Friday, January 17, 2014

Me dejas en la zozobra

Cuando vuelvas, tendré una jarra así y compartiré contigo.
Es verdad, es lo que has entendido: Elizabeth eres tú. Te aseguro que no he considerado ofenderte con mis palabras; por el contrario, he querido alegrarte al enterarte de mis sentimientos. 

Pero no quieres darte por aludida, pues no me has llamado. ¿Debo entender que no me amas?


Me dejas en la zozobra, en la zozobra que me empuja a la soledad de existir a lo sumo, hasta la cumbre cimera, donde te espero. 

Thursday, January 16, 2014

¿Quién es Elizabeth?

En Lima hace mucho calor, qué tal por tu lado. 
En esta zona de avanzada que te estoy ganando, entra en juego la duda de que hayas entendido, ¿quién es Elizabeth?

Decido hacer un alto para no encontrarme con rarezas y portentos donde no los hay. No quiero exagerar. Es suficiente con esperar que te manifiestes nuevamente.

Puedes llamar e ingenuamente preguntar.
  • ¿Quién es Elizabeth?

Te voy a responder sin ningún miramiento.
  • Eres tú. 

Wednesday, January 15, 2014

La niña Mirella


Son las cuatro y aún no he comido nada, iré a ver a mi mamá y aprovecharé en servirme algo de la cocina.

Buonasera mamma. ¿Y esa novedad? ¿Cuál novedad mamá?, soy tu hijo. La novedad que te has acordado que tienes madre. Pero si yo siempre te recuerdo, nada más que no lo puedes saber porque estoy trabajando o estudiando. Sí, tú siempre… ¿ya has almorzado? Sí mamá. Pero allí hay para que te prepares tortilla, - los lunes mi madre siempre hace lentejas y como no me gusta, prepara tortilla pensando que voy a venir -. Ya, entonces me voy a freír un poco para no despreciarte.

De pronto la niña Mirella – mi sobrina – se acerca y me pide plata para comprar “algo”.

¿Cómo que algo?, plata, plata, eso nomás sabes pedir – la niña me mira sorprendida -, siempre es lo mismo contigo niña, no hay otra cosa que no me puedas pedir. Me compras mi chistris. No, ni siquiera me has saludado y quieres que te compre tu chistris, pues no te compro nada.

Ella abre sus brazos para darme un abrazo, la abrazo, la cargo y le doy una moneda de cincuenta céntimos para que compre su chistris.

Mirella se apura a llamar a Paola para que le lleve a comprar, cosa que me demanda darle otro cincuenta céntimos a mi sobrina mayor.

Paola me da un beso y me agradece. Entonces le pido un beso a Mirella y ella me condiciona.

Pero me das para comprar mis papitas lights. Pero qué niña para más convenida, suficiente tengo con tu abrazo de oso.

Mirella jala a Paola y salen a comprar.

Pero no le compren a la señora de la esquina porque no me fía. Cómprenle a la señora María que ella sí me fía.

Parece que no me han escuchado. Me sirvo la tortilla con arroz blanco, cebolla y tomate. Mientras como, reviso mi celular y leo los mensajes de Elena, todos terminan con “un abrazo”; entonces decido enviarle un mensaje.

Mensaje para Elena: Ya me cansé de abrazos, ahora quiero beso.  

Tuesday, January 14, 2014

Elizabeth no cree en el amor

Si no vas conmigo le voy a contar a todos lo que ayer hicimos. Vamos – Elizabeth acepta ir -.

Pablo tiene 26 años. Es el más bravo del grupo y por eso lo respetan. El día de ayer, después de haber tomado toda la noche, se llevó a Elizabeth a su  casa y se aprovechó de ella. Fue la primera vez de Elizabeth; ella había tenido enamorados, pero a sus 24 años nada más que abrazos y besos. Estaba borracha – se había permitido ese estado porque volvía al pueblo después de años – y si bien temía lo que Pablo podría hacer con ella, algo le animaba a sobreexponerse; quizás era que Pablo es el líder y, así como el resto, también lo admira.

Pero es el miedo, es la poca autoestima que tiene lo que la hace ceder ante la violencia de Pablo. Tiene miedo al qué dirán, tiene miedo a que Pablo – porque Pablo es capaz de las peores cosas – les diga a todos que se la llevó a la cama el día anterior y le hizo de todo.

Pablo la abraza como si fuera su mujer, la lleva por la pista; se ríe cerca a su cara y ella aguanta su mal aliento. Pablo responde a la gente que le saluda y está preocupada por su simpatía. Pablo sigue bebiendo y le invita, y ella acepta para no enojarlo.

Elizabeth está nerviosa. Se siente mal, no porque no es capaz de sobreponerse a la autoridad de Pablo, sino porque piensa que lo que él le va hacer, le va gustar como sucedió en la noche anterior. Se siente una mujerzuela. Piensa en William y en Sebastián, ¿a quién le dolerá más?, se pregunta.

Desde ayer, Elizabeth no cree en el amor.  

Monday, January 13, 2014

En el pueblo de Elizabeth

Katherine se encuentra con Elizabeth, después de meses que no se ven.

