con que curas heridas
Pero dejas cicatrices.

Acaba con mi desdicha
Que no hay mayor sufrimiento
Para quien amando
No es correspondido.

Que no se puede sufrir
Cien años,

Porque no hay cuerpo que lo resista.






Monday, March 2, 2015

El profesor Arias

El profesor Arias se ubica en el atril y lee con pausa y melodiosa voz su experiencia.

“Julinio era un estudiante muy complicado, le gustaba hacer bromas en el aula y cuando le pedía que guarde orden lo hacía por poco tiempo, luego volvía a comentar con sus amigos o molestar a sus compañeros.

Al verlo por primera vez me sorprendió su estatura y rostro maduro que contrastaba con su comportamiento infantil. Pero más me sorprendió que al llamarle la atención y preguntarle cuántos años tenía me respondió que 19. Fue algo nuevo para mí, un buen número de estudiantes superaba la mayoría de edad.

Lo tomé como algo nuevo y les comenté a ellos que me admiraba la situación de que su salón tenía jóvenes que ya eran ciudadanos, ellos se rieron, algunos se avergonzaron, pero la mayoría hizo bromas con respecto a esa situación, se jugaban diciendo “tú ya eres papá”.

En otro momento, conversando con algunos colegas supe que habían – en esa aula – estudiantes que ya eran padres y madres. Todo esto me dejó muy impresionado y reflexionaba por qué se estaba en tal situación, al comienzo me respondí que los responsables eran los padres, pero luego tras una conversación con un docente, con quien tuve una discusión porque dejó basura en la calle, saqué otra conclusión.

El docente, me dijo:

Por qué te haces tanto problema, sí a sus padres no les importan, si a ellos no les importa, a ti qué te importa.”

El profesor Rivas comprendió el mensaje, aplaudió admirado al profesor Arias.


Saturday, February 21, 2015

En el día del amor

La clase pasa rápido, además la última hora aprovecharon para tener un compartir por el día de la amistad. Mario toma algunas fotografías a sus compañeros de inglés y hacen un brindis con Inka Cola por el amor y la amistad.

***** 
Llega cansado a casa, no ha comido nada más que un pedazo de pizza en el camino, pero está tan cansado que no va a la casa de su madre para almorzar, toma una ducha y se acuesta a dormir.
Después de una hora suena el timbre, es Henry.

Negro, ¿cómo estás? Bien, hice jugo y quería invitarte, le invité un vaso a tu viejo. Ha bacan, entonces paso por tu cuarto. Ya pues.

Mario ya está descansado, se viste y va hacia su casa, allí está viviendo ahora su amigo. Antes de subir al cuarto de Henry entra donde su madre.

Mamita, qué has hecho de comer. ¿A estas horas vienes?, hay puré con asado. Qué rico mami, pero solo preguntaba, porque ya comí en la calle; es que hoy tengo inglés y salgo muy tarde. Ya te serví, pero ya será para tu noche. Gracias mamita, voy a estar arriba, voy a ver al Negro.

Mario sube al cuarto piso, encuentra a Henry leyendo un libro de naturistas que él le ha regalado.

Y Negro, qué tal el día de San Valentino – Mario dice San Valentino porque le suena gracioso -, tranquilo, más rato voy a salir con Camila, ¿te gustará la manzana?, es un jugo helado de manzana. A ver – Mario prueba y le gusta -, está riquísimo Negro, te pasaste; y ¿te acostumbras o no a vivir aquí? Sí, no está mal, aunque a veces extraño el sofá de mi mamá. Seguro, uno también se puede acostumbrar a las malas condiciones.

Henry pone una película full mecha, como él lo llama, Mario se recuerda que Julio también le gusta el género acción y que también lo llama así: “full mecha”.

Después de media hora, suena el celular de Henry, es Camila.

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Melissa aprovecha que su padre está atendiendo a un paciente y escribe un correo:
“No me siento bien para hablarte, no lo quiero hacer, espero lo entiendas, siempre me pediste la sinceridad ante todo.

Deseo estar un tiempo alejada para aliviar mi estrés, estoy cansada y quiero evitar tener más angustia. He pensando bien mis palabras antes de decirte algo porque se que no lo tomaras a bien y siempre saldrán a la luz tus prejuicios, no me considero una mujer perfecta, pero yo si decido hacer algo lo hago pensando en ti y en mi.

