Saturday, May 17, 2014

El secreto de Elizabeth

Pero es que tú no sabes – Rita le va con el chisme a Sandra -. ¡Cuéntame! Sí, es que no lo vas a creer, lo que pasó con la Elizabeth pues – La hace larga para que Sandra se emocione-. ¡Ya desembucha pues!, que me tienes en ascuas. Pues resulta que estaba saliendo con el Pablo, y tú sabes que ese Pablo es un pendejo, ya te imaginarás todo lo que le habrá hecho. Hay, pero esa Elizabeth muy creidita, todo San Lázaro la conoce como la vedette del pueblo. Sí pues se hace pasar la muy santa, que su mamá está mal, que es huerfanita, esa es una mosca muerta.


Rita y Sandra están en el mercado, miran con interés a Antonio.

Señoritas, ¿ustedes me puede decir dónde es la casa del Juez Alberto Najera? – Antonio pregunta a las “damas” -. ¿El juez Najera? Sí – responde Antonio-. Pero el juez Najera ya no vive, él murió hace mucho – comenta Sandra -. Así es, el pobre murió de la vergüenza porque su esposa la engañó – añade Rita -, es que fue la comidilla del pueblo. Sí pues – Sandra no se quiere quedar atrás -, el juez encontró a su mujer con su hermano. ¿Me pueden decir dónde es la casa del juez? Sí, sales a la esquina, llegas a la calle Grau – Antonio recuerda a Luis cuando discutieron porque Grau no puede estar en los Andes – te vas derechito hasta antes de la Comisaría, en la esquina la tercera casa, es de dos pisos, pero el segundo no está techado. Es color verde, la casa más pequeña. ¿Usted es pariente del juez? No, solo vengo a traer unos documentos de Lima, muchas gracias – Antonio se aleja y no se permite escuchar más.

No sabes, acabo de tener un deja vu. ¿Qué es eso Sandra? Ay, yo ya  antes he estado conversando con este chico. No hables tonterías, mejor pon atención, porque lo que te estoy por contar es una bomba. Desembucha, no tengo mucho tiempo, tengo que hacer el mercado - Sandra levanta su bolso-. La Elizabeth está embarazada del macho. Y tú cómo sabes. Porque mi papá me lo dijo. Y, ¿cómo tu papá sabe? Porque mi papá sabe ver pues, dice que una mujer preñada camina de una manera distitnta pues. Ay tu papá está borracho, la Elizabeth camina como una mamacha rara, y así se cree la muy limeña. Te estoy hablando en serio. Puede ser, pero estoy segura que no nacerá.

Friday, May 16, 2014

Elizabeth vuelve a Lima

Son las once de la noche, Antonio revisa el facebook para saber de Elizabeth. Ella no ha posteado nada nuevo, la última foto que tiene es en la que se encuentra con otros jóvenes de su edad, entre ellos Pablo – Antonio encontró el perfil de Pablo entre los contactos de Elizabeth -.


Piensa en escribirle algo, pero se abstiene. Se pone a contemplar las fotografías, se detiene en una cuando Elizabeth era una niña, la copia en el escritorio y la pone como tapiz. Piensa que si Elizabeth tuviera una hija con él, le gustaría que se parezca a ella como en esa foto.

Pasa mucho tiempo contemplándola, le gusta su sonrisa y sonríe y hace gestos como si estuviera hablándole a su hija.

Hola nenita, ¿cómo estás Isabelita?, mi amorcito esto te trajo papá – saca una chocoteja que su madre le había regalado -, ¿me das un beso mi amor?

La imagen es muy expresiva, y cree que la niña se esta poniendo contenta de los gestos que le hace. El no es muy gestual con sus sobrinas que son pequeñas, pero sería un padre consentidor, cometería el error de consentir algunos caprichos y no le importaría nada con tal de ver feliz a la pequeña Elizabeth.

Tiene necesidad de llamarla, pero resiste. No quiere ser evidente.

Elizabeth no ha llamado a William para decirle que está de regreso, piensa que después de lo sucedido en su pueblo, debería ser sincera con él y terminar la relación. También, quisiera conversar con Antonio, contarle su secreto, él es una persona madura y le aconsejará; además que Antonio siempre la hace sentir bien; es su confidente y a pesar que se olvidó de él este último mes, él comprenderá después que sepa lo acontecido.


Es la una de la madrugada, el ómnibus tuvo un desperfecto y llegó muy tarde, no sabe dónde alojarse; las llaves de su cuarto las dejó en Carmen, y ella ya se habrá ido en su patrona. Piensa en llamar a Antonio.

Thursday, May 15, 2014

Elizabeth esta linda

Elizabeth esta linda, limpia, fresca, con una sonrisa de oreja a oreja. La veo, pero disimulo para no ser evidente. No es en modo alguno solo un apetito físico; tengo un deseo de conquistarla y ser conquistado por ella.

Sí, no voy a negar que me inspira un deseo de unión sexual, pero esta fundido con amor, fraternidad, ternura; jamás en un sentido orgiástico y transitorio.


La veo, sonrío; me sonríe. Soy feliz... 

Wednesday, May 14, 2014

Escuchando a Elena

Elena esta en la puerta de la iglesia, se queda mirando la ventana de Mario, piensa que él estará estudiando o limpiando su cuarto como acostumbra hacer cada sábado por la mañana. Se siente triste porque no pudo pasar junto a él para su cumpleaños.

Le ve entrar junto a una chica más joven. Se molesta, reconoce que es Elizabeth – Mario le había enseñado unas fotos de ella en el facebook -. Es la primera vez que odia a una de las acompañantes de Mario, antes no le había sucedido eso, puesto que antes él no se había dedicado tanto a ninguna como ahora lo hace con Elizabeth.

