Sunday, October 12, 2014

Amor y Amistad

Querida Elizabeth,

Con tu actitud no solo acabas con el amor, sino también con la confianza. Decir mentiras es lo mismo que no decir verdades – ocultarlas o pasarlas por obvias -. Es cierto que sigo queriéndote, que guardo la esperanza que algún día me quieras; pero sobre todo siempre ha estado el respeto.

Sin embargo, tú – que me has exigido respeto para nuestra amistad – has sido la primera en faltar; siempre ocultando cosas, siempre diciendo cosas a medias, cuando no me contestas el celular y luego solo me escribes un “que se te ofrece Sebastián”, como diciendo “para qué molestas”. Puede, que pienses eso, estoy pensando que piensas así; pero aún no me atrevo a dejarte.

Querida Elizabeth, si somos amigos como dices, si hay respeto como me dices que debe haber entre dos amigos, si dices que me consideras como tal, entonces por qué ocultar verdades, por qué incomodarte con una timbrada, por qué no eres espontánea como antes.

Desenamora, que mientas, ocultes, seas indiferente, que no tengas interés en algo relevante; más aún, estas cosas carcomen la amistad.

PSD.- Nunca me digas, te llamo o te aviso, cuando sabes que no lo vas hacer. No prometas lo que no harás, di la verdad, di sí o no. Un no puede apenarme, pero un "yo te aviso" me molesta, porque ese "yo te aviso" nunca ha llegado. 

Friday, October 10, 2014

Feliz cumpleaños amigo

Mi muy estimado amigo,

La presente es para saludarte por tu cumpleaños, como te dije no podré ir a la reunión que muy amablemente me has invitado, porque creo que no será mi ambiente, ahora mismo me siento un poco mal por un problema de carácter personal. Pero quiero agradecerte por la deferencia.

Aprovechar también, para que sepas que si a veces me permito contigo algún socarrón comentario de tu persona, es porque sé que eres un chico con mucha correa, pero también para hacerte reflexionar de tus estudios.

Deseo que sigas adelante, los años que cumples sean años de crecimiento – ya no se puede crecer en estatura, así que piensa que puedes crecer en lo personal -, que prosperes en tus objetivos. Y ya sabes, que a cualquier consulta puedes recurrir a este tu servidor.

Atentamente,

Profesor Rivas.

Sunday, October 5, 2014

El derecho a la vida de Sebastián

Lo que le da valor a la vida es la autonomía que uno tiene, autonomía que ha sido menoscabada desde que te conozco. Desde entonces mi existencia está careciendo de valor.

Entiendo que la humanidad se concibe porque el hombre tiene libertad, que la libertad es una característica fundamental del hombre, es más, el hombre es libertad; entonces, al constreñir tu recuerdo mi libertad, dejo mi humanidad.

Siendo que estoy perdiendo autonomía y libertad, la vida se me ha convertido en insoportable, obligándoseme a vivir con el trato cruel de tu indiferencia. Cómo puedo pensar que soy digno, porque estar forzado a vivir en tales condiciones es un atentado contra mi dignidad.

Y ahora, perdiendo autonomía, libertad y dignidad, deseo morir.

Saturday, October 4, 2014

Mi voto

Es su primera vez que votará en Lima, Raúl está emocionado, sí, muy emocionado. Se ha levantado temprano, son las seis de la mañana, va a la sala y prende el televisor plasma que su prima ha comprado hace poco.


Vivir en Lima es muy complicado, la gente aquí es muy conflictiva, y sobre todo muy curiosa, aquí se quiere saber de todo, todo el mundo está pendiente del voto de los candidatos, ve a Mónica y Alvaro en canal 2 y le parece que son dos señores chismosos de su pueblo.

Las horas pasan, va a la cocina y se sirve un vaso de yogurt; hay fresas, cuánto le gustan las fresas, pero son de Nataly y si los coge le hará guerra. Entra su tía.

Hijito, tan temprano te has levantado. Sí tía, voy a ir a votar temprano, quiero ser el primero en votar. ¿Y por quién vas a votar papito? Por Susana pues tía. Ni que te escuche tu tío, te va hacer problemas por estar votando por Susana. Ya tía, no le vamos a decir nada, ¿usted va votar? Yo ya no soy ciudadana hijito. No tía, usted sí es ciudadana, lo que pasa es que al haber alcanzado la tercera de edad, su voto es facultativo – Raúl recuerda a Mario cuando le explica. Ay hijito, cada cosa que hacen los políticos, yo votaría por Susana, pero con el dolor que tengo prefiero quedarme aquí, un voto más un voto menos, igual va perder Susana.

Raúl sale con la bicicleta, está contento, tiene que votar en el Colegio Héroes de la Breña, más conocido como “El Huancayito”, siente que la gente le está viendo, es su primer voto, quizás y le tomen foto o le entrevisten y le pregunten por quién va votar y él dirá orondamente que votará por Susana.

