Monday, June 9, 2014

Elizabeth se va

¿Te vas? Sí, me voy. Si te vas, no vuelvas. Voy a volver. ¿Quién te va a recibir?

Elizabeth se despide de Mario.

Te juro que si te vas, no me volverás a ver. Pero yo te quiero volver a ver. Te juro que si te vas no te voy a recibir más. ¿Eso es lo que quieres? Te juro que si te vas, me olvidaré de ti.

Elizabeth piensa que Mario no habla en serio.

Yo voy a volver – sonríe – y si no me abres voy a llamar varias veces y me abrirás. No voy abrir, me dejaste una vez y no lo soporté, así que si te vas, no quiero volver a verte más.

Mario se acerca a Elizabeth, la besa, intenta hacerle el amor pero ella lo rechaza.

No. Está bien, tranquila – la trata de animar, y ella va aceptando -, gracias, gracias – la besa, y le comienza a quitar la blusa. No, por favor no. ¡Por qué no! – Mario llora y la sujeta, pero ella se suelta -. No, he dicho no.

Elizabeth no puede ver a Mario de otra manera que no sea como el maestro, el hermano mayor, no puede amarlo.

Es el efecto Pigmalión, el escultor se enamora de su obra.

¿Por qué eres tan cruel conmigo? No lo soy. Es que no es suficiente que te amo tanto y que a nadie podré amar como te amo, dime ¿me amas? No me preguntes eso, sabes cuál es la respuesta. Te estoy preguntando, dime ¿me amas? Sabes que te aprecio mucho, y que no te puedo amar.

Me voy. Está bien. Y voy a volver… 

Sunday, June 8, 2014

Amantes

Amantes:
Que se hacen llamar amigos,
Que se miran de reojo,
Que se ríen de la vida cuando están solos.

Amantes:
Que se tocan y no se besan,
Que caminan juntos y no se agarran de la mano,
Que comen juntos y no se sirven el uno a la boca del otro.

Amantes:
Que piensan que la vida les dará otra oportunidad,
Que para ser amantes tiene que pasar algo extraordinario,
Que ese algo extraordinario es que no son amantes.

Amantes:
Que no es hombre,
Que no es mujer,
Que no son amantes.

Saturday, June 7, 2014

Angelito de la noche

Que sonríe y que me hace sonreír

Con quien no me puedo enojar

A pesar que me hace renegar

Que me dice que lo mío es suyo

Y que lo suyo es mío

Que me sube al cielo con un abrazo

Que me lanza al infierno cuando no me habla.

Friday, June 6, 2014

Estoy embarazada

Sí, estoy embarazada. Pero no puede ser, me vacié fuera. No digas estupideces, ya me hice la prueba y estoy embarazada. ¿Y qué piensas? – Ernesto levanta la voz como amenazando -. Pues lo vamos a tener – Sofía se pone nerviosa -. Estás loca, aún no has terminado la universidad y quieres tener un hijo. Espera, es nuestro hijo, ¿qué estás pensando? Pastilla – Ernesto sin sangre en la cara –, sabes que estoy por graduarme y vienes con esta huevada.


Sofía le tira una bofetada, Ernesto le coge de las manos para que no intente agredirle más, le grita.

¡Qué vas a decir!, ¡que es mío!, no putita, no vas a decir que es mío. Déjame estúpido, déjame, no es tuyo – Ernesto la suelta -. ¿Y de quién es? Del Espíritu Santo, huevón. No te pases de lista Sofía, no me jodas que no me conoces. Te estoy conociendo, déjame o quieres que te denuncie. Mira putita, no me vas a joder con esta huevada, ese es tu problema, con cuántos los has hecho, crees que me vas a ver la cara. ¡Vete a la mierda!

Sofía, toma un carro sin saber a dónde va. Se sienta, le caen lágrimas, saca la prueba que se hizo en SISOL y lee: Negativo.

Elena sube al bus, se sienta a su lado.

¿Qué pasa?, ¿estás bien? - Sofía le entrega la prueba -. No puedo embarazarme, soy estéril - y llora más -. Cálmate, eres jovencita, hay muchas formas para solucionar esto, tienes que conversarlo con tu pareja, ir a un especialista; no te vas a desesperar, pero si eres una niña.

Thursday, June 5, 2014

El doctor Correa

Catarsis, ella hace catarsis, él hace catarsis, los dos hacen catarsis con sus cuerpos. Terminan, ella se recuesta tiernamente en el pecho de él. Él la abraza y mira al techo para iniciar la conversación.

