Thursday, September 27, 2012

Mi afán de santidad se debe a ti


Por ti he dejado la rutina
A ti debo el ser deshonesto
Te debo mi ingenio y virtud

Si dices que Dios es tu padre
Cómo no puedo admirar su quimera
No seré ciego a su ensueño
Por ti respetaré la pasión de sus apóstoles

Mi afán de santidad se debe a ti
Alborotas la sangre en mi corazón
Me estremezco de escalofrío bajo una caricia tuya

Yo vivo para mí mismo
Para mí te quiero
Mi corazón y mi cerebro comparten una línea
Esa línea es tú a mi lado.

Wednesday, September 12, 2012

Adelante


¿Quién eres?
Si siempre llegas cuando lo veo todo a oscuras.

¿Quién eres?
Si estás justo cuando la ilusión me abandona.

¿Quién eres?
Si apareces justo cuando ya no tengo ganas de inventar.

¿Quién eres tú?
Cuando la resignación consume todo en mi interior, justo llegas.

En el momento, justo en el momento, en ese instante 
Apareces tú y me das la mano.
Sin mirarme te acercas a mi lado  
Despacio me dices susurrando que escuche tu voz.

Friday, September 7, 2012

Me has salvado de serte infiel


Querida Elena,

Sí, te entiendo, entiendo que de improviso vienes porque sabes que nunca te voy a rechazar, entiendo que hay momentos en que necesitas a alguien y ese alguien soy yo. Entiendo que puedes beber un par de sábados junto a mí y de pronto darte cuenta que es suficiente y decides desaparecer por 6 meses, un año o dos años como lo has hecho en otras ocasiones.

A veces me impresionas tanto que pienso que eres un sueño, sueño como el que he tenido hoy. Sueño en el que te robo un beso y me respondes con otro beso. El beso que te robé fue suavecito porque soy inexperto, el beso que me devolviste fue suavecito porque pienso que debes besar así.

Te escribo para que sepas qué has hecho, porque no sé si te das cuenta pero haces conmigo cosas increíbles: en dos ocasiones me has salvado de serte infiel. Si recuerdas hace dos años atrás, justo cuando salía con una psicóloga de San Marcos, volviste a mi vida y en ese momento renuncié a mi aventura con aquella jovencita graciosa que se creía Freud con su caso más complicado (yo). Incluso conversaste con ella por teléfono cuando ebrio te pasé la llamada. Cuando la volví a ver, me reprochó que salga contigo y me puso en la disyuntiva de renunciarte o no volver a verla; y ya sabes, a quien dejé fue a ella y no me arrepiento porque sentí que habías llegado a salvarme de serte infiel y yo te he jurado fidelidad para siempre.
La segunda ocasión ha sido hace poco, no quería contarte que estaba saliendo con la trujillana, pero cuando te hablaba de la profesión de arquitectura no tuve el más tonto desatino que decirte que estaba viendo a una arquitecta. Luego lo reflexioné y me dije puedo tener una relación normal con una chica interesante y olvidarte, pero para bien habías regresado a mi vida nuevamente justo cuando ya estaba por envolverme más con aquella simpática mujer. Me has salvado nuevamente de serte infiel.

A veces quiero abrazarte, y entérate, que esas veces son las que te he timbrado. Algunas veces me has respondido y me has hecho el hombre más feliz de la tierra, otras veces no lo has hecho y he sufrido mares.
También te escribo, temblando porque creo que nuevamente me has dejado solo, para recordarte que tienes un compromiso conmigo para salir a la montaña. Me dijiste que iríamos finalizando julio, luego lo postergaste para fines de agosto. Por favor, no me digas la fecha; llama pronto y dime, vámonos Mario.

Que no te moleste mis palabras, son con todo respeto.

MAR-TAE

Monday, August 20, 2012

Tu dios y yo


Dices que hay algo perfecto, pero no te has dado cuenta que ese algo perfecto es producto de tu neurosis. A menos que te olvides de la idea de la perfección, nunca estarás cuerdo. La idea de la perfección te ha llevado a la locura. Pensar en términos de perfección significa pensar en términos de ideología, objetivos, lo que debería y no debería hacerse. Si tienes que observar un día de descanso, si tienes que hacer tres oraciones, si tienes que vivir en el convencionalismo…

Tienes que seguir un modelo y si no lo consigues te sentirás terriblemente culpable, te sientes pecador. Pero el modelo tiene tales características que nunca podrás seguirlo. Si lo consiguieras, no tendría el valor que ahora tiene para tu ego.

