Wednesday, May 7, 2014

En la cama

Mario está echado en su cama, no quiere levantarse, son las doce del medio día, se ha quitado un zapato y tiene el otro puesto. Piensa en Elizabeth, no debería estar ensimismado ahora, tiene muchas tareas, tanto en su trabajo como en la universidad. Pero no puede dejar de pensar en ella, en su sonrisa, en su rostro ingenuo, en lo coqueta que es y así, en todas las nimiedades en que se piensa cuando se está enamorado.


Prende la radio, y busca una balada que le sirva de cortina a su estado de ánimo. Tiene frío - el invierno de Lima le hace doler la espalda -, coge su almohada y la abraza llamándola con el nombre de su musa. Siente más frío, y elucubra lo placentero que sería abrigarse con el calor de Elizabeth. Se reprocha porque debería estudiar, sabe que luego se estará lamentando no haber leído nada.

Elizabeth le escribe un mensaje de texto, se dirige a él con el diminutivo que le gusta, se siente contento a pesar que no la verá hoy. Responde al mensaje con un, no te preocupes... 

Monday, May 5, 2014

Mucho temo


Mucho temo que no quiero,

  Amar, no quiero amar,

    Renunciar a esa posibilidad.

      También temo, mucho temo,

        Alcanzarte nuevamente

          En un viaje del pasado.


Thursday, May 1, 2014

Morena de piel clara

Morena de piel clara,
Baja y delgada al revés,
Con labios cuarteados,
Con sonrisa de infante,
Que no tiene madre,
Que no tiene padre.

Morena de piel clara,
Con sonrisa triste,
Con olor a enferma,
Con ademanes provincianos,
Con sencillo andar.

Morena de piel clara,
Que no me dices Mario,
Que me llamas con gesto tierno,
Que me quieres,
Y que yo te amo.

Persona más real eres, 
que he creado. 

Saturday, April 26, 2014

El examen más importante

¿Que fue?, ¿estas bien? No, no puedo estar bien, Julio tienes que hacerte la prueba por favor. ¡Estas loco!, no tengo porqué, yo estoy bien, no dices que tu prueba salió bien, entonces para qué te haces problemas. Pero me lo hice recién, no podré estar bien si es que no lo haces. Pues no lo voy hacer. Si es por dinero yo lo pago. Mira, esto me esta cansando, creo que mejor ya no te contestaré. Dime una cosa, ¿estas sano? Sí. ¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste? Hace un año – Julio recuerda que la última vez que lo hizo fue con un krishna muy apuesto -, fue hace un año y antes de ingresar al instituto me hice una prueba. Entonces, no hay problema, solo tienes que hacerte una prueba para que yo esté bien. Pero no te digo que ya me hice la prueba antes de entrar a Cibertec y no tenía nada. Por favor Julio, si no lo haces no podré estar bien– Julio corta la comunicación.

Julio entra a Cibertec, le daba pena Albert, tenía ya dos días con ese mismo asunto, si no se les hubiese roto el preservativo esto no le estaría aconteciendo.

¿Qué quieres ahora? Julio, casi choco el carro de la empresa, estoy muy intranquilo, me han llevado a psiquiatría y he tenido que inventar una aventura que me tiene tan agobiado por la incertidumbre de saber si es que no he contraído una enfermedad. Mi jefe me ha dicho que si gusto puedo volver a Lima y tomarme unos días libres, pero sería inútil ir a Lima si me dices que no te vas hacer la prueba. No lo voy hacer, no es que tenga miedo, yo estoy seguro que estoy sano, lo que pasa es que tú estás mal, y que me haga la prueba no te va ayudar. Yo sé que sí me va ayudar. Pero si ya te hiciste la prueba y dice que estás bien, ya no hay problema. Tengo que saber si tú estás sano, el sida se puede presentar después de dos o tres meses, no puedo esperar mucho tiempo, estoy atormentado; no puedo dormir, casi choco el carro. Está bien Albert – Julio suda al aceptarle -, pero no sé cuándo lo podré hacer, el trabajo, el instituto, estoy con tantas cosas; ah, y otra cosa, no tengo dinero para hacerlo. No te preocupes, yo lo pago, mira hay un laboratorio bien serio en Lima, se llama Roe, allí puedes hacerlo y fácil que te dan ese mismo día los resultados. Te corto, llegó el profesor.

Julio no quiere hacerse la prueba, comienza a tener miedo, recuerda que la que se hizo en el instituto no lo recogió, así que no pudo saber el resultado. Además, recuerda que tuvo relaciones sexuales con tres personas que encontró por internet y eso le hace pensar que haya una posibilidad de que tenga el virus, aunque él siempre lo hizo con protección, pero los temores de Albert parecen que se han apoderado de él.

