Thursday, August 14, 2014

El tiempo pasa y no estás conmigo


Tienes razón, nos veremos cuando tú quieras. Sí, nos veremos cuando tú quieras, porque a este amargado e infeliz no se le permite salir del cuadradito de soledad al que le has confinado. Así es, que soy un amargado e infeliz, así soy yo ahora, por tu culpa, porque me encariñé contigo.

Desde que te conocí me dijiste que tengo talento, que triunfaré y te creí y te obedecí; pero qué haces, te vas; y ahora soy un mediocre, enfermo, drogado, sin futuro.

No me quieres porque soy feo, no me quieres porque soy un bastardo. Si ahora te parezco feo, cuán más feo te seré para cuando sea un anciano. Soy un bastardo que nada heredará, por eso no me quieres; porque nada seguro puedes esperar de mí, más que sentimientos. 

El tiempo pasa y no estás conmigo, estoy solo. 

Wednesday, August 13, 2014

Registros Públicos

Y cuando te sueño, suceden cosas interesantes.

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Julio timbra, Sebastián no se da cuenta quién es y contesta, lo escucha y no dice nada, corta. Se apresura en cruzar la pista, lleva tres tubos de luz. Julio vuelve a timbrar, esta vez Sebastián corta al instante. Deja los tubos en el segundo piso y baja para dejarle el dinero a su madre.

Mamá aquí tienes 150, voy a salir, el maestro te va pedir en la tarde – Sebastián busca los cien soles y no los encuentra.

¡Mierda! Seguro los dejé caer al momento que me llamó ese imbécil, ¡pero qué mierda! – revisa una y muchas veces sus bolsillos.

Sube al segundo piso, recorre el trayecto de vuelta a la ferretería, no encuentra los cien soles. Vuelve a casa.

Mamá perdí mis cien soles. ¿Cómo? En el momento de contestar mi celular, creo que se me cayó. Pero cómo, claro como andas como loco, suerte para quien se encontró. Y mala suerte para mí.

Ahora sí va ver ese idiota, le voy a mandar a la mierda, por su culpa perdí mis cien soles – Sebastián timbra a Julio pero éste no le contesta -, encima no me quieres contestar; contesta mierda, solo me traes problemas, contesta – insiste con la llamada -; ya, seguro me has bloqueado, me has puesto en la lista negra -;  ¡joder! – dice joder desde que trabajó como teleoperador para España -, ¡joder!, ¡joder!, ¡joder!

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Oe loco ya me quito, mañana continuamos. Chino, no tengo los ciento cincuenta, he perdido cien soles. ¿Dónde? No sé Chino, creo que los dejé caer cuando atendía el celular. Qué huevon eres. Pero, espérame un toque, saco dinero aquí en Inkafarma.

Sebastián y Jhonnatan van juntos.

Aquí tienes, ¿a qué hora vienes mañana? A las ocho, temprano voy a estar. Ya pues, porque tengo planes de salir y no voy a poder irme hasta que termines. No te preocupes loquito, mañana terminamos el enchapado y fácil el miércoles lo estoy fraguando y te puedes ir con tu flaca. Ya, no me falles.

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Vuelve a la casa y encuentra a su padre.

¡Ya ves!, ese tu amigo nuevamente te ha dejado con el trabajo inconcluso. No, mañana viene. ¿Y por qué viene para hacer un hueco y luego irse? Es que le ha sucedido un imprevisto. No seas tonto, ese tu amigo no va venir, después de un mes va terminar algo que puede hacerlo en dos días. Y lo va hacer en dos días, el miércoles me entrega el cuarto.

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Al día siguiente.

Bueno, ha tener que ponerse el mismo jeans, igual voy a estar supervisando el trabajo de Jhonnatan – Sebastián, se siente incómodo porque tiene que ir a la casa de sus padres temprano y quizás se encuentre con su cuñado.

Suena el celular.

Loquito, se cayó un muro mal hecho y se atrasó mi trabajo, mañana me acerco a tu casa. Pero, Jhonnatan, mis viejos están incómodos, quieren que el cuarto salga ya. Sí, mañana trabajo hasta la noche y lo termino. Ya, pero no me falles Chino.