De modo que solo te quedan dos alternativas. Una, que empieces a sentirte culpable – como siempre ha sido -, porque a pesar de que eres inocente, sencillo, inteligente, siempre sientes culpa. Yo no he nacido para contribuir a ese sentimiento de culpa. Aúno todos mis esfuerzos para ayudarte a que te libres de toda culpa. En cuando te libras de ella, estallará el júbilo. Y la culpa tiene su origen en la idea de la perfección.
La segunda alternativa consiste en lo siguiente: si eres astuto, te volverás hipócrita, empezarás a fingir que lo has conseguido. Engañarás a otros e incluso intentarás engañarte a ti mismo. Empezarás a vivir en medio de espejismos, de alucinaciones, y eso es sumamente pecaminoso, irreligioso, pernicioso.

Finges, lo has hecho – te conozco y sé que lo has hecho -. Ello te ha llevado a una vida llena de sentimiento de culpa. Te sientes sinvergüenza y me siento triste por ti.

Yo estoy aquí para sacarte de esa esquizofrenia. Mi juramento sigue en pie. Yo soy lo imperfecto, yo te conjuro para que dejes de buscar la perfección y te acompañes por la imperfección. Yo, soy yo como tú.

Este documento, es una adaptación del uno 
de los artículos de "El libro del ego" de Osho.



Saturday, August 18, 2012

El mejor regalo



El tiempo lento que pasa cuando vas de prisa.
Es los tres días que pasé contigo.
El mejor regalo es la sonrisa espontánea que me das al verme.
Es cualquier bebida que compartimos de un solo recipiente.
Es aquello que no me deja decirte lo que quiero decirte: tu mirada.
Es haber visto tu ombligo.
El mejor regalo es que vengas a mi casa.
Es que veas una película conmigo.
Es que pises mi espalda porque estoy tensionado.
Es que me empujes cuando estoy distraído.
El mejor regalo es que leas esto que escribo para ti.

Sunday, August 12, 2012

El joven y el mar


Durante tres días… él se sumergió y remontó del fondo del mar. El fondo no se ve, pero por el tiempo que invierte en ello, debe de haber de quince a dieciocho metros. Cada vez que subía – lunes, miércoles, viernes y sábado – moría de ansias por volver al mar. No descansaba sumergido, ni después de subir. Sumergido no podía comer y necesitaba de muchas fuerzas para nadar tanto como el mar le demandaba. No descansaba cuando estaba fuera, porque no podía respirar. Deseaba volver con el mar.

Ahora el mar le ha despedido y él está muy triste. No puede volver con el mar, porque él es de otro mundo. El mar también está afligido porque se da cuenta que aquel no es su hermano, no es su hijo, no es su amigo, no es nada suyo.

El joven quiere volver al mar para pedirle perdón, pero el mar ya está muy lejos. El joven quiere llorar pero no le sale lágrima alguna porque piensa que es en balde llorar sino hay nadie quien le consuele. El joven quiere ir donde su madre y contarle lo que le sucedió estando sumergido, pero teme que su madre le reproche. El joven piensa que tuvo que haberle pedido algo al mar para poder abrazarlo y consolarse de su desgracia cada vez que lo recuerde.

El mar no le entregará nada, porque el mar piensa que no puede darle nada a quien no es nada suyo; a pesar que tiene simpatía por aquel joven, el mar, no le piensa dar nada. Al mar le duele de no poder jactarse del joven como parte de su naturaleza. El mar es egoísta porque dice: “si no eres como yo y no puedes vivir conmigo, no serás nada de mí… y siempre estarás fuera de mí.
Igual el joven volverá y penetrará al mar… así se lo ha prometido.

Sunday, August 5, 2012

Encerrado



Me pregunto hasta qué punto el silencio absoluto, el aislamiento completo, total, infligido a un hombre joven, encerrado, puede provocar, antes de convertirse en locura, una verdadera vida imaginativa. Tan intensa, tan viva, que he llegado literalmente a desdoblarme. Me echo a volar y, en verdad, vagabundeo donde me viene en gana. Mi casa, mi padre, mi madre, mi familia, mi infancia, las diferentes etapas de mi vida. Además, y sobre todo, los castillos en el aire que mi fecundo cerebro inventa, que invento con una imaginación tan increíblemente viva que, en ese formidable desdoblamiento, llego a creer que estoy viviendo todo lo que estoy soñando.

Han pasado 15 años y, sin embargo, no dejo de pensar cuando el bus que me llevaba pasó por la puerta de tu casa.

MAR-TAE