Tiene un ciclo en la Villareal y todo ha sido muy bueno, sus amigos han sido muy generosos con él, es muy popular con las chicas y los profesores también lo estiman, le llaman el “Characato”.  Piensa que volverá a San Lázaro siendo un gran abogado y será un buen político.

Llegó al colegio, quiere entrar con la bicicleta pero unos soldados se lo prohíben, no sabe qué hacer porque no encuentra dónde encadenar su vehículo no motorizado – es la manera como su amigo Mario llama a la bicicleta. Decide volver a casa, solo está a un par de cuadras, igual nada le perturba su día, hoy está de buen humor, ayer estuvo conversando con Mónica por el chat y se han dicho cosas bonitas.

¿Tan rápido hijito? Nada tiacita, no me dejaron entrar con la bici. Se me olvidó prevenirte que quizás no te iban a dejar pasar con la bicicleta. Ya vuelvo tiacita, aunque creo que regreso en la tarde porque voy a visitar a mi amigo de Zárate y de allí nos iremos a una reunión de estudio.

*****
En la cola, Raúl se sorprende porque una señora con su hija – que tiene síndrome de Down – están esperando para votar, él piensa que votará la señora, pero es su hija quien entra a la cámara secreta – ella lleva un volante de Solidaridad Nacional.

¡Qué bien hijita! – la señora le anima a su hija y nadie dice nada, por el contrario todos sonríen-, así es hijita tú le estás enseñando a todos que cumplan su deber ciudadano, mi hijita está votando con conciencia.

Bueno, ahora me toca a mí, creo que esta fila es para los chicos con cualidades especiales – piensa Raúl.

Buenos días, soy el número siete – Raúl piensa que alguna cámara le está enfocando. Aquí tiene joven – una señorita buenamoza, cosa que se puede dudar porque Raúl cree que toda mujer es buenamoza, le entrega la cédula de sufragio.

Se dirige a la cámara secreta, mira alrededor, y se da cuenta que a nadie le interesa su voto, pero igual él sigue sintiendo un hormigueo porque está votando por primera vez en Lima. Se acerca al ánfora, está por meter la cédula, pero uno de los miembros de mesa le dice que debe doblarla en cuatro, lo hace; firma, se mancha el dedo y estampa su huella digital; se siente un triunfador y le da la mano a cada uno de los miembros de mesa, como si fuera un elector importante.

Afuera todo está congestionado, así que decide ir caminando rumbo a casa de Mario. Al cruzar el Pte. Nuevo, cerca a la caceta de seguridad, unos policías jalonean a dos jóvenes que están en su auto.

Por qué me jaloneas, estoy grabándote. Sal de allí – el policía de bigotes le golpea en la pierna al que va en el volante. Te estoy grabando, esto es un abuso de autoridad. ¡Carajo bájate! – ambos policías están descontrolados y la gente solo los mira. No, no me voy a bajar, por qué me tengo que bajar, mira todo lo que estás ocasionando, usted debe controlar el tránsito y lo que está haciendo es más congestión. Carajo bájate, te he dicho que te bajes – el policía de bigotes le vuelve a jalonear. Pero estoy que me estaciono, no me puedo bajar aquí, me has parado aquí en medio de la pista, cómo te metes así. Carajo bájate.

Raúl, se indigna por la brutalidad de los policías, pero no puede hacer nada, se dice que si supiera más de leyes podría solucionar el problema. Sigue su camino.


Llega a Malecón y decide caminar por allí, a pesar que Mario siempre le ha dicho que camine por Chimú, pero a él no le gusta estar por donde hay mucha gente. En la primera esquina se encuentra con dos tipos más altos que él, tiene miedo, pero decide caminar de frente, uno le golpea en el estómago y el otro se apresura de tomarlo por el cuello, mientras quien le golpeó le quita su celular. 

Friday, October 3, 2014

Amor verdadero o verdadero amor

¿Sabes qué es lo que más me gusta de ella? ¿Qué? Que cuando le decía que me iba a tomar me decía que no tome mucho, me lo decía con una inocencia y respeto que me hacía sentir muy bien, sentía que me quería. ¿Pero no te quería? Sí, claro que me quería, si alguien se preocupa por ti, es porque te quiere, y Eli me quería y creo que me quiere, nada más que yo la malogré.


Antonio toma un vaso lleno, recuerda a Elizabeth, imagina su carita ingenua y sonríe.

¿Por qué ríes? Porque su cara es un chiste, Eli tiene una gracia como pocas. Oye, me la estás metiendo por los oídos de tanto que hablas de esa flaca. Perdona Negro, es que Eli… tienes que conocerla, te va encantar como persona.