Amor que nunca fue amor libre.”

Melissa presiona y piensa que tuvo que haberle dicho algo por el día del amor y agradecer por los mariachis y las flores, pero ya no cree conveniente enviar otro mensaje.

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Bueno, ya me voy con Camila. Ya pues, ¿te vas para la Chimú? Sí, vamos por allí.

Mario y Henry caminan convesando rumbo a la Gran Chimú.

¿Y no ibas a salir con la Reina? No, ella está de viaje. ¿No te llamó Elena? No, no me llama desde el año pasado, ¿tú la has visto? No, está en Arequipa… ¿y qué hay de Elizabeth? No sé nada de ella. ¿Y por el día del amor no te gustaría llamarla? Cuánto quisiera, pero no tiene sentido, sí a ella no le intereso en lo más mínimo. ¿Qué vas hacer ahora? Voy a leer un libro sobre “Legítima Defensa” para elaborar un ensayo que me pidió un compañero, me estoy recurseando de esa manera.

Los amigos se despiden de mano, a pesar que Henry ahora tiene un lugar más cómodo para estar y está al lado de Camila, Mario lo ve con un aire triste, debe ser por los niños, por Elena, debe ser porque Henry siempre ha tenido una expresión así.

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Matías está en su casa, viendo las fotos de Melissa, pendiente de algún mensaje y observa su cuenta de e-mail y lee.

Se pone a pensar, se levanta, camina furioso, porque no sabe qué pasa con ella, piensa que quizás está con otro, que quizás le ha mentido ella y no ha sido su traición lo que la alejó. Matías escribe:

“Ayer no pude dormir bien porque estaba preocupado por ti, espero que te sientas mejor, me siento muy triste pensándote mucho, te amo muchísimo, nunca dudes de eso, te adoro más que a cualquier cosa en esta vida, eres mi vida, no podría seguir mi camino sin ti, tu eres todo para mi, mi apoyo, mi sonrisa, mi sueño, mi fantasía, mi cielo, mi universo, mi amor, te amo Melissa.

Si me pides que vaya a tu encuentro lo hago, hoy estaré aquí en mi casa esperando tu comunicación, por favor dame otra oportunidad y te prometo que esta vez no voy a fallar.”

Matías suspira al presionar enviar, espera respuesta. Pasan los minutos, él envió el mensaje a las dos y treinta y ya son las dos y cuarenta, será que no responderá; o quizás está alistándose para salir de su trabajo. Matías no soporta esperar, toma su celular y busca el número de Melissa, pero recuerda que ella ha bloqueado su celular, o quizás ha cambiado de número.

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Mario llega a su habitación, pasa con una media que no tiene par por los muebles para limpiarlos del polvo. Se pone a barrer su cuarto y sale para barrer las escaleras. Toma nuevamente un baño, y se pone a leer en la mesa que tiene cerca a la ventana.

Mario hace un mapa conceptual del tema, y prefiere colocarlo en su blogger “El Coloso Solitario”. Suena su celular, es Elena.

Hola Mario. Hola Elena, qué gusto que me llames. Quería saludarte por el día de la amistad. Sí, hasta yo he sido enajenado con este día y quiero que alguien me salude. ¿Qué estás haciendo? Estoy en internet, haciendo un post para mi blogger y también conversaba con un amigo de la universidad; hace un rato fui a ver a Henry. Quería proponerte algo, voy a ir a Lima esta semana, tendré una quincena libre para poder estar con los niños antes que comiencen las clases, y pensé que podrías proponerme algo para visitar. Sería bacán, ¿pero quieres estar en Lima o salir? Pues no sé, quizás salir. Qué tal Churín, hace mucho que quiero conocer y podríamos ir para allá. Está bien, y no te preocupes por el costo yo te invito. No, yo pago lo mío, no te preocupes. Ay, espero que el gordo no tenga problemas con el viaje, que nunca ha salido a la sierra. No creo, él es tan fuerte como Henry, más bien soy yo de quien te debes preocupar, porque recordarás que para los viajes soy un poco cobarde. Sí, claro que lo recuerdo…

Mario se contenta por la conversación y proyecto de salir junto con Elena, quizás ya no la ame, pero la quiere mucho. Se echa en la cama, abraza una de sus almohadas y recuerda que tiene dos porque justamente eso le pidió Elena. Quizás no tenga éxito en el amor, pero tiene gente importante a quien quiere: su madre, padre, hermanas, el tío Lobo y amigos como Elena y Henry. 