Sebastián decide no ir a la casa de sus padres. Se cambia de ropa, y va a la municipalidad para seguir con el trámite de rectificación de su  apellido materno. En el trayecto decide llamar a Julio para disculparse, pero no contesta.

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En Registros Públicos de Lima, encuentra que se están casando. Recuerda la triste situación que pasó Elena el día de su matrimonio y piensa que jamás le haría eso a una mujer. Se fija en la novia, es una gordita blanquiñosa que está muy feliz al igual que el novio. Pero el padre de la novia, que se le ve muy joven, esta incómodo. Está cerca de dos señoras chismosas.

Es que no es el padre hija. ¿No? No, es el padrastro, y por allí he escuchado que estaba enamorando a su hijastra. Pero qué sinvergüenza, con razón esa incomodidad. Ay, pero lo que es yo, a César le voy a tener avisado. Sí, que los chicos ni se les ocurra estar en esa casa, porque es casa de locos.

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La casa de locos de mis padres, felizmente que no son de sangre, ya estaría tan loco como ellos  - Sebastián está renegando, su padre le ha molestado porque Jhonnatan no fue a trabajar.

Entra a la oficina de rectificaciones.

Señor Rivas, ahora usted ya puede tramitar su DNI. ¿Sí? Así es, aquí – muestra la computadora – sale su rectificación, dice Zavaleta. Muchas gracias, ¿qué debo hacer ahora? Puede sacar una partida de nacimiento y hacer su trámite en la RENIEC – Sebastián quisiera corregirla diciendo EL RENIEC, pero no lo hace. Gracias, muchas gracias.

Baja, siguen los novios en el hall. Está muy feliz porque ahora se llama RIVAS ZAVALETA, y quisiera juntar su felicidad con la de los novios. Se les acerca y sin ningún miramiento les dice, se ven tan lindos que me ha dado ganas de casarme. Gracias, responde la novia; mientras que el novio frunce el seño, pensando que ha sido un atrevimiento.

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En caja.

Por favor una partida. Diecisiete soles señor. Aquí tiene. Muy bien.

Apenas imprime su boleta, de la otra ventanilla llaman, Señor Sebastián Rivas Zavaleta; le entregan su partida.

Y dicen que la municipalidad está atrasada, Villarán sí hace que esto funcione. 

Sale feliz y camina sacando pecho como graciosamente lo hace su amigo. La novia - que se está tomando fotos con sus invitados - le mira. 

Tuesday, August 12, 2014

He soñado que te amaba

He soñado que te amaba, y sabía que soñaba mientras te amaba - Antonio continúa escribiendo la carta para Elizabeth y piensa dejarla debajo de la puerta de la casa de sus patrones, sabe que aún no se ha ido de Lima. ¿Qué puedo hacer para que me quieras? Necesito mucho verte, necesito mucho tocarte las manos, darte un beso y abrazarte – Antonio tiene frío y le duele los huesos.

Sabes, estoy leyendo el libro que me obsequiaste, lo encuentro interesante y me gustaría comentártelo – Duda si seguir tipiando la carta o escribirla a mano. Seguro que te animará saber esto, puesto que últimamente estabas interesada en la historia y hacías referencias a la lectura del mismo – Antonio decide continuar en la PC.

Se viene pronto mi cumpleaños, es el 19 de agosto; me quedaré en casa esperando tu comunicación – en su trabajo le darán el día libre si él lo solicita. Tienes mi número, por si acaso te lo recuerdo, 993200783.

Te informo, logré corregir mis apellidos; ahora sí soy hijo del Sr. Rivas, al menos legalmente. Claro, con tantas hermanas, lo que puedo pretender heredar será la habitación que hace poco enchapé para que sea el cuarto de mi sobrino. Lo importante es que ahora sí soy el hijo de mis padres.

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Antonio se pone a pensar, duda que Elizabeth continúe trabajando en Magdalena y rompe la carta.  

Monday, August 11, 2014

Sebastián piensa en Elizabeth

Es sábado por la tarde, Elizabeth tuvo un mal día, pero igual va a la casa de Sebastián para estudiar. Además es el único lugar que tiene dónde ir; no quiere quedarse sola en su cuarto.