¿Por qué siempre eres muy callado? Porque no tengo mucho que decir, prefiero decir poco si tengo la duda que no vaya ser nada inteligente. ¿Y no te molesta?, ¿no te apena que la gente se aleje de ti?, – el doctor Correa no se inmuta - porque cuando salimos a comer tú vas solo al restaurante de abajo y todos nos vamos al de la Teresa. Es que Teresa cocina con mucho condimento. Tienes razón, pero sabes que nadie va a comer contigo porque a nadie le gusta acompañarte, eres muy serio. ¿Y qué te han dicho de mí?

El doctor Correa es aburrido, solo te va hablar de sus experiencias pasadas. Además allí donde come, todo es desabrido. Pero – Juan replica – yo he comido allí y me ha gustado, ayer hicieron Salsa a lo Alfredo, estaba buenazo.  Ya – Ernesto se hace el gracioso -, ¿pero el doctor no convirtió tu almuerzo en un ejercicio intelectual? No, me pareció que su conversación era interesante. Entonces, ¿quieres ir a comer con él? – Juan se siente incómodo con esa pregunta -.  

Pues qué te puedo decir – Verónica contesta al doctor -, la gente te quiere, pero le pareces un poco distante y medio renegón. Salvo Juan, todos prefieren pasarla sin ti. Lo entiendo, no me molesta saber que a los chicos no les parezco agradable, además es la edad y el hecho que sea el jefe; lo importante es el respeto.

Suena el celular del doctor, es un mensaje de texto.

¿Quién es? Es Juan, me está preguntando porqué aún no llego. Ese chico siempre está muy pendiente de ti. Es muy bueno, lo estimo bastante. Es así contigo porque tú eres su jefe, no te confíes de él, te va pasar lo mismo que te pasó con Carlos. No hables así, él es otra persona, es un buen chico.

No es que quiera ir todos los días con él, me gusta estar con ustedes, pero el doctor Correa es interesante, tiene mucho conocimiento. Es que es catedrático pues, por eso siempre te va estar haciendo una clase – responde Arturo -. Sí, sus conversaciones son de su clase, ¿ya te enseñó la deontología del abogado? – socarrona, Karen -. Ah no sabía que podría ayudarme con eso, a la próxima le pregunto – responde irónico Juan. Ni su hijo lo soporta, no ves que se va a comer sin él; además al doctor no le incomoda que lo dejemos.

El doctor contesta el mensaje.

¡Qué!, ¿le vas a responder? Claro, para que no se preocupe. Ni por Iván – el hijo del doctor – usas ese celular para escribir un sms y lo haces por este chiquillo. Pero está preocupado, y me parece de mal gusto no contestarle; y no digas que no le escribo a mi hijo, a Ivan no hay necesidad de escribirle, le llamo. Sí pues, y él nunca contesta.

Mensaje de texto: Cholo estoy con mi mujer, se me hizo tarde, ya no voy, cualquier cosa pasas la voz.

Juan recibe el mensaje del doctor.

¿Qué tu flaca? – pregunta Ernesto -.  No, es el doctor, dice que ya no viene. ¡Relajo!, – se alegra Karen - ¿nos hacemos un lonchesito en la tarde? Me apunto – Arturo acepta la propuesta de Karen -. Yo también me apunto – se auna Juan. ¿Y desde cuándo el doctor te está escribiendo mensajes de texto? – Ernesto sorprendido-. Estás celoso Ernesto, ahora ya no eres el preferido del jefe – Arturo bromea. Nada, que me sorprende porque el doctor no le escribe ni siquiera a su hijo y resulta que es muy amigo de Juan. Espero que no pidas que te pasemos franela – Vanesa molesta a Juan.

Wednesday, June 4, 2014

No se habla mal de las mujeres

Hay cosas y cosas, pero a ese tipo… y lo voy a decir así Marleny, ese tipo es un asco. Es que yo bien creída que podía cambiar, porque tampoco es que pensaba que era un santo, pero algunos detalles me hicieron creer que era una persona quien uno puede querer, estaba ilusionada.

¿Qué hizo?

¡Qué hizo!, para comenzar, lo más sensato es preguntarse qué no hizo.

Mira Sofía, todo el mundo te dijo que era un grosero, vulgar y además feo.