Wednesday, February 18, 2015

El paciente de confianza

Mario se levanta tarde, se loguea en Facebook, mira los mensajes y responde a Luiz.

Oe Luiz, estoy full amigo, estoy en mi curso de Actualización de Historia y además llevo clases de inglés los sábados y domingos; ya nos veremos la próxima semana para echarnos unas aguas, feliz día de la amistad.

Pone música – Lemon Tree –, se quita la ropa rápidamente, lo va colocando en su tacho y se va a la ducha. Siente el agua tibia, es una sensación excitante, pero está apurado, tiene que ir al Colegio a firmar contrato y luego al dentista por lo de la endodoncia, para finalmente ir a su curso de inglés en Azcarrunz.

Es el día del amor y piensa que podría animarse a escribirle algo a Elizabeth, quizás un cuento como se lo dedicó a Elena hace mucho atrás; luego lo piensa mejor y se dice que Elizabeth no tiene la sensibilidad de Elena, que mejor no le escribe nada. Sale de la ducha, se pone jeans, sandalias, una camisa y un sombrero norteño. No le interesa qué puede pensar la directora, además ya tiene trabajando 3 años en ese colegio y todos saben que es estrafalario para vestirse.

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Hola mamita. Papito, ¿te sirvo avena? Sí por favor mamá, ¿pan con qué tienes? Hay queso fresco y suizo que ha comprado tu papá de la vecina Cajamarquina. Entonces comeré queso suizo. ¿Ya estás mejor papito? Sí mami, ahora voy al colegio a firmar contrato y luego al odontólogo. ¿Te alcanza? Mi odontólogo me ha dado la alternativa de pagarle una mitad ahora y la otra a fin de mes. Entonces, ¿te alcanza? Sí mami, no te preocupes.

Mario toma la avena y se sirve 3 panes integrales con queso. Se va al cuarto de su madre, quien se ha puesto a ver un programa farandulero.

Pero viejita, cómo vas a estar viendo eso. Es lo único que me entretiene. Pero eso es basura, hasta van hacer una protesta para que ya  no se transmita ese tipo de programas. Todos tenemos distinto gusto. Ay mamita, pero si tienes cable, puedes ver otros animales. No me digas que es lo que tengo que ver. Bueno, te voy a traer en la noche un video, mejor.

Mario termina, se lava los dientes – lleva consigo su cepillo – y se despide de su madre.

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Suena el celular.

Alexander, ¿qué es de tu vida ingrato? Hola Mario, nada que estoy llevando un curso de adelanto. ¿Qué curso? Redacción. Cómo que de adelanto, será de recuperación, ese curso es del segundo ciclo. Sí, es que me deshabilité. Y ahora que me necesitas te recuerdas de mí. No hermano, no te puede llamar antes porque estuve en Ecuador. Sí tú, pero dime, qué te han pedido. Un ensayo sobre la “Legítima Defensa”. Ya, sacando mis cálculos, no habiéndome regalado nada por navidad, sin saludo de año nuevo ni nada, será 80 soles. No te pases hermano, ¿no puede ser algo menos? No, más bien debería ser algo más. Pero yo te voy a dar los libros, tengo la bibliografía. Está bien, 60 nada menos. Listo, mañana te paso los libros. Ya pues así quedamos, feliz día de la amistad. Feliz día.

Mario entra a la dirección, la secretaria le atiende.

La directora te dejó el contrato para que lo firmes, ella ya lo firmó. ¿Qué no está? – Mario se siente ofendido. No, tuvo que salir por una urgencia, me pidió que le de este documento, que lo firme y deje la copia, que aquí está su horario y además que como notará en el contrato aceptó su pedido de mejorarle el sueldo. Ah que bueno, entonces lo firmaré – firma haciendo un gesto gracioso como esperando que alguien le tome una fotografía -, ¿eso es todo? Sí profesor Rivas, esta es su copia, entonces estamos trabajando un año más aquí en el San Silvestre. Esperemos que las cosas nos vayan mejor que el año pasado. De seguro – la secretaria sonríe.