Mensaje de Elizabeth:
Cholito estoy llegando en media hora a tu casa.

Respuesta de Sebastián:
Te estoy esperando.

Elizabeth está en el carro pensando en su madre, en su trabajo, en Flor, en su clase de diseño, piensa en todo y en todas las personas con quienes tiene que lidiar y no consideran sus tantos quehaceres. Baja en el Pte. Nuevo, toma un carro hasta la Av. Chimú, baja y escribe un mensaje:

Estoy a una cuadra de tu cuarto - En verdad recién está en la 7 de Chimú, tiene que subir unas seis cuadras. 

Sebastián desespera, terminó de limpiar el cuarto, pero aún no se ha bañado. Se quita rápido la ropa y se ducha en un par de minutos. Se pone la ropa con tranquilidad, él suele tirarle la llave a Eli para que ella misma suba a su piso. Terminó de cambiarse y ella aún no llega. Comienza a escribir:

1
2
3
4 - llega hasta 600 segundos.  

Elizabeth le lanza una piedrita a la ventana.

Por fin llegas, ¿no que estabas a una cuadra? Todavía no superas a Luis – Luis fue su primer enamorado. ¿Quieres que lo supere?

Elizabeth se hace la desentendida porque se da cuenta que no tuvo que hacer ese comentario. Sube, entra a la habitación y se sorprende:
¿Hiciste todo esto por mí? ¿Qué cosa? Limpiaste todo el cuarto, echaste ambientador y compraste dulces. Sí – Sebastián sonríe porque logró que ella notara su interés. Esto es lo más dulce que nadie haya hecho en mi vida. ¿Limpiar su cuarto? No, pensaste en mí, pensaste en lo que me gustaba. Eli no puedo dejar de pensar en ti.

Elizabeth se incomoda y decide cambiar de tema.

Sunday, August 10, 2014

Infieles

Elizabeth, te voy a esperar. 
Camila revisa la ropa sucia, huele la trusa de Jhonnatan, rebusca en los pantalones de su esposo.

El celular timbra, es su mejor amiga.

Hola Cami, mañana hay un reencuentro con los compañeros, aunque sé que me vas a decir que no, igual te paso la voz; para que luego no justifiques lo dejada que estás, con que una no te pasa la voz. Vamos.

***** 
En la fiesta.

Cami, estás tomando mucho – Alicia ríe. Una vez al año no hace daño. A ver amiga, cuéntame qué te sucedió. Nada. No, no me vas a decir que  nada, algo tienes. Es Jhonnatan, creo que nuevamente me está engañando. Yo que tú le pago con la misma moneda.

*****  
En la casa.

¡Por qué llegas tarde y en ese estado! – Jhonnatan ha llegado nuevamente borracho. Estuve con Mario, no lo veía hace un año y me invitó un par de cervezas. Y con un par de cervezas han estado hasta estas horas, estás gastando el dinero que nos falta, sabes que tenemos que pagar el viernes y estás tomando. Mario me prestó el dinero para pagar.

Jhonnatan tiene hambre, se sirve un poco de sopa y le echa montón de ají. Camila toma el recipiente del ají y lo vacía en el plato de su esposo.

¡Estás loca!, ¿qué tienes ahora? Me estoy cansando de ti, mira esto – Camilia le muestra su polo con una mancha de lápiz labial. Eso es un juego de mis compañeros del trabajo, Henry me manchó con el pintalabio de su mujer para molestarme. No te creo. Llámalo – Jhonnatan le da el celular.

Aló. Aló, ¿con quién hablo? Hola Henry, soy la mujer de Jhonnatan, disculpa que te moleste a estas horas pero quería preguntarte algo. ¿Tú eres Camila?, dime. Sí, es que he encontrado en el polo de Jhonnatan una mancha de lápiz labial. Ah – Henry se adelanta -; sí, fue una broma que le hice a Jhonnatan. Me hablas enserio, él está viniendo últimamente los fines de semana borracho. Sí, hemos estado tomando; estaba muy preocupado por esa mancha, pero ha sido solo una broma Camila. Gracias.

Ya ves, solo fue una broma de ese cojudo. Me voy a dormir – Camila se acuesta.

