Saturday, May 24, 2014

Elizabeth, hoy me has hecho mierda.

Antonio se levanta muy temprano para ordenar el cuarto y luego ir a revisar los proyectos en su trabajo. Se encuentra con Carlos en Santa Anita.


Durante toda la reunión solo piensa en Elizabeth, se pregunta porqué le sucede esto ahora, ella no tiene encanto mayor que Elena, es simple, no es bella. Pero su ingenuidad, su sonrisa, su dulce voz, todo le retumba en la cabeza, quiere confesar su amor, quiere decirle que la ama.

Es la una y Carlos y un colega se han enfrascado en un lío por el fundamento de un proyecto, Elizabeth pasará por las dos y antes tiene que resolver un examen en línea. Se disculpa con sus colegas y sale apresurado.

En su cuarto, decide que debe tomar un baño, se quita las zapatos, medias, pantalones, camisa; recuerda la evaluación, entonces escucha su nombre abajo. Es Elizabeth, con su sonrisa, le molesta porque ha llegado más temprano de lo acordado. Quiere lanzarle las llaves para que suba a su habitación, pero se da cuenta de la incomodidad de ella porque le ha visto sin camisa así que decide apresurarse con la evaluación y vestirse.

Baja, Elizabeth le resondra porque se ha demorado. Él le pide perdón, le cuenta lo de las evaluaciones en línea, deciden ir a comer juntos como lo acordado.

Al volver, hacer los ejercicios de lógica, ella se sienta junto a él, pareciera que ella tiene interés, pareciera que ella le dice en gestos, que se anime con la confesión.

Qué te parece… Primero déjame leerlo, no lo entiendo. Ya, léelo. Sabes, lo peor que puede tener una persona es dependencia emocional. ¿Por qué lo dices? He conocido a alguien que perdió estudios y proyectos porque su enamorada lo dejó. ¿Lo dices por mí? Sí, Elena te ha hecho mucho daño.

Cuánto quisiera confesarle que ahora su dependencia emocional tiene como fuente, ella; Antonio no hace nada, solo la mira y le explica el ejercicio.

Estoy cansada, creo que ya me debo ir; William me ha estado llamado, vamos a salir. Pero no hemos avanzado nada. Mañana será. No quiero, quiero que te quedes. No puedo, tengo que ir con William, se va molestar conmigo.

Antonio se echa de espalda en su cama, no quiere acompañarla, quisiera confesarle todo, pero no se atreve. Ella le molesta para que se levante y le acompañe a la avenida. Salen.

Mañana vengo, ¿qué vas hacer ahora? Nada, si no estás no voy hacer nada. Pero mañana puedo pasar temprano, eso de las nueve. Ya, te voy a esperar.

Se despiden, Antonio no quiere verla partir, se vuelve al momento que Elizabeth cruza la avenida principal. Le caen lágrimas y le retumba: "lo peor que puede tener una persona es dependencia emocional". Dice: Elizabeth, hoy me has hecho mierda.

Llega a su cuarto, se quita la ropa, toma una ducha, escribe una carta y se acuesta.

Friday, May 23, 2014

Estoy muy celoso

Tengo muchos celos. Cálmate, es su esposo, qué le vas hacer. Mira cómo juegan, y cómo la toca. Si huevón, a mí también me da celos. Está bien, tranquilo nomás, no me voy a desestabilizar.


Antonio ha decidido dejar la iglesia, no puede seguir así.

Es la única solución, ser amigos me hace daño, es mejor terminar este asunto ahora. ¡Y qué piensas!, ¿dejar todo así después de dos años?, al menos ahora tienes su amistad. Sí, pero no quiero su amistad, quiero amarla, quiero jugar con ella como ahora está jugando con él.

Elena se acerca al grupo pequeño de Sebastián para pedir la matutina.