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¿Y cómo te ha ido? Mejor doctor, ya no me duele, pero no podré hoy porque tengo clases de inglés, viene para pedirle que me cambie de cita para el miércoles. Está bien. Muchas gracias doctor.
De pronto en la entrada de la clínica unos mariachis cantan “Qué linda está la mañana”, el doctor se molesta y le pide a su hija que no salga.

Qué sucede doctor. Es el enamorado de mi hija, ha peleado con ella y a éste chiquillo se le ocurre traerle mariachis aquí. Pero qué detalle doctor, eso dice mucho de los sentimientos del jovencito. Es un buen chico, pero con mi hija paran peleando de cualquier tontería, creo que deben tomarse su tiempo. ¿Entonces su hija no saldrá? No, ella está trabajando, esta no es su casa. Entonces qué va hacer, este espectáculo va espantar a los potenciales pacientes. Eso mismo digo, este chiquillo tonto piensa que puede ir con los  mariachis a todas partes. ¿Es que ya le llevó mariachis antes? Sí, para su cumpleaños y para un día que también se pelearon, creo que es mejicano. Puede ser, que es chato y cachetón – Mario piensa que esas son características del soma mexicano -, ¿quiere que los despida? Creo que si no sale nadie estará cantando por lo menos una hora, ¿me puedes hacer el favor de despedirlo? Claro doctor, yo hablaré con ese jovencito enamorado – Mario mira por la ventana y por un momento pensó que el jovencito era uno de sus estudiantes.

Baja las escaleras, se acerca a Matías y se presenta.

Hola Matías, soy Mario, paciente de confianza del doctor Ávalos. Buen día señor, he venido trayéndole estos mariachis a mi enamorada. Sí, pero ella está trabajando ahora y no podrá atenderte; el doctor pide que por favor te retires porque si no se va enojar y saldrá a discutir contigo y eso no quiere, menos aquí en la clínica que es su lugar de trabajo. Pero solo quiero hablar un rato con Melissa. Sí, pero Melissa, como te habrás dado cuenta no quiere conversar contigo, es mejor que esperes su llamada, su padre le ha llamado la atención porque ahora ella está trabajando y este no es el lugar para que le vengas a traer los charros. Es que me he comportado como un tonto y quería pedirle perdón. Pues, con todo el respeto – Mario pone cara de tonto – jovencito, estás portándote más tonto y la estás poniendo en una situación incómoda frente a su padre y a sus compañeros de trabajo. Tiene razón. ¿Entonces te irás? Está bien – el chico suspira -, pero usted me puede hacer un favor, tome esto – le da una rosa con una carta. ¿Para mí? – Mario se siente incómodo porque todo el mundo le ve cómo ese jovencito le da la rosa y ellos se encuentran rodeados por los mariachis. No, cómo cree, es para Melissa, por favor dígale que estaré esperando su llamada, que hoy es un día especial y que no quiero pasarla peleado con ella. Está bien, pero hazme un favor, claro si no es mucha molestia. ¿Qué? Podrías retirarte con los charros cantando. Buena idea.

Los mariachis cantan una de Vicente Fernández, Matías y ellos caminan hasta la esquina terminan su canción y se despiden. Mario sube al piso donde está el doctor y Melissa.

Bueno doctor, se fueron. Muchas gracias Mario. De nada doctor, esta rosa es para Melissa – Mario se lo entrega a la blanquiñosa. Gracias señor, usted ha sido muy amable con nosotros. Me pidió que te dijera, y disculpe doctor si le molesta, pero el jovencito Matías me dijo que esperaría tu llamada – se dirije a Melissa -, que no quiere que estén peleados este día tan especial. Gracias nuevamente señor.

Melissa se va a su escritorio, guarda la carta y se queda mirando la rosa. Mario se despide del doctor.

******* 
Mario toca la puerta de la profesora Matilda, ella le mira molesta.

Why are you late? I’m sorry teacher, I had a personal problem.

La profesora le deja pasar, Mario se sienta al lado de Susana.