Para colmo la próxima semana es de evaluaciones, si sigue con las dudas no podrá estudiar y tendrá bajas calificaciones que le harían perder la beca. Piensa que es mejor hacerse la prueba, además Albert lo pagará y será todo cosa de horas. Pero qué hay si tiene el virus, qué hay si esta enfermo, todo cambiaría, piensa que lo único que podría hacer es llorar, y quizás intentaría el suicidio, cosa que desistiría después porque se sabe tan cobarde como para acabar con su vida. El profesor le pregunta por un análisis computacional y él responde, ¡ya me lo hice!, todos ríen.

Julio sale hecho un zombi por la avenida Salaverry, no coge el carro con apuro como siempre lo hace, prefiere caminar hasta 28 de Julio, es un trayecto largo y oscuro como el que pasará al momento de ir al laboratorio y esperar que le digan si el resultado es negativo o positivo. Timbra a Albert para que le llame, su amigo llama.

Mira, he visto en internet que Roe tiene una sucursal en el Metro de Hacienda, además no hay necesidad de volver por los resultados ellos te dan una código con su clave para que puedas verlo desde internet. No quiero hacerlo. ¿Pero por qué? Porque estoy sano, y porque esto no te va ayudar. Sí me va ayudar, mira estoy peor, tengo que pararme y sentarme a cada momento, estoy tomando tranquilizantes y aún así no puedo estar bien, si te haces la prueba y sale bien será un alivio. Albert, es que no me gusta que me introduzcan nada, tan solo pensar que me van a pinchar el brazo me da miedo, no quiero, solo lo haría si es que es una obligación del instituto o quizás para mi viaje a Italia, pero no quiero hacerlo por una cosa que es tu problema y no mío, solo hemos tenido sexo una vez y ni siquiera terminé y piensas que te vas a contagiar. Pero se rompió el preservativo. Sí, pero yo la saqué rápido. Por favor hazte la prueba. ¿Cuánto cuesta? Yo lo voy a pagar. Dime ¿cuánto cuesta? Setenta soles. Está bien, pero tienes que venir a Lima, porque yo solo no lo voy hacer. Ya, puede ser este sábado. Mejor, tengo más tiempo el sábado – Julio se odia por aceptar.

****

¡Mozo, estos cubiertos están sucios! – una señora antipática se dirige a Julio – A ver, no el tenedor es así, pero los voy a cambiar – Ahora le voy a escupir el próximo tenedor y ojalá y se infecte de algún virus, piensa maliciosamente, pero se arrepiente porque cree que puede ser VIH. Aquí tiene señora. Gracias jovencito – la señora le mira con cierto interés.

¿Qué pasa?, estas muy distraído, hace rato esta que te llaman de la otra meza y tú estas bien parado. Disculpa señor, ahora voy.

Le voy a pedir a Albert que después de hacerme la prueba me invite un Norky’s, hace mucho que quiero comer un pollo del Norky’s y puede que este generoso en su estado. ¡Pero qué digo!, si después que me hagan la prueba no tendré ganas de comer, seguro me pondré a llorar como la otra vez, pensando en que no debería ser maricón, rogándole a Dios que me haga heterosexual. Suena el celular de Julio.

¿Qué fue cholo? Dime, ¿ya estás en Ciber? No, recién salgo del restaurante, pero estoy a quince minutos – es Juan, mejor amigo del instituto -. Cholo, dile al profesor que no podré ir hoy, voy al doctor. ¿Estás mal? No tengo que hacerme unos exámenes de rutina.

Llega a Ciber y se encuentra con Edgar.

Pide otro folder. Toma aquí tienes. Puta, es negro. ¿Qué tiene? Nada, que no me gusta ese color – Julio presintió algo malo. Hoy hay examen. ¡No jodas!, pensé que era para la próxima semana. Pero tú la conoces, no te hagas problemas. De todas maneras hay exámenes más importantes.

Monday, April 21, 2014

La cicatriz

¿Hace mucho frío verdad? Sí, mucho frío – Antonio suspira -. ¿Y qué hacemos? Conversar, ¿no quieres conversar?, siéntate, por favor siéntate – Adelaida se sienta y se pone nerviosa -. ¿Cuántos años tienes? Treinta, ¿tú? Veinticuatro.

Antonio la admira: el cabello lacio que parece de seda, su rostro trigueño claro le recuerda la piel de Elizabeth, su rostro ingenuo le asusta porque parece verla en su esencia. Adelaida, tiembla y esta esperando que Antonio empiece, ella solo ha ido por eso aunque después se va arrepentir.

Eres más bonita en persona que por foto. Gracias, tú también te vez mejor en vivo. Ya… - piensa y sonríe maliciosamente -, ¿qué quieres hacer? Dime tú. ¿Te puedo tocar? Sí claro – Antonio le toca las piernas y le besa el cuello -. ¿Te puedo quitar esto? – le quita la chompa -. Quítate tú también – Antonio se quita la chompa y el polo -. Ya, ahora tú. No yo no. ¿Por qué?, vamos quítate el polo. Primero quítate los pantalones – él se quita los pantalones y se queda en calzoncillos -. Ahora tú. Puedes apagar la luz por favor. Ya – Antonio se apresura.