Es que cuando una está ilusionada como que no ve bien las cosas.

Tú lo has dicho, ese tipejo es una cosa, y una cosa rara, hasta me parecía que no se bañaba, cuántas veces me di cuenta que llevaba las mismas medias.

Pero pobrecito, se daba de semental con sus amigos, seguro alardeando de aquello que minúsculamente daba.

Para tantos amigos que tiene, solo el tarado de Juan que le celebra sus energúmenas ocurrencias.

Mira, no voy a caer en vacíos, lo que sí me da vergüenza es tan solo recordar que estuve con él; es que aj y recontra aj… Yo ahora que lo veo, con esa cara tan asquerosa, no lo soporto; hasta pensé en cambiarme de universidad. Y no es que esté afectada por él, sino que estoy enojada conmigo misma por haber sido tan estúpida de salir con él.

Pero todo el mundo te miraba y te llamaba la saladita, por haber caído tan bajo.

Ay pero que tonta he sido, de verdad, he sido una tonta. Figúrate que me regaló una rosa de a sol para Valentine's Day, y yo embobada, pensando que era delicado y de noble corazón.

Y luego, qué, qué porquería, hablando de ti con sus amigos ¿verdad?; porque eso es lo que te ha chocado; ese tipo no tiene vergüenza, no tiene pudor, muy provinciano se puede ser, pero muy animal no.

Ay, Marito –el hermano menor de Sofía entra-, papacito; papa, pasa, te he traído tus cakes.

¡Gracias Sofi! – el niño pregunta – ¿y me vas a comprar mi cheese tris?

Todo papacito, para el amor de mi vida todo, pero prométeme una cosa, prométeme que nunca vas hablar mal de una mujer.

Te lo prometo Sofi.

Sunday, June 1, 2014

Llegando tarde

Veo la hora en mi celular, son las doce. No tengo sueño, tengo mucha sed. Podría bajar y pedirle a la señora de la esquina una gaseosa helada, pero ya sé que ella no fía. No tengo dinero a la mano porque me gasté todo en unos libros viejos que compré en Amazonas; me quedé solo con un par de soles para el pasaje de regreso. Mañana pediré a Jorge Luis prestado cincuenta soles para mi semana.


Por la mañana cogeré la bicicleta temprano y haré un par de vueltas en el parque, por lo menos estaré girando quince minutos. Me da miedo salirme de mi circunscrita ciclovía. Pienso - tirado en la cama - qué estará haciendo Elena ahora, quizás estará pensando en mí, quizás estará acostando a Juanito o está planchando la ropa de su esposo.

Estoy completamente desnudo en mi cama, he aprendido a dormir desnudo desde que Elena y yo hicimos el amor. Antes dormía con pijama porque mi madre me enseñó a utilizarlo, pero la primera vez que Elena se quedó hasta el siguiente día - cuando ya habíamos terminado de hacer el amor  y me disponía a colocarme el pijama - ella me pidió dormir desnudos. Desde entonces duermo desnudo, porque pienso que a ella le debe gustar la idea.

Estoy con mucha sed y mi cuerpo suda. Los veranos de Lima cada año se hacen más sufribles. Tengo el proyecto de comprar una refrigeradora para siempre tener agua, además quiero comprarlo para poder tener chelas allí. Me gustaría tomar una noche con Elena aquí y terminar borrachos los dos hasta el día siguiente. Nadie se molestaría, ya me quedé una vez tomando hasta caerme – claro sin hacer escándalo – con Maximiliano. Me gustaría quedarme embriagado junto a Elena aquí en mi cuarto.

No puedo dormir, y sigo pensando en Elena, así que decido aprovechar mi insomnio y cojo el libro de Klarén - “Nación y Sociedad en la Historia del Perú”-, es una copia pirata. Leo la contratapa y al terminar la última línea me entrego a un sueño profundo.

Me levanto cinco minutos antes que el despertador timbre. Son las cinco y media, he comenzado a pasear en bicicleta a estas horas desde que una vez Elena me mensajeó muy temprano y para no estar celoso, de que saliera tan temprano a trabajar, salí con la bicicleta y di varias vueltas al parque, esto me ayuda a salir temprano y bañarme para ir al trabajo. Antes me bañaba volviendo, pero ahora me baño para ir al colegio.