Ya no la mires, hace daño. Si lo sé, pero no puedo dejar de hacerlo... ¿acaso no quieres verla? Sí bastante... pero, puta ella como si nada, ¡tiene que ser así de cariñosa con él y conmigo nada! Pero cómo crees que contigo va hacer algo, solo es tu amiga; pero sí que molesta que él la tome así nomás sin cuidado que los estamos mirando. 

Thursday, May 22, 2014

Lugar santo

Sigo pensando en Elena, pienso que se recordará de mí y que se apenará porque ya no somos amigos; claro que no es culpa suya, la culpa es mía por haberle confesado lo que siento. Aún así le he dedicado – junto a Ángela -mi monografía.

Mario se levanta a las seis, toma una ducha, se cambia lo más rápido y sale rumbo a Mangomarca. Se queda esperando en la esquina del mercado para ver pasar a Elena, lo viene haciendo desde enero. Hace como que lee el periódico y de reojo se fija si viene. Suena el celular, es Ángela.

Mario, ¿vamos a empastar la monografía? Sí, ¿a qué hora vienes? En una hora estoy en tu casa. Ya, estaré esperándote, lleva dinero por si no me alcanza. ¡Qué dinero! Más bien lleva tú para que me invites el desayuno.
Mario ve pasar a Elena, baja el periódico y quiere que le vea.  Elena lo mira, voltea el rostro y sigue su camino.
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Tenemos una hora, ¿qué hacemos? Vamos a comer algo, pero no tengo mucho dinero. Ya, yo conozco aquí en el Santo Domingo una señora que vende un buen emoliente – propone Ángela -.

En la iglesia se celebra un matrimonio.

No sabía que se podían casar aquí. Sí, pero ha de ser muy caro. Mira ese lugar es la recepción. No, allí es para el matrimonio Civil. O sea que la gente en el Santo Domingo se pueden casar de religioso y si no esta´n con Dios, se pueden casar de civil en el patio trasero. Según el padre, todo el lugar es muy santo, así que nadie que no este bien con Dios puede puede pisarlo. ¡Ay por Dios!, ¿y cómo va saber si uno esta bien con Dios o no?, cuánta gente que no le interesa eso. No lo sé, pero el padre dice que  no se puede ni siquiera brindar porque este es un lugar muy santo, allí están enterrados Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres. Entonces cuando te cases no lo hagas aquí, porque no podré entrar - Mario le advierte a Ángela. 

Wednesday, May 21, 2014

Sebastián conversa con Antonio

¿Y cómo así la volviste a ver? Cuando ingresé a la universidad por segunda vez, ella se estaba preparando en un programa de ingreso directo y necesitaba pasar un examen de lógica; me llamó a casa y me pidió que la ayudara y cómo no hacerlo – Antonio sonríe al recordar las muecas de Elizabeth.

¿Pero tú seguías amando a Elena? Sí, pero Elizabeth era la oportunidad de dejarla; cuando la volví a ver, aun me parecía una niña, no había cambiado mucho: pecosa, blanquita, gordita y muy feliz; tenía ya 24 años. ¿Estuviste pensando en Elizabeth desde el colegio? Nada que ver – Antonio toma un vaso seguido -, yo solo me ilusioné, pero tuve mucho respeto y jamás intenté nada; y cuando la volví a ver tampoco tenía ninguna mala intensión. Pero poco a poco se ganó tu cariño. Sí, así comienza todo, primero mi aprecio, mi cariño, luego me comencé a preocupar por sus problemas y de pronto me di cuenta que ya no necesitaba tanto de Elena, que esperaba los sábados o domingos para verme con Elizabeth.