Adelaida se pega hacia la pared, le coge de las manos y le pide que la acaricie. Antonio le acaricia las piernas, sube por sus glúteos y se acerca al vientre, hasta que ella le pide que se detenga.

Allí no por favor. ¿Por qué? Es que tengo una cicatriz. ¿Y cuál es el problema? Que se ve feo. Tú eres hermosa, no hay problema.

Él le quita lentamente el polo, ella oculta la cicatriz con sus brazos, él trata de despreocuparla, no mira la cicatriz, la abraza y comienza acariciar para que así baje los brazos. Ella se voltea para evitar que vea la cicatriz.  Se acercan a la cama, ella se echa boca abajo, Antonio la besa por la espalda y le toca las piernas, luego intenta ponerla frente a frente, pero ella se niega y le pide que lo hagan por atrás.

Pero yo no lo hago por allí. Puedes intentar – voltea la cabeza y acomoda bien su cabello -. Supéralo, no puede ser tan feo. Es muy grande y no me gusta que nadie lo mire. Te prometo que no lo voy a mirar, solo relájate. Está bien.

Antonio la besa el cuello nuevamente y la acomoda, baja a sus senos y se encuentra con la horrorosa cicatriz, le parece repugnante y ya no tiene ganas.


No puedo. Ya, - Adelaida se cubre los pechos - no te preocupes, te dije que no deberías mirarlo. Perdóname, pero… No, no lo malogres más, entiendo, se ve horrible; es mi culpa, debería habértelo dicho antes que vinieras a Tarma.

Sunday, April 20, 2014

En la Catedral

En la catedral esta una pareja de esposos, se besan, miman a su pequeño en brazos y ríen. Parecen ser felices, parece que todo marcha bien entre ellos. Mario ve pasar a la gente por la calle Lima, esta pensativo, quiere llamar a Elizabeth, pero no tiene un pretexto. Ya la llamó el día anterior con el tema de un saludo de amigos, pero porqué molestarla otra vez, con solo un simple saludo.

De pronto llama su primo, es la oportunidad para poder distraerse pensando en el problema de otros. Juan trabaja en una mina de Arequipa y le cuenta – desesperado – que le han encontrado mucho plomo en la sangre.

Pero todos los que trabajan en la mina han de tener plomo, ¿verdad? Sí, pero a mí se me ha encontrado mucho, y estoy mal, me duele la cabeza, tengo ganas de vomitar, he ido al tópico y me han dado pastillas y más pastillas. ¿Y qué piensas?, ¿vas a dejar tu trabajo? No sé, me pagan muy bien, pero me hace daño; sabes, yo trabajo con cianuro y mercurio.

Mario se distrae viendo a la pareja, ellos siguen contentos besándose, se abrazan, el varón le dice algo al oído a ella.

¿Me escuchas? Sí, mejor vuelve a Lima, hazte tus chequeos, me supongo que cualquier cosa tienes un seguro. Sí, he pensado en volver. ¿Y tú cómo estás?, ¿cómo así llegaste a Tarma?

Mario vuelve a ver a la pareja, ve que la mujer llora.

Vine con el objetivo de desestresarme de Lima. ¿De Lima?, ¿no será de Elizabeth? Sí, quiero poder ordenar mis ideas con respecto a ella. No sé qué me pasa, la veo, siento que la quiero, pienso que la amo, pero luego entiendo que no es así; y no quiero estropear la imagen que tengo frente a ella. ¿La imagen del hermano mayor? Quizás esa idea tenga ella de mí.

El hombre se incorpora, ella le coge el brazo y él bruscamente se suelta. Todos en la calle Lima están admirados de los mantos de flores y pareciera que nadie da cuenta – excepto Mario – de la pareja. La mujer se va. Mario se acerca a la puerta posterior de la Catedral, donde los esposos estaban sentados, se acomoda en el piso recostando su cabeza en la columna.

Monday, April 14, 2014

En el paradero

Ella baja, él la espera. Ella está con sus amigos, él la sigue esperando. Ella ríe, se ve hermosa; él
avanza para no incomodarla. Los separa unos cincuenta metros de distancia, ella lo mira; él la mira y la sigue esperando. Ella, quiere dejar a sus amigos para ir con él, pero sus amigos logran convencerla para quedarse.

Él avanza, pensando que ella le dará el encuentro en la otra esquina. Ella piensa que él se irá. Él está celoso, pero se siente tranquilo porque son celos que puede controlar y le gusta sentirse enamorado.

Él la espera en el paradero, pero ella no llega. Se pone triste, pero no se atormentará como cuando estaba enamorado de Elena, este amor es sano. Él esperó quince minutos – que le parecieron una hora -, y decidió irse a casa.