Me coloco los jeans, no uso calzoncillos porque quiero vestirme rápido; igual no uso medias y me pongo un polo con mangas largas. Bajo la bicicleta. Después de media hora de dar vueltas; compro un jugo de naranja a Sandra, a veces le compro a Walter. Todo depende, si Sandra aún no ha llegado a la esquina le compro a Walter que es un tipo muy amistoso y se alegra cuando le voy a comprar; en cambio Sandra, ella nunca se alegra que le compre el jugo, pareciera que es una obligación que le debo comprar el jugo porque es la que está en la esquina y Walter está en medio de la cuadra. Lo bueno es que ella sí fía; Walter también fía, pero no siempre sale a vender jugo.

Son las seis de la mañana, regreso a mi habitación, tomo una ducha y me cambio con toda la tranquilidad posible. Suena la puerta de Jorge Luis, se esta yendo, tengo que pedirle dinero porque sino no podré ir a trabajar y tampoco podré tomar el desayuno. Jorge Luis disculpa, me puedes prestar cincuenta soles, yo sé que… No te preocupes Joaquín, espera. Entra a su habitación, sale y me da los cincuenta, se despide diciéndome, ya después me lo das. Y yo, gracias.

Me quedo pensativo porque casi todos los meses estoy pidiendo prestado a Jorge Luis los cincuenta soles. Creo que me los debería regalar, porque le pido en la quincena, se los entrego el treinta y vuelvo a pedírselos la otra quincena. Esto es una maldición de mi padre, sí, recuerdo a mi padre cuando me dijo, como profesor vas a morirte de hambre, te voy a tener que mantener toda la vida. Y así es, mi madre me manda doscientos soles cada mes para poder pagarme el cuarto, me dice que mi padre no sabe de la subvención, pero sé que lo sabe, y bueno los tres hacemos como que nadie lo sabe para que no me sienta mal. Viviría con ellos, pero no quiero vivir en la misma casa donde vive mi cuñado. Nunca le di a elegir a mi madre, pero pareció que así era. Cuando mi cuñado entraba a mi casa, yo salía de allí. Cuando veía que su carro estaba afuera, no entraba hasta que se haya ido, y a veces no se iba sino hasta muy tarde. Y por eso quedaba a fuera hasta las doce o una. Cuando mi hermana se estableció en la casa me molesté tanto que me fui a dormir a un hospedaje y fue entonces que decidí alquilar un cuarto. Cerca de la casa, porque necesito que me colaboren con los almuerzos. Pero desde que me fui, mi hermana ocupó el segundo piso y su hija mi cuarto en el primer piso. Yo encantado que mi sobrina ocupe mi cuarto, pero me dolió cuando llegué a casa y vi que mis libros estaban en unos costales y mi madre y mi padre discutiendo porque él los había sacado de mi biblioteca.

A mi padre no le gustó que me fuera, y en señal de protesta, sacó mis libros y me los entregó diciendo, si te vas te tienes que ir completamente, nada de dejar tus cosas aquí. Yo, claro papá… pero no quería llevarme los libros. Pensé que podría pasar la tarde en mi habitación como si fuera mi biblioteca, siempre quise tener un lugar exclusivo para estudiar. Pero es un lujo que no me puedo dar.
Mi padre es buena gente, me digo; pero hay que entenderlo. Su vida de joven no ha sido fácil. Él quedó huérfano de madre a los 8 años y de padre a los 18. Además mi padre siempre que se emborracha comienza a llorar porque su hijo le salió hombre, y festeja como si fuera un acontecimiento reciente. Me debe amar, pero como nosotros no somos cariñosos, los gestos en casa es cosa extraordinaria. Con Melissa solo no besamos dos veces al año, para su cumpleaños y por navidad. A mi sobrina sí la apapacho y la beso, pero cada año con menos frecuencia.


Perdido en estas cavilaciones se me pasa el tiempo y tengo que apurarme para no llegar tarde al colegio. Llego con cinco minutos de retraso, y detrás de mí llega la profesora Diana y me dice cerca al oído, al ver que estoy registrando mi ingreso. Ponle que son las siete y cuarenta. No puedo, el que llegó antes puso que entró a las siete y cuarenta. Entonces, ponle siete y cuarenta y dos. No porque ya me han visto que he llegado tarde. Ya entonces déjame escribir primero. Pero ya le puse mi nombre. Hay tú siempre eres así, después no te estés quejando que te han descontado. Volteo, la saludo sin beso y me voy a la sala de profesores.