Al comienzo me vi contrariado, desde los catorce años perdidamente enamorado de Elena y de pronto enamorarme de otra; estuve con varias mujeres hasta eso, y siempre se lo dije a Elena; ella nunca se inmutó por las otras, pero por Elizabeth sí. ¿Tú le contaste que te habías enamorado de Elizabeth? No, le mentía, y nunca antes le había mentido; me dolía eso, porque a pesar que me trató muy mal, ella no me mintió nunca y nuestro trato era decirnos la verdad. ¿Y por qué mentías? Porque ella no paraba de hablar mal de Elizabeth; y entonces decidí no contarle ya nada. ¿Y cómo así la conoció? Parece que nos vio una vez entrar a mi cuarto, me reprochó eso… Elena pensaría que tenía algo con ella, porque nos quedábamos hasta tarde. ¿Solo estudiando? Sí, solo estudiando, aunque a Elizabeth no le interesaba mucho lo que le enseñaba, más bien le gustaba que le cuente historias, que le cuente de mi vida, escuchábamos música, pensé que se estaba enamorando de mí, y un día me mandé medio en serio y medio en broma. ¿Entonces? Se asustó y me dijo que solo podía quererme como un hermano mayor, y me confesó que salía con un chico llamado William que estaba en su pre.

Ahora lo entiendo todo - Sebastián alza su vaso -, con razón todos pensábamos que eras loco, se te daba por estar aislado, hablar solo. Sí, y justo fue el primer año que decidí comenzar estudios. ¿Cómo ha pasado el tiempo no? Cuando te conocí eras un irresponsable y me preocupabas. ¡Ya!, más bien tú me preocupabas porque me salías con que te ibas a morir, que Elena se fue a Moquegua, que no te dejaba de llamar, que Elizabeth era una creación, y que te gustaban los cadáveres, que eras necrófilo. Sí no, no entiendo cómo era tan estúpido en esos tiempos.

Un niño coge la mano de Sebastián, él se alegra de verlo y lo carga.

Este niño salió a su tío. Sí, para meándose nomás - Antonio alza su vaso y hace salud a Roger. Jajajaja - Sebastián ríe. 

Tuesday, May 20, 2014

Voy a confesar quién es Elizabeth

Elena llama preocupada por Sebastián, desea consolarlo, pero él no contesta.

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¿Por qué? Le hicieron un legrado. ¡Qué!, ¿me estás diciendo que abortó? Sí.

¿Te han dicho alguna vez que se siente como que te hubiesen tirado un balde de agua?, así es… en adelante Sebastián solo recibiría eso.

Primer baldazo.

Sebastián está en el Hospital Bravo Chico, está petrificado, le han dicho que su hermana ha muerto.

Segundo baldazo.

Sebastián está con Patricia – su hermana mayor -, la consuela, trata de hacerse el valiente. Todos debemos pasar algunas pérdidas, se alienta. De pronto, ve a Elizabeth en una camilla.

¿Qué le pasa? Es otra paciente por legrado - responde la enfermera que la atiende -, muchas jovencitas hacen esto y allí tienes las consecuencias. ¿Ha muerto? No, ella ha salido de su operación, ya en unas horas despertará.

Tercer baldazo.

¿Ahora qué hacemos?, ¿qué le decimos a mamá?, ¿cómo va reaccionar? No se lo vamos a decir, Chana siempre viaja… este es uno de sus tantos viajes. Voy a ir a Las Flores para ver al Dr. Bustinza, él nos ayudará; ahora viene Amelia, ella te llevará a su casa.

Sebastián camina hasta la Riva Agüero, toma un público. Se baja en La Quince, va caminando – en el trayecto se le caen lágrimas y se las va limpiando. No sabe si esas lágrimas son por Chana o por Elizabeth.

Llega a la casa del abogado de su padre – nunca antes había estado allí, solo tenía la dirección, pero el doctor siempre había sido amable con él y le inspiraba confianza -. Antes de tocar el timbre, entre risas, el abogado y el demandado en la causa de su padre salen dándose un abrazo. El doctor Bustinza también siente el baldazo a ver a Sebastián.

Cuarto baldazo.

Sebastián decide llamar a Rafael, su amigo de la universidad. Quisiera que alguien se compadezca de él; esta en un parque de por allí, timbra, no responde. Nota que Elena le ha estado llamando, pero recuerda que ella también abortó, y por eso no la quiere, al menos no en este momento. Vuelve a intentar con Luis, pero no contesta. Se calma, hace una tercera llamada y Rafael contesta diciendo que sigue en Trujillo, que no volverá sino para abril, que su padre está muy enfermo.  