Amiga – emocionada Elizabeth abraza a Katherine y le da un beso -. Ay amiga qué novedad verte, y esa novedad, tú por aquí – le responde los mismos gestos -. Pues nada visitando a la familia. Pero por qué no me dijiste que te venías, hubiésemos venido juntas. Es que fue algo de improviso. Pero te pasas por qué no me has llamado. Es que no tengo tu número, me robaron. Pero cómo, ¿estás bien? – Katherine le mira por delante y atrás con rostro preocupado -, ¿te hicieron daño?

Eso ya fue hace meses; felizmente que no me hicieron daño, aunque sentí unas manos. ¿Manos? Sí, porque me rebuscaron toda; en ese momento, me sentí ultrajada. Me imagino.

Katherine hace un gesto como que no le cree, y decide contar que también le robaron para que  Elizabeth sepa que a ella también le sucede cosas interesantes.

A mí también me robaron un celular, pero no fue de esa manera, me lo sacaron de la cartera. Ya – Elizabeth responde sin ningún interés -, qué bien por ti que te lo robaron de la cartera, pero te imaginas a mí; que un tipo me agarró del cuello y otros dos me comenzaron a rebuscar toditita.

¿Y dónde fue eso? En la Colonial. Ay no, por donde vivo. Ah qué tu vives por allí. Sí por Faucett. Sí yo estaba por Faucett. Anda ¿sí?, pero mi zona es tranquila. Pues yo estaba aterrorizada, hasta pensé que me violarían – Katherine agranda los ojos -; sí, pero eso no era lo peor; resulta que los tipos estos eran feos; no pienses mal, pero imagínate; aparte de soportar la humillación del ultraje, tener que recordar esos rostros tan feos.

Pero hay que tener en cuenta que ahora en todas partes roban, a mi me robaron en el bus; con el viejo truco del cabello sucio. ¿Y cómo es ese truco?

Bueno, te cuento – se emociona porque Elizabeth se muestra interesada -; estaba en el bus, sentada al lado del pasadizo, andaba escuchando música y de vez en cuando, para cambiar de emisora, sacaba el celular de mi bolso colgante. Ya – Elizabeth se arrepiente de haberle prestado atención-. Y en eso sube mucha gente en un paradero y un tipo se para al costado de mi asiento; y después de un rato, me pasa la voz con cara de asco, me tocó la nuca con una especie de pasta pegajosa y asquerosa. ¿Qué era eso? Creo que era una galleta que él estaba masticando. Aj – Elizabeth hace un gesto sincero de asqueada -. Abro mi bolso para buscar papel higiénico y no tenía… antes de cerrarlo me pasa la voz ese señor y me ofrece amablemente papel; y mientras me distraía, parece que otro señor me sacó el celular. Y yo ni cuenta. ¿Y cómo te diste cuenta? Cuando quería poner play al cel, y veo que los señores se estaban bajando. Qué asquerosa experiencia, hay prefiero la forma en como me robaron, al menos me sentí deseada.


Bueno me despido amiga, voy a la agencia a recoger unas cosas – Elizabeth quiere deshacerse de Katherine-. Ay, ¿y en Lima dónde estás viviendo? En Mangomarca, ¿conoces? No – Elizabeth se dice así mismo, qué bueno -, ¿me das tu celular?, cosa que te llamo para vernos un día. Ya, es el 993200783, tímbrame para grabar tu número. Ya te timbré, - Elizabeth mira el número y no lo graba -, ¿lo grabaste? Sí ya lo grabé, chausito – le da un beso -. Chausito amiga, ya te visitaré, tenemos que hablar de tantas cosas. 

Saturday, January 11, 2014

Elena versus Elizabeth

Por favor con la señorita Luz. Sí, ¿con quién hablo? ¡Luz!, soy yo Pedro. Ay no te reconocí, me hablaste como hombre - ríe -. Ya mujer, te estoy llamando porque quiero ir a visitarte por lo del concurso. Ah sí, ya pues ven nomás, estoy en el Mall de la Colonial. Ya pues, entonces voy para allá.

Pedro pone música y se mete a la ducha. Se coloca rápidamente la ropa y baja apurado. Ah olvidado sacar dinero, solo tiene doce soles, pero ya está en la avenida y regresar sería retrasarse más. Decide no desayunar porque quizás Luz le cobre. Sube al Puente Nuevo y toma un carro que se va a Caquetá, de allí toma un carro para la Plaza Dos de Mayo y por último la combi que va todo Colonial, llega en una hora. Tiene hambre, y por eso decide comprar una galleta soda.

Busca el lugar donde se está dictando la charla, y entonces llama Luz.

¿Dónde estás? Aquí en el Mall. Ya espérame, yo voy por ti allá.

Espera y la ve llegar, está linda como siempre.
Y qué haces con ese sombrero ridículo. A es para protegerme del sol. No te pases, pareces un paisano con eso. Soy paisano. Ah ya, pero pareces más paisano. Yo a ti te veo muy bien. Ay no, estoy malita. ¿Cómo así? Ya te contaré, vamos puedes entrar una hora todavía.