La ve, y se hace la idea que Elizabeth es una niña caprichosa, sangrona, piensa que debe ser una chica mimada – aunque Mario le ha contado que su amiga no lo tiene todo fácil -, supone que Elizabeth es una chiquilla frívola que solo le importa pasar el tiempo y reírse sin sentido. Se ha puesto nerviosa, su rostro se ha desencajado, pero se da ánimos al saberse más bella que su joven rival.
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Te traje estos kekitos. ¿Cuándo la viste? Ayer, me supongo que has comprado esos libros con ella. ¿Y qué tal te pareció? Creo que es poco agraciada; tiene cara de niña, pero no es linda, creo que Gabriela estaba mejor. No hables así, no es tan bella como tú, pero se la ve bien. Porque es joven. Sí, pero es lo de menos, a mí me gusta su personalidad. No me has dicho que a veces miente. Sí, pero son tonterías. Sí te miente en cosas insignificantes, en cosas importantes también lo hará.

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Quedé para estudiar con Elizabeth. ¿Estás seguro que es para estudiar?, no me mientas. Sabes que no te mentiría, y sí, es para estudiar; pero también para verla. Creo que pierdes tiempo con ella, tú ya eres un profesional, conoces mucho, ella es una niña que está comenzando. Yo también aprendo de ella, tiene muchas ganas de progresar, de salir adelante y eso me motiva. Mario, no pierdas el tiempo con ella.

Tuesday, May 13, 2014

Elena tenías razón

Tenías razón Elena,

Cuándo decías que nadie me va amar.

Cuándo decías que si alguien se interesaría por mí, no sería enserio.

¿Cuántas veces me dijiste que las personas que no dicen la verdad en lo insignificante no lo harán en lo importante?

¿Cuántas veces me dijiste que un rostro lindo y dulce puede ser la máscara de un ser moralmente débil?

Elena tenías razón,

Con respecto a Elizabeth, tenías razón, ella no dice la verdad.

Friday, May 9, 2014

Realidad esencial

Armonía de la foto, aún estando en una posición conflictual, qué armonía de imagen.

Al verla giro alrededor de la paradoja de “esta llorando por dentro  y esta riendo por fuera”.

El poder de la imagen transciende tanto la esfera conceptual: una familia feliz; con la esfera sensible: sufro dentro de esta familia feliz.

Sé que  no es lo uno ni lo otro, Elizabeth es real e irreal.

Ella se ha convertido en los dos: mi fuerza vital y mi materia vital, los dos a la vez.

La llamo amiga, el más sutil de todos los engañosos recursos que tengo.


Thursday, May 8, 2014

Cuando se muere una madre

El amor a la madre es una fórmula que comienza con el infante primitivo que al llamarla dice “ma”, aquel niño que abre – lo más grande posible – su boca, arruga su tierno rostro, achina sus ojos y es feliz: el niño Antonio en la foto de 1991; con un polo colorido, apoyado en unas rejas, en el Parque de las Leyendas.

El amor a la madre se confunde con el complejo de Edipo, cuando el niño Jhonnatan la cela con aquel hombre más grande que domina la casa.

El amor a la madre se entiende cuando en retrospectiva ves a la mamita que insiste que comas todo: la niña Elizabeth que no entiende que es para su bien, le dice a la mamita, ¡qué vieja para más jodida!

El amor a la madre no se entiende cuando a los siete años el niño Antonio es dejado en el jardín o, más tarde; ella le expone con pijama - que tiene orejas de conejo -, le pinta la cara con unos bigotes largos y le impide que se mueva para tomar una foto.

El amor a la madre no se entiende cuando el niño Jhonnatan tiene que salir con una caja de tecnopor a vender chupetes, según ella, para comprar los útiles.

El amor a la madre no se entiende cuando la mamita le dice al señor de la casa que Elizabeth ha estado afuera hasta tarde, que se la debe corregir porque no hace sus tareas.

El amor a la madre acepta la separación – aunque le duele – con el fin de que el niño crezca, se convierta en un hombre de bien: No llores, si lloras le vas a dar mala suerte; sonríe, él se está yendo para su bien. Elena le aconseja a la madre de Antonio, cuando éste toma el bus rumbo a Lima.

El amor a la madre no desea nada para sí, en cambio el amor de mujer es egoísta, engañoso y dañino: la madre de Jhonnatan cuando engaña al hombre que no dominaba la casa.

El amor a la madre es complejo y simple a la vez en ese papel transcendental del cuidado que la mamita tiene por la niña Elizabeth.

El amor a la madre hace que el joven Antonio se separe de ella, porque es la forma que él crezca, a ella le duele, pero lo debe tolerar. Ahora, él esta en la universidad y no tiene tiempo para su madre; por qué debería decirle que esta enferma.

El amor a la madre desea y alienta la separación por el bien del niño, siendo esto una tarea sumamente difícil; pero el amor de mujer, perverso amor, ve al hijo como un estorbo y piensa sobre éste cuando encuentra su cuarto sucio: Lo odio, porque representa lo peor de su padre.

El amor a la madre da miedo, cuando Elizabeth ve a su mamita llena de arrugas, débil; pero con una facilidad para poder amar.

El amor a la madre duele cuando le llamaron a Antonio a decirle que su madre tiene cáncer y tendrán que cortarle una pierna.

El amor a la madre duele, cuando Jhonnatan, en un día de la madre, tiene que compartir en la casa de sus tíos con otras madres y sin la suya.

El amor de una madre duele, cuando la mamita de Elizabeth duerme para siempre.