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En la chamba.

Henry hazme un favor. ¿Qué pasa Chino? Mi mujer te va a llamar hoy seguro, le he dicho que ayer estuvimos tomando, pero me fui con la flaca de las papayas. Chino, pero yo no quiero mentirle a tu mujer. Déjate de vainas Negro, por favor, solo esta vez, te prometo que no te vuelvo a meter en mis asuntos. Está bien.

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Henry, discúlpame, no quiero molestarte; pero la verdad estoy muy preocupada por el Chino, ayer llegó muy tarde. Sí Camila, el Chino estuvo conmigo toda la noche, estuvimos tomando; perdóname, pero nos hemos hecho muy patas y le cuento algunos de mis problemas. ¿Tú eres casado? Sí, pero tengo problemas con mi mujer que es muy desconfiada – Henry se permite esta confidencia. Creo que las mujeres somos un poco celosas. Solo un poco. Jajajaja.

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Hola Camila, ¿qué pasó con el Chino? Nada Henry, no te llamo por él. ¿Entonces? Es que, es que… quería, no sé… quería salir de mi casa estoy un poco estresada y no tengo con quién, y pensé… pensé que quizás podríamos conocernos. Bueno, yo ya termino mi trabajo, si quieres conversar te invito una gaseosa, estoy por Plaza Norte. Ya, voy de frente por Evitamiento y llego en 45 minutos. Ya, te espero en la puerta principal.

*****  
Henry ve a Camila de lejos, no le parece bella, pero sí tiene un buen cuerpo.

Camila ve a Henry y se sorprende por lo bello que es. Tiene cabello ensortijado, rostro juvenil y cuerpo bien formado.

Hola – Henry se adelanta en darle un beso en la mejilla. Hola Henry, no pensé que serías tan guapo – Camila sonríe y se le ve encantadora. No es verdad. Sí es verdad y tú sabes, ¿por qué te dicen Negro? Por mi cabello crespo. Ah ya. Te invito una gaseosa. No, me podrías invitar una cerveza. Está bien.

***** 
Llegaron a un bar con una rocola, Jhonnatan le enseñó el gusto por este tipo de bares.

¿Y qué haces cuando no trabajas? Estoy con mi hijita, aunque este último año la he pasado solo. ¿Solo? Sí. ¿Es un castigo o un lujo raro tuyo? Las dos cosas - Henry pide un par más de cervezas - ¿no te molesta si tomamos un par más? Adelante, pero yo también invito. No, yo voy a invitarte, cómo vas a comprar las cervezas tú. 

Se acercan a la rocola y Henry pone dos canciones de Alejandro Fernández.

¿No terminaste la secundaria? No, es que me expulsaron de dos colegios y mi papá se dio por vencido; entonces, me llevó a trabajar con él y aprendí y ahora trabajo independientemente. Yo sí terminé y estaba estudiando en un instituto, enfermería. ¿Y por qué lo dejaste? Porque quedé embarazada y mi papá se molestó y me echó de su casa. Cuando uno es adolescente comete muchos errores. Sí, fue un error lo que cometí.

Van por la sexta botella.

¿Tú no te mareas no? – Camila se siente mareada. Es que estoy acostumbrado, mejor nos vamos. No, yo tampoco estoy mareada. Dime, ¿por qué te dicen negro? – Camila insiste con esa pregunta. Porque soy crespo, ya te dije.

Suena “Le bajé las estrellas” de Alejandro Fernández.

Hasta que por fin le tocó a mi canción. ¿A quién se la dedicas? A una chica que conocí el anteaño pasado, es una jovencita que traté de ayudarle en todo; le di todo lo que estaba a mi alcance; y no me quiso. ¿Y tu esposa? Estamos por separarnos. ¿Le fuiste infiel? No, de esta chica que te cuento es la primera vez que pienso en tener algo con alguien que no sea mi esposa; pero es porque Elena y yo ya no hacemos vida de esposos; creo que nos absorbió mucho los proyectos de Elena: tener una casa, el colegio privado para nuestra hijita, comprar la refrigeradora, el plasma, los celulares; Elena es muy materialista y yo no soy así.