Pedro, se aburre con la clase, piensa en tener una conversación con Luz. El profesor se despide y la gente sale con apuro.

¿Y qué tal? Bien, muy bien. Vamos a comer algo. Ah, salí apurado y solo traje diez soles. Perfecto, eso te alcanza para tu menú.

¿Y cómo así me cuentas que estás enamorado de otra?, ¿y Elena? No sé, la verdad es algo raro; pienso que sigo enamorado de Elena, lo que pasa es que me he interesado por alguien más y no sé si es amor. O sea, ¿sigues enamorado de Elena? No sé, hace poco la vi, y la vi hermosa como siempre, pero ahora no estoy tan desesperado por buscarla; en cambio, estoy muy pendiente de Elizabeth. ¿Y cómo es ella?, a ver, ¿la tienes en tu facebook?, la voy a buscar – saca su tablet. Sí, pero no la vas a identificar porque tiene otro nombre. Pero dime quién es para verla, ¿es más bonita que Elena? No, es más creo que es fea. ¡Fea!, pero si piensas que es fea, entonces no te gusta. Sí me gusta, pero sé que no es bonita como Elena.

A ver, yo recuerdo a Elena, ella es delgada. Elizabeth es gorda. Elena es morena. Elizabeth es blanca. Elena tiene un cabello ensortijado largo y bonito. Elizabeth tiene el cabello lacio, negro y nada fuera de lo común. Elena tiene unos ojazos hermosos. Elizabeth tiene unos ojos achinados y medio amarillentos. Elena tiene los labios perfectos; ni muy grandes, ni muy chicos; tiene unos labios hermosísimos. Pues Elizabeth tiene unos labios muy largos y grandes sí, pero no son simétricos. Elena tiene la cara de una muñeca. Ja… Elizabeth tiene la cabeza cuadrada, su cara está llena de lunares y pecas.

Pues tienes razón, Elizabeth es fea; por como la describes ha de ser muy fea. Sí Elizabeth es fea, pero su personalidad es mejor que Elena.

A ver, yo he conocido a Elena y me ha parecido una chica muy amable. Elizabeth es cordial. Elena es tranquila. Elizabeth es divertida. Elena es callada. Elizabeth es comunicativa. Elena es poco gestual. Elizabeth es un amor, cuando te conozca te va da un abrazo y un beso y te va sonreír en todo momento.


Entonces Elizabeth es mejor que Elena; y como la describes así, puedo pensar que estás enamorado de ella. No lo sé, creo que estoy confundiendo las cosas, ella es muy joven. Pero tú no eres un viejo. Sí, pero a lado de ella, y como se comporta, me siento un viejo. Viejo mis zapatos, tú no estás viejo; fácil que Elizabeth se puede enamorar de ti. Esa es mi duda, ¿se podrá enamorar de mí? 

Friday, January 10, 2014

¿Quién es William?

Son las cinco, el sol sigue brillando, de pronto suena la ventada por el golpe de la piedrita que Elizabeth ha lanzado. Sebastián corre la cortina y la ve sonriente, dándole un beso. Ese beso le dolió, porque es un beso a la distancia y no se lo va dar cuando suba, solo está bromeando.

¿Por qué eres mala? ¿Por qué? No me has contestado las llamadas. Es que he estado muy ocupada; ábreme, tengo que irme pronto.

Sebastián le tira las llaves. Mientras ella sube, él se pone un short porque estaba sin ropa. Se saludan con un beso, Elizabeth se pone un poco tímida porque él está con el dorso desnudo.

Estaba por bañarme, ¿me esperas un rato? No, ya me tengo que ir, solo vine a despedirme, quiero agradecerte por todo lo que has hecho por mí; has sido el mejor amigo que he tenido y quería agradecértelo con este pequeño presente. Gracias, pero no tenías por qué hacerlo. No, claro que tenía que hacerlo, tú me has dado mucho y lo has hecho sin ningún interés – Sebastián se dijo así mimos que su interés era ella -, espero que te guste, ábrelo.

Es el libro “La Historia de la Corrupción”, Sebastián quería comprarlo aquella vez que ambos fueron juntos a la feria, pero como no le alcanzaba no lo pudo llevar. Dicho libro costaba por lo menos cuarenta soles y se preocupó porque Elizabeth haya hecho ese gasto.

¿Pero por qué?, a ti te falta dinero ahora y compras esto. Tú lo querías y era lo único que pensé que podría regalarte, eres muy quisquilloso con las cosas y no podía arriesgarme, ¿te gusta verdad? Claro que me gusta –le hizo sentir mal porque pensó que era demasiado sacrificio -. Entonces léelo porque seguro que nos volveremos a ver cuando lo hayas terminado.

Sebastián la miró de frente por última vez y se prometió que terminaría de leer el libro antes de la quincena, después de sus evaluaciones. Ella le alzó los brazos y él le respondió. Sintió el cuerpo rollizo de Elizabeth y lo sintió tierno.

Ya me voy. Te acompaño. No, me esperan… abajo está William –a Sebastián se le sacude el alma - ¿Quién es William? Mi enamorado pues. Ah, William.., claro, William.