Timbra el celular de Antonio.

Es Alejandra – Antonio le enseña el celular a Henry. ¿La flaca de la foto? Sí. ¡Contéstale! No sé qué decirle, ya habíamos terminado creo. Pues parece que ella no está enterada. Ya le dije que no puede ser. Contesta carajo, te haces de rogar también.

Hola, Ale, perdona que te haya timbrado es que me equivoqué, no sé, mi cel estaba en mi bolsillo… Toñito, pensé que querías preguntarme algo, pero no te preocupes, eso de que se te marca el celular suele pasar. Ya, sí se me marcó así no sé cómo; pero dime cómo estás; no te vi la semana pasada en el curso. Me cambié de turno. ¿Por qué? No querías verme. Pero, no era para tanto. No Toñito, tú sabes que sí era, además así es mejor. Lo siento, no quería molestarte. No me molestas, quisiera verte, ¿dónde estás ahora? Estoy tomando con mi amigo. No debes tomar mucho – Antonio recordó a Elizabeth -, ¿estás tomando por Elizabeth? Sí, tomo por ella.  

Antonio colgó y se queda escuchando la conversación de Henry con Camila.

Camila no te molestes, estoy con Toño. ¿Y él te está escuchando? Sí. ¿Y no disimulas? No tengo que disimular nada, él es mi amigo y tarde o temprano se va enterar. Sí, pero no es el momento. ¿No quieres saludarlo? No, mejor no. Te lo paso para que te salude, él me ha dicho que le caíste bien.

Henry le pasa el celular a Antonio.

Hola Camila, un gusto saludarte. Hola Antonio – Camila no sabe qué decir. Quería aprovechar para darte las gracias porque me trataste muy bien en tu casa la otra vez. No te preocupes, dime recién están tomando, ¿verdad? Sí, recién estamos tomando, pero solo un par de botellas y luego nos vamos porque el Negro tiene que trabajar mañana temprano. Ah ya – Camila está torpe en la comunicación y Antonio se lo pasa a Henry.

**** 
Camila sabe que tú y Elena son amigos, por eso se paltea que sepas lo que está pasando entre ella y yo, piensa que le vas a reclamar. Creo que debería, pero no sé Negro, antes te estaría diciendo por qué haces esto, por qué aquello, pero ahora que ha pasado el tiempo y he pasado muchas cosas y he visto que has pasado muchas cosas, ya no creo que pueda recriminarte nada. Me sorprende lo maduro que ahora eres y que no puedes ser así de maduro con Elizabeth. Es que el amor no entiende de razones.
Se ponen a filosofar como cuando eran hermanos de la iglesia:

¿Estuviste enamorado de Elena? Sí, por mucho tiempo. ¿Y cómo sabes que fue verdadero amor? Porque lo sentí, porque la amé mucho. Pero no fue verdadero, porque si hubiese sido un amor verdadero no se hubiese acabado. Puede que tengas razón. Entonces, si no la has amado de verdad, quiere decir que no has experimentado el amor verdadero, y hay la posibilidad de que lo que sientes por Elizabeth tampoco sea amor verdadero. Yo amo a Elizabeth, ella para mí es todo en este momento. Pero tú mismo lo dices, en este momento, quiere decir que más adelante puede que sea Alejandra, Adelaida u otra mujer.

Antonio se levanta y va al baño, se baja la bragueta y dispara. Un señor se pone a su costado frente al urinario.

Carajo – el señor mira su bragueta –, ¡dónde está mi vaina! ¡Qué pasa don!, ¿tan chiquita la tiene? – Antonio le molesta. No es eso, que me estoy mareando y estaba disparando para otro lado. No se preocupe doctor, solo le bromeaba. Mira jovencito, una vez con mis patas, nos las medimos ya, y un pata que se alardeaba al final bien palteado porque la tenía como un maní. Doctor, ¿usted es abogado verdad? Sí, ¿cómo lo sabes? Por su conversación, le estuve escuchando. Ah mira, y qué, ¿tienes algún problema?, yo soy penalista. No doctor, lo que pasa es que yo soy estudiante de derecho. Ah ya, y en qué te quieres especializar. Justo, me gustaría Penal, aunque creo que me va hacer daño, porque la justicia no es precisamente eso. Todavía estás jovencito, ya verás las cosas de otra manera a medida que pase el tiempo, toma – el doctor le da su tarjeta -, bueno cualquier cosa, me pasas la voz, estoy para servirte – se dan la mano sin lavarse.

¿Qué tanto hacías en el baño? Conversando con el doctor. ¿Lo conoces? Recién, es un abogado penalista. Camila me ha llamado y me ha hecho prometerle que voy a ir a casa a las 11, así que ya vámonos. Está bien.