*****
Salen del bar, Henry para un taxi para embarcar a Camila.

Negro, no quiero ir a mi casa – Henry deja pasar el taxi. ¿Y dónde vas a ir? ¿Tú quieres ir a tu casa? Todavía es temprano – son las ocho de la noche - si quieres caminamos. No, quiero ir a un hotel. 

Saturday, August 2, 2014

Carta a Elizabeth

Elizabeth,

Has sido la persona más especial que conocí en estos últimos años. Tienes muchos dones, con los cuales has absorbido mi atención y voluntad; a tal punto que no me interesaba en mi progreso, sino en tu bienestar, desestimando mi persona y encumbrándote en todo cuanto podía.

Pero también te he ofendido, porque mis celos al saber de William, de tu trabajo y las otras cosas hicieron que te hiera con reproches que no me correspondían. Perdóname por las ofensas, por los mensajes groseros; perdóname, estaba y estoy enamorado.

Pretender que me des un beso, pretender que me ames como yo a ti, pretensión absurda que te quedes conmigo y no vayas con tu madre; porque cuando se está enamorado – quizás obsesionado según tú – no se mide los actos y se cometen abusos que ahora me arrepiento.

Quiero agradecerte que te hayas ido de mi vida. Ha sido lo mejor que has hecho por mí. El mejor regalo que me has dado. Porque yo te hago daño, y porque me hago daño al querer tenerte a mi lado.

Quiero que te vaya bien en todo. También, no te apenes por mí porque voy a trabajar y estudiar para mejorar mi situación y que si algún día me veas – más adelante – puedas decir que tienes un amigo de bien que ha aprovechado su vida.

Elizabeth, quizás ni pienses en mí como pienso que lo haces; pero ya está, donde estés se feliz.

Sebastián.

Friday, August 1, 2014

Pizza

Mario tiene hambre, decide bajar en una calle de Vitarte que es muy comercial, al frente del consejo. Busca algo que le apetezca, y ve una pequeña pizzería. Es un lugar muy acogedor, pide la carta y elige una Siciliana. Recuerda que su amigo le prometió que le invitaría comer pizza.

Como demoran, saca el libro que compró en un bazar suelo de Chosica – Historia de las Constituciones del Perú de Juan Vicente Ugarte – y lee la introducción. De pronto un gol de Perú, que festeja el administrador, le distrae.

Entra una joven pareja, la chica se parece mucho a Elena.

Todo que tenga queso. A mí también me gusta el queso. Es que mi tío es de Cajamarca y siempre nos traía unos quesos bien ricos.

Mario está hablando solo.

¿Deseas Inka Cola o Coca Cola? Inka por favor, helada. Claro, aunque está haciendo frío después de la caminata…

Señor su pedido – la dependiente se sorprende de la conversación solitaria del cliente. Gracias, por favor una Inka Cola helada.

Mario se avergüenza porque ve que los mozos – dos señoritas de más o menos su edad y un joven amanerado comienzan a comentar sobre el cliente que habla solo.

Elena, te vas a quedar callada ¿ya? ¿Por qué? Porque los mozos creen que estoy loco. No te preocupes; esto está rico, son champiñones. Sí está rico, por favor mantente quieta, voy a tomarte una foto.

Mario toma una fotografía y la dependiente se sorprende que el cliente se enfoque en la silla vacía. La dependiente no quiere atenderlo.

Mauricio, ese chico está loco. Pero si se ve sano, además está papi. ¿Quieres atenderlo? Por supuesto querida, parece que no es de aquí, quizás sea un paisano mío.

Joven, aquí tiene su gaseosita bien heladita. Gracias – Mario se incomoda por la mirada del dependiente. ¿Desea algo más?, estoy para servirlo. No gracias. Okey, pero cualquier cosa me pasa la voz, soy Mauricio. Está bien Mauricio… espera, puedes tomarnos una foto. ¿Quiere que le tome una foto? Sí – Mario reacciona -, por favor tome la foto hasta la otra silla, quiero una vista más amplia. Está bien, ¿presiono este botón verdad? Sí.

Chic.

Ay, me salió movida, voy a tomarle otra.

Chic.

A ver si le gusta. Está bien, gracias Mauricio.