Saturday, May 25, 2013

Qué bonita saliste en la foto

Hay dos platos, dos tenedores, dos vasos.
Qué bonita saliste en la foto…
Muy bonita, con tus cabellos ensortijados,
Con tus labios húmedos,
Con tu mirada inocente,
Con tu nariz puntiaguda,
Con tus oídos perfectos,
Con tu hermoso cuello.

Saliste guapa.
Y te gusta que te diga guapa… es que eres guapa.
Mala suerte que no puedo publicar nuestra foto juntos.
Mala suerte que no puedo tener el orgullo de decir que salgo con una chica guapa.
Mala suerte de haberte conocido cuando ya eras de otro.
Pero tengo la foto, la foto perfecta.
Es tu foto y estás relinda.
Estás hermosa y quiero hacerte el amor.
Pero no puedo, porque te tienes que ir.
Tienes que salir pronto, porque te esperan en casa.
Tienes que ir a ver a tus hijos,
Tienes que dormir en otra cama que no es mía.

Sunday, May 19, 2013

Ayer aprendí a fumar, moriré de cáncer.


Aunque me dijiste que tú morirías primero, no sé qué me conviene: que tú mueras primero o yo.

Si tú mueres primero – de cáncer seguro, y tienes mucha más probabilidades porque desde que te conozco fumas – lo bueno sería que te tendría para mí en cualquier momento, te podría visitar cada vez que lo desee, te llevaría flores e iría a comer contigo todos los domingos que son mis días más solos como hoy. Si mueres primero, sería un tremendo dolor no ir a tu entierro porque tu familia no va querer que esté allí. Si mueres primero, sería un gran dolor porque no podrás ir a mi entierro. Si mueres primero, no tendríamos un sábado como ayer de fumar juntos, tomar juntos, estrechar tu mano y ver tu sonrisa. Si mueres primero, me habrás ganado.

Ayer aprendí a fumar, voy a morir de cáncer. Siento mis brazos y piernas débiles, tengo una sensación extraña, estoy mareado, estoy feliz, estoy triste, estoy melancólico y también optimista. Ayer estuviste aquí y no me lo creo. El vuelo, fue el pretexto. Ayer estuviste conmigo, te expresaste de la mejor manera, fuiste linda, fuiste elegante, fuiste mía.

Ayer me enseñaste a fumar, me matarás de cáncer, pienso. 

Sunday, May 12, 2013

Mario esta en la prisión.


Domingo, lunes, martes, miércoles y jueves, encerrado en reclusión, bien disciplinado. Viernes por la mañana, comprendo en seguida la seriedad de mi compromiso. Veo mi puerta y ya son las 5. Me faltan horas para poder escribir más. Me pregunto si llamarás, me pregunto si es sensato rechazar toda invitación para el sábado. Mi habitación, que he tratado que tenga el calor humano que en mi casa se me dio cuando de niño, ahora es una reclusión, casa de castigo como si hubiera cometido delito y condenado a prisión estuviera. No está prohibido fumar, pero no puedo… aun cuando el cigarro tenga la humedad de tus labios, no tengo esa destreza. No está prohibido hablar, pero cierro el pico porque solo quiero hablar contigo. Telefonear es muy riesgoso, podrías sentir mi desesperación y me castigarías muy duro: un año sin verte.

Entonces, llega sábado, me produce un efecto raro ver al frente una iglesia. Inquieto asomo por las cortinas para que no me veas, me resulta raro porque justo ha comenzado a solear y me da ánimo para ser feliz, pero tengo miedo de pensar que puedo ser feliz, es una sensación triste y dulce a la vez. Me deprimo, me alegro, me pongo optimista, me desaliento. La impresión es horrible ya son las cinco y no llamas… necesitaré meses para acostumbrarme.

Más tarde, ya son las siete, las ocho… ya no tengo esperanza… mejor sigo escribiendo. Un día más son veinticuatro horas. Sí, puede ser, está timbrando… es el número. Me estás llamando.  

Te invito a ser mamá


Mamá… palabra que tanto quisieras escuchas

Estas en el momento más oportuno

Amar… ¿En verdad?.. ¿Quieres amar?

Dios no te da la oportunidad de amar

Ruegas, ruegas por amor

¿Dios te dará ese amor?

Imaginas el día que serás mamá.

Y hoy te invito a ser mamá.

Organízalo todo… ven a mi cama.

Sunday, April 28, 2013

No pienses que te he olvidado... solo estoy trabajando.



Quiero que sepas que no te he olvidado, solo estoy trabajando...
Trabajo para estar bien y para poder estar bien los dos juntos.
Trabajo para ganarme la vida, y para que algún día tú y yo estemos juntos.
Trabajo para no enfermar, para no morir.
Trabajo porque es la mejor forma de esperarte.
Como me lo dijiste un día, no hay mejor manera de olvidarse las penas que trabajar.
Tienes razón...
Trabajo para olvidar mis penas, para olvidar tus penas, para olvidar nuestras penas.

Sunday, April 7, 2013

El príncipe y la rosa


Cuando la vio, la amó con intensidad. Se hizo el tonto para impresionarla y alcanzar su simpatía. No pudiendo con su verbo, porque a la rosa no le importa lo que dice un hombre, utilizó sus hermosos ojos. El príncipe, lloraba al verla, y ella se conmovió y le preguntó cuál era su desdicha. El príncipe le contó su desgracia: el abandono del rey, una reina descuidada, unos infantes perdidos.

La rosa aprendió a quererlo, y poco a poco aceptó amarlo. El príncipe se dio cuenta que la rosa estaba dañada. La rosa tembló y también le contó su desdicha. El príncipe le dijo que la respetaba y que no le era importante, pues no veía que la rosa estaba marchita. El príncipe se entregó a la rosa.

Al príncipe le dolió que no fuera la primera vez de la rosa. El príncipe era un machista que solo la quería para ella. El príncipe quería jactarse de que la rosa no había sido tocada más que por él. Pero ya se había entregado a la rosa, y apenado, avergonzado se llevó a la rosa y la tiene en un florero con agua, tratando inútilmente que no muera.

Yo no soy el príncipe… yo no me llevé la rosa… yo no sería tan desgraciado para pensar así de la rosa.

Tuesday, April 2, 2013

¿Quién es el príncipe?


El príncipe: un joven sin instrucción.

La princesa: una madre soltera.
El príncipe: un mozuelo.
La princesa: un dulce rostro.
El príncipe: un drogadicto.
La princesa: una religiosa.
El príncipe: un profesor.
La princesa: una señora.
El príncipe: un enfermo de cáncer.
La princesa: una madre con tres hijos.
El príncipe: un hombre sin trabajo.
La princesa: una vendedora de jugos.
El príncipe: un albañil.
La princesa: una vieja amargada.
El príncipe: un cadáver.
La princesa: una morena con cabellos ensortijados.
El príncipe: un espíritu.
La princesa: tú
El príncipe: el  príncipe no soy yo.