Thursday, October 2, 2014

Sebastián llama a Elizabeth

Elizabeth está en la Av. Abancay, está distraída viendo las tiendas, los carros pasar – ahora los carros pasan más rápido –, camina porque no tiene qué hacer. Su celular suena y piensa que debe ser William y no le toma importancia.


Piensa en Mario, cosa que no siempre lo hace – cuánto le gustaría saber a Mario que Elizabeth está pensando en él, eso le animaría mucho.

¿Qué será de Mario? Seguro estará en su universidad, seguro estará molestando a los profesores – Mario le contaba que le gustaba incomodar a sus profesores con sus preguntas.

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Son las seis, Sebastián ha tenido una reunión de padres de su tutoría. Felizmente que los papás le escucharon y reflexionaron sobre el escaso apoyo que le están dando a sus hijos y se comprometieron en tener más cuidado con los niños.

Sebastián recuerda a Elizabeth y decide timbrarle, se ha prometido no molestarla y menos con una llamada, pero la necesidad apremia, quiere escucharla, quiere sentir su respiración, quiere llorar de miedo porque sabe que no le va contestar. Timbra una, timbra dos, timbra tres, timbra cuatro y la grabación le pide dejar mensaje.

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Elizabeth mira su celular para saber la hora y da cuenta que quien le ha llamado ha sido Mario.

Pobre cholito.

Elizabeth quisiera llamarle, piensa en que debe darle una explicación de por qué no le pudo contestar, pero cómo referirse a él. Duda porque no sabe ni siquiera cómo referirse a él, la familiaridad se perdió, ya no le dirá cholito; ahora le dirá, a secas, Mario.

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El Negro llama.

Loco. ¿Con quién hablo? No te hagas al loco, soy yo Henry. Negro, ¿qué ha sido de tu vida? Tranquilo, ya a punto de pagar mis deudas y por eso mismo estoy celebrando, vente al ovalo. Me gustaría Negro, pero mañana salgo temprano al trabajo y tengo que preparar mis exámenes. Asu, pero a ti ni resaca te da. Sí, pero igual, me voy a sentir cansado, para el viernes puede ser. Está bien, yo te llamo mañana entonces.

Sebastián, está tan cansado - eso no es óbice para que siga pensando en Elizabeth – que se quita la ropa y la deja caer al suelo, se acuesta poniendo el celular al lado de la almohada, porque siempre hay una esperanza que Elizabeth llame. Sueña.

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Elizabeth recuerda que últimamente Mario le llamaba cuando estaba ebrio. Recuerda que una noche le dijo unas cosas que la ilusionó, sentirse amada por ese chico medio intelectual.

Eli, te amo y sé que tú a mi no me amas. Está bien, yo entiendo que no me ames, pero no me dejes. Perdóname por haberte molestado, te prometo que no voy a volver a insistir. Yo siempre seré tu amigo, así lo dejaremos, seré tu amigo y te voy ayudar en todo lo que esté a mi alcance.

Ya cholito, ten cuidado ya es tarde, deja de tomar y ve a tu casa.

***** 
Ellos están en la cama, ella lo abraza y él se encoje como si fuera un niño. Ella acaricia su cabello y su rostro, sus manos son delicadas. Él siente un calorcito, es un calorcito excitante, pero que le invita a ser tierno, como no pareciera serlo; se encoge más y abraza el vientre de Elizabeth.

Piensa:

Debe ser que la amo tanto, que este amor se confunde al amor que se tiene por una madre, no pienso en poseerla, solo pienso en acariciarla, en sentir su calorcito, en abrazar su vientre. 

Wednesday, October 1, 2014

El viejo y perezoso sol de Lima

Querida Elizabeth,

El azar nos unió alguna vez, ahora nos ha puesto en distintos caminos, distintos espacios, y no necesariamente tiene que ser malo. Ahora, esa distancia se puede salvar con una visita, con que nos contemos la vida.  

Cuéntame cómo te va con tu madre, sabes que la siento como si fuera mi pariente. Tu simpatía, hace que la vea con mucha simpatía. Me gustaría conocerla y hacerme grato para ella.

Cuéntame de William, dime si sigues con él. También, él me es simpático, porque si tú lo amas es porque mucho valor debe tener. En otro tiempo y espacio, seguro – él y yo - hubiésemos sido amigos. 

Sé que aún estás en Lima, así que no te pregunto por tu lindo pueblo. Pueblo con solcito alegre, no como el viejo y perezoso sol de Lima.

Qué confíes en mí, es tan grato como cualquier caricia que no te atreves a darme. Cuando quieras hablar de lo que sea, no dudes que puedes sentarte a mi lado, recuerda que soy tu amigo. Y Si ya no quieres hablar de eso, no importa; ven y siéntate a mi lado, seguiré siendo tu amigo.

Tuyo.