Sebastián quiere mucho a Rafael, porque le ha contado sus secretos y es un buen chico que se está forjando un camino con mucho esfuerzo. Así que mejor no le cuenta nada para que no se sienta mal. Después le contará todas estas tragedias.

Sale del parque y ve a Rafael, con otro compañero de la Universidad, riéndose de la vida.

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Siente que todos le han engañado, que nadie le puede decir la verdad. Pensó que Chana era su hermana preferida, que ella nunca le ocultaba nada importante.

A pesar que la causa de su padre estaba perdida – porque así le hizo entender el abogado -, siempre admiró a ese señor.

Y Rafael, ¿cómo puede una persona mentir con la salud de su padre?

Pero de todas las mentiras, la peor es de Elizabeth. Pero esa mentira él la creó:

Elizabeth fue su estudiante hace unos diez años atrás, él se enamoró platónicamente de ella, pero nunca se atrevió a nada. Para eso él dictaba sus prácticas pre profesionales en el Edelmira del Pando - colegio de mujeres que está en la Carretera Central -, allí la conoció. Era una loca, siempre molestando a los profesores y él no sería la excepción. Sebastián llamó a sus padres y se enteró que ella vivía con unas tías, que era de San Lázaro, un pueblo en Arequipa - desde entonces se interesó por conocer Arequipa y cuando le daban referencia de la Ciudad Blanca, recordaba a la niña pecosa del Edelmira -. Solo era un amor platónico, Elena era su verdadero amor para ese entonces. 


Monday, May 19, 2014

¿Qué me has ocultado?

¿En qué condición estoy?

En la del pariente,

En la del hermano mayor,

En la del amigo.

¿En qué condición me has puesto?

En la condición del maestro,

En la alternativa personalizada de… esto a él no le cuento.

¿Qué me has ocultado?

Sunday, May 18, 2014

Las mentiras de Elizabeth

Mario está desconsolado, ayer se encerró en su habitación. Su padre le llamó en la tarde para invitarle el almuerzo, pero le dijo que iría a comer a la calle; en la noche su madre también le llamó para invitarle la cena, lo rechazó. 


Limpió su habitación por si es que llegara Elizabeth, además que le gusta que esté ordenado, piensa que es más lúgubre sufrir en un cuarto limpio y ordenado. Abrió el facebook y se quedó nuevamente mirando la foto de niña de Elizabeth; miraba a sus amigos y pensaba quién tiene la suerte de ser más atendida por ella. Elena le estuvo llamando, pero no le respondió sino hasta la noche.

Mario imagina verla con su bebé en brazos, y se dice que no podría ni siquiera despreciar a la niña – él piensa será niña –, recuerda aquella provinciana de San Lázaro que muy malintencionada le dijo quién era aquella Elizabeth, la vedette del pueblo.

Su madre está como está por culpa de ella, ¿para qué cree que ha venido a San Lázaro ah?, esa mujercita quiere vender la casa del juez Nájera. Ay joven, ahora ella está por allí con un hombre de mal vivir, pregunte con quién anda esa puta, en la plaza de armas le van a dar razón, entre a cualquier bar y pregunte por la mujer de Pablo o por la vedette del pueblo. No la va encontrar no pierda su tiempo, ella vendrá todavía el lunes.
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¿Por qué no contestabas? Porque estaba escribiendo y no quería distraerme. No me mientas Mario, sigues pensando en Elizabeth ¿verdad? Sí, no puedo creer todo lo que me han contado de ella. Es una mentirosa, ya te lo había dicho, mejor déjala en paz, ha sido bueno que la conozcas antes de que confíes más en ella. Lo sé, pero la amo, al menos si estuvieras aquí me ayudarías mucho. La agencia está de un lugar para otro, parece que me llevan a Moquegua. ¿Y para cuándo estarás en Lima? Para julio. Te quiero. Sabes que yo te amo. Te prometo que si vienes te voy amar.